Mi hijo.

Veredicto.

Las enormes puertas se abrieron e inmediatamente Noya se puso de pie y se acercó, seguido por Asahi y Ennoshita, vieron a unas cuantas personas salir y luego de un momento sus expresiones cambiaron al ver la alegría de los Terushima. Chicara se escondió detrás de Asahi cuando Saeko pasó cerca de ellos acompañada por su esposo, suegra y abogados. Noya buscó inmediatamente a Suga, pero no se atrevió a acercarse, era evidente que las cosas no estaban bien. Makki se acercó a ellos.

―Esto está mal… Suga definitivamente necesitará ayuda ―murmuró el pelirrosa y un instante después los ojos de los cuatro estaban centrados en el peligris que se acercaba guiado por su madre y Daichi.

La mirada de Suga estaba perdida en algún lugar, todavía no podía creer lo que acababa de pasar, alguien lo sujetaba del brazo y lo habían sacado que aquella sala; escuchaba el murmullo a su alrededor, pero simplemente no les prestaba atención, su mente estaba perdida, quería gritar, quería llorar… pero sobre todo quería abrazar a su pajarito y no soltarlo jamás.

―Suga… Suga ―la voz de mujer llamó la atención de todos los que en ese momento rodeaban al peligris, quienes inmediatamente hicieron silencio al ver a aquella rubia que miraba de forma suplicante a mencionado.

Suga reaccionó ante el llamado y luego de pestañear varias veces finalmente centró sus ojos en esa mujer que acababa de arruinarle la vida y todo lo que hizo fue fruncir el ceño y esperar a que hable…

―¿Suga podemos hablar a solas un momento? ―preguntó Saeko y esperó una respuesta que el peligris no le dio, por lo que luego de un incómodo momento siguió―… sé que probablemente estés molesto ahora pero… espero que comprendas que es lo mejor y…

―¡¿MOLESTO?! ¡¿Crees que estoy molesto?! molesto no es nada estoy furioso, ¡no puedo creer que después de todo lo que hice por ti me pagues de esta forma! ¡¿te das cuenta que si no fuera por mí probablemente hace rato hubieras muerto de una sobredosis o de cualquier otra cosa?! ¡¿crees que era fácil para mi ir y arrastrarte fuera de esos lugares asquerosos, o aceptar que sin importar cuanto hiciéramos volverías a caer en lo mismo?! ―Suga hablaba muy rápido mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas―… debí rendirme y salir de tu vida como tantas veces me lo pediste, así tal vez estarías muerta como parecía que deseabas…

―Suga… eres mi hermano ¿como puedes…? ―intentó hablar la rubia pero fue interrumpida nuevamente por el peligris.

―YO NO SOY MÁS TU HERMANO… tu no sabes nada… tu no entiendes que Shoyo es mi vida ―la voz de Suga comenzó a temblar y las lágrimas no dejaban de rodar por sus mejillas―, fui yo quien estuvo en cada momento a su lado, en sus primeras palabras… cada pasos, cada risa… lo cuide y sufrí en cada enfermedad ―soltó un suspiro y luego de un momento continuó―… yo me ocupe de ti durante el embarazo, me ocupe de él cuando nació… se convirtió en mi hijo cuando me pediste que me deshaga de él… yo le di un nombre porque ni siquiera eso querías hacer por él… y ahora dices que lo quieres y que cambiaras por él ―agregó antes de mirar a Daichi en busca de apoyo, e inmediatamente el pelinegro se acercó a él y lo abrazó, mientras la mayoría de los presentes miraban atónitos y tristes al peligris.

―Suga, tranquilo… estamos contigo ―murmuró Daichi acariciando la espalda del doncel que había comenzado a temblar.

―Yo solo…

―Ya no digas nada Saeko ―dijo Kaede, la madre de Suga, en un tono serio mirando con desprecio a la rubia―… debi dejarte con tu madre, debí alejar a Suga de ti… solo te voy a decir una cosa… tu le haces algo a Shoyo y te aseguro que tu y tu nueva familia lo van a pagar muy caro… y sí, abogado si quiere quejarse de que es una amenaza ¡quejese! ―agregó dirigiendo la última frase a Terushima y Oiwake que se acercaban a la rubia.

Daichi aprovechó la distracción para comenzar a alejar al peligris seguido por los demás mientras Iwaizumi y Masaomi apoyaban a Kaede.

…. …. ….

