Mi hijo

Cenas en pareja

Al salir de su habitación, Semi no pudo evitar sonreír al ver a su pequeño Kenjiro jugando con Reon. El moreno estaba tirado sobre el sillón con Kenjiro sobre él, ambos haciéndose cosquillas. Luego de un momento el peligris carraspeó e inmediatamente los ojos de Reon y el pequeño, se centraron en él.

―¿Nos vamos o prefieren quedarse aquí? ―preguntó sabiendo que esa no era una opción pues Sora los esperaba para cenar.

―Ya quisiera… pero tía Sora nos espera ―respondió Reon incorporándose y acomodando un poco su camisa antes de ayudar al pequeño Kenjiro a acomodarse.

―En verdad creí que no salía de la clínica ―comentó Semi tomando su celular y llaves.

―Si no lo hace es solo porque no quiere… de cualquier forma depende de que tan bien se sienta ―respondió Reon encaminandose hacia la puerta.

―Aunque creo que esta vez la mueve más lo que sucedió ¿no? ―comentó Semi luego de cerrar la puerta y dirigirse hacia el ascensor.

―Sé que lo llamó y tuvieron una discusión ―murmuró Reon antes de mirar a Kenjiro, que iba de la mano de su mamá―… igual dudo que quiera hablar de eso ahora.

Semi miró a su pequeño y asintió, en verdad no quería preocupar a su niño, ni enredarlo más en ese tema, así que solo cambió el tema. Fueron en el auto de Reon, el viaje hasta el restaurante fue tranquilo y Kenjiro les contó sobre sus amigos Miyuki y Shigeru, cosa que alegraba a Semi, pues desde que se mudaron al niño le había costado hacer amigos.

Cuando llegaron al restaurante un mesero los guió hasta su mesa, se ubicaron y simplemente decidieron esperar, ordenaron una bebida y continuaron con su charla. Luego de unos cuantos minutos el telefóno de Reon sonó, se disculpó y se alejó para atender y volver un momento después.

―Bueno, podemos ir ordenando… Sora no vendrá, al parecer recibió una visita inesperada hoy y terminó agotada ―dijo Reon después de volver a sentarse en el lugar que había estado ocupando y hacerle una seña al mesero para que se acerque.

―Ohh, pero ¿esta bien? ―preguntó Semi algo preocupado por la mujer.

―Si, dice que solo está muy cansada, si fuera otra cosa me habría llamado el doctor.

El mesero se detuvo junto a la mesa y el tema terminó allí. La pareja ordenó lo que comerían y la conversación volvió a desviarse hacia otro tema.

―Tió… ¿el lunes volveré al colegio? ―preguntó de repente Kenjiro centrando sus ojitos en el moreno.

―¿Por qué la pregunta… y por qué a mi? ―indagó con una sonrisa Reon antes de mirar a Semi, quien se veía algo sorprendido por la situación.

―Miyuki y Shigeru me preguntaron hoy… dicen que me extrañaron ayer ―comentó el niño mirando un momento a cada adulto antes de bajar la mirada e inflar un poco los cachetes―… son mis primeros amigos en la escuela… y no quiero… que…

―Ahhh, mi cielo, ellos no dejarán de ser tus amigos si faltas uno o dos días ―dijo Semi acariciando la mejilla de su pequeño― ya ves que la abuela de Miyuki me llamó para que hoy fueras a jugar… ahora yo me pregunto ¿por qué le preguntaste a Reon cuando tienes que preguntarme a mi? ―preguntó el doncel con una sonrisa antes de fruncir un poco el ceño fingiendo estar enojado.

―Pero el tío fue quien dijo ayer que no fuera al colegio ―respondió el niño volviendo a mirar al moreno.

―Ohh eso… bueno yo solo aconsejo y tu mamá es quien decide… igual no tienes que preocuparte, desde el lunes yo te llevaré y te recogeré del colegio ―comentó como si nada Reon ganándose una mirada sorprendida del doncel.

