Mi hijo

¿Dónde estás?

―Entiendo que quiere volver a acercarse a su hijo pero tiene que entender que necesita darle tiempo, pasó por muchas cosas que él se fuerza en olvidar, no puede esperar que de buenas a primera la acepte… usted no sabe nada de él no tiene una idea de cuan frágil es ante ciertas situaciones ―la voz de Aone llegaba hasta él, pero se escuchaba lejana.

Abrió los ojos con algo de dificultad, los párpados le pesaban, estaba en una habitación que no conocía, había un hombre a su lado que inmediatamente le sonrió y un poco más allá a unos pasos de la puerta vio a su osito polar de espaldas a él, hablando con aquel grupo de personas, estaba molesto, podía adivinarlo por su tono y postura. El hombre a su lado, al parecer era un doctor, le estaba tomando la presión, le dijo algo pero Kenji no lo escuchó.

―A… Aone ―llamó sentándose en la cama pero inmediatamente volvió a caer acostado, pues la cabeza volvía a darle vueltas.

―Será mejor que te quedes acostado tienes la presión muy baja, lo que seguramente hace que te sientas mareado ―dijo el doctor en un tono suave pero firme.

―Kenji ―susurró el albino agachándose a un lado de la cama junto a su castaño…

―Me quiero ir…

―No, lo mejor será que descanse un poco, intentaremos que su presión se normalice y luego podrá irse, pero eso sí, necesito que se haga unos estudios y vaya a verme a mi o a su médico de cabecera ―Kenji frunció el ceño ante esa orden, mientras el doctor le entregaba un papel a Aone.

Vio a su madre entrar a la habitación mientras su esposo y el abuelo de Aone esperaban ante la puerta y también vio a aquella niña asomando la cabeza por el borde de la puerta.

―¿Futakuchi, te has sentido mal últimamente? ―preguntó el doctor viendo al castaño e ignorando a los demás.

―Mmmm… n… no ―dudo el doncel y vio al albino fruncir el ceño.

―¡Si! ―exclamó Aone llamando la atención de todos―… ha estado muy nervioso toda la semana, en alerta todo el tiempo y si uno no lo reta o está a su lado se "olvida" de comer y a veces lo poco que come lo termina vomitando por los mismos nervios… y en los últimos días también ha estado durmiendo poco ―agregó el albino sin quitar su expresión seria.

―Ok entonces necesitaremos lo antes posible los análisis, mientras tomarás una de estas y mucha agua ―dijo el médico entregandole una tableta de pastillas al castaño―, esperaremos un rato y si la presión se normaliza podrás irte.

Futakuchi asintió con pocas ganas y no dudo en aceptar el vaso de agua que Aone le ofrecía. Se tomo una pastilla y vio al doctor salir de la habitación y a su madre acercarse más.

―Lamento todo esto… no sabia que te estaba haciendo tanto daño… nunca creí que mi presencia te alteraría de esa forma ―murmuró la castaña, que en ese momento lucía bastante preocupada.

―Todavia estoy en contacto con la señora Ueda… ¿te acuerdas de nuestra antigua vecina? ella supo cada lugar donde estuve, todo por ti, por si volvías… el deseo estúpido de un niño de 10 años… pero hoy estás aquí ―habló el doncel intentando controlar su respiración y le dolió ver aquel esbozo de sonrisa en esa mujer―… y me duele, duele mucho, porque sé que no estas aquí por mi, jamás esperaste encontrarte conmigo… nunca habrá mejor ejemplo de "lugar equivocado en el momento equivocado."

―Kenji yo no ―intentó hablar la castaña pero fue interrumpida…

―Puedes decirme cualquier cosa de mi padre y lo creeré porque es capaz de cualquier cosa, eso lo sé bien… puedes decirme que lo hiciste por mi y a eso solo puedo decir gracias… pero sin importar lo que digas te voy a pedir que por favor te alejes de mí, no quiero y no necesito una madre ahora… no quiero saber que te pasó y tu no quieres saber de mi, sigue con tu vida como hasta ahora y olvidame.

