Mi hijo.

A primera vista.

Tanaka soltó un suspiro y desviando su mirada de esos ojos cafés que lo miraban fijo, comenzó a hablar…

—Mi madre siempre tuvo hombres que la mantenían, mientras estuvimos en londres era así, por eso yo podía asistir a ese pomposo colegio al que tú ibas —dijo mientras jugaba paseando uno de sus dedos por el borde de su taza—… un día cuando volví a casa ella había preparado las maletas y me ordenó que empacar lo que me hiciera falta, ese mismo día nos fuimos y simplemente no me dió tiempo a nada ni siquiera de despedirme, al parecer la mafia se había llevado a su pareja y ella temía que volvieran por nosotros —soltó un suspiro volviendo a mirar a Yū—… nos instalamos en Nagano, pero aquí las cosas no eran igual, todo iba de mal en peor y un día apareció un hombre en casa y le dió un trabajo en un bar de mala muerte… en poco tiempo se convirtió en una adicta a las drogas y enfermó… así que ahí estaba con 12 años solo, con varios trabajos de medio tiempo para poder sobrevivir y pagar el hospital, finalmente ella me dijo que buscara a mi hermana y desde entonces Saeko se ocupó de mí, me hizo volver al colegio, me alimentó, puso un techo en mi cabeza y cuido de mi…

—Ryu perdona que interrumpa, pero —dijo Noya mirando.algo confundido a su amigo, sí quería saber qué le había pasado, pero también tenía mucha curiosidad por el tema de Ennoshita—… ¿Qué tiene que ver todo esto con tu relación con Chikara?

—Contexto, necesito que me entiendas —respondió Tanaka con decisión antes de tomar un sorbo de su café—… creo que fue mi culpa que Saeko se peleará con su familia… lo dejo todo por mí y luego comenzó como mamá, se juntaba con tipos que no le convenian y al igual que mamá cayó en las drogas… su medio hermano me ha ayudado con ella…

—Un momento Saeko… ¿Saeko Richard? —preguntó Noya interrumpiendo a Tanaka quien lo miró algo sorprendido.

—Saeko Tanaka… se cambió el apellido de su padre en cuanto pudo hacerlo… ¿Cómo sabes eso? —indagó volviendo a mirar al doncel, esta vez con el ceño fruncido.

—Tu hermana es la hermana de Suga… tu eres el hermano porfiado que se niega a recibir ayuda —exclamó el castaño señalando al rapado, mientras también lo miraba con el ceño fruncido—… Suga ha sido como un hermano para mi desde que me mudé aquí, así que sé lo que ha sido y ha hecho Saeko… se que te has ocupado de ella y cuánto te molesta que Suga también lo haga y no entiendo a qué le temes, Suga no quiere robarte a tu hermana, solo quiere que ella esté bien…

—Ennoshita me lo repite siempre… pero ella no quiere su ayuda —murmuró Tanaka volviendo a centrar la mirada en el contenido de su taza…

—Por lo que sé tu hermana no quiere ayuda de nadie… creo que nos fuimos del tema… mi tía no te dejará acercarte a Chikara, no tienes idea lo que es ella cuando se enoja.

—Luego de su caída más grande hace poco más de cuatro años, la tuvimos largo tiempo internada yo iba cada día a verla y lo conocí —continuó Ryu, como si no hubiera escuchado a Yū…

"Acababa de dejar a su hermana gruñendole a una enfermera que no quería darle algún medicamento para los dolores que sentía, tenía que hablar con el doctor, él no podía dejar a su hermana sufriendo. Una enfermera le dijo que podría encontrar al doctor en el edificio contiguo, al parecer el hombre tenía que hablar con alguien en el área de internación de pediatría.

Caminaba mirando en todas direcciones pues no conocía aquel lugar y al pasar por la "sala de recreación" se detuvo, pues algo en el colorido lugar llamó su atención.

Los niños estaban sentados en el sobrepiso de goma eva mirando y escuchando atentamente a aquel doncel de cabello negro que les leía un cuento con esa voz dulce y melodiosa, completamente hipnotizante.

