Mi hijo
Mi bebé
"MamaSuga lo llevaba en brazos. Aquel lugar era grande y casi todo blanco, había personas que iban y venían. La expresión de mamá le decía que estaba preocupado.
Se detuvieron donde estaba el tío Ennoshita y un hombre sin cabello que lo miró feo.
—¿Qué haces aquí y por qué estás con él? —dijo el hombre sin cabello con una expresión que asustaba, e inmediatamente Shoyo escondió su rostro en la camisa de Suga.
—No tenía con quién dejarlo —dijo Suga en un tono serio.
—Ryuunosuke ya hablamos de esto… Suga, dámelo yo lo cuidare mientras ustedes hablan con el médico.
—Pajarito —susurró Suga acariciando el cabello de su niño para que esté lo mire—, el tío Ennoshita te cuidará un momento, mientras mamá habla con un doctor ¿Te portas bien?
Shoyo asintió y extendió los brazos hacia Ennoshita quien inmediatamente lo sujetó.
—Hola Shoyo, hacía mucho que no te veía —dijo Ennoshita con una pequeña sonrisa.
El niño observó a Suga alejarse junto al malhumorado hombre sin pelo y a lo lejos lo escuchó decir…
—Él no debería estar aquí, tendrías que entregárselo a su padre, sería lo mejor para ti y para todos…
Shoyo sintió como si un montón de bichitos se moviera en su interior, no conocía a su papá, pero no le gustaba nada la idea de dejar a su mamá."
Shoyo volvió a sentir como si algo se moviera en su estómago, abrió sus ojos e inmediatamente los volvió a cerrar, pues la luz del sol, que entraba por la ventana, daba directo sobre su rostro. Sintió una mano sobre su cabello y al voltear se encontró con Tobio durmiendo a su lado. Se sentó en la cama y miró a su alrededor, esa no era su casa ni la de Tobio, recordaba que habían estado en una fiesta, pero no mucho más.
—Tobio… Tobio despierta —dijo el pelinaranja sacudiendo el hombro del otro niño mientras le picaba la mejilla con un dedo.
—Mmmmm… nooo —se quejó Tobio antes de girarse, alejarse un poco del pelinaranja y taparse hasta la cabeza.
—Ahh Tobio levántate… no sé dónde estamos —agregó Shoyo en un tono algo triste mientras inflaba los cachetes— ¿Dónde está mi mamá?
El pequeño pelinegro se destapó un poco y miró algo molesto al otro niño, que ya tenía los ojos brillosos a punto de derramar lágrimas, y soltando un suspiro se sentó y miró a su alrededor. Si, conocía esa habitación.
—No llores —dijo Tobio acariciando la mejilla del pelinaranja—, estamos en casa del abuelo Akira, papá y Suga deben estar aquí cerca… ven, vamos a buscarlos —agregó bajando de la cama y extendiendo su mano hacia Shoyo.
El pequeño pelinaranja bajó de la cama e intentando contener las lágrimas, sujetó la mano que Tobio le ofrecía y sin decir nada solo se dejó guiar por el pequeño pelinegro que parecía conocer muy bien el lugar.
Mientras caminaban por ese pasillo Shoyo miraba en todas direcciones, había muchas habitaciones la mayoría con la puerta abierta y no se veía a nadie en su interior. Esa sensación en su estómago volvió a hacerse más fuerte, así como el deseo de ver a su mamá. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas y apretó más fuerte la mano de Tobio.
—Shoyo no llores —murmuró Tobio al ver las lágrimas recorriendo las mejillas del niño—, MamaSuga debe estar aquí con la abuela Nao…
Shoyo asintió intentando secarse las mejillas con su mano libre y siguió caminando tras Tobio, pasaron por la sala y finalmente llegaron al comedor, donde había mucha gente comenzando a acomodarse en la mesa.
—Buen día Tobio —saludo la abuela Naoko e inmediatamente todos notaron la presencia de los dos niños.
