Mi hijo
Playa
Definitivamente ese día no había sido para nada lo que Terushima esperaba, la reunión que lo salvaría había sido terrible, la visitadora se encontró con que Shoyo apenas si quería estar con él o Saeko y en cuanto la mujer se fue tuvo que enfrentar una discusión con su madre y Saeko, hasta que llegaron a una idea que podría ayudar y todavía le quedaba una larga charla con su abogado, a quien ya deberían de haberle llevado una copia de la demanda que Akashi le había dejado
Terushima se dejó caer en el sillón de su oficina, en verdad necesitaba un momento de tranquilidad antes de que su abogado lo llamara, pero al parecer eso no seria, pues no había terminado de acomodarse en el sillón cuando unos golpes en la puerta llamaron su atención.
―Dije que no quería que me molesten ―exclamó algo molesto sin moverse de su lugar y soltó un suspiro cansado al ver que la puerta se abría de todos modos.
―Señor… lamentamos molestarlo pero ―murmuró el castaño asomándose por la puerta en compañía de Shoyo…
―Esta bien… lo siento… pasen ―dijo Yuji luego de soltar otro suspiro y dibujar una sonrisa con pocas ganas en su rostro.
El doncel y el niño se acercaron al sillón y se detuvieron frente al rubio, quien relajó un poco su expresión al mirar al pequeño pelinaranja medio escondido tras las pierna del castaño.
―Shoyo tenías algo que preguntarle a papá ―dijo Kouki acariciando el revuelto cabello del niño.
―¿Pu… puedo ir… mañana… ―la voz del niño fue cada vez más baja y realmente ninguno terminó de escuchar la pregunta y los ojos del rubio se centraron por un momento en el doncel.
―Un compañero del colegio lo invito mañana a jugar a su casa y quedamos en preguntar y llamar para dar una respuesta ―comentó Furihata luego de soltar un suspiro.
―¿Qué compañero? ―indagó el rubio volviendo a centrar sus ojos en su hijo.
―Miyuki ―dijo Shoyo en un tono un poquito más alegre.
―Atsushi… creo que su padre trabaja en una embajada ―agregó Kouki adivinando la siguiente pregunta de su jefe.
Terushima dio una mirada a su alrededor meditando qué hacer, pero de repente se detuvo y tomó su celular para revisar su agenda.
―Lo siento Shoyo, pero ya teníamos planes con mamá y no puedo moverlos para otro día ―la pequeña sonrisa que se había formado en el rostro del pequeño pelinaranja desapareció en cuanto escuchó esa respuesta―, mañana por la mañana haremos un pequeño viaje con mamá a una playa y volveremos el domingo por la noche… lo que me recuerda ―Yuji volvió a centrar sus ojos en el castaño―, Furihata podrias armar una maleta con lo que pueda necesitar Shoyo, es un viaje corto pero sabes como son los niños… y ya es tarde sera mejor que cierta personita se vaya a dormir.
―Claro, no hay problema señor ―respondió el castaño antes de comenzar a alejarse―… Buenas noches señor.
―Buenas noches… Buenas noches Shoyo ―respondió el rubio pero el niño no respondió ni volteo a mirarlo.
Kouki cerró la puerta en cuanto salieron de esa oficina y levantó al pequeño en brazos, sabia qe Shoyo necesitaba un abrazo, en verdad quería ir a jugar con su amigo, pero al parecer allí a nadie le importaba lo que realmente quería el niño. Los brazos del pelinaranja se aferraron al cuello del doncel y escondió su rostro entre su bracito y el cuello de Kouki.
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Ennoshita cerró la puerta de la habitación de invitados, se puso un pijama que Suga le prestó y luego de dar unas cuantas vueltas se sentó en el borde de la cama y terminó llamando a Ryu, si seguía con esa duda no podría dormir nada esa noche. El teléfono sonó varias veces y finalmente lo mandó al correo de voz, lo que hizo que el pelinegro soltara un suspiro y cortara sin decir nada, antes de dejarse caer de espaldas en esa cómoda cama.
―Mmmm… que raro… ¿estara ocupado? ―murmuró acariciando su abultado vientre―… ¿tu que crees bebé? ―agregó antes de soltar otro suspiro―… necesitas un nombre cielo… lo siento entre tantas cosas es lo que menos pensé… aunque si tengo que decir la verdad más allá de todo lo que sucede, cuando me enteré que te esperaba pensé que sería lindo escoger tu nombre junto con tu padre… pero ya vez… aquí estamos… casi siete meses, seguimos separados y tu sigues siendo solo bebé.