Sus ojos recorrieron a detalle las delicadas facciones de aquel doncel, su cabello negro prolijamente peinado, sus ojos grises que seguían el texto del libro y de a ratos miraban las caritas de los niños.

Escuchó el cuento hasta el final, olvidando por que había ido hasta allí. Vio al pelinegro repartiendo galletas a los niños.

Ryu se encontró sonriendo como hacía mucho no sonreía y de repente aquellos bellos ojos grises estaban ante él, mirándolo y sonriendo solo para él.

—¿Gustas una galleta? —esa bella voz hizo que su mente reaccionara y recién entonces notó que aquel doncel estaba a dos pasos de él ofreciéndole una galleta con forma de osito.

—Gracias —murmuró tomando la galleta—… eso fue muy lindo.

—Gracias, ¿eres familiar de alguno de los niños? —el de cabeza rapada solo negó—… soy Ennoshita Chikara ¿También eres voluntario?

—No, solo buscaba… ¿Qué buscaba? —se preguntó Ryu a sí mismo mirando a su alrededor, eso era extraño era la primera vez que se sentía así—… ahh sí, buscaba al doctor de mi hermana, pero tu voz me distrajo.

—Ohh lo siento —murmuró el pelinegro bajando la mirada.

—No te disculpes, me hizo muy bien, fue relajante, he tenido unos días difíciles y en verdad lo necesitaba —dijo Ryu muy apresurado, al punto en que casi no se le entendió nada, lo que hizo sonreír a Chikara.

—Bueno me alegra… estoy aquí todos los sábados desde las 4 de la tarde, si gustas volver eres bienvenido —comentó el pelinegro ampliando su sonrisa.

—Aquí estaré, soy Tanaka Ryuunosuke —se presentó antes de darle la mano al pelinegro, convencido de que nada en el mundo impediría que esté allí el próximo sábado."

Recordaba ese día como si hubiera sido hace 5 minutos—… Fue amor a primera vista… él me hace feliz y estaba para mí siempre, pero he sido un idiota no le he dado la importancia y el tiempo que se merece… sé que le doy demasiada importancia a mi hermana, pero ella me cuido y se ocupó de mí cuando no tenía a nadie… no puedo simplemente dejarla a su suerte ahora que me necesita… últimamente estábamos bien, o eso creia, casi no discutíamos aunque quizás era más que nada porque yo casi no estaba, Saeko tuvo una recaída hace poco… Chikara quería decirme algo pero por una cosa u otra no podía, sé que es mi culpa, le prometí que llegaría para la cena pero tuve problemas con Saeko y cuando llegué al departamento ya era muy tarde, Chikara se había ido —se lamentó el de cabeza rapada hablando cada vez más rápido.

—En verdad eres un idiota… conozco a Chikara desde que comenzó a trabajar con mi tía, sabía que su pareja era un tipo complicado pero no sabía que eras tú… mi tía adora a Ennoshita, lo ve como el hijo que no tuvo, mi hijo, mi esposo y yo adoramos sus pasteles y galletas… te aseguro que si haces algo que lo lastime te vas a meter en un gran, gran problema —comentó Noya cambiando su expresión a una de esas de bravucones que solía asustar a más de una persona.

—No quiero lastimarlo, quiero hablar con él… aclarar las cosas y decirle que en verdad estoy dispuesto a hacer lo que sea por él.

—Hagamos esto espera uno o dos días, déjame tantear el terreno… eres mi amigo y aunque siempre fuiste un idiota, parecía que él era feliz contigo —y sin mucha demora ambos comenzaron a tramar lo que harían.

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La charla había durado un buen rato, los padres se habían presentado y hablaron sobre sus trabajos, había varios empresarios y abogados que se agruparon para hacer más fácil y corta la presentación y como era de esperarse algunos trabajos llamaron más la atención de los niños, como Bokuto y Noya que eran jugadores profesionales, Tendō quien les llevó algunas ilustraciones para que los niños vean, Tooru les llevo algunas fotos y les contó que el trabajo de modelo no era tan fácil como todos pensaban y el que más llamó la atención fue Suga quien cautivo a todos los pequeños leyendo uno de sus libros infantiles.

