Mi hijo.

De miradas tristes y abrazos.

Esa mañana en el preescolar Shoyo estuvo más callado que de costumbre, la maestra y los otros niños no dejaban de verlo y más de uno ya había intentado animarlo y sacarlo a jugar, pero el pequeño pelinaranja no hacía más que negarse. En cuanto salieron al patio Shoyo se sentó a la sombra de uno de los árboles y los otros niños no tardaron nada en sumarse a él, Tadashi llegó arrastrando a Tobio y acompañado por Morisuke, Lev y Taichi, quienes se sentaron alrededor del pelinaranja, el único que se mantuvo a cierta distancia fue Kei.

一Shoyo ¿No vas a decirnos que pasa? 一preguntó Tadashi dudando un poco.

一No quiero otra mamá 一se quejó el pequeño, luego de dudar un momento, inflando un poco los cachetes y ganándose una mirada curiosa de sus amigos.

一Tu mamá es genial 一murmuró Tobio.

一¿Como que no quieres otra mamá? 一indagó Kei acercándose con su clásica expresión seria.

一MamaSuga dice que tengo otra mamá, que fue la que me llevó en la panza 一comentó Shoyo bajando la mirada mientras volvía a inflar los cachetes.

一¿Y eso es malo? 一preguntó Taichi algo preocupado por la expresión del pelinaranja.

一Das mamás son benas… ¿do e mejod tened dos? 一dijo Lev con una de sus enormes sonrisas mirando un momento a cada uno de los presentes, ya que él no veía cuál era el problema, pues él es realmente feliz con su nueva mamá Keiji.

一No todas las mamás son buenas 一acotó Tobio antes de centrar sus azules ojos en el triste rostro de Shoyo.

一MamaSuga esta triste… quieren separarnos 一murmuró el pelinaranja.

一¡¿Qué?! 一exclamaron los otros niños al unísono.

一Eso no puede ser Suga es tu mamá no pueden 一se quejó Tadashi acercándose más al pelinaranja.

一… MamaSuga dice que no los va a dejar… pero 一los ojitos de Shoyo comenzaron a llenarse de lágrimas y su labio inferior a temblar impidiendo que siguiera hablando.

一Es verdad tío Suga no los dejará 一murmuró Tadashi abrazando al pequeño pelinaranja.

一Y papá tampoco los dejara 一agregó Tobio también abrazando a Shoyo一… nadie va a alejarte de nosotros 一de repente Shoyo se tapó la boca con ambas manos y luego de darles un vistazo a todos habló...

一MamaSuga dijo que no dijera nada 一murmuró el pequeño pelinaranja, obteniendo una sonrisa y un abrazo de Tadashi. Un instante después los niños fueron llamados por su maestra para entrar nuevamente al salón.

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Asahi metió a Tadashi en la dañera y lo vio apretar varias veces su patito de goma, antes de comenzar a lavarle el cabello.

一Dashi… ¿pasó algo hijo? 一preguntó luego de dudar un poco, pues desde que lo recogió en el preescolar había notado a su pequeño algo triste, no era extremo, pero si ya lo había vista en varias ocasiones suspirar y mirar con tristeza a su alrededor y eso le preocupaba, su niño podría ser algo tímido y retraído en ocasiones pero siempre se lo notaba feliz. El pequeño dudó un poco y negó con la cabeza mientras volvía a apretar su pato para que este escupiera agua. Asahi soltó un suspiro y murmuró一... cierra los ojos…

El niño cerró sus ojitos con fuerza y un instante después sintió el agua tibia cayendo en su cabeza y llevandose la espuma. Una vez que ya no había más espuma Asahi secó el rostro del niño e hizo que lo mirara.

一Dashi, cielo, sé que algo te tiene triste, se nota… puedes decirme y veremos que hacer… ¿o quieres que mamá también se preocupe?

Tadashi se mordió el labio inferior, esquivó un momento la mirada de su padre y luego de soltar un suspiro volvió a mirar a su padre y murmuró…

一¿Se van a llevar a Shoyo?

Asahi miró a su pequeño algo sorprendido y comprendió porque su niño se veía triste, pues prácticamente se había criado junto al pelinaranja, eran como hermanos y para su pecoso sería terrible que se llevaran a Shoyo.

一¿Shoyo te contó lo de su mamá? 一Tadashi asintió haciendo puchero mientras sus ojitos comenzaban a humedecerse一... cielo, no sabemos qué va a suceder todavía… pero tío Suga hará todo lo posible para que no se lo lleven… y nosotros tenemos que ayudarlos… tenemos que hacer todo lo posible para estar bien, para animarlos y que ellos no estén tristes 一el pequeño pecoso dibujó una pequeña sonrisa en su rostro Asahi quitó una lágrima que comenzaba a caer por la mejilla del niño一... No llores Dashi, hay que pensar que todo estará bien… Ya sé, ¿te parece si llamamos al tío Suga y le pedimos permiso para que mañana Shoyo pase el día con nosotros? Visitaremos a los abuelos 一inmediatamente el pequeño amplió su sonrisa y ahora sí se veía realmente feliz mientras asentía con la cabeza antes de acercarse más a su padre y dejar un beso en la mejilla del hombre.

