Mi hijo
Inesperado.
―¡¿En verdad crees que esto tendrá futuro?! ―la voz de Seijuro fue fría al igual que su mirada bicolor.
―Las estadísticas nos dicen que tus tres últimos proyectos no fueron tan buenos como esperabas ―agregó Reo acomodándose los lentes con una sonrisa de suficiencia, que generalmente molestaba a las personas.
―Eso no es cierto han ido muy bien, los inversionistas recuperaron lo invertido y más ―se apresuró a replicar Terushima, si conseguía que Akashi seijuro invirtiera todos su proyectos se salvarán.
―Según mi información no te está yendo tan bien, tu estas perdiendo ―insistió Reo.
―Todos llevamos bastante tiempo en esto ―interrumpió Kanna llamando la atención de los hombres presentes― y sabemos que las cosas fluctúan en un momento todo está bien luego puede caer un poco y así como cae puede volver a subir.
―Oh romper el suelo y seguir cayendo hasta las profundidades del infierno arrastrando a todos los involucrados ―comentó como si nada Akashi sin cambiar su fría expresión.
―Uh parece que hoy estamos pesimistas ―murmuró la mujer en un tono que intentaba ser jocoso, antes de centrar sus ojos en su hijo― Yuji ¿por qué no les explicas bien el proyecto? seguro que les va a interesar ―agregó en un tono bastante meloso.
―Si, es algo que en verdad creo que les interesara y antes que nada puedo asegurarles que las ganancias serán lo mejor ―comenzó a hablar Terushima pero fue interrumpido por el pelirrojo…
―¿En verdad crees que invertiré en un proyecto robado? ―Yuji y Kanna lo miraron algo confundidos, pero antes de que alguno dijera algo Akashi continuó―, este novedoso proyecto que nos presentas es idéntico a uno que la familia Murasakibara tiene archivado hace tiempo… adivina porque no lo implementaron todavía…
―Hay algunas normativas que nos siguen retrasando ―acotó el pelilila con su típico tono aburrido―… seguramente te encontraste con el mismo problema que te esta consumiendo dinero y deteniendo además de la falta de inversionistas.
―¡Eso, eso no es posible! ―exclamó Yuji con una mirada incrédula.
―Yo que tu comenzaria a preparar a mis abogados ―murmuró Reo con una sonrisa maliciosa.
―No sé en que rayos pensabas crees que alguien invertira en ti si vienes acarreando una demanda por espionaje corporativo ―acotó Akashi y una sonrisa socarrona acompañó esa frase―, al parecer las cosas te están saliendo mal, es una verdadera lastima, deberias de pensar que has hecho para terminar así ―dijo el pelirrojo frunciendo el ceño y centrando sus ojos en el rubio.
Yuji sintió un escalofrío ante esa mirada bicolor, había escuchado de ese lado completamente despiadado del pelirrojo pero nunca lo había presenciado, era como si aquellos ojos buscaran su alma para devorarla.
―Te moviste mal y despertaste al león, lo siento por ti ―murmuró Reo parándose delante de Terushima para entregarle un sobre, luego simplemente dio media vuelta y se dirigió hacia la salida siguiendo a Akashi y Murasakibara.
La puerta se cerró suavemente y el leve ruido hizo que Yuji y Kanna reaccionaran y se miraran.
―¡Qué rayos! ―exclamó la mujer frunciendo el ceño.
―Despertar al león, despertar al león ―los ojos del rubio se movían de un lugar a otro mientras repetía esa frase una y otra vez, era como si buscara algo y repentinamente se detuvo y centro los ojos nuevamente en su madre― ¡mierda! a esto se refería… fue él…
―¿Hijo de que hablas?
―Papá… recuerdas cuando arruino lo que quedaba de la empresa de su familia, me dijo que fue un idiota y despertó al león…
―Yuji, por favor ―se quejó Kanna acomodándose sobre el respaldo de su cómoda silla―, sabemos que tu padre perdió la cabeza después de eso, se sentía perseguido y no quería que lo ayudemos en nada… admito que no teníamos la mejor relación pero no podía dejar que el padre de mi hijo siguiera en esas condiciones, pero el idiota se negaba a recibir ayuda, tu sabes que lo intenté ―la mujer esquivó la mirada de su hijo, todavía le molestaba mucho recordar la actitud de su difunto ex esposo―… no tenía la necesidad de vender todo lo que debería ser tuyo por una miseria y vivir con eso hasta su último día.