Terminaron para la hora del almuerzo y como ya se había acordado se haría un picnic y luego los padres podrían llevarse a los pequeños si así lo deseaban.

Los niños andaban de un lugar a otro en aquel enorme patio algunos jugaban con sus compañeros, otros tironeaba de su padre o madre o simplemente se quedaban sentados juntos a ellos disfrutando la comida.

Bokuto y Noya jugaban con los niños, Tooru hablaba con Suga y Tendō mientras Daichi y Kuro charlaban y vigilaban que sus hijos no se pelearon entre ellos como acostumbran. Iwaizumi se sentó junto a sus primos antes de pasarle una botella de agua a su pareja y luego solo centró sus ojos en Morisuke, quien se había sentado en el regazo de Keiji y se dejaba abrazar por el doncel mientras él parecía mirar a sus amigos jugando con sus padres.

Hajime vio a Keiji mover lentamente los labios pregunta "¿Qué sucedió?" sin emitir sonido alguno. Iwa soltó un suspiro y le hizo una seña a su primo, con la que éste entendió que luego le contaría y sin poder evitarlo volvió a recordar lo ocurrido el día anterior...

"Iwaizumi llegó al departamento con Morisuke y se encontraron a Tooru charlando y tomando té con un alegre Kise mientras Aomine miraba un partido de basket en televisión.

—Hola —saludó Hajime llamando la atención de todos.

—Hola amor, me encontré con Ryota en la sesión de fotos y nos trajo un regalo, mirá ¿No es hermoso? —comentó Tooru con una enorme sonrisa mostrandole un conjuntito de ropa para bebe en tonos verdes y blanco con un bordado en forma de gato.

—Si es lindo, gracias Kise —respondió Hajime viendo al mencionado, pero notó que los dorados ojos del rubio se habían centrada en Mori.

El pequeño miraba algo confundido a su padre y aquella ropita que sostenía, que evidentemente no era para él.

—Mori, cielo… tendrás un hermanito —dijo Tooru muy alegre agachándose para estar a la altura del pequeño—, Hajime y yo tendremos un bebé y ahora serás el hermano mayor… ¿Nos ayudarás queriendo mucho a tu hermanito o hermanita?

Morisuke no dijo nada solo esbozo una pequeña sonrisa y asintió antes de bajar un poco la mirada, centrando sus ojos en la ropita de bebé. Tooru inmediatamente lo abrazó y comenzó a llenarlo de besos mientras decía…

—Ese es mi niño hermoso, serás un excelente hermano."

Luego de eso el niño se fue a jugar a su habitación y apenas si volvió a hablar con ellos. Esa mañana cuando iban en el auto hacia el colegio intentaron hablar con él pero no obtuvieron nada más que sonrisas algo tristes y ya en el colegio simplemente los dejó para irse con los otros niños a los cuales no les presto demasiada atención y luego de una pequeña discusión con Kei se sentó junto a Akaashi y allí se quedó apenas prestando atención a lo que los adultos decían sobre sus trabajos.

Tooru intentó acercarse a Morisuke varias veces, pero era imposible, si se sentaba a su lado el niño se ponía de pie e iba a jugar con los otros niños, si intentaba hablarle nuevamente no obtenía respuesta y en cuanto podía escapaba, cosa que estaba desesperando al castaño, quien con su descontrol de hormonas, quedaba al borde de las lágrimas cada vez que veía a su pequeño en los brazos de Akaashi.

En un momento Lev se acercó y arrastró a Morisuke con él para jugara con los demás. Akaashi se puso de pie y se acercó a Hajime.

—Creí que las cosas iban mejor, ya se llevaba bien con Tooru ¿Qué sucedió? y no digas que nada, es evidente que algo le molesta a Mori ha estado evitando hasta mirarlo —comentó Akaashi con su tono neutro sentándose junto a Hajime y llamando la atención de sus otros dos primos.

—Lo mismo estaba por preguntar yo —agregó Kuro.

