Mi hijo.
Regalo para mamá.
Esa mañana al despertar Suga sintió las manitos de su pequeño pelinaranja sujetando la camisa de su pijama y la respiración de Ennoshita cerca de su cuello.
Aquella noche cuando volvieron a la casa era más que evidente que el peligris no estaba bien, no quería soltar a su pequeño y no quiso que Daichi y Tobio se quedarán con ellos. Ennoshita se veía preocupado, pero no dijo nada hasta que Shoyo se durmió en el sillón luego de cenar, entonces preparó una enorme taza de té para Suga y otra para él, se acomodaron en la cocina, de pie apoyados contra la encimera y con dificultad el peligris le contó lo que sucedía… la taza de Ennoshita se estrelló en el piso, Suga vio los ojos del pelinegro completamente nublados y sin dudarlo lo abrazó.
—"Ya no tengo que ocuparme de ella… ahora tendrá a su familia"... eso dijo… soy un idiota, no lo entendí… ahh… lo siento… lo siento tanto Suga —dijo entre hipidos Ennoshita.
—Chikara tranquilo… no te entiendo… no sé de qué hablas —respondió Suga acariciando la espalda del pelinegro, en un intento de que se calme.
—Ryu —murmuró Ennoshita alejándose un poco para ver el rostro de su amigo y en ese momento ambos sintieron los brazos de shoyo aferrándose a sus piernas en un abrazo—… Shoyo…
—Cuidado pajarito, te puedes lastimar con los fragmentos de la taza —dijo suga levantando al pequeño, para abrazar entre los dos a Ennoshita.
—Tío no llores, no me gusta que llores y al bebé tampoco… ¿verdad mamá? —dijo el pequeño pelinaranja inflando un poco los cachetes mientras acariciaba la mejilla de Chikara secando una lágrima.
—Tiene razón Chika —murmuró el peligris con una sonrisa—… no te preocupes, no es tu culpa… le hara mal al bebé —Ennoshita solo asintió y dibujó una sonrisa en su rostro—… ¿Les parece si dormimos juntos esta noche? —propuso finalmente Suga pues no quería estar solo en ese momento.
Y así los tres terminaron durmiendo en la cama se Suga.
Sonrió al ver a su despeinado pequeño y sintió que su pecho se comprimía al recordar que podían quitárselo.
—No pienses en eso —la voz de Ennoshita era un murmullo muy suave y sin dudarlo suga se volteo para verlo.
—Es difícil no hacerlo…
—Tienes que intentarlo por él… tú sabes mejor que nadie que se pondrá triste si te ve mal.
—Tienes razón… tenemos que estar bien por él hasta que esto termine… y ese tenemos te incluye… Ryu tiene muchos defectos, pero te ama y se preocupa por su familia… no lo castigues por esto, no es su culpa…
—¿Cómo puedes decir eso, cuando de una forma u otra, sabemos que él es parte de esto? —preguntó el pelinegro antes de morder su labio inferior.
—Ambos sabemos que él es débil cuando se trata de Saeko, le recuerda a su madre y no quiere perderla como la perdió a ella… intenta hablar con él sin rencores por esto… tienes la posibilidad de que tu bebé tenga un papá… ¿la dijiste?
—No —respondió el pelinegro luego de dudar un momento—… no pude… creo que sería mejor dejar de hablar de esto, levantarnos y comenzar a preparar todo para su picnic ¿no?
—Si… Daichi y Tobio llegarán como a las diez —respondió el peligris dibujando una sonrisa en su rostro—… y tu vendrás con nosotros, esta decidido.
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Morisuke miró a los presentes y soltó un suspiro, sintió como su tío Himuro apretaba un poco más el agarre de su mano y una pequeña sonrisa apareció en su rostro… sabía que no estaba solo y sin importar lo que pasará su tío seguiría estando para él. Miró la expresión algo preocupada de sus padres y por un momento se sintió mal.