―Todo lo que sé es que lo hizo para protegernos, no quería arrastrarnos a la miseria con él… dijo que cometió un error al intentar engañar a esa persona.
―¡¿Dices que la miseria de tu padre fue causada por los Akashi?! ―exclamó Kanna volviendo a mirar a su hijo―… todo mundo sabe que las decisiones de Akashi influyen mucho en los negocios si él te apoya brillaras y sino dificilmente conseguiras inversores… pero dudo que una persona como él o su padre se hayan puesto como objetivo hacer miserable a tu padre.
―¡¿Y si es así?! no robamos ese proyecto… ¿y si ahora su objetivo es arruinarnos a nosotros?
―¿Por qué haría eso? ¿Qué motivo podría tener? ya hemos hecho negocios con él y todo salió bien, ¿por que querría arruinarnos ahora?
Un golpe en la puerta llamó la atención de ambos, la mujer exclamó un "pase" y un instante después la puerta se abrió dando paso a una secretaria.
―Disculpe la molestia señor Terushima, pero su esposa acaba de llamar dice que llegó la observadora de la corte y que trate de volver lo antes posible.
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Cuando Shoyo llegó a la casa con Ryu y Furihata, la empleada que los recibió los envió inmediatamente a la sala y aunque el niño quería ir a su habitación a quitarse ese uniforme siguió al castaño dejando notar su desgano.
―Oh, arriba el animo Shoyo, hoy te prepararé algo especial para la merienda ―dijo el doncel intentando animar al pequeño que respondió con una queja.
―Bienvenido a casa ―la voz sedosa de Saeko llamó la atención de los recién llegados y sobre todo de su hermano quien la miró más que extrañado, pues la rubia apenas si hablaba con el niño desde que estaba en la casa.
En cuanto todos miraron hacia la sala se encontraron con una Saeko que acababa de ponerse de pie y una mujer de cabello negro y expresión amable que inmediatamente los inspecciono a todos con una rápida mirada.
―Hola Shoyo ―agregó la rubia acercándose al pequeño y extendiendo su mano hacia el niño, pero el pequeño solo miró su mano como si fuera un asqueroso y babeante tentáculo y en lugar de acercarse intentó retroceder, pero la mano de Saeko se apoyó en la espalda del niño y con cuidado comenzó a empujarlo para que avance―, ven te presentare a la señora Shirai Haru, ella viene de parte de la corte y nos visitará seguido ―Saeko mantuvo el tono de voz y la sonrisa en su rostro, y al dejar al pequeño frente a la otra mujer agregó―… saluda cielo.
Shoyo miró a esa mujer de pies a cabeza y luego miró de reojo a la rubia que todavía no quitaba la mano de su espalda. El rostro del niño reflejaba lo incómodo que se sentía y la mujer de cabello negro amplió su sonrisa en un intento de que el niño no desconfie.
―Hola Shoyo, es un gusto conocerte ―dijo la mujer en un tono tranquilo, pero el pequeño pelinaranja no cambió su expresión, bajó la mirada y en un tono apenas audible murmuró…
―Hola ―y un instante después sus ojos estaban buscando al castaño, quería salir de allí no le agradaba la sonrisa de Saeko y mucho menos sentir esa mano en su espalda.
―Ummm… disculpe mi intromisión señora, ¿le parece si lo llevo a cambiarse? no tardaré y estará más cómodo sin el uniforme ―dijo Kuoki bajando un poco la cabeza, sintió que tenía que intervenir pues no le había gustado nada la expresión del niño.
La pregunta del doncel tomó desprevenida a Saeko, dudó un momento y finalmente sus ojos se centraron en la mujer de cabello negro frente a ella.