Chikara sintió su respiración acelerarse y sin decir nada se alejó del grupo que esperaba fuera del baño a que Suga y Daichi salieran. Salió del edificio, necesitaba aire, no esperaba que las cosas terminaran así. Su bebé había estado inquieto todo el día y en ese momento se movía aún más que antes. Caminó lentamente hacia un banco pero cuando estaba por sentarse una voz que conocía demasiado bien lo detuvo.

―Chikara…

El pelinegro giró sobre sí mismo y al ver a Tanaka enfundado en un traje negro sintió que algo comenzó a doler en su interior, sintió que los ojos le ardían y antes de darse cuenta ya había avanzados los pocos pasos que lo separaban del rapado y le cruzó la cara de una cachetada.

―¡¿Cómo pudiste?! Tu sabes lo que Shoyo significa para Suga… y para mi, sabes que ella no cambiará ¿cómo pudiste apoyarla para hacer esto? ―las lágrimas se acumularon en los ojos de Chikara y su respiración se agitaba cada vez más…

―Chika… tu no entiendes, yo…

―Si yo no entiendo… nunca lo hago y sigo creyendo que eres capaz de cambiar y demostrarnos que nos amas… pero tu no puedes hacer eso ―las lágrimas rodaron por las mejillas del pelinegro―, por qué amas más a Saeko de lo que me amas a mi...

Chikara comenzó a retroceder, abrazó su vientre y dejó escapar varios gemidos de dolor, casi gritos. Inmediatamente Ryu se acercó e intentó ayudarlo pero el pelinegro solo gritó.

―ALEJATE DE MI… NO ME TOQUES.

―Chikara solo calmate… solo quiero ayudar.

―¡Que te alejes! ―exclamó golpeando con una de sus manos las de Ryu cuando intentaba tocarlo. En ese momento Asahi salía del edificio y al escuchar los gritos de Chikara inmediatamente se acercó al doncel.

―¿Chikara que sucede? ―se apresuró a preguntar interponiéndose entre ambos y extendiendo sus brazos para poner distancia entre el doncel y Tanaka, e inmediatamente sintió como Chikara se aferraba a su espalda e intentaba esconderse del rapado.

―Que no se me acerque ―pidió Ennoshita entre lágrimas escondiendo su rostro en la espalda de Asahi, antes de aferrarse más fuerte y murmurar―… duele…

―¡Chika! ―exclamó Tanaka pero no dijo nada más al ver la expresión seria de Asahi, quien un instante después estaba volteando para poder ver mejor al pelinegro.

―¡Te dijimos que no debías venir son demasiadas tensiones! ―dijo el castaño comenzando a caminar hacia su auto sin soltar a Ennoshita quien se movía lentamente con la respiración bastante agitada―… tranquilo, respira despacio, intenta calmarte ―agregó antes de volver a mirar hacia el edificio y ver a su esposo acercándose presuroso.

―¡Chikara! ¿estas bien? ―se apresuró a preguntar Noya acercándose a su esposo y al doncel que se estaba sentando en el asiento trasero del auto.

―Le daremos un momento a ver si se calma y se siente mejor, sino lo llevare a un hospital ―dijo el castaño más alto antes de centrar sus ojos en su esposo―… será mejor que hables con él ―murmuró haciendo un leve movimiento de cabeza hacia Tanaka, antes de volver a centrarse en Chikara que ahora estaba con los ojos cerrados intentando normalizar su respiración.

Noya solo asintió y sin decir nada más se acercó a su amigo, quien parecía bastante inquieto e indeciso en acercarse o no.

―¡¿Qué pasó, qué le dijiste?! ―preguntó el doncel frunciendo el ceño.

―Nada… está molesto por el resultado del juicio, no me dejo decirle nada…

―¿Hablaste a favor de tu hermana? ―Ryu notó que su amigo estaba tan o más molesto que Chikara y soltando un suspiro cansado le dijo lo que su pareja no quiso escuchar.

―No, no lo hice… lo voy a empeorar si intento hablar con él ahora ―murmuró el rapado y recibió un asentimiento del doncel―… cuando esté más tranquilo quieres decirle que no es verdad lo que dijo, dile que lo amo y que si todavía me quedo con Saeko es por él… le voy a demostrar que en verdad lo amo.

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En aquella sala estaban Iwaizumi, Kenma, Koro, Tooru, Akaashi, Bokuto, Tendo y Wakatoshi; hacía tiempo que no se juntaban todos y como nunca había sucedido estaban todos en silencio escuchando a Iwaizumi, los únicos que faltaban allí eran Suga y Daichi, quienes estaban en la habitación del peligris y Ennoshita, Asahi y Noya, quienes habían terminado en casa de Hanna luego del juicio.