―Momento ¡¿Qué?! ―exclamó el doncel llamando la atención del hombre y su hijo―… no, ¿cuando acordamos eso? tu no… no puedes ―se quejó y obtuvo una mirada algo incrédula de Reon―… tu tienes tu vida y obligaciones, no puedo permitir…

―Semi, ya deberías saber que si hago algo es porque así lo quiero… y antes de que digas algo más, quiero que sepas que para mí será un placer hacer esto, porque me encanta pasar tiempo con Kenjito y contigo.

―Pero…

―Nada ―dijo el moreno interrumpiendo y mirando serio al doncel―, deja de ser terco y ríndete, ya deberías saber cuan insistente puedo ser ―Semi frunció el ceño ante esas palabras pero no pudo evitar que sus mejillas comenzaran a calentarse, esa situación era un deja vu constante, Jin siempre hacía lo mismo cuando él intentaba evitarlo con excusas.

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Chikata abrió la puerta y guió a Ryu hasta la sala, luego de unos minutos acomodaron todo lo que habían comprado en la mesa y se ubicaron para finalmente cenar.

―Chika, todavia no entiendo ¿por qué no quisiste ir a un restaurante conmigo? ―se quejó el rapado mirando con una sonrisa al doncel―… puedo pagarlo…

―Jamás dije que no pudieras ―murmuró el pelinegro intentando retener la risa―… solo… me gusta así, es tranquilo.

―Pero yo en verdad quería…

―Bueno… escoge algún lugar lindo para la próxima ―dijo Chikara interrumpiendo la réplica del rapado, e inmediatamente una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Ryu.

La cena pasó con una charla tranquila y amena, como si jamás hubiera sucedido nada malo entre ellos. Al terminar Ryu ayudó al doncel a limpiar y acomodar todo lo que habían usado. Después de unos cuantos minutos el rapado se acomodó en el sillón y se sorprendió un poco cuando Chikara se ubicó tan cerca de él, hablaron un poco más y el espacio entre ellos se reducía cada vez más, finalmente Chikara terminó, con su espalda cómodamente ubicada sobre el pecho de Ryu, mientras las manos de este descansaban sobre el abultado vientre del doncel.

―Es increíble, ¿siempre se mueve tanto? ―susurró Ryu cerca del oído del doncel.

―Cuando tu le hablas suele moverse bastante… también con Shoyo y un poco con Hanna ―respondió Chika antes de tapar un bostezo con su mano.

―Estas cansado… será mejor que me vaya así puedes descansar ―dijo Ryu antes de dejar un suave beso cerca del oído del pelinegro.

―Mmmm…

―Chika, tienes que moverte para que pueda irme ―murmuró el rapado entre risas, pues el doncel en vez de levantarse solo se removió un poco intentando acomodarse mejor―… Chikara…

―Quédate ―pidió el doncel antes de mover la cabeza para ver el rostro de Ryu.

―Lo que tu quieras amor ―respondió el rapado antes de dejar un corto beso en los labios de Chikara.

Los grises ojos de Chikara se encontraron con los orbes azul grisáceo de Ryu, una sonrisa se dibujó en su labios y un instante después estaba besando al rapado mientras intentaba acomodar su cuerpo de lado para tener un acceso más fácil a aquella boca. Ryu lo levanto un poco solo para que estuviera más cómodo sentado de lado sobre su regazo, mientras profundizaba aquel beso y devoraba los pequeños jadeos que se escapaban de la garganta del doncel.

―Ryu… te necesito ―susurró Chikara casi sin aliento al terminar el beso, sentía sus mejillas arder al igual que la excitación creciendo en su cuerpo―… por favor ―agregó al ver la expresión de Ryu que se debatía entre la sorpresa y la duda.

Ante esas últimas palabras Ryu no pudo resistirse y volvió a apoderarse de la boca del doncel en un beso aún más necesitado que el anterior, mientras sus manos comenzaban a colarse debajo de la camisa de Chikara, acariciando con mucho cuidado aquella piel, como si fuera algo que pudiera romperse en cualquier momento.

―Habitación… ―dijo Chikara antes de morder el labio inferior del rapado.

