Mi hijo
Mi familia
Esa tarde la casa de Sugawara se llenó de abrazos y risas que hacía bastante no se escuchaban. El pequeño pelinaranja solo soltó a su mamá para jugar con Tobio, pero de cualquier forma no quiso alejarse demasiado, tomaron algunos juguetes y desplegaron todo en la sala a solo unos cuantos pasos de los sillones donde los adultos se habían ubicado.
―Gracias Ryu y Furihata ―dijo Suga con una sonrisa que no se despegaba de sus labios, mirando un momento a los mencionados antes de volver a ver a su pajarito.
―No tienes que agradecer, ambos estábamos preocupados, en verdad te extraña ―comentó el rapado acariciando la mano de su pareja, quien tampoco podía dejar de ver al pequeño pelinaranja.
―En esa casa nunca lo vi sonreír así ―susurró Furihata sin notar que los ojos de ambos donceles se centraron en él―… Akashi tenía razón.
―¿Akashi? ―la voz de Suga hizo que el castaño notará que ahora era el centro de atención―… ¿Akashi Seijuro? ―Kouki asintió mientras sus mejillas comenzaban a arder― ¿Conoces a mi hermano?
―Mmmm… si… es amigo del… novio de mi primo… nos conocimos el fin de semana ―respondió Kouki tartamudeando un poco, de repente se sentía muy avergonzado, pero eso solo hizo que su verborragia se activara―… me agradeció por cuidarlo, dijo que su sonrisa era tan brillante como el mismo sol, al igual que la tuya, que ambos son muy felices juntos y mucho más.
―¡¿Seijuro te hablo de nosotros?! ―indago algo sorprendido el peligris, sabía que su hermanastro no le hablaba de su familia a cualquiera.
―Sí ―dijo el castaño soltando un suspiro y volviendo a ver al niño―, sé que Shoyo tiene una gran familia que lo quiere de vuelta… y sé que no debería decir esto, porque es mi trabajo, pero ―Kouki jugó con sus dedos algo nervioso antes de centrarse en los ojos color caramelo del peligris―… después de verlo sonreír así ya no podré volver a verlo como siempre… así que… ¿cómo te ayudo?
―Furihata, gracias… gracias por querer tanto a mi pajarito.. pero solo puedo pedirte que lo cuides mucho y tal vez que me informes de cualquier cosa que suceda ―respondió el peligris.
―No podemos pedir demasiado, porque si descubren que lo trajiste aquí, seguramente te despedirán y si se enteran que Ryu hace que nos llame un ratito cada día lo echaran de la casa ―agregó Chikara, diciendo exactamente lo que Suga estaba pensando.
―Si eso pasa mi bebé estará solo y no quiero que pase ni un día solo con ellos… Shoyo es un buen niño, pero uno nunca sabe con que puede salir o decir… y aunque no conozco a los Terushima sé cómo es Saeko… y no quisiera que reaccione mal contra él ―murmuró Suga apretando las manos sobre sus muslos.
Ante esas palabras un leve temblor recorrió el cuerpo de Chikara, él entendía perfectamente a su amigo, ambos habían pasado muchos malos momentos ante la rubia y sus arranques, pero Chikara muchos más. A Saeko no le gustaba que su hermano se alejara de ella por él.
Ryu y Furihata se miraron de reojo y recordaron el acuerdo que habían hecho antes de que Shoyo saliera del colegio, "no decir ni una palabra sobre el incidente de la playa".
Luego de un momento de silencio, ambos niños se acercaron pidiendo la merienda y como impulsado por un resorte Suga se levantó y se encaminó con ambos niños hasta la cocina para prepararles algo, sin quitar la enorme sonrisa de su rostro.
―¿Pasó algo? ―preguntó Chikara luego de un momento de silencio, mirando de reojo a su pareja, pero antes de que este pudiera decir cualquier cosa Shoyo volvió a aparecer ante ellos.
―¿Kouki nos ayudas? ―preguntó con una enorme sonrisa obteniendo un inmediato asentimiento del doncel, luego el pelinaranja se acercó a Chikara y se estiró para dejar un beso y una caricia en el abultado vientre del doncel―. Hola bebé ―dijo antes de mirar el rostro del pelinegro― ¿tío, qué quiere comer el bebé?
―Mmm… ¿qué quieres tú? ―indagó el doncel y sonrió ante la duda del niño―… sabes que… el bebé quiere el nuevo pastel que preparé… ¿tu, quieres probarlo? ―los ojos de Shoyo brillaron e inmediatamente asintió―, dile a mamá que lo corte.