—Bien... Tooru, Hajime… creo que Mori tiene algo que decirles —dijo Himuro antes de centrar sus ojos en el pequeño, que volvió a suspirar y luego de dudar un momento habló…
—Yo… yo… yo qui… quiero —comenzó a decir Morisuke dudando mucho—… quedarme con ustedes, seré un buen niño, lo prometo —agregó hablando lo más rápido que pudo centrando sus ojos en la alfombra.
—Mori, cielo…¿Qué…? —murmuró Tooru intentando entender a su niño
—Mori ¿Te parece si les explicamos mejor? Creo tu papá no entendió muy bien —dijo Himuro mirando al pequeño que con precaución levantaba la mirada para encontrarse con la pareja algo confundida—… Mori los quiere, pero tienen que entender que su temor no es infundado… ya le pasó y…
—¡Ahhh Dios! Es lo que dijo Takao —murmuró Tooru dejando el sillón para arrodillarse en el piso frente a su pequeño—… amor, lo siento, lamento haber hecho que te sintieras mal, estaba muy feliz y no lo pensé —agregó sujetando con ambas manos las mejillas del niño—, Mori yo te amo desde que supe que eras mío… y si tu mamá no me lo hubiera facilitado todo, habría peleado hasta el final con ella por ti…
—Que tengamos un bebé no significa que dejaremos de amarte, los amaremos a ambos por igual y estoy seguro de que el bebé también te amará —dijo Hajime ubicándose a un lado de su pareja mientras con una mano revolvía el cabello del niño—… somos una familia y tú eres una parte muy importante en nuestra familia… queremos que estés con nosotros siempre.
El pequeño castaño los miró un momento a cada uno y finalmente sonrió antes de saltar a los brazos de Tooru. El doncel lo envolvió con sus brazos y pronto sintió como Hajime se unía a ellos.
—Jamás, jamás pienses que no te amamos —murmuró Tooru...
—Sin importar qué, siempre te amaremos —concluyó Iwa, obteniendo como respuesta un asentimiento del niño.
Unos momentos después, ya con todo aclarado, Himuro salió juntos a la pareja y al pequeño Mori, dejando a un todavía somnoliento Kouki en el departamento.
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Los niños jugaban en uno de los sectores de juegos, del parque Toyama, bajo la atenta mirada de Iwa y Daichi, que hablaban con Himuro y Keiji, mientras el resto de los adultos charlaban sentados en el pasto bajo algunos árboles. Luego de un momento de escuchar a Suga, las miradas cambiaron a unas sorprendidas, evidentemente a la mayoría les costaba creer que Shoyo no era hijo de Suga y aún más que alguien quisiera quitárselo.
—¡NO PUEDE SER… ES UNA… ! —Noya no pudo terminar la frase por que su esposo le tapó la boca con una mano.
—Yū los niños están cerca —murmuró Asahi mirando hacia los pequeños e inmediatamente notó a Shoyo sentado en una hamaca mirando hacia ellos—… Shoyo está preocupado —dijo inmediatamente, conocía muy bien al niño y en sus ojitos se notaba que no estaba del todo bien.
—¡¿Y como no estarlo?! Para él es obvio que su mamá está mal por algo y no le dice por qué —exclamó Bokuto mirando algo serio a Suga.
—¿Cómo le dices a un niño como él que todo lo que cree es mentira? —dijo Suga entrecerrando un poco los ojos.
—Claro que no… tú amas a ese niño más que a nada en el mundo… y él te ama a ti… y eso nadie puede ni podrá negarlo jamás —sentenció Ennoshita sujetando la mano de Suga—… y ahora cambiemos de tema, creí que teníamos un acuerdo.
—Si es cierto, haré todo lo posible para estar bien, por él —murmuró Suga dibujando una sonrisa en sus labios antes de mirar hacia los juegos donde estaban los niños.
Los niños subían y bajaban de los juegos y cada tanto miraban hacia la hamaca donde estaba Shoyo. Luego de un rato Tadashi dejó a Kei y los otros en la calesita, donde estaban jugando y lentamente se acercó a su amigo de toda la vida.