―Kenji ―murmuró en un tono casi inaudible la mujer, con la sorpresa reflejada en su rostro y los ojos a punto de desbordar en lágrimas.

―Amor, ¿podemos irnos? ―Aone solo asintió ante ese pedido y levantó a su pareja como si fuera una princesa y para su sorpresa Kenji no se quejo, solo se dejo hacer y puso de su parte abrazandolo por el cuello.

Pasaron junto a Umi y Kenji solo se acurruco más al pecho de Aone e intentó esconder su rostro en el hueco del cuello de su pareja, no quería escuchar nada más, al salir de la habitación se encaminaron hacia la sala y el castaño no cambió su posición.

―Kenji estas siendo injusto con tu madre… no sabes por todo lo que ha pasado ―dijo Oliver en un tono muy serio, pero no consiguió que Aone se detenga.

―Ya se lo dije, ella tampoco sabe nada de él ―respondió Aone y sin mirar atrás o decir algo más siguió hasta salir de aquel departamento.

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Ese día aquel tren estaba menos concurrido que de costumbre y eso a Makki le parecía perfecto, acarició el cabello de su pequeño Shigeru que dormía pegado a su lado derecho. Miró por la ventana y volvió a soltar un suspiro al ver ese cielo completamente gris.

Aquella noche había discutido con Issei, como nunca lo había hecho y su mente no se había detenido ni un momento después de haber escuchado esa última frase de su esposo "... no sé porqué hago esto… ya no tiene sentido." Esa noche no durmió casi nada, se levantó muy temprano con una sola idea en la cabeza. Se movió por la casa sin hacer ruido, vio a Issei dormido en la cama, completamente vestido y noto el vaso, todavía con un poco de whisky, sobre la mesita de noche, tomó algunas cosas y volvió a la habitación de Shigeru, luego de vestirse levantó a su pequeño, lo vistió y salió de la casa con rumbo a la estación de trenes con su pequeño, todavía entre dormido en brazos.

Shigeru comenzó a moverse y Makki volvió a mirarlo, ahora con una sonrisa en su rostro. El pequeño se restregó los ojos un momento, luego miró a su alrededor antes de centrar sus ojitos en su mamá.

―Mami… ¿a donde vamos? ―preguntó antes de arrodillarse en su asiento y mirar por la ventana.

―Vamos a Niigata… ¿Ves aquella ciudad a lo lejos? ―preguntó acercándose al niño y señalando por la ventana, inmediatamente Shigeru asintió―… esa es, allí nació y vivió la abuela, ahí nací yo y… ahí… está la tumba del abuelo y la abuela ―el niño miró con curiosidad el paisaje y luego centró sus ojitos nuevamente en su mamá.

―¿Vamos a visitarlos? ―Makki solo asintió―… y… ¿por qué no vino papá?

―Por qué papá está ocupado con el trabajo… hoy será un día solo para nosotros dos, cuando volvamos veremos a papá.

―¿Le llevaremos un regalo? ―preguntó Shigeru con una enorme sonrisa.

―Claro, le compraremos algo lindo o rico ―respondió el pelirrosa antes de dejar algunos besos en la mejilla del niño.

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Hajime cargaba sobre su hombro a un risueño Morisuke antes de dejarlo sobre el sillón para volver a hacerle cosquillas.

―Daddy don´t ―dijo el niño con dificultad entre risas―… mommy help me ―agregó buscando con la mirada a Tooru…

Iwaizumi se detuvo al escuchar al pequeño y lo miró algo sorprendido. Tooru se acercó también algo sorprendido y antes de que pudiera decir algo fue abrazado por Morisuke.

―Iwa… ya deja de hacerle cosquillas a mi bebe ―lo regaño el doncel con una enorme sonrisa abrazando al pequeño que intentaba normalizar su respiración.