—Shoyo, bebé ¿qué sucede? —se apresuró a preguntar Suga acercándose y tomando en brazos a su niño.
—No quiero dejar a MamaSuga —dijo el pelinaranja abrazándose a Suga mientras las lágrimas caían con mayor fuerza.
—Ahh mi pajarito, jamás te dejaré y tú tampoco a mí —agregó el peligris con una sonrisa y recibió un asentimiento de parte del pequeño.
El desayuno fue algo movido, los temas se dispararon en todas direcciones y pronto el ánimo de Shoyo volvía a ser el de siempre y al terminar de desayunar, inmediatamente arrastró a los otros niños afuera para jugar. Tobio, Morisuke, Lev y Taichi lo siguieron sin ningún problema, el único que se quejó, pero de todas formas fue con ellos, fue Kei.
Después de la fiesta todos los nietos de Akira despidieron quedarse allí, para hacer compañía a Keiji, la casa era enorme y sabían que había lugar de sobra para todos ellos.
—Hacía mucho tiempo que no teníamos una mesa así ¿No cielo? —comentó Naoko viendo a sus nietos y sus parejas.
—Sí, sería fantástico que esto se repitiera más seguido —dijo Akira haciendo lo mismo que su esposa, y deteniéndose en Akaashi agregó—… pero por ahora solo me conformaré con que Keiji se quede con nosotros mientras arreglamos el asunto de su padre.
—Abuelo, sé qué quieres ayudarme pero no puedo quedarme aquí —se apresuró a decir Keiji—… los padres de Kōtarō están aquí, también Lev y Kōtarō comienza nuevamente su entrenamiento esta semana, no puedo quedarme…
—Claro que si, sabes que la casa es lo suficientemente grande para que ustedes se queden, además tus suegros son buenos amigos nuestros —dijo Naoko interrumpiendo a su nieto.
—Ya hable con ellos iban a preparar algo de ropa de ustedes y por la tarde se van a estar instalando aquí —agregó Akira con una sonrisa.
—Abuelo —volvió a quejarse Keiji pero fue interrumpido por Kōtarō…
—Akaaaaaasheeee… tu abuelo tiene razón va a ser lo mejor… al menos hasta que ya no haya peligro… ¿Crees que podré hacer cualquier otra cosa sabiendo que estás en casa solo con Lev?
—Keiji, Bokuto tiene razón… todos podremos estar más tranquilos —agregó Iwaizumi y el resto de los presentes asintieron—… en cuanto a lo legal… con Daichi nos encargaremos de todo el papeleo y de seguro el abuelo verá que sea efectivo lo más rápido posible.
—Es increíble, a pesar de todo nunca creí que llegaría a pedir una orden de restricción contra mi padre —susurró Keiji dándose por vencido, no tenía caso seguir discutiendo pies no ganaría.
Luego de almorzar en familia todos a excepción de Akaashi, Lev y Bokuto, emprendieron el camino a casa, aquella fiesta se había extendido mucho más de lo que esperaban.
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—¿Qué fue lo de esta mañana? —preguntó Daichi en un susurro mientras manejaba.
Suga soltó un suspiro y luego de darle una mirada a los dos niños que dormían en el asiento trasero, centró sus ojos en Daichi y con una voz muy suave respondió.
—Hace más de un año, ya casi dos, alguien le habló de su padre y ese alguien insinuó que yo debería dejar a Shoyo con su padre… desde entonces, cuando por alguna razón recuerda eso… se pone así, como esta mañana… no le gusta la idea de separarse de mí.
—Y a ti tampoco te gusta esa idea —dijo Daichi mirando un momento al peligris, quien sonrió antes de continuar.
—Obvio que no —respondió Suga aunque lo de Daichi no había difícil una preguntas—, es mi bebé… él lo negó en cuanto se enteró del embarazo y su padre lo ayudó a irse… no lo he vuelto a ver desde entonces y espero no tener que verlo nunca más —murmuró antes de soltar un pesado suspiro—… lo más seguro es que ni siquiera se acuerde de nosotros.