—Shoyo ¿Quieres jugar con nosotros? —preguntó Tadashi algo preocupado, pues sabía que no era normal esa actitud en el pequeño pelinaranja.
Shoyo lo miró un momento y negó antes de mover un poco sus piernas para darse impulso y comenzar a mecerse.
—¿Shoyo te duele algo? —la voz llamó la atención de ambos niños quienes inmediatamente centraron sus ojos en Morisuke, quien también acababa de acercarse.
Y luego de un momento el pequeño pelinaranja volvió a negar con la cabeza y vio a los otros niños acercándose.
—¿Entonces qué sucede? Así eres más raro que de costumbre —dijo Kei mirando de reojo a Shoyo.
—¿Estas así por qué algo le sucede a mamasuga? —preguntó Tobio acercándose más al pelinaranja, quien apenas asintió y miró de reojo hacia donde estaba Suga—… papá también está preocupado por él…
—¿Seguro? Parece estar bien —dijo Tadashi también mirando a Suga, quien en ese momento sonreía hablando con los demás adultos.
—¿Y si le damos un regalo? —sugirió dudando un poco Taichi—… mi mamá se pone feliz cuando je lui donne un regalo…
—Karamel' —se apresuró a decir Lev, frunció el ceño al ver todos los ojos sobre él y luego de dudar un poco se corrigió—… ca… ra… me… les?
—Caramelos… LOS —lo corrigió Morisuke, obteniendo una sonrisa de agradecimiento del pequeño ruso.
—Un dibujo —agregó Taichi.
—Galletas —sugirió Tadashi.
—Flores —dijeron al unísono Tobio y Kei.
Shoyo los miró por un momento a todos, cada uno revisando sus bolsillos en busca de algo para el regalo.
—Teno —dijo Lev sacando dos caramelos de un bolsillo, los cuales miró por un momento antes de agregar—… dos ca-ra-me-LOS —deletreó la palabra resaltando el "los" cómo había hecho Morisuke.
—Dos crayones —dijo Taichi mostrándoles un crayón rojo y un fragmento de uno verde.
Tadashi solo le mostró media galleta y un caramelo, y Tobio una pajilla de alguna cajita de leche o jugo, mientras Kei sólo permaneció en su lugar con las manos en los bolsillos de su pantalón.
—Deberíamos buscar algo más ¿No? —propuso Shoyo mirando a su alrededor y pronto vio unas lindas flores que crecían en un árbol cerca de donde estaban.
—Si se alejan los van a retar —advirtió Kei mirando sin ganas al pelinaranja que ya se había bajado de la hamaca y parecía más animado.
—¡PAPÁ! —todos miraron a Tadashi que acababa de gritar de la nada y antes que alguno pudiera decirle algo vieron a Asahi acercándose a ellos con paso presuroso.
—Dashi, cielo ¿Qué sucede? —preguntó aquel hombre increíblemente alto deteniéndose junto a su hijo.
—Quedemos buscar un regalo para mamasuga… ¿Nos ayudas? —dijo el pecoso inflando un poco los cachetes, cosa que lo hacía realmente irresistible para cualquiera.
Asahi miró un momento a todos los niños y finalmente soltó un largo suspiro.
—Ok, pero no sé alejen mucho de mi.
Todos los niños asintieron. Asahi buscó con la mirada a Daichi, quien estaba a unos pocos metros hablando con Iwa, Himuro y Keiji, y le hizo una seña para indicarle que daría una vuelta con los niños, es pelinegro solo asintió y al volver a ver a los pequeños los encontró a todos todos de la mano, incluso a Kei, quien parecía no tener muchas ganas de moverse de allí. Tomó la mano de Shoyo y comenzó a caminar seguido por los siete niños.
—Ahh, ¡mira eso! Es como una mamá pata seguida por sus patitos —comentó Tooru mirando a Asahi que se alejaba con los niños.
—¿A dónde va? —murmuró Satori.
—De seguro quieren algo —murmuró Noya.
—Obvio, llamó a papá —dijo Suga con una sonrisa algo socarrona, pues sabía que Tadashi generalmente recurría a Asahi cuando quería algo. Noya lo miró con el ceño fruncido.