―Mommy, we just played ―respondió Iwa abrazando a Tooru y Mori―… solo jugábamos ―agregó antes de comenzar a hacerle cosquillas a Tooru.

Las risas inundaron la sala y los tres terminaron tirados sobre la alfombra haciéndose cosquillas los unos a los otros hasta que el celular de Hajime comenzó a sonar. El pelinegro se detuvo y quitándose de encima a Morisuke se puso de pie.

―Será un momento ―murmuró regalandole una sonrisa al pequeño que solo asintió antes de volver a ser atrapado por los brazos de Tooru.

Iwaizumi miro su celular y al ver el nombre "Makki" atendió sin dudar, aunque se le hizo un poco raro pues no trabajaban ese día y el pelirrosa ya le había dicho que tenia planes.

―Makki…

―¿Dónde están? ―la voz molesta o quizás preocupada de Mattsun sorprendió al pelinegro―… dime que están contigo ―agregó Issei al no obtener respuesta.

―¿De qué hablas Matsukawa?

―Iwaizumi… ¿Makki y Shigeru están contigo? ―preguntó Mattsun en un tono que evidenciaba que intentaba contenerse.

―No están aquí, hasta donde sé Makki tenía planes para hoy contigo y con Shigeru ―respondió Hajime ya algo preocupado y encaminandose hacia su oficina―… ¿qué sucedió? ¿por que estas usando su celular?

―Mmm… anoche discutimos y esta mañana ya no estaba, se fue con Shigeru y dejó su celular ―dijo Issei luego de dudar un momento―… tu eres su mejor amigo y sabes que son pocas las personas con las que se lleva realmente bien en Tokio… en verdad estoy preocupado él no suele hacer esto ya llame a todos sus amigos… esto es tu culpa…

―¡¿Qué?! espera, espera, porque rayos es mi culpa, en todo caso es tu culpa acabas de decirme que discutiste con él ―se quejó Hajime alejándose de la puerta, estaba levantando la voz y no quería que Tooru lo escuchara.

―¡¿Y por qué crees que discutimos?! Oiwake me dijo la verdad que ustedes ocultan ―la respiración de Hajime se detuvo por un momento al escuchar esas palabras.

―No sé que crees saber, pero tenemos nuestros motivos para mantener ese secreto… pero eso no cambia en nada lo que yo siento por Tooru ni lo que Makki siente por ti… sabes que lo conozco desde hace mucho, lo vi jugar y despedazar a hombres que se morían por él, pero cuando tu apareciste en su vida, fue la primera vez que lo vi llorar por alguien… él siempre se reía de esas personas que se segaban por amor y me sorprendió mucho verlo así por ti… espero que entiendas que jamás vas a encontrar a alguien que te ame como lo hace él... si sé o me entero de algo te llamo ―dijo Iwaizumi antes de terminar la llamada, no quería darle un sermón a Matsukawa, pero le era inevitable, él sabía muy bien cuánto amaba Makki a ese hombre y todo lo que había sufrido por él. Dejó el celular sobre el escritorio y soltando un suspiro, miró por la ventana y rogó por que su amigo pelirrosa este bien.

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Tendo se removió en la cama e inmediatamente noto aquel fornido brazo que abrazaba su cintura, sintió ese enorme cuerpo pegado a su espalda y aquel cuerpo pequeño delante de él, que se aferraba a su camiseta. Con cuidado acarició la espalda de su niño y abrió los ojos. La habitación estaba apenas iluminada por la poca luz que entraba por las persianas entreabiertas, miró el rostro de su pequeño que dormía tranquilamente e internamente volvió a maldecir a Kagura, más le valía a esa mujer que no se acercara a su pequeño. Sintió la respiración de Wakatoshi en su cuello y un instante después aquellos labios dejando un suave beso en su nuca.

―Buen día ―murmuró el castaño cerca del oído de Satori.