―Siiiiii… pastel, pastel ―coreó el pequeño mientras corría hacia la cocina seguido por el castaño.
Chikara lo siguió un momento con la mirada antes de apretar la mano de Ryu, ponerse de pie y tirar de él para que lo siga hasta la biblioteca. El doncel soltó a Ryu en la puerta, caminó hasta un sillón individual cercano a la ventana y se sentó, el rapado cerró la puerta tras él y observó por un momento a su pareja acariciando su vientre mientras suspiraba lentamente. Ryu dudó un momento y finalmente se acercó, se puso de rodillas ante su pareja y lo abrazó apoyando la cabeza, con cuidado, sobre el vientre para sentir a su bebé.
―No puedo decirte… Iwaizumi y Akaashi me hicieron prometer que no te diría ―susurró con los ojos cerrados sin moverse.
―Ryu…
―Por favor no preguntes amor ―interrumpió, sintiendo como su cuerpo se tensaba y rogando internamente para que Chikara no insista, no quería mentirle, pero tampoco quería decirle lo que había hecho su hermana. Luego de un momento de silencio sintió las manos del doncel acariciando su cabeza y su cuerpo se relajo un poco.
―Si es cosa de Iwa y Akaashi no insistiré… confiaré en que cuidaras de nuestro pajarito ―Ryu asintió y aflojó un poco el abrazo para mirar a su pareja…
―Lamento haberme comportado como un idiota tantas veces ―las palabras sorprendieron a Chikara, pero no dijo nada, le dio curiosidad a donde quería llegar su pareja―, sé que me equivoque muchas veces al elegir un lado, pero esta vez lo elegiré a él sin importar que diga o haga Saeko… él si me necesita y fui un estúpido por no haberlo notado antes y por no haberte escuchado tantas veces… lo prometo ―y sus palabras quedaron ahí porque Chikara apoyó dos dedos sobre sus labios para callarlo.
―Ryu, esto es en serio, si prometes esto tienes que cumplirlo… porque si no lo haces, ya no importará lo que digas o hagas, aunque me duela en el alma jamás volveré a creer en ti ―dijo el doncel con una expresión seria.
―Lo sé y no te decepcionare ―agregó Ryu poniéndose de pie antes de sujetar con cuidado las mejillas del doncel para dejar un corto beso en sus labios.
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Futakuchi sonrió al recibir aquella taza de té de fresas acompañada de una porción de cheesecake con frutos rojos. Había estado deseando esto desde media mañana, pero la que le sirvieron en la cafetería frente a la oficina, no había saciado su deseo, es más no había podido comer más de dos bocados porque algo no se sentía bien con la porción que le sirvieron en ese lugar, eso lo dejó con cara de pocos amigos por algunas horas y cuando le comento eso a Himuro, el doncel de cabello negro no dudo ni un instante en arrastrarlo hasta otro café en un centro comercial.
―Te puedo asegurar que esta te va a encantar y vas a volver aquí seguido ―comentó Himuro antes de darle un sorbo a su capuchino.
―¿Vienes seguido aquí? ―preguntó el castaño antes de levantar un trozo de cheesecake con el tenedor y llevárselo a la boca―… ¡Oh Dios! ―exclamó en cuanto sintió aquella explosión de sabor en su boca, esto realmente era otra cosa, definitivamente lo que su bebé deseaba era algo así de delicioso.
―Te lo dije ―dijo entre risas el pelinegro, disfrutando de la expresión que su amigo acababa de poner―. Atsushi vino aquí con Akaashi y Lev, y le encantó así que a nuestra siguiente cita me trajo y desde entonces nos volvimos clientes habituales.
―En verdad es delicioso, voy a tener que llevar algo de esto a casa ―comentó el castaño antes de que una vocecita familiar llamara su atención.
―Tío Kenji ―al mirar a su derecha pudo ver al pequeño pelirrojo acercarse a él mientras su madre ordenaba algo en el mostrador, inmediatamente una sonrisa apareció en su rostro.
―Hola Taichi ―dijo en cuanto el niño se detuvo ante él.
―Hola ―saludó el niño antes de estirarse para dejar un beso en su mejilla y luego miró con algo de curiosidad al doncel que lo acompañaba.
―Taichi, él es un amigo, Himuro Tatsuya ―comentó levantando al niño para sentarlo en su regazo, era increible lo rapido que se había acostumbrado a hacer eso y lo rápido que el niño se acostumbró a llamarlo tío, cosa que realmente lo hacía feliz.