Ryu se levanta y lleva a Chikara en brazos hasta su habitación, siendo guiado por el pelinegro que no dejaba de repartir besos sobre la mandíbula y el cuello de su pareja. Luego de encender la luz de la habitación caminó hasta la cama y dejó a Ennoshita con cuidado sobre aquella suave manta, antes de detenerse a verlo en detalle para luego comenzar a desvestirlo…

―Chika… ¿seguro que podemos? ―preguntó Ryu volviendo a mirarlo con duda en los ojos―… ¿no es peligroso?

―No te preocupes ―respondió el doncel estirando sus brazos hacia el rapado en señal de que se acerque. Ryu se arrodilló sobre la cama y se inclinó sobre Ennoshita, soportando el peso en sus brazos para no aplastarlo, Chikara acarició la mejilla del rapado y agregó―… buscaremos una posición cómoda y tendrás que ser suave ―atrajo a Ryu para volver a besarlo y luego continuó―, en verdad tengo muchas ganas de ti ―el doncel empujó a Ryu para que quedara de espaldas sobre la cama, luego se movió con algo de dificultad, para terminar acomodando sus rodillas a los lados de Ryu y finalmente sentarse sobre el rapado, acomodando su trasero sobre el miembro ya erecto y atrapado entre los pantalones de Ryu, solo para comenzar a mecerse suavemente―… no sé si lo sabes Ryu, pero durante el embarazo el deseo sexual suele aumentar.

―¡Oh Dios!... eres lo más hermoso que he visto en mi vida ―exclamó el rapado comenzando a mover las caderas en busca de mayor fricción, mientras sus manos subían por los muslos de Ennoshita hasta acomodarse, sin hacer mucha presión en las caderas del doncel―, bien tu mandas amor, haré lo que quie…

Un jadeo se escapó de Chikara y a Ryu se le atoraron las palabras en la garganta, amaba ese sonido, lo excitaba de una manera que nadie más podría jamás, sus ojos volvieron a devorar al doncel, en verdad le gustaba la vista que estaba teniendo.

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―Bien, Mori, cielo, ¿te portaras bien con los abuelos? ―dijo Tooru mirando al pequeño mientras se acercaban a la puerta de la casa.

El niño asintió apretando a su gato de peluche, antes de que la puerta de la casa se abriera y apareciera una sonriente Aome, quien inmediatamente los saludo.

―Hola mamá, gracias por cuidar a Mori esta noche ―comentó Iwaizumi mientras abrazaba a su madre―, sus tíos estaban ocupados y mis primos…

―Cada uno tiene sus problemas cielo… y sabes que a nosotros no nos molesta ―dijo Aome interrumpiendo a su hijo―… además para que crees que estamos los abuelos ―concluyó la mujer con una enorme sonrisa.

―Gracias Aome ―exclamó Tooru―, cualquier cosa nos llamas y vendremos ―acotó antes de agacharse para quedar a la altura de Morisuke―… bueno, ya nos vamos bebé, vendremos por ti mañana y almorzaremos con los abuelos ―agregó el castaño antes de dejar un sonoro beso en la mejilla del pequeño, quien sonrió y le devolvió el beso.

―Seguro te divertirás con los abuelos ―comentó Iwaizumi mientras revolvía el cabello del pequeño―, si el abuelo Inuyasha hace algo tonto solo dile a la abuela… nos vemos en la mañana ―concluyó antes de dejar un beso en la frente del pequeño.

―Hasta mañana ―murmuró el pequeño castaño moviendo su manito mientras la pareja se incorporaba para marcharse.

―Disfruten su cena y que tengan una linda noche, nos vemos ―acotó Aome también moviendo su mano en despedida.

La pareja volvió a acercarse a su auto y se despidieron antes de entrar en el vehículo, el último en entrar fue Tooru quien se entretuvo arrojando besos con su mano a Morisuke.

El viaje hasta el restaurante no duró más de quince minutos, el lugar era bastante elegante y un mesero los guió hasta la mesa donde se encontraron con un sonriente rubio que no paraba de parlotear y un malhumorado moreno de cabello azul que parecía estar bastante pendiente de su entorno.

