Mi hijo.

Reencuentro

Esa tarde la lluvia no había cesado, pero eso no detuvo a Tendo y Taichi. El pelirrojo le había prometido a su niño llevarlo al café de Hanna ese día y no le importó tener que rogarle a Wakatoshi y a su abuelo, para poder cumplir un pedido de su niño. Taichi es un niño encantador que pocas veces le pide algo a su mamá y por ese motivo las pocas veces que el niño quiere algo, si está en su poder Tendo lo cumple.

Después de detener el auto en el estacionamiento del shopping, los dos guardaespaldas que los acompañaban los guiaron hasta el ascensor y luego le aseguraron a Satori que mantendrían su distancia para no molestarlos en sus actividades, a lo que el pelirrojo sonrió, nunca le gusto tener a un grupo de extraños pegados a él.

Sin soltar la mano de Taichi, el pelirrojo, caminó hacia el local de Hanna. En el lugar había bastantes personas, no estaba lleno como otras veces, la lluvia había reducido el número de personas en el shopping, pero las personas entraban y salían con una enorme sonrisa de aquel café. Dieron un vistazo en el lugar buscando a su grupo de amigos, pero al no encontrarlos solo se acercaron a la registradora donde estaba Hanna.

―Hola Hanna ―saludo el pelirrojo con una sonrisa.

―Hola Tendo, hola Taichi ―saludó la mujer y el niño sonrió y movió su manito en respuesta― ¿cómo están? ¿puedo ayudarlos en algo?

―Bien… íbamos a encontrarnos aquí con Suga y los demás, pero parece que todavía no llegan ―respondió el doncel volviendo a dar un vistazo a su alrededor.

―Ahh, seguramente llegarán de un momento a otro, ¿por que no se van ubicando en una de las mesas cerca del sector de juegos? ―sugirió la mujer señalando una mesa cerca un sector repleto de cosas para que los niños puedan entretenerse.

Satori sonrió como respuesta y cuando se acercaba hacia el lugar, reconoció en una de esas mesas a cierto pelinegro cuya barriga de embarazado ya era innegable y sin dudarlo se acercó.

―Ennoshita, hola ―saludó e inmediatamente los ojos del pelinegro se centraron en él y la sonrisa en su rostro se amplió.

―Hola Tendo ―respondió Chikara antes de hacerle una seña para que se sentara―, hola Taichi ―agregó antes de dejar un beso en la frente del niño―, hace bastante que no nos veíamos.

―Si, Suga me dijo qué has estado ocupado con el trabajo y otras cosas… ¿que no deberías estar dejando de trabajar?

―En realidad no hago demasiado aquí, Hanna no me deja y después solo ayudo a un amigo con su niño ―dijo antes de desviar su mirada hacia el sector de juegos donde un pequeño de cabello cobrizo jugaba apilando formas de madera, el pequeño miró al pelinegro y dibujó una pequeña sonrisa, en ese momento Satori noto algo familiar en esos ojos marrones algo grisáceos―, Kenjiro ven, ellos son unos amigos Tendo Satori y su hijo Taichi.

―Hola… soy Kenjiro Semi ―saludó el niño y por un momento los ojos de satori se iluminaron.

―Hola ―respondió el pelirrojo antes de mirar a su hijo―, Taichi juega con Kenjiro mientras esperamos, en un rato pediremos algo rico ―el pequeño pelirrojo asintió y se encaminó junto al otro niño al sector de juegos―… ¿quienes son los padres de este niño? ―se apresuró a susurrar Satori y al notar la expresión de duda del pelinegro agregó―… creo que conozco a su madre… ¿es hijo de Semi Eita?

―¿Conoces a Semi?

―¡¿Que si lo conozco?! me ofendes Ennoshita, es uno de mis mejores amigos… aunque hace mucho que no nos vemos… hace cinco años tuve que escapar de Japón y básicamente corte mis relaciones para no poner en riesgo a nadie, he intentado localizarlo, pero es difícil ―comentó Satori soltando un suspiro al final.