―Hola ―dijeron el niño y el pelinegro al mismo tiempo.
―Él es Tendo Taichi… digamos que es sobrino de Aone ―agregó el castaño, para responder la mirada curiosa de su amigo.
―¿El tío Aone no está? ―preguntó en niño dando un rápido vistazo a su alrededor.
―No, el tío está trabajando ―respondió tomando otro trozo de cheesecake con su tenedor para ofrecerle al niño―… Estas aquí con mamá ―no era una pregunta pero el niño asintió antes de abrir la boca y comer lo que le estaban ofreciendo.
―Taichi ―la voz algo molesta del doncel pelirrojo llamó la atención de los dos donceles y el niño―, ya te dije que no te alejes sin decir nada ―lo regañó antes de soltar un suspiro y centrar sus ojos en el castaño―… hola Futakuchi, tiempo sin verte.
―Hola Satori.
―Hola ―saludó dándole una mirada a Himuro, quien sonrió e hizo un movimiento con la cabeza a modo de respuesta―. Oh, cierto, felicidades ―agregó el pelirrojo con una enorme sonrisa volviendo a centrarse en el castaño―… Mirah me contó, no entra en si de tan feliz que está.
―Si querías que fuera un secreto ya no va a poder ser ―comentó entre risas el pelinegro, viendo como Taichi tomaba el tenedor de Kenji y comenzaba a comer el cheesecake.
―Pero un bebé debería ser alegría, no un secreto… y más con una familia como la nuestra, todos te van… te vamos a consentir ―dijo el pelirrojo antes de tomar a Taichi en brazos y sacarle el tenedor―, no le comas el postre al tío, si quieres ahora te compro uno.
―No te preocupes Satori, de todas formas iba a pedir otra porción no creo que sea fácil contentar este antojo… ¿quieres…? ―Futakuchi señaló la silla a su lado, invitando al doncel a acompañarlos.
―Gracias ―dijo el pelirrojo sentándose y acomodando al niño en su regazo―… ¿ya empezaste con los antojos? ¿de cuanto estas?
―Si, basicamente es el primero… ya estoy casi en los tres meses, por eso no queríamos difundirlo mucho ―comentó el castaño antes de centrar sus ojos en el pequeño y dejar la porción de cheesecake frente a él―… pero los ojitos de alguien nos pudieron y se nos escapó…
―Y justo Mirah los escuchó ―agregó Satori antes de soltar una carcajada―… así que primer antojo… ¿sabes que a Takanobu le encanta consentir ese tipo de cosas? ―comentó como si nada el pelirrojo antes de centrar sus ojos en el mesero que se acercaba a ellos con lo que él había ordenado―, ohh gracias, por favor me traes otra porción de cheesecake con frutos rojos ―el mesero asintió, dejó ante el pelirrojo lo que había ordenado y se alejó―… Por favor el próximo dicelo a él, te va a encantar su reacción ―concluyó todavía con una sonrisa―… recuerdo cuando se me antojo pollo con chocolate, era de madrugada y yo estaba dando vueltas en la cocina, Aone de alguna forma consiguió todo y me ayudó a prepararlo, a las seis de la mañana estaba comiendo pollo frito bañado en chocolate… y antes de que preguntes, no, no fue rico, pero en ese momento estuve en paz y pude volver a dormir ―agregó antes de soltar una carcajada por el recuerdo.
Tanto Kenji como Himuro se rieron por la historia y miraron curiosos al pelirrojo, y estaban a punto de soltar alguna de las muchas dudas que les surgieron por la anécdota, cuando una voz llamó su atención…
―¡Onii-chan! ―la niña rubia de 13 años se acercó a ellos e inmediatamente abrazó al castaño.
―Hola Sophie ―respondió el doncel dudando un poco antes de responder al abrazo―… ¿qué haces aquí, no deberías estar en el colegio? ―agregó al notar el uniforme escolar de la chica.
―Hoy no tengo club ni nada así que salí temprano y como ―se detuvo un momento y dando un rápido vistazo a su alrededor agregó―… mamá quería verme aquí…
―¡¿Qué?! ―exclamó inmediatamente Kenji, sintiendo como un pequeño temblor recorría su cuerpo, seguía evitando a la mujer y con más razón desde que se enteró que estaba embarazado y que Midorima le dejó muy claro que era peligroso que volviera a pasar por uno de sus ataque s de ansiedad y nervios―… rayos… tengo que irme ―dijo en un susurró casi inaudible.
―Kenji, tranquilo, la llamaré y le diré que la veo en otro lugar así no tendrás que cruzarte con ella ―sugirió la niña antes de mirar su teléfono.