―¡Toorucchi! ―exclamó el rubio antes de ponerse de pie y abrazar al castaño―, que bueno que llegaron, Aominecchi no es divertido, ignora lo que digo ―agregó inflando los cachetes mientras soltaba al otro doncel.

―Eres demasiado molesto y… no deberíamos estar aquí ―acotó el peliazul antes de dar otro vistazo a su alrededor.

Los saludos duraron un momento e inmediatamente la charla se disparó en diferentes direcciones, liderada más que nada por los donceles que parecían no poder detenerse.

―Y… ¿Aomime como va lo del acosador? ―preguntó Iwaizumi en un momento en que los donceles estaban distraídos hablando de trabajo.

―Es un maldito escurridizo ―murmuró el moreno antes de darle una mirada de reojo al rubio que parecía bastante feliz hablando con Tooru―… todavía no sabemos bien quien es, tuvimos buenas pistas y casi lo atrapamos, pero se nos escapó, dejó de mandar cosas por un tiempo pero hace poco volvió a empezar…

―¿Cómo se manejan con el trabajo y demás?

―Para las sesiones de fotos y filmaciones, con bastante seguridad… no está haciendo nada que sea en vivo o con mucho público, redujimos las salidas considerablemente y estoy viviendo con él desde que intentaron entrar en su departamento ―respondió el moreno antes de tomar un trago de su cerveza.

―Si, Tooru me comentó que te habías mudado con Kise, iba a llamarte para ver como iba todo pero he estado realmente ocupado… ¿Aceptó bien lo del trabajo y las salidas? tengo entendido que salia mucho ―comentó con una sonrisa de lado el pelinegro, recordando que Tooru tambien solia tener una vida nocturna muy activa antes de que comenzaran a vivir juntos.

―¡¿Por qué crees que estamos aquí?! ―exclamó Aomine frunciendo el ceño―… no tienes una idea lo molesto que es cuando se le antoja algo ―Iwaizumi no pudo evitar reír ante ese comentario pues sabía que el rubio se parecía mucho a Tooru.

―Bienvenido a mi mundo ―dijo el pelinegro entre risas, llamando la atención de los dos donceles―… pero también tiene sus cosas buenas… aunque, no sé si estás recibiendo eso…

―¡Iwa! ―la voz de Tooru fue suave, pero su ceño fruncido le decía que tal vez el doncel había escuchado más de lo que debía. El pelinegro soltó un suspiro y se preparó para lo que se venía―… ¡Te escuché! ¡¿qué quieres decir con eso?! es una tortura vivir conmigo ―la voz del castaño se volvió más chillona y Aomine no pudo evitar taparse los oídos y pensar que quizás Hajime vivía en un infierno peor que el suyo, mientras el doncel seguía interrogando al pelinegro…

―Ya, ya… Tooru ―dijo finalmente Hajime centrándose en su pareja y sosteniéndolo de las mejillas para que se quedara quieto y prestara atención―… tú sabes bien que, a veces, puedes ser terriblemente molesto ―y en ese momento puso un dedo sobre los labios del doncel para que no explotara en verborragia y llanto―… y también sabes que así y todo te amo, así que deja de quejarte ―concluyó el pelinegro antes de dejar un corto beso en los labios del castaño.

―AWWW… eso es tan lindo ―exclamó el rubio viendo a la pareja antes de soltar un suspiro y darle una mirada de reojo al peliazul que estaba a su lado―… amor de verdad.

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Furihata volvió a mirar a su alrededor cuando el mesero dejó el plato con lo que había ordenado delante de él. Estaba algo nervioso y no sabía bien qué hacer, en un principio pensó que Akashi Seijuro era algo intimidante, pero estando a solas con él descubrió que era peor de lo que pensaba, no podía evitar sentirse nervioso o que sus piernas temblaran cada vez que el pelirrojo centraba sus ojos en él… "no se supone que fuera así" pensó el castaño antes de volver a mirar al pelirrojo.