Las manos de Chikara seguían sobre su vientre, su voz era muy suave y sus ojos seguían pendientes de su celular que descansaba sobre la cama a su lado. Otro suspiro se escapó de sus labios, cerró los ojos y comenzó a tararear una canción e inmediatamente una sonrisa se dibujó en sus labios, esa canción era la que siempre le había tarareado y cantado su abuela, fue la primer canción que conoció y aprendió, podía decirse que era una herencia familiar… y le hacía muy feliz saber que a su hijo también le gustaba, pues su bebé siempre se calmaba cuando él tarareaba o cantaba esa canción.
Su tarareo se volvió cada vez más bajo y sintió como el sueño comenzaba a apoderarse de su cuerpo, tenía que meterse debajo de las sábanas, pero estaba muy cómodo en esa posición y podría jurar que a su bebé también le gustaba esa posición, nunca imaginó que fuera tan difícil encontrar posiciones cómodas estando embarazado, tan cómodo estaba que no le importaba dormirse así, bostezo y volvió a cerrar los ojos, pero cuando estaba quedándose dormido el sonido de una llamada en su celular lo interrumpió. Ese era el tono de Ryu, abrió los ojos de golpe y sin demora tomó el celular y atendió.
―¡Ryu! ―exclamó sin notar que tenía una enorme sonrisa en su rostro.
―Chikara ¿Estas bien? ¿sucedió algo? ―el rapado sonaba preocupado.
―Eso me pregunto yo ―replicó el pelinegro moviéndose de su cómoda posición…
―¿Qué?
―Dijiste que llamarian ―se quejó Chikara inflando los cachetes y volviendo a sentarse en la cama, solo para sentir como su bebé comenzaba a moverse.
―¡¿Eh?! ―exclamó Ryu algo confundido, pero al comprender soltó un suspiro―… Ah, claro, lo siento es solo que al ver tu llamada me preocupe… pero eso no importa… hoy la observadora de la corte estuvo en la casa y las cosas no salieron como mi hermana y Terushima esperaban, la mujer se fue tarde y luego ellos discutieron, reflexionaron… en verdad no sé que rayos hicieron, solo sé que luego de eso mi hermana me secuestró y me largo todo un sermón sobre mis respuestas a las preguntas de la mujer y lo difícil que es ser madre de un niño que no la quiere y no sé cuánto más… para cuando me di cuenta de la hora ya tenia que irme al trabajo y ni siquiera pude despedirme de Shoyo porque ya estaba durmiendo ―la voz de Ryu sonó algo triste al final.
―Ohh… en verdad me había hecho ilusión de hablar con él, en verdad parece una eternidad desde la última vez que lo vi o hable con él… lamento haberte preocupado…
―No está bien, estaba haciendo mi ronda y no tenia el celular conmigo ―comentó antes de hacer una pausa y soltar otro suspiro―… él también los extraña y hay días en los que se nota demasiado y obviamente le es imposible ocultarlo y tambien es dificil lograr que se anime un poco, en eso se parece a Suga.
―Ryu… ¿Por qué no me dijiste que te quedabas allí por él? ―preguntó Ennoshita luego de dudar un momento, ya sintiendo como sus ojos se humedecian y como su bebé se movía.
―No me diste tiempo, empezaste a sentirte mal ¿recuerdas? ―la voz de Ryu sonaba tranquila y Chikara recordó que el día en que se dictó el veredicto a él no lo dejaron entrar a la sala del juicio y que al salir del edificio, cuando Ryu se acercó a él enfundado en un traje solo pudo pensar que había declarado para ayudar a su hermana y con esa sola idea comenzó a sentirse mal―… no pude decirte nada y apareció Asahi y luego Noya y te alejaron de mi…
―¿Y qué ibas a decirme? ―preguntó antes de secar una lágrima que comenzaba a rodar por su mejilla.
―Solo hice acto de presencia, no declare a favor de nadie y si hoy sigo en esa casa solo es por ti, porque te amo y porque sé lo importante que es Shoyo para ti, sigo en esa casa para cuidarlo por ti ―un sollozo se escapó de Chikara y ya no pudo contener las lágrimas―… Chikara amor ¿estás bien? ¿estas llorando? ―preguntó algo desesperado el rapado.
―No… no estoy bien… quiero verte… te extraño ―se quejó el pelinegro volviendo a acostarse en la cama y acariciando su vientre para que su bebé se calme un poco.