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Aquella tarde había sido algo extraña para Tobio, pues no recordaba haber pasado tanto tiempo con su madre, sobre todo con ella ocupándose de él.

Su madre y otra señora habían ido por él a la tarde, fueron a un parque donde su madre jugó con él, tomaron un helado y pasearon por un largo rato, mientras la señora los miraba y tomaba notas cada tanto, luego se encontraron con Sadayuki en una cafetería y ahora ellos charlaban con la señora mientras él tomaba una malteada de chocolate con un trozo de tarta que su madre había escogido para él, ignorando el hecho de que él quería galletas, pero no se quejo porque nunca había probado ese tipo de tarta, tenía una masa delgada una gran cantidad de relleno, que él no sabía si era crema o mousse y estaba bañada con un polvo marrón que parecía cacao, pero que definitivamente no sabía a chocolate. El pequeño pelinegro seguía intentando adivinar qué era ese polvo marrón cuando su madre llamó su atención.

一Tobio mi rey, se nota que te gustó, pero come despacio te va a hacer mal 一Yui mostraba una sonrisa encantadora, pero el niño apenas si la miró y solo asintió antes de llevarse otra cucharada de esa tarta a la boca一... ahh niños 一exclamó antes de mirar a la mujer que los había acompañado esa tarde一, y dígame señora Yamada ¿usted nos acompañará siempre, hasta que el juez decida quitar la supervisión?

一Si, su caso fue asignado a mi 一respondió la mujer e hizo un momento de silencio al escuchar a Tobio toser, las dos mujeres miraron al niño y cuando esté pareció calmarse agregó一, en raras ocasiones se cambia al observador 一y volvió a detenerse pues Tobio nuevamente estaba tosiendo.

一Mi rey ¿que sucede? 一preguntó Yui acariciando la espalda del niño.

Tobio había dejado de toser, pero ahora su respiración estaba algo agitada, el niño llevó las manos a su garganta y de repente comenzó a boquear como pez fuera del agua.

一¡Se ahoga! 一exclamó la señora Yamada y de inmediato Yui y Sadayuki se pusieron de pie para asistir al pequeño que parecía a punto de desmayarse.

La pequeña cafetería se revolucionó y más de una persona se acercó intentando ayudar mientras esperaban la ambulancia.

Unos minutos después Tobio era ingresado en una clínica y a Yui le temblaron las manos cuando tomó el teléfono para llamar a Daichi.

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Era sábado por la tarde, casi noche y Futakuchi Kenji sentía los nervios recorrer su cuerpo mientras observaba aquel traje, que Aone le había regalado hacía unos días, extendido sobre su cama, mientras paseaba en su habitación usando solo boxer y medias. Cualquier cosa parecía más importante que vestirse, incluso reacomodar el botiquín de su baño parecía más importante que vestirse para esa fiesta a la que tenía que ir con Aone.

El sonido de su teléfono lo trajo nuevamente a la realidad y dejando la pasta de dientes nuevamente en su lugar, volvió a la habitación y tomó su celular que estaba cargando sobre su mesita de noche, vió la imagen de Himuro en la pantalla y desconectando el cargador atendió.

一Himuro.

一Hola Kenji, ¿como estas? ¿ya listo para la fiesta? 一el castaño escuchó la suave risa de su amigo y no pudo evitar soltar un suspiro.

一Te encanta mi sufrimiento 一murmuró antes de recostarse en la cama y volver a centrar sus ojos en aquel traje, mientras escuchaba ahora más fuerte la risa del pelinegro一... te odio… se nota que no eres tu el que tiene que ir a un lugar donde sabes que más de una persona te odia.

一Ahhh pobre de ti, alma en pena… solo deja de quejarte y termina de acomodarte que conociendote todavía debes de estar a las vueltas…

一¡Claro que no! 一se apresuró a decir el castaño.

一Solo vistete y te veré en la fiesta…

一Que ya estoy… momento… ¿Qué?

一Te veré en la fiesta, me invitaron y al igual que tu no pude decir que no… así que aunque haya personas que te odien tendrás a Aone que te ama y a mi, que te ayudare si es necesario… ya vinieron por mí, nos vemos 一y diciendo eso el pelinegro terminó la llamada sin darle tiempo a Kenji de agregar nada.