El castaño miró todavía con algo de duda a la niña y cuando esta le sonrió con cariño, soltó un suspiro y le devolvió la sonrisa.
―Gracias ―dijo el doncel antes de que la niña se volviera a acercar y le dejara un beso en la mejilla.
―Me lo vas a deber Onii-chan… quiero un día en un parque de diversiones ―comentó la rubia antes de comenzar a alejarse mientras iniciaba una llamada.
―Wow, se parece un poco a ti ―murmuró Himuro entre risas viendo a su sorprendido amigo.
―Tío ―dijo Taichi jalando la manga de la camisa del castaño para llamar su atención, y en cuanto este lo miró continuó―… yo tambien quiero ir al parque… ¿S'il vous plait (por favor)? ―agregó haciendo ojitos e inflando un poco los cachetes.
―¡Taichi! ―exclamó el pelirrojo algo sorprendido por la actitud de su niño, era raro que su pequeño actuara así, generalmente solo se portaba así con él, Takanobu y Mirah―… bueno viendolo desde otro punto definitivamente te acepto como tío, bienvenido a la familia ―comentó Satori dibujando una sonrisa en su rostro.
―Bien, tendremos que hablar con el tío Aone ―respondió el castaño luego de un momento, era extraño siempre había querido una familia amorosa y de repente tenía más de lo que jamás había soñado.
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Kenma soltó un largo suspiro antes de dejar su teléfono en la mesita de sala y de dejarse caer sobre el sillón y estirar sus brazos hacia Kei quien jugaba en su tablet.
―Kei, ven… mamá quiere mimitos ―murmuró el rubio inflando un poco los cachetes ante la mirada del niño, quien sin dudar dejó su tablet y se acercó a su mamá para abrazarlo y dejarse abrazar. El doncel levantó al niño y lo acostó junto a él en el sillón sin romper el abrazo.
El niño lo miró algo extrañado, era raro que su mamá se portara así, últimamente estaba pidiendo muchos abrazos tanto de él como de su papá, acarició la mejilla del doncel y luego de un momento preguntó.
―¿Mamá estás bien? ―el doncel asintió murmurando un "ajá" que no convenció al niño―… ¿seguro?
―Si… solo un poquito cansado… mucho trabajo y luego tu tío Akiteru que necesitaba hablar… acaba de conocer el lado oscuro de Keiji ―respondió Kenma cerrando los ojos y soltando otro suspiro, todavía pensando si debía inmiscuirse en ese asunto o no, por un lado Akiteru era su hermano, no podía decir que lo conocía tanto, pero sabía que era una buena persona… y por otro lado los primos de Kuroo también eran su familia y sabía que sin importar qué, ellos estarían allí cuando los necesitara y luego estaban Suga y Shoyo… definitivamente no podía meterse en ese asunto y mucho menos en su estado, si solo saber parte de lo que pasaba lo angustiaba y necesitaba un abrazo, no quería saber qué le pasaría si en verdad se inmiscuía.
―Mamí… ¿el tío Akiteru ayudará a que Shoyo vuelva con su mamá? ―preguntó el niño luego de unos minutos de silencio, ganándose una mirada algo curiosa del doncel.
―Es raro que preguntes eso… creí que no te importaba Shoyo ―señaló el rubio e inmediatamente el niño desvió la mirada.
―A Tadashi sí ―respondió el pequeño antes de inflar un poco las mejillas y Kenma no pudo evitar sonreír.
―Ohh claro… no te preocupes el tío Akaashi se ocupará, ya veras que pronto Tadashi volverá a ser el de siempre ―dijo el doncel ganándose una pequeña sonrisa del niño.
―Awww abrazo familiar, yo quiero ―la voz de Kuro llegó a ambos y en cuanto miraron hacia la entrada de la sala vieron al pelinegro acercándose a ellos.
Kuro se arrodilló junto al sillón y los abrazó a ambos, consiguiendo que inmediatamente Kei comience a removerse e intente alejar al pelinegro.
―No… tu no… mamá mio ―se quejó el pequeño rubio aferrándose al doncel mientras con una mano intentaba apartar a su padre.
―No… mío ―retrucó el pelinegro sin alejarse apretandolos más a ambos, consiguiendo que Kenma comience a reír.
Bueno con este ya van 88 capítulos... con todo lo que falta resolver va estar difícil que esto no tenga más de 100 caps.
Pero bueno haré lo que pueda.
Como siempre muchas gracias por esperar, leer y comentar.
Nos leemos.