―Por mi no hay problema, puedo esperar para hablar con él, parece que en verdad necesita sentirse más cómodo ―comentó la mujer como si nada… como si no hubiera notado el nerviosismo en la rubia y el niño.
―Ok, no demoren demasiado.
Antes de que Saeko pudiera terminar de hablar Shoyo ya estaba corriendo hacia el doncel, quien tomó su mano y con calma lo guío para sacarlo de aquella sala. Ya cuando estuvieron al pie de las escaleras Kouki no pudo resistirse y levantó al niño en brazos abrazándolo con fuerza antes de comenzar a subir. Los bracitos de Shoyo se aferraron al cuello del doncel, sintió que el miedo comenzaba a irse, era como ser abrazado por su mamá, esa idea invadió su cabeza y un sollozo escapó de sus labios al recordar que ese doncel no era su mamá.
―Mmmm… no llores Shoyo ―murmuró Kouki antes de cerrar la puerta de la habitación del pequeño―, nadie te hara nada… ya sé que para ti es raro que tu mamá se porte así…
―No es mi mamá… mamá es Suga ―murmuró el niño restregándose los ojos mientras comenzaba a hipar. Sintió que Kouki lo dejaba en el piso y quitaba suavemente las manos de sus ojos para poder verlo.
―Lo sé, sé que duele y que extrañas a tu mamá ―dijo el doncel con una sonrisa algo triste en su rostro―… y también sé que a tu mamá no le gustaria verte llorando así ¿verdad? ―Shoyo dudó un momento y finalmente asintió―, hagamos un trato, sonrie para mi, veamos que quiere la señora Shirai y yo te haré un regalo la semana que viene ¿si?
―¿Te quedarás conmigo? ―preguntó el pelinaranja luego de dudar un momento―, no quiero estar solito con ellas ―agregó inflando los cachetes y Kouki no pudo hacer más que asentir.
… … …
En cuanto Kouki se alejó con Shoyo, Ryu se acercó a las dos mujeres más específicamente a la visita.
―Buenas tardes, un gusto, soy Tanaka Ryuunosuke, hermano de Saeko ―dijo el rapado a modo de presentación extendiendo su mano hacia la mujer de cabello negro, quien sonrió y le dió un leve apretón de manos.
―El gusto es mío, su hermana me decía que usted también vive aquí, así que inevitablemente también tendré que entrevistarlo.
―Bien no hay problema, puede preguntar lo que guste ―respondió Ryu sentándose en el sillón frente a la mujer, quien con una enorme sonrisa no tardó nada en tomar un cuaderno que descansaba a su lado.
―Muchas gracias, al parecer no escogí un buen día para hacer mi visita ―comentó como si nada la mujer.
―Hoy es tan bueno como cualquier otro día, si se refiere a Yuji su trabajo lo ha tenido algo ocupado ―dijo el rapado e ignoró la mirada asesina de su hermana.
―Oh, ¿el señor Terushima trabaja mucho?
―Si, todo por el bienestar de su familia… de todas formas debe de estar por llegar, por lo general llega luego de que Shoyo merienda.
―Bien, es bueno saber eso ―murmuró la mujer anotando algo en su cuaderno―… ¿usted trabaja?
―Si, por ahora estoy haciendo vigilancia por las noches en una empresa, pero si tengo suerte pronto cambiare de empleo, hoy tuve una entrevista que salió bien.
―¿Tiene más familia a parte de su hermana? ―agregó la mujer luego de escribir en su cuaderno.
―Con relación sanguínea no, tenía pareja pero por el momento estamos separados…
―¡Por el momento! ―exclamó Saeko con un tono algo burlón.
―Mi hermana no cree que pueda arreglarlo ―comentó Ryu lanzandole una mirada seria a la rubia―, pero nunca se sabe ¿verdad? ―la mujer de cabello negro asintió mientras escribía.
―No lo tome a mal, son cosas que debo saber ya que es parte del entorno del menor… ¿Tiene pensado seguir viviendo en la casa de su hermana y cuñado?
―Por el momento, cuando cambie de trabajo me mudare ―Ryu desvió un momento su mirada hacia su hermana y pudo notar la sorpresa en sus ojos ante la respuesta que acababa de dar.