―Bueno… solo espera unos minutos ―murmuró el pelinegro antes de ponerse de pie y alejarse hacia el mostrador dejando algo confundido a Satori.

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Wakatoshi entró en la sala y se encontró con aquel pelinegro de ojos grises, tez más oscura que la suya, nariz grande y labios redondeados, uno de sus pocos amigos al que hacía bastante que no veía.

―Reon, bienvenido… tiempo sin verte ―saludó antes de recibir un corto abrazo de su amigo.

―Wakatoshi, hacía bastante que no volvias a Japón… ¿Cómo has estado? ―preguntó el pelinegro mientras ambos se sentaban en uno de los sillones―… me entere que terminaste tu compromiso con Riko y escuche algo por ahí… ¿tienes un hijo? ―increíblemente para Ohina antes de escuchar una respuesta vio una sonrisa en el rostro de su serio amigo.

―Si tengo un hijo de cuatro años, en unos meses cumplira cinco… y obviamente no me iba a casar con Riko teniendo otra familia…

―Wow en verdad es dificil de creer ―murmuró el pelinegro. En verdad le costaba asimilar esa noticia, sabía que su amigo había salido con alguien a quien extrañaba mucho, pero no estaba muy enterado de los detalles, pues en esa época él no vivía en Japón y cuando volvieron a encontrarse Wakatoshi no le contó demasiado sobre el tema―… por lo que me has contado no creí que superaras esa relación.

―No lo hice… y ahora no hay necesidad ―el castaño noto la mirada algo confundida de su amigo―… claro, te hable de él pero no te dije quien era… Satori siempre me hizo feliz y ahora me ha hecho más feliz que nunca…

Wakatoshi comenzó a contarle toda la historia con más detalles a su amigo quien se sorprendió en gran parte, pero también se alegró mucho, los conocía a ambos e internamente siempre deseo que terminaran juntos, siempre pensó que eran el uno para el otro, pues congeniaban muy bien. Después de un rato el tema cambió y comenzó a centrarse en el pelinegro.

―¿Y… que ha sido de ti? la última vez que nos vimos hace como tres años buscabas a alguien ―preguntó Wakatoshi para cambiar de tema, no quería hablar más de Kagura.

―Bueno lo encontre, pero todavía no sé porqué se alejó ni porqué no quiere saber nada conmigo… pero bueno su carácter fue lo que me enamoró, así que sigo intentando, aunque sin presionar demasiado, no quiero que vuelva a irse.

―En ese sentido te pareces demasiado a tu primo, cuando le gustaba alguien insistía hasta el cansancio y si tenía que esperar lo hacía ―comentó Wakatoshi poniéndose de pie y acercándose a la barra para preparar un trago― ¿whisky? ―agregó volviendo a mirar a Reon quien solo asintió.

―Tía Sora dice lo mismo todo el tiempo… y sí es verdad, después de todo cuántas personas se enamoran de la misma persona ―comentó Reon recordando por un momento a su primo Jin…

"―Oye tenemos que hacer algo… evidentemente es posible que nos guste la misma persona ―dijo el de cabello cobrizo mirando serio a Reon―… somos familia y si no queremos terminar mal será mejor que pongamos reglas…

―Sí, me parece bien, hagamos las cosas simples Jin, no compitamos entre nosotros ―propuso el pelinegro…

―Me parece bien, solo seremos nosotros mismos y que la otra persona elija…

―Cuando eso suceda el otro se rendirá y seguirá su camino ―diciendo esto Reon extendió su mano para cerrar el trato con su primo y con una sonrisa ambos se dieron un apretón de manos y un abrazo."

―Cuando Jin murio senti algo de nostalgia al pensar que ya no volveríamos a gustar de la misma persona… quien hubiera dicho que me iba a enamorar de esta manera de la última persona que él amó ―murmuró con algo de nostalgia antes de tomar el vaso de whisky que Wakatoshi le ofrecía―… no puedo imaginar que tan difícil la habrá tenido Jin con él…

―Un momento… ¡¿tu te enamoraste de Semi Eita?! ―Reon miró algo sorprendido a Wakatoshi pero luego habló…

―Claro estudiaron juntos es obvio que lo supieras, aunque Semi siempre dijo que nadie lo sabía…

―Yo no lo sabia… me entere cuando Satori me contó que Semi estaba embarazado… en verdad lo tenían bien oculto.