―Oiwake buscó la forma de refutar cada uno de nuestros testimonios, doctores y enfermeras perdieron credibilidad por el apoyo de la familia de Suga a los hospitales y clínicas donde Saeko estuvo, aclaramos que la familia Akashi y Sugawara hacen donaciones a diferentes instituciones constantemente, pero no ayudó ―el pelinegro hizo una pequeña pausa, soltó un suspiro y luego continuó―… la adopción se consideró ilegal porque en ese momento Saeko ya estaba casada con Terushima y al parecer nadie lo sabía y como no tenemos ningún tipo de prueba que confirme que se le informó del nacimiento de Shoyo… no podemos decir que él hizo abandono del niño…

―Sin el consentimiento de ambos padres es ilegal ―murmuró Akaashi con la vista perdida en la alfombra―… ¡no es posible! ¿cómo se le pasó algo así a tío Washijo? ―exclamó ahora sí mirando a su primo.

―Los papeles de la boda estuvieron fuera del sistema durante bastante tiempo, al parecer el sitio donde se casaron tuvo problemas administrativos por ese tiempo y hace muy poco comenzó a regularizarse, tenemos que revisar en profundidad eso… de todas formas lo que nos jugó más en contra fue lo de Sadayuki ―la expresión de Akaashi cambió al escuchar ese nombre―… alegaron que es muy peligroso para el niño estar con alguien que escoge parejas de ese estilo, tiró un montón de basura en contra de Suga y de alguna forma consiguieron las fotos del ataque de Suga… a Kaede casi le da algo al ver eso.

―Es mi culpa, al hacer las cosas con prisa no tuve suficiente cuidado ―susurró Keiji sintiendo como su respiración comenzaba a acelerarse.

―Keiji tranquilizate, no es tu culpa ―murmuró Bokuto abrazando a su pareja.

―Bokuto tiene razón, intenta calmarte o ya no diré nada más ―advirtió Hajime mirando serio a su primo, quien asintió antes de acomodarse pegándose más al cuerpo de su pareja―… igual la situación está mal, pero no tan mal, no es definitivo ―todos miraron entre confundidos y sorprendidos al pelinegro y antes de que alguno dijera algo continuó― en dos meses tenemos derecho a apelar y el veredicto que se de entonces será definitivo, Shoyo tiene que pasar dos meses con sus padres biológicos, pondrán a alguien para ver como va todo y sobre todo estarán al pendiente de Saeko, si vuelve a consumir le quitaran todo derecho de reclamo.

―Iwa debiste comenzar por ahí, en vez de tenernos a todos aquí sufriendo ―se quejó Tooru inflando un poco los cachetes.

―¿Eso es bueno… no? ―indagó Kenma con algo de precaución viendo un momento a Iwaizumi y luego a Akaashi.

―Dos meses debería ser suficiente para reforzar todo y conseguir que cambien ese veredicto ―dijo Akaashi esbozando una sonrisa.

―Si, tío Washijo comenzará a trabajar con nosotros el lunes… el tema preocupante ahora es que mañana se llevarán a Shoyo ―agregó Hajime antes de mirar con preocupación hacia las escaleras.

―Esto va a ser terrible para Suga ―murmuraron Tooru, Tendo y Kenma al mismo tiempo.

… …. ….

―Es mi culpa, nunca debí permitir que Sadayuki se me acercara ―murmuró Suga limpiándose las lágrimas que hacía rato corrían por sus mejillas.

―Amor no es tu culpa tu no podías saber lo que iba a suceder ―dijo Daichi volviendo a abrazar al doncel que hacía rato estaba dando vueltas por la habitación abrazando a Keko, el conejo de tela de Shoyo―… Suga cielo, sé que duele y que es difícil pero tienes que calmarte, a Shoyo no le gustara verte así… por que no te duchas y luego podremos ir por los niños al preescolar.

―Tienes razón, Shoyo se preocupara si me ve así ―murmuró Suga luego de un momento intentando dibujar una sonrisa en su rostro―… tengo que ser fuerte por él y tengo que decirle ―agregó antes de centrar sus ojos en Daichi…

―Te ayudare en todo, estaré contigo en cada momento ―agregó el pelinegro acariciando la mejilla del doncel.