El castaño dejó el celular sobre la cama y con pocas ganas volvió a ponerse de pie y se puso la camisa, pero en cuando estaba por prender los botones unos golpes en la puerta llamaron su atención, miró la hora y al instante supo que ese tenía que ser Aone, pues el albino era una de las personas más puntuales que conocía, así que como estaba atravesó el departamento y abrió la puerta. Allí estaba Aone enfundado en un elegante traje negro, los grises ojos del albino recorrieron el cuerpo del castaño de pies a cabeza y sus pálidas mejillas mostraron un ligero tono rosa al verlo semidesnudo y algo despeinado, y Kenji no pudo evitar ampliar su sonrisa, ese hombre en verdad se veia lindo así.

一No recuerdo que te hayas sonrojado cuando me viste completamente desnudo 一murmuró el castaño con una sonrisa socarrona antes de ponerse de puntitas y dejar un corto beso en los labios de Aone, para luego arrastrarlo al interior del departamento sujetándolo por la solapa del saco.

一No esperaba que me recibieras así 一respondió el albino sujetando al doncel por la cintura一... creí que ya estarías listo 一agregó paseando sus manos por la espalda del castaño antes de apoderarse de su boca en un beso más intenso que el anterior.

一Perdona, me distraje con otra cosa y se me hizo tarde 一dijo Kenji sintiendo como las manos de Aone bajaban hasta su trasero一... Takanobu si sigues así dudo que vayamos a la fiesta 一susurró dándole una mirada picara al albino, quien dejo otro corto beso en los labios de Kenji antes de separarse de él. Kenji soltó un suspiro y agregó antes de volver a su habitación一... vuelvo en un momento.

Quince minutos después ambos se encontraban en el auto rumbo al hotel donde se haría la fiesta y Kenji no dejo de hablar en todo el camino, sobre cualquier cosa que llegaba a su mente, lo que dejó en evidencia que estaba bastante nervioso, pero cuando estaban a unas pocas calles de su destino, se calló y su mirada se centró en la ventanilla, de repente sintió que Aone sujetaba su mano y entonces centró sus ojos en el albino.

一Tranquilo, no va a suceder nada, nadie se va a atrever a hacer algo que pueda arruinar la fiesta de mi abuelo, cualquier cosa antes que ofenderlo… ¿por qué crees que te pedí que me acompañes?

一¿Por qué quieres hacerme sufrir? 一murmuró el castaño con una sonrisa tenue.

一Jamás haría eso… e insistí en que me acompañes por que mi abuelo me pidió que venga y me vuelve loco si estoy solo 一dijo el albino e hizo una pausa esperando la respuesta de su pareja.

Futakuchi soltó un suspiro quería replicar pero le era difícil, pues comprendía a Aone y era evidente que en cierta forma ambos se sentían igual, así que sonrió, soltó un suspiro y dejó un corto beso en la mejilla de su osito polar.

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Bokuto soltó un ronquido y Akaashi sonrió al verlo dormido en el sillon. Ese día había sido largo y cansador para todos pero sobre todo para Kōtarō, el partido fue difícil pero ganaron gracias a su participación, Lev y Keiji alentaron durante todo el partido. Cenaron entre risas y comentarios del partido y luego decidieron ver una película.

Y ahora Akaashi estaba sentado en el sillón de la sala junto a Bokuto, que se había dormido y roncaba, y a Lev quien comenzaba a cabecear.

一Lev, ven, vamos a la cama 一murmuró Akaashi levantando al niño, quien inmediatamente se abrazó tipo koala al doncel, y salió de la sala tratando de hacer el menor ruido posible.

Entró en la habitación junto a la suya, la cual habían arreglado para la comodidad del pequeño, lo dejó en la cama , sacó el pijama de debajo de la almohada y lo ayudó a cambiarse, pues parecía que el niño caería desmayado por el sueño en cualquier momento.

一¿Mama ti quera qui? 一preguntó un adormilado Lev, metiéndose en la cama y acomodándose hacia el borde para hacerle lugar a Akaashi para que se acueste con él, cosa que el doncel hizo sin dudar, pues ya era casi una costumbre acostarse con el niño hasta que este se duerme.

Akaashi acomodo a Kota, el gato de peluche verde, en medio de ellos y comenzó a acariciar el cabello del niño, cosa que había descubierto ayudaba a Lev a dormir.

一Kashe e mi mama… net, my sobirayemsya otdelit' (no, nos van a separar) 一dijo el niño intentando ver a Akaashi pero le estaba resultando difícil mantener los ojitos abiertos.

一Claro que sí, yo seré tu mamá y nadie va a cambiar eso 一murmuró Akaashi antes de dejar un beso en la frente del niño, quien sonrió y se acurrucó contra el cuerpo del doncel, acariciando la barriga de este que cada día se notaba más.

