Mi hijo.
Mi hermana Saeko.
"Aquel hombre de cabello naranja y ojos color caramelo se acercó a él, llevando una niña rubia de la mano. Se agachó para quedar a la altura de ambos niños y mirando al pequeño de cabellos grises dijo…
—Koushi, ella es Saeko tu hermana mayor, vivirá con nosotros desde ahora.
El pequeño peligris de cuatro años miró a la niña de siete y sonrió."
—Saeko Tanaka es mi media hermana —comenzó a contar Suga, con sus ojos centrados en la alfombra, mientras recordaba su infancia con aquella alocada niña rubia—, al parecer antes de conocer a mi madre mi padre tuvo una novia en londres, la cual desapareció un día y no supo nada más de ella hasta siete años después cuando apareció en la puerta de casa diciendo "esta es tu hija, hazte cargo" y como vino se fue, dejando a una niña asustada que apenas decía dos palabras en japonés… mi madre la aceptó y la quiso como si en verdad fuera suya —Suga levantó la mirada y centró sus ojos en su pequeño que corría con los otros niños en el jardín—. Saeko siempre fue difícil y problemática, cuando nuestro padre murió ella tenía 14 y yo 11, entonces su conducta empeoró, discutía todo el tiempo con mi madre y siempre repetía que quería irse, independizarse, que nosotros no éramos nada de ella… y un día apareció Ryuunosuke, su madre estaba muy enferma y él no tenía a donde ir… finalmente llegó a un acuerdo con mi mamá, ella le compró un departamento para que pueda vivir con su hermano, le depositaba dinero mensualmente y se ocupó de los gastos del hospital donde estaba su madre —soltó un suspiro y volvió a mirar a los presentes—… después de eso pasó algo de tiempo hasta que volví a verla… a los 15 decidí buscarla todo parecía estar bien pero unos meses después su hermano me avisó que estaba internada por sobredosis, necesitaba ayuda… no era la primera vez y no fue la última —susurró Suga mientras un recuerdo llegaba a él…
"—Saeko hablé con las enfermeras y me contaron de una clínica de rehabilitación muy buena, es una especie de granja…
—Suga, cielo no tengo forma de pagar eso y no quiero que tu madre lo pague, ya le debo demasiado —dijo la rubia mientras caminaba lentamente en la cocina de su pequeño departamento.
—Sabes que mamá no te va a cobrar nada de lo que te dió, aunque tú piensas lo contrario ella siempre te quiso y te quiere como una hija… a demás podemos pagarlo de lo que nos dejó papá.
Saeko miró al peligris que cortaba vegetales, soltó un suspiro y se giró hacia la sala para ver a Ryuunosuke que dormía tirado en el sillón, era normal que estuviera cansado, a sus 15 años su hermanito salía de la escuela para entrar a un trabajo de medio tiempo y los fines de semana tenía un trabajo durante te el día y otro en un bar por las noches, todo por ella.
—El dinero y las acciones las pasé a nombre de Ryu en cuanto cumplí la mayoría de edad, con mi "problema" no es bueno que tenga acceso a esa cantidad de dinero.. y se lo debo… se suponía que yo lo cuidaría y míranos.
—Saeko, yo lo pagaré, eres mi hermana y quiero que estés bien, si esto te ayuda con gusto lo haré —dijo el peligris acercándose a la rubia para abrazarla."
—Entraba y salía de rehabilitación constantemente, al salir de la granja estaba feliz había conocido a un tal Terushima Yūji, heredero de las empresas Terushima, fue obligado a entrar en rehabilitación por embriagarse y estrellar un auto en la vidriera de una tienda, estuvieron juntos algunos meses y durante ese tiempo ella estaba muy bien, luego él se fue de viaje y entonces las cosas comenzaron a complicarse, Saeko comenzó a juntarse con personas que no le convenían y obviamente no tardó nada en volver a consumir, aunque parecía más controlada al punto en que Ryu y yo no lo notamos hasta que fue tarde y volvimos a empezar con las entradas y salidas al hospital y rehabilitación —hizo una pausa y luego de soltar un suspiro continuó—. Cuando estaba en el segundo año de la universidad llamó un día muy contenta Terushima había vuelto y estaban saliendo otra vez, eso me animó, con él cerca ella se mantenía limpia… pero no duró demasiado su padre y su madre lo presionaban y él volvió a irse de Japón… Ryu había comenzado a trabajar en una construcción fuera de Nagano así que yo iba periódicamente a visitar a Saeko, uno de esos días la encontré bastante drogada y con una herida en el brazo, la llevé al hospital y descubrimos que estaba embarazada, de tres meses... la mantuve internada lo más que se pudo y luego me mude con ella porque no quería dejar su departamento… nos comunicamos con Terushima y el dijo que ese niño no podía ser de él, que conociendo a Saeko podía ser de cualquiera y que no quería saber nada de ella y ese bebé jamás —a Suga siempre le dolía recordar esas cosas, y esta vez no era la excepción, sus ojos comenzaban a humedecerse y simplemente bajó la mirada…
"Saeko dormía en aquella cama de hospital, junto a la cama en una pequeña cuna dormía un bebé de mejillas rosadas y un fino y corto cabello naranja.