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Shoyo se veía feliz, pasó la tarde junto a su mamá y aun cuando había más personas con ellos era como si nadie más existiera. El pequeño pelinaranja adoraba esos días en los que su mamá sonreía solo para él, ignorando a los demás. La tarde se les pasó volando y luego de cenar Daichi, Tobio, Suga y Shoyo terminaron nuevamente en la habitación del peligris. Los dos niños estaban sentados en medio de la cama mirando un libro de cuentos, cuando la pareja de adultos se acercó y se sentó en el borde de la cama, uno de cada lado.

―Shoyo… Suga y yo tenemos algo que decirte ―dijo el pelinegro mayor mirando al pequeño pelinaranja. Ambos niños miraron a Daichi y luego a Suga.

―Pajarito… recuerdas que te dije que estoy en juicio con tus padres ―comenzó a hablar el peligris.

―Si, ellos quieren que me quede con ellos y un señor va a decidir que… es mejor ―murmuró Shoyo comenzando a jugar con sus dedos.

―Si… bueno ese señor decidió hoy que tu tienes que quedarte con ellos ―susurró Suga con algo de dificultad e inmediatamente vio cómo cambiaba la expresión de los dos pequeños.

―¿Qué?... ¿Por qué? ―se quejó Shoyo inflando los cachetes y frunciendo el ceño―… yo… yo no… no qui… quiero ―agregó y pronto sus ojitos comenzaron a llenarse de lágrimas que comenzaron a derramarse inmediatamente y tan rápido como esas lágrimas rodaron por las mejillas del niño Suga lo atrapó en un abrazo.

―Lo sé amor… pero no nos queda de otra ―dijo Suga intentando calmar al pequeño.

―Shoyo, todo estará bien… todos queremos lo mejor para ti ―habló Daichi llamando la atención del pequeño pelinaranja quien despegó su rostro del pecho de Suga para verlo―… sé que no te gusta la idea de ir con tus padres, pero si no cumplimos Suga estará en problemas y ya no lo dejaran verte…

―Bebé, tu papá vendrá por ti mañana… estarás viviendo con él por un tiempo… dos meses ―agregó Suga...

―¿Eso es mucho tiempo? ―pregunto el pelinaranja con una expresión de tristeza.

―Son 60 días… no es tanto ―respondió el peligris.

―¿Luego volveré a casa? ―preguntó Shoyo mirando un momento a Suga y luego a Daichi.

―En dos meses volveremos a juicio y el juez decidirá si te quedas con ellos o vuelves con Suga ―dijo Daichi abrazando a Tobio que en ese momento miraba todo con el ceño fruncido.

―Papá… ¿por qué el juez no le pregunta a Shoyo? ―indagó el pequeño pelinegro.

―Por que él es pequeño y esta acostumbrado a estar con Suga ―respondió Daichi mirando un momento a cada niño.

―¿Harás que Shoyo vuelva? ―preguntó Tobio luego de un momento, sabía que el trabajo de su papá era ayudar a las personas en los juicios.

―Haremos todo lo posible ―dijo Daichi dibujando una pequeña sonrisa para los niños.

―Pajarito, tu sabes que te amo más que a nada y no importa lo que digan, tu eres mi hijo y como dijo Daichi haremos todo lo posible para que vuelvas conmigo ―agregó Suga acariciando la mejilla del pequeño pelinaranja, quien asintió todavía con una expresión triste―… así que ¿puedes hacer algo por mi? ―Shoyo asintió ante esa pregunta―… sonreirás por mí ―pidió el peligris sin poder evitar que las lagrimas comiencen a acumularse en sus ojos. El niño asintió e intentó dibujar una sonrisa en su rostro.

―Mami… ¿estaras bien? ―murmuró el pequeño acariciando la mejilla de Suga que intentaba mantener la sonrisa en su rostro.

―No te preocupes Shoyo, nosotros cuidaremos a tu mamá hasta que vuelvas ―murmuró Daichi extendiendo su mano para acariciar la mano del niño y la mejilla de Suga, en ese momento Shoyo pudo sonreír sin esforzarse, unos instantes después los cuatro estaban abrazados, con los dos niños atrapados en medio de la pareja.

Nuevo cap, espero que les guste.

He de confesar que mientras escribía tuve que detenerme más de una vez porque las lagrimas no me dejaban seguir.

Ya veremos más adelante que sucede con nuestro pajarito y Suga.

Como siempre gracias.

Nos leemos