―Yo tambien te extraño y quiero verte ―dijo Ryu con un tono alegre que delataba que una enorme sonrisa se había instalado en su rostro―… ¿ya si podré verte? ―preguntó luego de dudar un poco, no quería presionar a Chikara, pero en verdad se moría por tener a su amado doncel entre sus brazos.
―Creo que podemos arreglar una cita… nuestro hijo también te extraña…
Las palabras de Chikara hicieron realmente feliz a Ryu y escucharlo feliz, alegró al pelinegro y finalmente calmó un poco a su bebé. Esa charla se prolongó más de lo ambos imaginaron en un principio y Chikara finalmente se durmió con el teléfono sobre la almohada muy cerca de su oído.
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Esa mañana Kouki lo despertó como todos los días desde que estaba en esa casa, lo ayudó a vestirse y lo llevó hasta el comedor para desayunar, luego el castaño se despidió.
―Bueno Shoyo espero que lo pases bien con papá y mamá… nos vemos el lunes ―dijo el castaño antes de soltar un suspiro.
―¿No vienes? ―preguntó el pequeño pelinaranja inflando un poco los cachetes.
―Me encantaría pero no puedo…
―Furihata tiene los fines de semana libres, también tiene que descansar un poco y estar con su familia ―dijo Yuji llamando la atención del niño quien apenas lo miró de reojo antes de volver a centrar sus ojitos color caramelo en el castaño.
―¿Volveras?
―Por supuesto, el lunes estaré aquí sin falta, lo prometo ―respondió el doncel extendiendo su meñique hacia el niño, quien inmediatamente lo entrelazo con el suyo.
El desayuno fue rápido y sin muchas vueltas se despidieron de Kanna y aunque Shoyo quería despedirse de Ryu su padre no lo dejó diciendo que lo dejara descansar pues ese era el dia libre de su tío, finalmente Terushima, Saeko y Shoyo terminaron en el auto del rubio y comenzaron el viaje.
Yuji conducía, Saeko iba en el lugar de copiloto y Shoyo en el asiento trasero abrazando a Keko mientras miraba el cielo por la ventanilla, intentando ignorar a sus padres quienes parecían interesados en hablar con él, finalmente decidió cerrar los ojos y hacerse el dormido para que lo dejaran en paz, cosa que funciono, pero casi sin darse cuenta termino dormido de verdad.
―¿Yuji en verdad crees que esto servirá de algo? ―preguntó Saeko soltando un suspiro―… no me gustan mucho las ideas de tu madre…
―No sé si funcionará… pero tenemos que intentar algo, no podemos seguir así… no puedes simplemente ignorar su existencia…
―¿Qué quieres que haga es obvio que no le agrado? ―se quejó la rubia intentando mantener su voz baja para no despertar al niño.
―Saeko te das cuenta que conoció a Furihata hace poco y ya se lleva muy bien con él, a ti apenas te dirige la palabra, pero tampoco haces nada para cambiar eso… queremos ser una familia pero tu te sigues alejando ―murmuró Yuji sin quitar la mirada del camino.
―Furihata tiene un aire muy similar a Suga, creo que por eso Shoyo se lleva bien con él.
―Esta fin de semana haremos lo posible por acercarnos y comenzar a ser una familia.
―Quiero pero ―la voz de Saeko templo, llamando la atención del conductor por un momento―… no sé cómo ser una mamá, no sé cuidar de nadie, nunca lo hice… siempre cuidaron de mí… intenté cuidar a Ryu y el término cuidandome a mi ―una sonrisa triste apareció en el rostro de la rubia con esa última frase.
―No te preocupes yo te ayudare… y cuando dudes de algo solo piensa en qué harían esas personas que cuidaron de ti ―Yuji miró con una sonrisa a Saeko y por su expresión podía saber que la rubia no estaba para nada convencida―… sé que los dos cargamos con nuestra historia y nuestros fantasmas… pero yo aprendí de quienes me ayudaron y estoy seguro que tú también… cometimos muchos errores y…
―¿Tenemos que enmendar esos errores? ―preguntó Saeko mirando a Yuji con el ceño fruncido―… Eso me suena a tu madre… ¡¿por qué nosotros tenemos que responsabilizarnos de sus errores?! ―agregó empezando a levantar un poco la voz, pero bajó el volumen cuando el rubio le hizo una seña―… ella fue la que te alejó y estoy segura de que fue obra de ella que tu no te enteraras de mi embarazo y el nacimiento de Shoyo… tu lo dijiste, no lo sabías…
―Creo que son muchas las cosas que tenemos que ver y hablar… sé que hace pocos meses que estamos juntos y que he estado bastante ocupado… es mi culpa que estemos igual que al principio y bueno mi intención es comenzar a cambiar eso, comenzaremos intentando acercarnos más a Shoyo y haremos el intento de volver a conocernos poco a poco… en verdad quiero una familia.