El pequeño comenzó a llorar, Suga se acercó a él y con mucho cuidado lo levantó y comenzó a mecerlo mientras tarareaba aquella canción que su madre siempre le cantaba.
—Eres hermoso, parece que sacaste el cabello de tu abuelo —murmuró el peligris con una sonrisa mientras el bebé volvía a dormirse.
—Le gusta que lo sostengas, conmigo llora —susurró Saeko llamando la atención de Suga.
—Eso no es posible eres su mamá —comentó el peligris con una sonrisa—… ¿Ya decidiste cómo se va a llamar?
—Me da igual, eligelo tu —dijo la mujer girándose en la cama y dándole la espalda a su hermano.
Suga la miró algo decepcionado, en verdad esperaba que ese bebé ayudará a su hermana que se convirtiera en un motivo para mantenerse limpia, pero ahora dudaba que eso pudiera pasar… soltó un suspiro y luego volvió a centrar sus ojos en ese bebé que dormía sujetando uno de sus dedos.
—Aunque tu mami todavía no lo vea tu eres algo positivo, un ratito de sol… ya sé, tú serás Shoyo."
—Mientras estuvo internada conocí a Ennoshita, él ayudaba en el hospital en ese entonces, nos hicimos amigos y comenzó a ayudarme a mi tambien, al salir del hospital tenía que ocuparme de Saeko y Shoyo y comenzar con los exámenes que había retrasado en la universidad, Chikara me ayudaba cuidando a Shoyo mientras yo no estaba… así pasamos tres meses, Saeko estaba limpia porque la cuidabamos, entonces la abuela de Ennoshita empeoró y ya no podía ayudarme, surgió algo y tenía que irme por cinco días, Saeko insistió en que me fuera, que ella estaba bien y seguiría así… al tercer día me llamó una de las vecinas —murmuró sintiendo como sus manos comenzaban a temblar…
"Suga corrió por aquel pasillo y al llegar al departamento lo encontró cerrado y a dos policías a punto de derribar la puerta. Los policías le explicaron que estaban allí por una denuncia, Suga solo asintió y les abrió la puerta.
El lugar apestaba como si nadie hubiera limpiado en semanas, había cosas tiradas por doquier y drogas esparcidas en la mesita de la sala. Saeko estaba tirada en el sillón, completamente inconsciente con una jeringa tirada en el piso cerca de su mano, detrás del sillón se veían los pies de otra persona, probablemente también inconsciente. Los policías revisaron sus signos vitales y pidieron una ambulancia.
Suga dio un rápido vistazo y corrió hacia la habitación en busca de Shoyo, el lugar era un caos, la cámara estaba deshecha y la cuna de Shoyo estaba tirada en un rincón, pero no había ni rastro de Shoyo, el doncel comenzó a desesperarse, buscó en todo el lugar levantando las sábanas y ropa que estaban tiradas, pero el bebé no estaba, buscó en la otra habitación y lo mismo, finalmente buscó en el baño y encontró a Shoyo inconsciente en la bañera, sobre una pequeña manta, todo sucio, con una mamadera llena de agua a su lado, inmediatamente lo tomó en brazos y revisó sus signos vitales, los cuales eran muy débiles.
Uno de los policías lo llevó en la patrulla al hospital, pues el peligris se negaba a esperar un segundo más a la ambulancia."
—La espera en ese hospital fueron las horas más largas de mi vida, Shoyo estaba muy deshidratado así que lo mantuvieron unos días internado hasta que estuvo mejor, en cuanto a Saeko nuevamente tenía una sobredosis así que quedó internada y esta vez era por orden judicial, el otro hombre al parecer era un proveedor al que la policía buscaba… aparentemente buscó drogas en cuanto me fui y parece que el llanto del bebé le molestaba por eso lo dejó en el baño —la voz de Suga temblaba y algunas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas—. Me dieron la tenencia de Shoyo mientras ella estaba internada, él mejoraba rápido, pero ella no. Tanaka volvió y pasaba gran parte de su tiempo con ella y por alguna razón ella se enojo conmigo y no me quería cerca y como no podía ser de otra forma Ryuunosuke la apoyaba en eso también —sentía ese nudo de angustia en su pecho y cada vez le costaba más hablar…
"—Suga ahí está bien —dijo Saeko haciendo que el peligris se detenga a cinco pasos de distancia—... Tengo que pedirte algo sumamente importante… si en verdad me amas lo harás —Suga desvío su mirada a la psicóloga que comenzó a acercarse—, deshazte de ese niño, haz lo que sea con él, pero no quiero volver a verlo nunca.
Suga la miró realmente sorprendido y luego volvió a centrar sus ojos en ese pequeño de cabello naranja que dormía tranquilamente, con una hermosa sonrisa, entre sus brazos y en ese momento sintió como si alguien apretara con fuerza su corazón. Soltó un suspiro y volvió a mirar a aquella mujer.