—También se nota que Oikawa está triste con esto —concluyó Daichi mirando a Tooru , quien en ese momento miraba a su pequeño jugar y reír con Noya.

—Ayer le dijimos que tendremos un bebé… y no sé… por un momento pareció que estaba bien con eso, pero luego su actitud cambió y ya casi no nos habla, se lo nota triste y no es como que hayamos tenido tiempo para sentarnos a hablar con él, anoche cenamos y se fue a la cama y hoy lo notamos así ya viniendo para acá —respondió Iwa viendo la mirada triste de su pareja.

—¿Seran celos por la noticia del bebé? —preguntó Kuro mirando a los niños, Lev, Mori, Shoyo, Tadashi y Tobio, que en ese momento estaban sobre Bokuto intentando retenerlo en el piso.

—No creo Kuro —dijo Daichi volviendo a ver a los donceles, quienes intentaban animar al castaño.

—Daichi tiene razón, si fueran celos Mori estaría pegado a Tooru, lo sé... me ha pasado muchas veces con Boku —comentó Akaashi antes de centrar sus ojos en Hajime—… habla con él y si sigue igual podemos volver a hablar con Takao.

—Si… eso pensaba hacer —dijo Hajime viendo a Mori que en ese momento miraba hacia donde estaban ellos con una expresión nuevamente algo triste.

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—Hola Wakatoshi —saludó Mitsuru entrando en la oficina de su nieto.

El castaño levantó la mirada de aquellos papeles que llevaba un rato leyendo y saludó a su abuelo con una leve inclinación de cabeza.

—Hola abuelo, ¿Cómo has estado? —dijo haciéndole una seña al hombre para que se sentara en uno de los lugares frente a él— ¡Qué raro tu por aquí!

—Sí… sé que dije que no volvería a entrar a esta empresa a menos que fuera algo de vida o muerte y… si esto no lo es, se acerca bastante —respondió Mitsuru extendiéndose una carpeta de cartón color crema a su nieto, mientras se sentaba.

Wakatoshi tomó la carpeta sin cambiar su expresión seria y en cuanto la abrió y comenzó a leer su ceño comenzó a fruncirse.

—¡¿Qué rayos...?! —exclamó Wakatoshi, ante él tenía un documento donde se pedía su destitución del cargo que desempeñaba en la empresa.

—Tu madre presentó una queja ante el consejo… imagínate, desde ayer a la tarde hasta hace unos minutos he recibido una incontable cantidad de llamadas de miembros del consejo preocupados que me piden que haga algo o que vuelva a hacerme cargo.

—¿Qué acaso no he hecho lo mejor para la empresa hasta ahora?

—Si, y eso es lo que les he respondido a todos los que me llamaron… es obvio que está molesta por lo de Tendō y Taichi —respondió Mitsuru antes de soltar un suspiro—… dime qué ya hiciste análisis de ADN y tienes los resultados.

—¿Por qué? —preguntó Wakatoshi volviendo a fruncir el ceño.

—En menos de una hora hay reunión de consejo y lo necesito para cerrarle la boca a tu madre… ahh y tambien —dijo Mitsuru antes de sacar de su bolsillo un tubo con un hisopo en su interior el cual le extendió a su nieto—… necesito una muestra tuya.

—¡¿Mía?!... ¿Que también dudan de que sea tu nieto? —se quejó Wakatoshi antes de sacar una carpeta con el logo de un laboratorio de su cajón.

—No… me enteré que tu madre hizo un análisis y que los resultados fueron extraños… hace tiempo me dijeron algo y yo me negué a creerlo y todo esto lo trajo nuevamente a mi mente y antes de volver a negarlo quiero comprobar si es verdad… para eso necesito una muestra de tu ADN —dijo Mitsuru en un tono algo cansado abriendo la carpeta que su nieto acababa de dejar ante él y sonrió al ver que aquel análisis confirmaba que Taichi era hijo de Wakatoshi.

Nuevo cap y ya volvemos a los problemas.

Espero que les haya gustado.

Gracias por leer.

Saludos.

Noe.