—Recuerda que Shoyo también suele hacer lo mismo…
—Parece que es como Keiji, los niños lo aman —dijo Tooru interrumpiendo a Noya y provocando la risa de varios de los presentes.
—¿Y a ti te sigue molestando eso? —preguntó Suga.
—¡No me molesta! —se quejó de castaño inflando los cachetes.
—Tooru todos sabemos que el monstruo de los celos te consume —dijo Kuro en un tono algo burlón, logrando que la queja de Oikawa fuera cada vez mayor, cosa que atrajo al grupo de abogados que estaba a unos pocos metros de ellos.
—Tooru tus gritos van a atraer a todas las personas del parque —exclamó Iwa mirando serio a su pareja antes de sentarse a su lado.
—¡Iwa-chan! Suga y Kuro empezaron —volvió a quejarse el castaño.
—Kuro deja en paz a Tooru, sabes que el bebé lo tiene sensible —dijo Akaashi dándole un pequeño golpe en el hombro a su primo mientras se sentaba entre él y Bokuto.
Todos volvieron a reír y como si nada la conversación se desvió en otra dirección. Unos cuantos minutos después se escucharon las risas de los niños y al mirar hacia el sector de juegos los vieron corriendo entre risas hacia ellos siendo perseguidos por Asahi quien al parecer intentaba atraparlos.
Taichi se paró frente a Satori y con una sonrisa en su rostro le ofreció unas pequeñas flores y un chocolate, el pelirrojo lo miró algo sorprendido e inmediatamente una enorme sonrisa se dibujó en su rostro y atrapar al niño entre sus brazos mientras dejaba muchos besos en su mejilla.
Morisuke se detuvo a un lado de Tooru y simplemente extendió su mano para entregarle también una flores y un chocolate. El doncel sintió sus ojos llenándose de lágrimas, cosa que preocupó un poco al niño, pero antes de que pudiera decir algo, ya había sido atrapado por los brazos de su papá, quien tenía una enorme sonrisa en su rostro.
Lev saltó sobre su tío Bokuto y mientras esté lo sostenía en su hombro derecho extendió sus manitos hacia Keiji, mostrándole una enorme sonrisa al doncel, quien sujetó las flores y el chocolate antes de dejar un sonoro beso en la mejilla del niño y murmurar un "blagodaryu vas (gracias)" cerca del oído del niño.
Kei solo extendió su mano con las flores y el chocolate hacia Kenma, apenas mirándolo de reojo. Kenma dibujo una pequeña sonrisa en su rostro, abrazó a su niño y dejó un pequeño beso en su frente.
Tadashi abrazó a Noya, dejo un beso en su mejilla y luego le entregó las flores y el chocolate, obteniendo que Noya le diera su ataque interminable de besos y cosquillas.
Mientras eso sucedía Suga se encontró a Shoyo y Tobio frente a él, ambos ofreciéndole unas flores y un chocolate, una enorme sonrisa apareció en su rostro sin necesidad de forzarla y sin dudarlo abrazó a los dos pequeños para luego dejar un sonoro beso en sus mejillas.
—Gracias… los amo mucho a los dos —murmuró el peligris sin poder dejar de sonreír.
—Te quiero mucho, mucho, mucho mamá —susurró Shoyo con una de sus enormes sonrisas.
—Ahhh… es lo más lindo que he visto en mucho tiempo —murmuró Ennoshita viendo a cada niño con su mamá y la sonrisa en su rostro se amplió de solo pensar que pronto él también tendría a su hijo… y de repente se encontró con Shoyo y Tadashi parados frente a él, los miró algo extrañado y se sorprendió al verlos extendiendo un chocolate y algunas flores hacia él.
—Tio Chika para tí —dijeron al unísono ambos niños, consiguiendo que Ennoshita se emocionara y comenzara a llorar antes de abrazarlos.
Nuevo capítulo, con este me tarde un poco más he estado algo ocupado .
Espero que les guste