—Sabes que te amo, pero jamás podría hacer eso… Saeko, es un bebé, es tu hijo…
—No me interesa, no quiero saber nada de él, no quiero volver a verlo.
—¿Saeko tu entiendes lo que estás pidiendo? —preguntó la psicóloga mirando algo preocupada a la rubia.
—Si, quiero que lo dé en adopción o lo deje donde quiera —exclamó Saeko mirando con odio al niño en brazos del peligris—… ahora vete Suga."
—Salí de allí y fui directo a ver a mi abogado, que entonces era Washijo Tanji y él arregló todo para que pudiera adoptar a Shoyo, Saeko firmó los papeles y los médicos certificaron que estaba en pleno uso de sus facultades mentales. Después de eso nos mudamos a tokyo y desde entonces Saeko sigue igual entra y sale de recuperación y solo la veo cuando está grave y necesitan dinero para los gastos médicos… en cuatro años jamás preguntó por Shoyo ni quiso saber nada de él —sus manos temblaban más que antes al igual que su voz y entonces sintió los brazos de Daichi rodeándolo en un abrazo y él solo se aferró con fuerza al pelinegro, escondiendo su rostro en la camisa de Daichi—… ¿Por qué lo quiere ahora?... ¿Por qué me hace esto? Es MI bebé…
—Lo sé amor —murmuró Daichi acariciando la espalda del doncel—… encontraremos la forma de arreglar esto.
—¡¿MamaSuga?! —la vocecita de Shoyo llamó la atención de todos y Suga se separó de Daichi e intentó sonreír para su niño, quien se acercó corriendo y extendió sus brazos para que lo levante, cosa que Suga hizo sin dudar, el niño lo abrazó con fuerza y murmuró— ¿Estás bien mamá?
—Si pajarito, mientras estés conmigo todo estará bien —respondió Suga abrazando con fuerza a su bebé, porque sí ese niño era suyo aunque él no lo hubiera parido.
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Tanaka caminaba algo distraído por un pasillo de aquella enorme casa, debía admitir que su nuevo cuñado y su familia tenían buen gusto. Esto era todo un cambio para él, que desde hacía años vivía en departamentos pequeños, más de uno de ellos en barrios de mala muerte… pero para Ryu una cosa era segura, no debía acostumbrarse a ese estilo de vida, él jamás podría pagarlo, soltó un suspiro y su mirada se entristeció un poco al pensar que jamás podría darle algo así a Chikara.
Golpeo en la habitación de su hermana y al escuchar un leve "pase" entró.
Esa habitación era más grande que su último departamento, la decoración era sencilla, pero elegante y podría decirse que bastante masculina. Saeko estaba tirada en la cama con un paño sobre la frente, Ryu volvió a suspirar, se acercó a ella y se sentó en el borde de la cama.
—¿Cómo estás Saeko?
—Me sigue doliendo la cabeza… pero sigo sin tomar nada.
—Bien, eso es bueno —murmuró el de cabeza rapada dibujando una pequeña sonrisa en su rostro.
—¿Fuiste a buscarlo, no? —Ryu asintió y la rubia frunció el ceño—… en verdad no te entiendo, él te deja y tú corres detrás de él… podrías tener a cualquier otra persona ¿Por qué te empecinada con él?
—Saeko, tu no eres la mejor persona para hablar de eso, cuando tú has estado obsesionada con Terushima todos estos años.
—Por favor hermano, no puedes comparar a Yūji con ese doncel…
—No te atrevas a decir nada de Chikara —murmuró Ryu en un tono algo peligroso poniéndose de pie y mirando serio a su hermana.
—No puedo creer que me hables así por él —vociferó la rubia incorporándose.
—Saeko BASTA ¡¿Qué rayos pasa contigo?! Creí que esto te haría bien… pero parece que estás enloqueciendo, soy tu hermano y me tratas de esta forma, desde que Terushima dijo que me ayudaría a encontrar a Chikara no has hecho más que quejarte e interponerte… ¡¿Sabes qué?! Me cansé… cuando te des cuenta que el mundo no gira a tu alrededor llámame —dijo un molesto Ryu encaminandose hacía la puerta dispuesto a marcharse.
—Ryu espera —se apresuró a decir la rubia consiguiendo que su hermano se detenga en la puerta—… yo lo siento… no quiero que me dejes, son demasiados cambios, demasiadas presiones, abstinencia y la madre de Yūji —agregó Saeko bastante apresurada y con la voz algo temblorosa—… por favor no me dejes sola, eres toda la familia que tengo.
Ryu miró a su hermana y soltando un suspiro volvió sobre sus pasos y la abrazo. Sabía que lo estaba haciendo de nuevo, Saeko siempre hacía lo mismo y él no podía evitar caer y hacer lo que ella quería después de todo era su hermana, su única familia.
Espero que les guste este capitulo, aqui ya se conoce un poco más del pasado de Suga y si... el futuro va a estar algo complicado.
geacias por leer.
Noe