—En verdad no entiendo cómo algunas personas pueden hacer cosas así… yo ame a Tobio desde que supe que existía y me dolió mucho verlo sufrir por culpa de su madre.
—A mí me pasó lo mismo con Shoyo, es mi bebé y mientras pueda evitarlo no va a sufrir por culpa de ese hombre… Bueno… cambiando de tema… mi madre y Masaomi nos invitaron a cenar el viernes, les dije que te preguntaría y les daría una respuesta.
—Claro, diles que ahí estaremos… después de todo ya lo hemos hecho con mis padres y mis abuelos, no es justo para ellos —respondió Daichi obteniendo una risita de parte de Suga.
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Momoi y Mutsumi hablaban con Noya en el bar del hotel donde se estaban quedando. El joven doncel se había enojado y no quería entrar en razones.
—Yū, tienes que entender, esto es difícil para tu padre y para todos —dijo Momoi intentando sujetar la mano de su hijo.
—No… ¿Por qué se niega a que lo acompañe? ¿Por qué no me dice cuando va a iniciar el tratamiento?
—Cielo, míralo así… ¿A ti te gusta que Dashi te acompañe al médico? —intervino Mutsumi llamando la atención del doncel.
—Mumi sabes que no… no me gusta que mi bebé se preocupe —respondió Noya desviando la mirada un momento hacia la playa privada del hotel, más exactamente al sector donde sus dos amores jugaban haciendo un castillo.
—Bueno podemos decir lo mismo de tu padre… él no quiere que te preocupes aún más… considera que si tú estás mal Dashi lo nota y también se pone triste —agregó Mutsumi.
—Quiere pasar estas dos semanas con todos nosotros y luego volverá a comenzar el tratamiento, ya sus médicos arreglaron todo en una de las mejores clínicas de Japón —dijo Momoi para tranquilizar un poco a su hiperactivo hijo, quien casi enloqueció por que su padre había ido a una clínica para que le dieran una nueva receta para comprar calmantes.
—No deberíamos estar aquí, él ya debería estar tratándose —se quejó Noya mirando algo molesto a su madre.
—Cielo, conseguiste que aceptara volver a tratarse, déjalo tener su momento de disfrute en familia antes de que lo vuelvan a internar —dijo Momoi sujetando las mejillas de su hijo antes de dejar un suave beso en su frente.
Yū soltó un suspiro y meditó en silencio por un rato. Su madre y su suegro tenian razón, estaban allí para pasar un buen tiempo en familia y si no quería preocupar a sus dos amores lo mejor era aceptar que ya había ganado suficiente y dejar de atosigar a su padre al menos hasta que volvieran a Japón, la idea era generar buenos recuerdos y él no estaba ayudando. Dibujo una sonrisa en su rostro y poniéndose de pie le dió un beso en la mejilla a Momoi y otro a Mutsumi, antes de murmurar "gracias" y alejarse hacia la barra del lugar.
Tadashi hacia un castillo de arena con su padre cuando un sonriente Noya se acercó a ellos llevando helados. El pequeño pecoso dejo lo que estaba haciendo e inmediatamente extendió sus manos hacia su mamá para sujetar la taza de helado.
—Dashi con cuidado —dijo Noya con una sonrisa al ver a su bebé apresurar una cucharada de helado a su boca—, amor para ti —agregó sentándose en la arena junto a Asahi luego de entregarle una taza de helado—, gracias —murmuró mirando con una sonrisa a su esposo.
—Mmmmm… ¿Por qué?
—Por qué, siempre estás, me apoyas y me entiendes.