Reon sonrió ante ese comentario y luego de tomar un trago de su vaso, volvió a hablar.

―Yo más o menos me enteré cuando mi tío comenzó a insistir que no aceptaría a ese niño con o sin ADN… fui mediador entre mi tío y mi tía e inevitablemente termine en contacto con Semi y Kenjiro… y no sé cómo pasó pero de un momento para otro me encontré pensando en Semi, en lo lindo que se veía con su ceño fruncido y en que quería ver su lado vulnerable…

―Eso sí que esta dificil amigo, Semi es un hueso duro de roer ―comentó el castaño como si nada antes de tomar un trago de su whisky.

―Lo sé y eso me hace desearlo más… pero bueno, de alguna forma las cosas estaban funcionando y de repente desapareció… y desde entonces sin importar lo que haga mantiene su distancia… la verdad ya no sé qué hacer ―dijo algo desanimado el pelinegro.

―¿No has pensado que tal vez haya algún otro motivo detrás de sus acciones?... cuando Satori desapareció yo no sabia que pensar, pero cuando hablamos descubrí que solo lo había hecho para proteger a los que ama, incluyendome… sé que es difícil que la situación se repita así, pero le has preguntado directamente ―comentó Wakatoshi centrando sus ojos en aquellos orbes grises.

―Sí, y su respuesta fue "Tú sabes porqué… aléjate de nosotros" pero yo no tengo la más mínima idea de que rayos le sucedió ―exclamo con una expresión algo molesta Reon.

―¿Y si haces que alguien más le pregunté? alguien en quien confíe ―las palabras salieron de Wakatoshi antes de que se diera cuenta y al ver a su amigo se encontró con una sonrisa que aparecía lentamente.

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Semi siguió a Ennoshita hasta una de las mesas, el doncel insistió bastante y finalmente lo ayudó a terminar lo que estaba haciendo para que lo acompañara. Lo primero que vio fue a su pequeño jugando con otro niño en el sector de juegos y un instante después noto a aquel delgado pelirrojo de sonrisa curvada y ojos rojos que miraba a ambos niños, el peligris se quedó helado por un momento.

"Semi tenía los ojos clavados en aquel peluche de oso envuelto en esa mantita con estampado de ositos y aquel conjuntito de ropa, eran las primeras prendas para su bebé y en verdad no sabia que decirle a Satori, pues no se esperaba ese regalo.

―Semi… sé que te dije que te acompañaría en esto… pero no va a ser posible ―murmuró el pelirrojo con la cabeza gacha…

―Satori… ¿qué sucede? ―preguntó algo preocupado el peligris, era raro ver así de decaído a su amigo.

―Tengo que irme por el bien de Wakatoshi, de mamá y también por ti…

―Sato… ―intentó hablar el peligris pero fue detenido por la mano del pelirrojo que ahora cubría su boca.

―Eita no puedo darte detalles, mantente en contacto con mamá le informaré donde estoy… y ella te ayudará en todo, ya sabes como es… cuidate mucho y cuida a este bebé ―agregó Tendo apoyando su mano en el vientre apenas notorio de Semi―… Jin te dejo un regalo invaluable, este bebé se engendró con amor y estoy seguro que va a ser la fuerza que necesites para seguir adelante, lo vas a amar más de lo que amaste a Jin…"

Esa fue la última vez que vió a su amigo pelirrojo. Sabía que había estado en Francia así como también sabía que tuvo un niño de Wakatoshi, él mismo había ayudado a la madre del pelirrojo para que pudiera ir a Francia.

De repente se encontró con una enorme sonrisa en el rostro de Satori y antes de que Semi pudiera reaccionar estaba siendo abrazado por el pelirrojo.

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Tomó a Shigeru en brazos y Makki con sus manos temblorosas le quitó el impermeable para que Mattsun pudiera acostar al niño.