Saeko no despegó sus ojos de Yuji, quien habló con la mirada pendiente del camino y una sonrisa en su rostro. La mujer tenía sus dudas sobre toda esa situación y las palabras de su hermano no dejaban de volver a ella cada dos por tres, pero en verdad le gustaba ver a Yuji así, era como cuando se conocieron, su sonrisa seguía siendo deslumbrante, pero también era muy obvio que muchas cosas habían cambiado… no sabía qué esperar de toda esa situación pero lo intentaría.
… … … …
Unas horas después la familia se estaba instalando en una elegante casa de playa, dejaron las cosas en las habitaciones y luego salieron a dar un paseo por la playa para luego buscar algún lugar para almorzar. Luego de insistir un poco Yuji consiguió que Shoyo dejará a Keko en la casa, sabía cuánto quería el niño a ese conejo y no quería arriesgarse a que le sucediera algo en la playa, en verdad no sabria que hacer en una situación así, era bastante evidente que sería imposible simplemente reemplazarlo. Después de que los tres se embadurnaran con bloqueador salieron a la playa.
Aquel lugar era lindo y tranquilo, había pocas personas, cada una en lo suyo. Shoyo caminaba de la mano de Yuji mirando el lugar sin prestar mucha atención a lo que hablaban Terushima y Saeko. La rubia se veía relajada y feliz, algo que el pequeño le llamó la atención pues generalmente tenía expresión seria o molesta. Luego de caminar un buen rato fueron a un restaurante cerca del muelle, se ubicaron en una de las mesas exteriores y Shoyo se vio obligado a prestar atención a la charla de la pareja, pues las preguntas comenzaron a centrarse en él.
―¿Te gusta el Yakisoba? oh hay napolitan… ¿o prefieres alguna otra cosa? ―pregunto Saeko revisando el menú antes de mostrarle al niño una foto que aparecía en el menú.
―Mmmm… napolitan ―respondió el pequeño pelinaranja luego de dudar un momento y finalmente volvió a prestar atención a Terushima quien le estaba haciendo preguntas sobre su nuevo colegio.
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La sombrilla los protegía del sol en aquella tranquila playa. Kenma soltó un suspiro antes de volver a mirar a su esposo que en ese momento jugaba al vóley junto a Bokuto, Kei, Lev y Tadashi.
―Kenma creí que al fin conocería a tu hermano ―comentó Akaashi llamando la atención de su amigo doncel.
―Viene hoy, anoche tenia una reunion asi que no podia venir con nosotros ―respondió el rubio volviendo a recostarse en su reposera, imitando la posición del otro doncel.
―Genial… ¿puedes repetirme porque estamos en la playa? no es que me desagrade, pero…
―Cuando los niños fueron a casa en la semana de alguna forma salió el tema y Lev dijo que él no conocía la playa, Kuro y Boku comenzaron a hablar de eso y de alguna manera terminaron en que había que llevarlo a la playa y Lev supuso que sería este fin de semana y ya los conoces no pudieron decirle que no ―dijo el rubio con una sonrisa.
―Siguen siendo iguales a los niños, cuando me lo dijeron no sé cual de los dos estaba más feliz ―comentó el pelinegro con una sonrisa recordando la alegría en el rostro de su pareja y su sobrino hace dos días.
Un sonido del celular de Kenma llamó la atención de ambos donceles, el rubio lo revisó y luego de escribir una rápida respuesta y mandar una foto de los niños jugando, volvió a centrar su atención en Akaashi.
―Noya, dice que acaban de llegar al hotel y que en un rato estarán por aquí…
―No sabia que tambien venian.
―Si, Tadashi nunca ha estado separado de sus padres por más de una noche, nos preocupaba un poco así que Noya decidió venir también… creo que finalmente fue una buena idea, todos necesitamos relajarnos un poco ―la última frase fue un murmullo apenas audible mientras los ojos de Kenma se centraban en el pequeño pecoso que al parecer acababa de discutir con Kei y ahora corría hacia ellos.
Kenma se incorporó en la reposera y recibió a Tadashi con un abrazo para calmarlo, mientras agradecia internamente que Noya y Asahi estuvieran por llegar.
Nuevo cap y si andamos con suerte la semana que viene habra otro, todo depende de que tanto pueda escribir este finde.
Gracias por seguir esta historia, ya estamos en el cap 80, en verdad gracias por llegar hasta aquí.
Nos leemos.