―Buen día amor ―susurró el pelirrojo volteandose un poco para ver a su pareja―… ¿hace mucho que despertaste? ―agregó con una sonrisa antes de dejar un corto beso en los labios del castaño, no sabia que hora era, pero estaba seguro de que era bastante tarde para el horario en que suele levantarse Wakatoshi.

―Hace bastante… se ven hermosos durmiendo así ―respondió el castaño con una pequeña sonrisa.

―Es la primer noche que pasamos los tres juntos ―comentó el pelirrojo con una sonrisa―… aunque no me agrada el motivo por el que llegamos a esto ―agregó frunciendo un poco el ceño.

―Ya lo dijo mi abuelo, la están buscando, congelaron todas su cuentas así que no podrá hacer demasiado, solo tendremos que esperar un poco.

―Ok, solo espero que esto no se extienda demasiado ―susurró Satori antes de volver a centrar sus ojos en su pequeño―… Wakatoshi le dije a Taichi que iríamos al café de Hanna, ¿podremos ir?

―Veremos… ahora… ¿te parece si nos levantamos? ―respondió el castaño antes de dejar otro beso en el cuello del pelirrojo junto a una pequeña mordida.

―Ok, ok, entiendo ―respondió Satori intentando contener la risa para no despertar a su niño.

Luego de unos minutos la pareja estaba entrando en la cocina, donde encontraron a Rei, la abuela de Wakatoshi, charlando con la cocinera mientras ambas cortaban y picaban diferentes verduras.

―Oh, buenos días cielo ―saludó la mujer con una sonrisa al verlos acercarse a la barra―, espero que hayan pasado una buena noche ―la pareja respondió al saludo― ¿qué quieren para desayunar?

―Para mi lo de siempre y Satori… ¿Té rojo y galletas? ―preguntó el castaño centrando sus ojos en el pelirrojo quien asintió con una enorme sonrisa.

Charlaron un rato y cuando estaban por comenzar a desayunar apareció Mitsuru con Taichi en brazos, quienes se unieron a ellos para desayunar y charlar. Taichi les contó lo que había hecho en el preescolar esa semana y luego con una enorme sonrisa invitó a su bisabuela a ir con él y su mamá al café de Hanna, pues al parecer habían quedado con algunos de sus compañeros de preescolar para verse allí esa tarde. Rei miró algo preocupada a la pareja y luego a su esposo, quien luego de un momento mostró una sonrisa y asintió, lo que hizo que la mujer le diera un alegre sí al niño.

―Por cierto, llamó la policía, al parecer tienen pistas que indican que Kagura salió de Tokio, pero por si acaso me asegurare que que tengan seguridad para que puedan seguir sus vidas con normalidad y pueden quedarse aquí hasta que sea realmente seguro ―dijo Mitsuru luego de un momento cuando Taichi se acercó a la cocinera para pedirle un vaso de agua para su bisabuelo.

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Había muchas lápidas en aquel lugar, parecía un enorme laberinto, pero Makki se movía entre estas con mucha facilidad, recordaba muy bien el camino, aun cuando hacía poco más de tres años que no visitaba aquel lugar. Shigeru caminaba de la mano del pelirrosa, cargando un pequeño ramo con dos crisantemos y algunas margaritas.

Aquella piedra blanca se veía algo deteriorada con algunas manchas grises y otras verdes, pero todavía podían leerse muy bien los nombres de sus padres. Makki se agachó y quedo a la altura de su niño, acarició esa piedra y le indicó al pequeño que dejara las flores, cosa que el niño hizo sin dudar.

―¿Aquí están el abuelo y la abuela?

―Si, tu abuelo era mitad japonés y mitad inglés, él creció en Londres y cuando era un adolescente se mudó aquí y… se enamoró de este lugar y de tu abuela… era un hombre maravilloso siempre estaba para ayudarme y enseñarme…

―Como papá ―exclamó el niño mirando a Makki con una sonrisa.