―Deja, yo puedo, tu ve al baño necesitas una ducha caliente ya ―sentenció el pelinegro empezando a caminar hacia la habitación de su niño.

Ya en la habitación recostó a Shigeru en la cama y le sacó la ropa para ponerle el pijama mientras verificaba que no estuviera mojado o helado como Makki. Finalmente lo tapó, acomodo su perro de peluche favorito al lado de Shigeru y dejó una caricia y un beso en la frente de su niño antes de salir de la habitación cerrando la puerta.

… … …

Makki sintió que la piel le ardía al entrar en contacto con el agua caliente, pero pronto esa sensación pasó y comenzó a sentir como su cuerpo se relajaba al entrar en calor. Se sumergió en la tina por un momento, al salir mantuvo los ojos cerrados y soltó un profundo suspiro, sintió como sus mejillas lentamente comenzaban a arder y supo que esa mirada negra estaba sobre él.

―¿Me haces lugar?

Makki se movió hacia adelante y sintió como Issei se metia en la bañera y se acomodaba a su espalda para luego abrazarlo y tirar de él para que se recostara sobre su pecho. El calor de ese cuerpo era casi abrasador y los latidos de ese corazón lo relajaban pero pronto un nudo comenzó a formarse en el interior del pelirrosa al recordar que aunque amaba esos momentos con Issei, en ese preciso instante no estaban bien.

―Lo… siento ―murmuraron ambos al unísono y se detuvieron, se miraron un momento y esperaron a que el otro siguiera.

―Sé que no te dije nada y eso estuvo mal ―murmuró Makki luego de un momento de silencio―… pero es un tema que…

―Ya no importa ―dijo repentinamente Issei interrumpiendo al pelirrosa―… No me importa, solo me hizo sentir mal enterarme por tu tío y que él se burle de mí ―agregó antes de abrazar un poco más fuerte a su esposo―… te amo tanto… y todo lo que Oiwake dijo despertó uno de mis grandes temores… ¿y si solo era el reemplazo de Iwaizumi? ¿Y si solo esperabas el momento correcto para volver con él? ―las palabras de Issei se escuchaban cada vez más ahogadas pues estaba escondiendo el rostro en el hueco del cuello de Makki, quien algo sorprendido hizo algo de fuerza hasta que pudo moverse y hacer que su esposo lo mire…

―¡¿Y si dejas de pensar idioteces?! ―dijo el pelirrosa palmeando las mejillas de su esposo antes de mostrarle una de sus sonrisas.

―Sabes que es imposible… tu me convertiste en esto, hazte responsable, si me dejas moriré ―respondió mattsun con una sonrisa algo triste…

―¡¿Como si eso fuera a pasar?! ―exclamó Makki antes de dejar un corto beso en los labios de su esposo―... ¡¿no te lo dije?!... ni la muerte te va a salvar de esta relación.

―Espero que sepas que eso también va a correr por mi parte ―susurró el pelinegro antes de besar a su esposo y volver a abrazarlo para que se acomodar nuevamente sobre su pecho

―Ya deberías saber que te amo más que a nada, no eres reemplazo de nadie… creo que no sabria que hacer si no estas a mi lado ―agregó Makki girándose un poco para abrazar el torso de Mattsun.

―No vuelvas a desaparecer como hoy… por favor…

―También lamento eso… mi plan era que vinieras con nosotros iba a decirte anoche, pero ―murmuró Makki pero se detuvo al sentir unas manos sobre su trasero, que comenzaban a apretujar y masajear―… Issei no empieces, sabes que aquí es peligroso, Shi puede…

―Amor ya hace más de un mes que me tienes de abstinencia ―se quejo el pelinegro dándole una mirada seria―… además la reconciliación lo amerita.

―Yo tambien quiero amor… y sabes que no lo hemos hecho porque cuando no estoy ocupado y cansado yo lo estas tu… pero ahora Shi ―Makki se detuvo y soltó un jadeo al sentir uno de los dedos de su esposo penetrando su entrada…

―Él está durmiendo ―susurró el pelinegro con algo de malicia.