―¿Cómo es su relación con Shoyo?
―Es buena, solemos merendar juntos y jugar un poco…
―¿Como describiria al pequeño? ―indagó la mujer antes de que Ryu pudiera agregar algo más.
―Es un niño tranquilo, algo callado, no molesta para nada ―Ryu sabía que cualquiera que conociera a Shoyo le diría que estaba mintiendo al decir eso, pero desde que el niño estaba en esa casa esa era la mejor forma de describirlo, le hubiera encantado agregar que el pequeño estaba triste, pero sabía que si lo hacía su hermana lo mataría en cuanto esa mujer se fuera.
La mujer volvió a escribir en su cuaderno y cuando levanto la vista se encontró a Shoyo y Furihata volviendo a entrar en la sala. El castaño guió al niño hasta el sillón para que se sentara junto a Ryu, luego de sentarse y acomodar a Keko en su regazo, Shoyo golpeó el lugar a su lado para que el doncel también se sentara. Kouki se ubicó junto al pequeño y con una fugaz mirada pudo notar la molestia en el rostro de Saeko.
―Shoyo ¿puedo hacerte algunas preguntas? ―indagó la mujer con una sonrisa―, será un momento luego podrás hacer lo que quieras ―el niño solo asintió y la pelinegra soltó un suave suspiro antes de continuar― ¿Te gusta tu nueva casa?
―Mmmm… es grande ―murmuró Shoyo antes de apoyar su barbilla en la cabeza de Keko, su conejo de tela.
―¿Qué es lo que más te gusta de esta casa? ―es pequeño apretó sus labios sin saber bien qué responder y abrazó más fuerte a Keko intentando esconder su rostro en el―... tu mamá me mostró tu habitación es muy bonita ―Shoyo solo asintió y la mujer decidió que lo mejor seria dejarlo ahí, se notaba que el pequeño no estaba cómodo, no iba a obtener nada―… bueno creo que con eso ya está… es muy lindo ese conejo ―esa frase llamó la atención de Shoyo, que inmediatamente centró sus ojos en la mujer― ¿fue un regalo?
―Mamasuga ―murmuró el pequeño pelinaranja luego de negar con la cabeza―… lo hizo para mi… se llama Keko.
―En verdad es muy bonito… gracias Shoyo, otro día hablaremos más ¿si?
Shoyo dudó por un momento y finalmente asintió.
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Suga volvía a escuchar los mensajes de voz que su pajarito le había dejado a Chikara, mientras su mano derecha se apretaba en su pecho y sus ojos comenzaban a nublarse.
Su sorpresa y enojo al ver al doncel pelinegro con aquel enorme moretón en la mejilla, quedaron relegadas a un lado en cuanto Chikara le hizo escuchar el primer mensaje de voz. Tobio y Kenjiro jugaban en la habitación del pequeño pelinegro mientras Suga y Chikara estaban en la cocina. El doncel de cabello negro preparaba la merienda para los niños sin dejar de ver cada tanto al peligris, que evidentemente estaba conteniendo las lágrimas.
―Creo que finalmente entiendo a Ryu ―murmuró Chikara cuando vio a Suga despegando el celular de su oreja―… no pensé en ningún momento que se quedaba allí por Shoyo y por nosotros.
―Chika, se que te sientes herido, pero… te lo dije Ryu hará lo que sea por las personas que ama… y aunque te cueste creerlo lo está haciendo por ti ―susurró el peligris antes de abrazar al otro doncel.
―Es un idiota ―fue todo lo que el pelinegro pudo decir antes de esconder su rostro en el cuello de Suga.
―Si lo es ―afirmó Suga provocando una pequeña risa en el doncel embarazado―… Ahora esperaremos a que llamen ―agregó el peligris separándose un poco y mirando algo serio al pelinegro― y mientras hacemos eso me contarás qué rayos pasó ―concluyó apenas acariciando la mejilla amoratada de Chikara.