一E lino tened una mama 一susurró Lev antes de caer dormido.

一Es lindo ser mamá 一agregó el doncel acariciando la espalda del niño mientras cerraba los ojos y disfrutaba del calor y la sensación de alegría que le brindaba aquel niño.

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Suga apretaba la mano de Daichi, le daba miedo soltarlo, se notaba que el pelinegro estaba más que molesto con su ex y demasiado preocupado por su niño, en verdad temía que si lo soltaba este intentara matar a aquella mujer que parecía bastante preocupada sentada junto a Sadayuki y su abogado en unas sillas a unos cuantos metros de donde estaban ellos.

一Tranquilo, va a estar bien 一murmuró Hajime intentando calmar a su primo.

Como Shoyo se había ido con los Azumane, el peligris aceptó pasar el día con Daichi, sobre todo para que el pelinegro no se quedar solo cuando Yui se llevara a Tobio esa tarde. Habían pasado un día muy lindo juntos y estaban empezando a cocinar cuando el teléfono sonó. Luego de atender el rostro del pelinegro se transformó y prácticamente arrastró a Suga hasta el auto, y en el camino llamó a Iwaizumi.

一¿Como puede ser que todavía no nos digan qué sucedió? 一se quejó Daichi poniéndose de pie, en verdad no hacía mucho que esperaban pero para el pelinegro parecía una eternidad.

De repente un doctor se acercó a ellos, inmediatamente Yui se unió a ellos al igual que la señora Yamada que seguí allí observando todo.

一Señor Sawamura, Tobio tuvo un caso de anafilaxia… una reacción alérgica 一el doctor hablaba con voz calmada y los ojos de Daichi inmediatamente se centraron en Yui一… probablemente algo que ingirió provocó que se cerraran sus vías respiratorias ¿Que comió o bebió? ¿Saben si es alérgico a algo?

一Helado de vainilla y chocolate, una malteada de chocolate y una tarta de leche merengada 一respondió Yui algo apresurada intentando recordar si el niño había comido algo más…

一Eres una 一exclamó Daichi y se contuvo antes de continuar一... le diste canela 一Yui retrocedió un paso mientras instintivamente negaba con la cabeza pues los ojos del pelinegro daban miedo en ese momento一 NO DIGAS QUE NO, ES LA ÚNICA COSA A LA QUE TOBIO ES ALÉRGICO…

一Daichi 一dijo Hajime en un tono serio interponiéndose entre su primo y la mujer一. Tranquilo.

一Señor por favor, esta en una clínica… Tobio esta bien, ya lo estabilizamos, puede pasar a verlo, lo tendremos en observación unas horas y luego podrán llevarlo a casa 一agregó el doctor antes de retirarse.

一¿Como pudiste? 一murmuró Daichi, mirando con odio a su ex, luego de un momento de silencio一... tu lo sabes, casi lo perdimos cuando tenía dos años, fue cuando descubrimos su alergia 一agregó en el mismo tono suave, era obvio que intentaba contenerse…

一Yo… no… él… no… 一intentó hablar Yui, pero parecia que no podía formar una frase.

一Él no… él no, es un niño Yui nosotros tenemos que vigilar esas cosas… espero que sepas que esto no va a quedar así 一concluyó Daichi antes de darse la vuelta y dirigirse hacia la habitación donde estaba su pequeño, todavía sin soltar la mano de Suga.

Al entrar en aquella habitación vieron a Tobio en la cama con una mascara de oxigeno, se notaban sus labios hinchados, al igual que los ojos por haber llorado, y era evidente que todavía le costaba un poco respirar. La enfermera los miró y al notar la preocupación de aquella pareja, dibujó una pequeña sonrisa y se acercó a ellos.

一¿Son los padres? 一preguntó, pero no esperó una respuesta一... este mejor, todavía le cuesta un poquito respirar, la inflamación se está yendo, lo tendremos un rato más con el respirador… los dejo solos, cualquier cosa con el botón me llaman 一y diciendo esa la mujer salió de la habitación.

Tobio estiró su mano hacia su padre e inmediatamente Daichi abrazó a su pequeño, con mucho cuidado.

一Ya estoy aquí, estarás bien Chiky 一susurró antes de dejar un beso en la frente del niño.

一Me duele 一se quejó el niño en un tono, que apenas se escuchó por la máscara, muy suave y algo rasposo, lo que delataba que su garganta no estaba muy bien.

一Es normal, ya va a pasar 一murmuró Suga acariciando la cabeza del niño, quien solo se quejó y les dio una mirada algo triste antes de volver a recostarse en la cama.

sé que me demoré bastante pero he estado ocupada.

Como siempre esperó que les guste.

Saludos