―Mami ―la voz del niño se escuchó débil y la pareja inmediatamente centró sus ojos en la puerta del baño y Mattsun quito sus manos del trasero de su esposo―… mami ―volvió a escucharse y la puerta comenzó a abrirse.

―Hola cielo ―murmuró Makki al ver a su pequeño con su pijama de perritos asomarse por la puerta.

―¿Mami tas bien? ―el pelirrosa asintió y el niño le regaló una sonrisa―… mami tengo hambre.

―Bien, nos esperas en la sala o tu habitación, nos vestimos y luego preparamos algo ¿si? ―propuso el pelirrosa y el niño inmediatamente asintió y salió del baño dejando la puerta entreabierta. Makki volvió a centrar sus ojos en su esposo y notó la frustración en su rostro―… te lo dije… más tarde te compenso, sabes que luego de comer se dormirá y ya nada lo despertara hasta mañana ―agregó para animar un poco a Mattsun antes de darle un lento beso que terminó en mordida―… vamos, nos está esperando ―concluyó poniéndose de pie y saliendo de la bañera, dejando a un sonriente pelinegro en el agua que comenzaba a enfriarse.

… … …

Luego de unos cuantos minutos Issei se dirigió a la cocina y allí encontró a su esposo e hijo revisando la heladera.

―¿Y… si en vez de cocinar pedimos algo? ―propuso el pelinegro antes de levantar a Shigeru.

―¡¿Habuguesa con queso?! ―exclamó el niño con una enorme sonrisa.

―Con muuuucho queso y papas ―agregó Mattsun antes de encaminarse a la sala para buscar su teléfono.

Makki los vio alejarse y soltando un suspiro cerró la heladera para luego acercarse a su familia y sentarse junto a Mattsun en el sillón, para poder meterse en el pedido. Luego de hacer el pedido Shigeru le dio a su papá los dulces que le habían comprado y comenzó a contarle todo lo que había hecho ese día con su mamá. Cuando la comida llegó, cenaron y después se acomodaron nuevamente en el sillón para ver una película que Shigeru escogió. Casi al final de Ponyo, la pareja notó que su pequeño estaba completamente dormido, Makki lo cargó hasta la habitación mientras Issei apagaba todo y se aseguraba que cerrar y encender la alarma.

Al salir de la habitación de Shigeru, Makki se encontró con la casa a oscuras, las únicas luces encendidas eran la de su habitación y la lamparilla de noche de su pequeño. Cerró al puerta y se encaminó a su habitación, al entrar buscó a Issei con la mirada, pero inmediatamente escuchó la puerta cerrarse detrás y un segundo después se vio envuelto por los fuertes brazos de Mattsun.

―Nuestro bebé duerme ―susurró el pelinegro antes de dejar un beso en el cuello de Makki, muy cerca del oído―… ahora sí, no hay peros ―agregó comenzando a colar una de sus manos en el pantalón del pelirrosa, quien no pudo evitar sonreír complacido…

―Solo tengo uno ―murmuró Makki restregando su trasero en el, notorio, miembro de su esposo―… no podemos hacer mucho rui…

El pelirrosa se mordió el labio inferior para contener un fuerte gemido producido por las caricias y la repentina mordida de Mattsun cerca de su hombro.

El pelinegro levantó a su esposo y luego de dar tres zancadas lo dejó sobre la cama e inmediatamente se posicionó sobre él.

―Definitivamente necesitamos un fin de semana solo para nosotros ―comentó el pelinegro comenzando a sacarle la ropa a su esposo.

―Podemos tomarnos el próximo fin de semana… después de la audiencia de Suga ―susurró Makki medio perdido por las caricias del pelinegro.

―Te tomo la palabra ―dijo Issei antes de apoderarse de la boca Takahiro en un beso demandante mientras comenzaba a masturbarlo...

Finalmente nuevo capitulo, me tomó algo de tiempo pero ya esta.

Como siempre espero que les guste, gracias por leer y gracias a los pocos que comentan.

Nos leemos. Saludos.