―Si como papá… cuando el abuelo murió insistió en que quería ser enterrado aquí y cuando la abuela murió, hace poco más de tres años, dejó la orden de que la enterremos con su amado esposo.

―¿La abuelita quería mucho al abuelo? ¿Tanto como tú y papá?

―Si, lo amaba muchísimo ―respondió el pelirrosa con una enorme sonrisa―… y espero que tu papá y yo seamos iguales―susurró, antes abrazar a su pequeño, un instante después un trueno resonó a lo lejos haciendo que Shigeru diera un pequeño brinco y se aferrara con fuerza a su mamá, unos segundos después comenzó a llover. Makki levantó a su pequeño y se apresuró a correr en busca de un refugio, pero la lluvia era tan fuerte que quedaron empapados antes de llegar a la entrada del cementerio.

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Issei caminaba de un lugar otro en la sala de su casa, se detenía cada tanto para mirar su celular y el de Makki que descansaban en silencio sobre la mesita de sala. Ya estaba por anochecer y él seguía sin noticia de su esposo e hijo, había pasado parte de la mañana y la tarde llamando a sus amigos y conocidos, que eran pocos pues habían pasado los últimos años fuera del país, y al parecer nadie sabía nada de ellos. Decir que estaba preocupado era poco, estaba tan preocupado que estuvo a punto de llamar a Oiwake en más de una ocasión.

Se dejó caer sobre el sillón y por primera vez en la tarde miró por la ventana, estaba lloviendo, no sabía cuando comenzó a llover pero parecía que no iba a detenerse pronto y eso solo lo preocupó más.

―¿Takahiro dónde rayos estás? ―murmuró antes de soltar un suspiro y cubrirse la cara con ambas manos, echando la cabeza hacia atrás en el respaldo del sillón.

Pasó unos cuantos minutos así, intentando calmarse, regulando su respiración y contando, pero su respiración se detuvo cuando de repente el celular de Makki comenzó a sonar, casi se cae del sillón en su desesperación por responder.

―¡¿Makki?! ―se apresuró a preguntar.

―Veo que todavía no aparece ―la voz de Hajime hizo que Mattsun frunciera el ceño y respondiera con un gruñido―… hablé con Keiji y dice que Makki le comento que hoy harían un viaje porque es o fue un aniversario… pero Keiji no recuerda bien… pense que tenia que decirte quizas tu sepas a qué se refería ―Issei analizó cada palabra y un recuerdo lo golpeó de repente "Issei, amor, pronto será el aniversario de la muerte de papá… ya que estamos aquí me gustaría visitar su tumba"―… hey Mattsun, ¿sigues ahí?

―Si, creo que ya sé donde está, gracias… luego te llamo ―respondió antes de terminar la llamada.

Inmediatamente se puso de pie, tomó su celular y se acercó a la mesita donde dejaban las llaves, para buscar la del auto, pero cuando encontró la llave escuchó la puerta abrirse, inmediatamente miró hacia la entrada y se encontró con un Makki completamente empapado que cargaba a Shigeru envuelto en un impermeable. Sus ojos se encontraron y antes de que cualquiera de los dos pudiera decir algo, Issei estaba envolviendo en un abrazo a su familia.

―Por todos los cielos, me tenias tan preocupado ―dijo el pelinegro casi atropellando las palabras y apretando un poco más el abrazó.

―Cui… dado es… ta… a dor… mi… do ―tartamudeó el pelirrosa mientras temblaba. Issei aflojó el agarre y sin alejarse demasiado miró el rostro de Makki y le acarició la mejilla para descubrir que estaba helada―… lo si… sien… tooo ―agregó el pelirrosa al ver la preocupación en el rostro de su esposo.

Nuevo cap, espero que quede bien y que esta cosa no me lo cambie como hizo con algunos de los anteriores, los cuales tuve que acomodar hace poco.

Espero que les guste.

Gracias por leer.