—Di ahh —dijo Asahi acercando la cuchara cargada de helado a su esposo, quien sonrió e inmediatamente abrió la boca para recibir la cucharada de helado, soltó la cuchara y sintió el frío y el dulce saber a marroc, era delicioso, pero antes de que pudiera decir cualquier cosa sintió los labios de Asahi sobre los suyos y no dudó en permitirle el paso a esa calidad lengua. La suave risita de Tadashi hizo que terminarán el beso y entonces Asahi murmuró—… delicioso.
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Hajime entró en el departamento, y luego de dejar sus cosas en la silla del pasillo como siempre, fue recibido con un abrazo por Morisuke. El pelinegro levantó al niño en brazos y dejó un beso en la mejilla del pequeño.
—Hola Mori, ¿Cómo has estado… y tú papi? —preguntó Hajime caminando hacia la cocina sin bajar al niño.
—Hola Iwaizumi… Tooru tenía que salir y me pidió que cuidara a Morisuke.
Iwaizumi miró algo sorprendido a Suga, quien usaba uno de los delantales de Tooru y estaba cocinando junto a Shoyo, quien lo ayudaba parado en una silla.
—Hola… Suga, Shoyo —saludó el pelinegro algo desconcertado bajando a Morisuke, quien inmediatamente corrió al lado de Suga y también se subió a una silla para seguir ayudando…
—Lo recogí en el preescolar y como Tooru me dió la llave vinimos aquí a esperar que él o tú volvieran… como se hacía tarde decidimos cocinar, espero no te moleste —agregó Suga viendo como ambos pequeños esparcían ingredientes sobre la masa de pizza que habían hecho.
—Lo siento Suga, tuve que quedarme un poco más, no sabía que Tooru no estaría.
—No te preocupes, no me molesta y Shoyo siempre es feliz teniendo alguien con quien jugar… Tooru tenía una cita y una reunión con su agente.
—Ok… ¿En que los ayudo? —preguntó Hajime luego de soltar un pesado suspiro.
Ambos niños miraron con una sonrisa al pelinegro y sin dudar le ofrecieron algunos cuencos con ingredientes para que él también agregara lo que más le gustaba a la pizza.
Cuando Tooru llegó estaban a punto de sacar las pizzas del horno y simplemente siguieron como si nada, nadie dijo nada de la larga ausencia del castaño. Todos comenzaron a comer y como de costumbre en cuanto ambos pequeños se llenaron dejaron a los adultos y se fueron a jugar.
—Suga, en verdad lamento haber tardado tanto, pero el doctor tuvo una urgencia y se le hizo tarde y luego Reo —dijo Tooru, en cuanto terminaron de comer, sintiéndose algo culpable con su primo.
—No te preocupes, yo no tengo problema, además Morisuke es un amor.
—Ohh cierto Suga… no quería decir nada con los niños aquí, pero tengo que hablar contigo de algo importante, una cuenta a tu nombre —dijo Hajime recordando un llamado que había recibido ese día.
—Ohh claro, Keiji ya está acostumbrado… si quieres mañana paso por tu oficina y hablamos de eso.
—Por favor.
Hajime acompañó a Suga y Shoyo a tomar un taxi para volver a su casa, ya era tarde y sabía que no se iba a quedar tranquilo si no se aseguraba de que subieran bien a un taxi. Cuando Iwa volvió al departamento encontró casi todas las luces apagadas, caminó por el pasillo que daba las habitaciones y entró en la de mori, se acercó a la cama donde el niño dormía, llevando el gato de peluche, lo acomodo junto al niño y dejó un beso de buenas noches en la frente del pequeño antes de salir y seguir caminó hasta su habitación.
En su habitación encontró a Tooru sentado al borde de la cama, acariciando su vientre con una hermosa sonrisa en su rostro. Se acercó y tomó el sobre que descansaba en la cama, sacó el l papel que contenía y sintió que su corazón quería salir de su pecho al ver el resultado de aquel análisis… "positivo."
Nuevo cap, esoero que les haya gustado. graciad por leer.
FELIZ CUMPLEAÑOS HINATA SHOYO