Todo había transcurrido bien desde que llegaron, pero en un momento Murasakibara comenzó a sentirse mal y Himuro lo acompañó a su casa dejando al pobre Furihata a solas con Akashi.

―Kouki, tengo curiosidad sobre ti ―dijo el pelirrojo llamando la atención del castaño que no había hecho más que esquivarle la mirada desde que Murasakibara y Himuro se fueron―... la primera vez que te vi fue en una fiesta, cantabas en la banda que habían contratado ―al escuchar eso las mejillas del castaño comenzaron a tornarse rojas―… y ahora me dices que cuidas niños…

―Emmm… bueno… la banda es de un amigo que necesitaba un cantante, suelo ayudalo siempre que puedo ―comentó bajando la mirada hacia su plato, por el calor que sentía su cara debía de estar completamente roja―… no puedo creer que me viste vestido así ―agregó removiendose en el lugar algo incomo.

―En verdad te veías muy bien ―al escuchar eso Kouki no pudo evitar mirar al pelirrojo, tenía que confirmar que no se estuviera burlando de él―… eres lo más lindo que he visto en mucho tiempo.

―Akashi-san… estoy seguro de que eso no puede ser…

―¡¿San?! por favor solo Akashi… aunque si quieres decirme Seijuro mucho mejor… Kouki ―dijo el pelirrojo interrumpiendo al castaño y pronunciando el nombre de este de una forma lenta y sensual, lo que casi hizo brincar al pobre doncel.

―¡¿Qué?! oh, no, no yo no podría ―respondió el doncel tartamudeando un poco, con cuidado volvió a mirar esos ojos rojos y sintió cómo su respiración se detenía, los nervios casi desaparecieron y solo pudo pensar que podría ahogarse en esos bellos ojos―… bueno que sea solo Akashi ―murmuró antes de volver a inhalar y regalarle una dulce sonrisa al hombre frente a él.

―Bueno, por ahora me conformo con eso… ¿y por qué crees que no puede ser? en verdad eres muy lindo ―agregó el pelirrojo con una sonrisa de lado, definitivamente le gustaba ver a ese castaño nervioso.

―Pero… pero seguramente Akashi conoce a muchas personas realmente lindas… y yo no ―la voz de Kouki era más baja con cada palabra hasta que simplemente no se escuchó lo que decía, sus dedos golpeaban suavemente el mantel, sabía que ya debía estar rojo hasta las orejas, jamás alguien tan lindo e importante como Akashi Seijuro le había dicho que era lindo y mucho menos insistido en ello…

―¿Por qué no crees en mi palabra? ―cuestionó Akashi ampliando su sonrisa―, está bien que no nos conocemos demasiado, pero hay algo que tienes que saber y recordar, de ahora en adelante ―agregó estirando su mano para acariciar una de las manos del castaño, quien dejó de mover los dedos al instante y por un momento centró sus ojos en aquella mano sobre la suya antes de volver a mirar el rostro del hombre frente a él―… yo soy absoluto, puedo ver el futuro y cambiarlo si lo deseo, porque mis órdenes son absolutas ―los ojos de Kouki se abrieron un poco más por la sorpresa ante esa declaración―, recuerdalo y no quiero más peros cuando te diga lo lindo que eres ―el castaño simplemente asintió, las palabras acababan de arder en su interior y estaba convencido de que pronto se incendiaria allí mismo si el pelirrojo no dejaba de mirarlo de esa forma―… hace algo de tiempo que me interese en ti, asi que cuentame de ti ―concluyó sin dejar de acariciar los dedos del castaño y simplemente esperó a que el castaño se recuperara y comenzara a hablar sobre él, no es como si no supiera nada de él, ya lo había hecho investigar, pero quería escuchar todo eso del mismo castaño.


Bien sé que hace bastante debo este cap, pero en verdad estuve ocupada y ahora aproveche la cuarentena.

de todas formas para compensar sera este cap que publicare más tarde cuando termine de editarlo, ese sera lemmon.

Como siempre gracias por seguir esta historia,

Saludos