… … …
Daichi llegó en compañía de Iwaizumi y luego de saludar comenzaron las explicaciones de ambos donceles, Suga le hizo escuchar los mensajes a Daichi mientras Chikara le contaba lo sucedido a Iwaizumi.
―Ennoshita, en verdad eso no luce bien, te tomaré algunas fotos más para el archivo… te aseguro que querrán llorar con lo que les tengo preparado ―comentó Iwaizumi tomando su celular para tomar un corto video y algunas fotos del doncel embarazado.
―Iwaizumi, ya se lo dije a Reon no es necesario…
―Nada de eso, claro que lo es… tú no te preocupes por nada, Reon quiere que lo golpee fuerte… y la verdad se lo merecen, solo mira como te dejaron ―dijo el pelinegro de ojos verdes mirando serio al doncel―, ahora haré un video corto, necesito que respondas algunas preguntas y ya ¿te parece bien?
―Claro que le parece bien, ese idiota hizo que le pegaran y no es como que no se note que está embarazado ―exclamó Suga antes de que Chikara intentara replicar.
―Ahh, nos avisaron que la corte ya asignaron una visitadora, antes de que termine la semana irá a ver a Shoyo y probablemente en la semana se comunique con nosotros para verte ―dijo Daichi llamando la atención de los dos donceles―… por las dudas no diremos nada de los mensajes, es evidente que Terushima y Saeko no saben que Tanaka intenta comunicar a Shoyo contigo.
―¿No sería bueno que en verdad se entere como se siente Shoyo? ―indagó Chikara mirando un momento a Daichi y luego a Iwaizumi.
―Los visitadores son excelentes observadores, dudo que no noten si Shoyo está mal, es muy pequeño como para esconder esas cosas ―respondió Hajime sin cambiar su expresión.
―Se nota en su voz que está triste y por lo que te ha dicho Kenjiro… es bastante notoria su estado ―murmuró Suga bajando un poco la mirada.
―Aunque no es tu hijo biológico se parece demasiado a ti ―comentó Daichi ganándose una pequeña sonrisa y asentimiento de Chikara.
―Lo intento Daichi, nunca estuve tanto tiempo separado de mi pajarito ―susurró el peligris inflando un poco los cachetes.
―Lo sé amor… y no digo que este mal que estés triste ―acotó el pelinegro sentándose a un lado del peligris y abrazandolo.
―Ya lo sé, no tengo que dejarme caer, tengo que seguir por él ―concluyó Suga intentando esconderse entre los brazos de su pareja.
Iwaizumi tomo el video haciéndole algunas preguntas a Chikara y luego de algunas recomendaciones se fue. Semi y Reon pasaron a recoger a Kenjiro. Ennoshita y Suga prepararon la cena mientras Daichi bañaba a Tobio y luego de cenar los nervios comenzaron a invadir a los dos donceles a medida que se acercaba el horario en que Ryu y Shoyo solían llamar y dejar su mensaje. Mientras Daichi le leía un cuento para dormir a Tobio, Suga comenzó a dar vueltas por la sala, la pareja acordó que no le dirían al pequeño pelinegro de la llamada de Shoyo, pues no sabían si realmente iba a suceder y no quieren ilusionar al niño, era muy evidente que Tobio extrañaba al pequeño pelinaranja.
―Suga intenta calmarte un poco, deja de dar vueltas que me pones nervioso ―se quejó Chikara desde el sillón acariciando su vientre.
―Lo siento Chikara ―murmuró el peligris acercándose al sillón y dejándose caer a un lado del otro doncel―… pero… no va a llamar ―agregó luego de soltar un suspiro y mirar el reloj que colgaba de una de las paredes.
―Dijo que lo harían y tu sabes que ―dijo Chikara antes de mirar el mismo reloj…
―Ya es muy tarde, a esta hora Shoyo ya suele estar dormido.
―Y en un rato Ryu entra a trabajar ―agregó Chikara antes de soltar un suspiro cansado―… creo que será mejor que llame un taxi para volver a casa…
―Quédate esta noche Chika, estoy seguro que a Daichi no le va a molestar.
Bien otro cap, en este no demore tanto, espero que les guste.
como siempre gracias por esperar leer y comentar.
