El verano había llegado por fin a la ciudad y estaba haciéndolo de forma más calmada que el año anterior. El clima todavía era suave y las noches se hacían agradables. Por eso, cuando salieron a la terraza, una suave brisa los recibió de forma agradable.
Para evitar que la pequeña pudiera tener corriente, cerraron la puerta tras ellos, no queriendo molestarla tampoco. Sora se acercó hacia la barandilla quedándose mirando hacia el exterior unos segundos y luego girando la cabeza la notar como él se apoyaba a su lado riéndose.
- ¿Qué?
- Estaba acordándome de la primera vez que estuve aquí.
- Exactamente igual que ahora, ¿verdad? – sonrió-. Ni siquiera te dejé entrar por la puerta de la habitación, no fuera a ser que me escandalizara yo sola…
- Posiblemente no hubiera sido la mejor de las ideas, recuerda que intentaba aparentar acorde a la edad que teníamos.
- Sí, claro… Como si yo no hubiera estado dándome cabezazos toda la noche anterior porque por culpa de Mimi fueras a venir al día siguiente y tuviéramos que quedarnos los dos solos. Si en el fondo no sé por qué os lleváis tan mal vosotros dos si al final ella se rie de sus maldades y a ti te suele salir bien la jugada. De no ser por ella seguro que ni siquiera te habría invitado a venirte a la fiesta.
- No te veo a negar que a veces haga las cosas bien, pero solo por no tener que aguantarla el resto del tiempo creo que me compensa intentar hacer las cosas yo solo. Aunque luego le deba algunos favores como ese o como el día que me coló cierto vestido en la maleta.
Automáticamente pudo ver como a la pelirroja se le subían los colores a las mejillas, no pudiendo más que sentirse orgulloso al haberlo conseguido, habiendo hecho el comentario con toda la intención. Sin embargo, fingió no haberlo hecho queriendo, girándose y mirando hacia la vista que daba la ciudad desde allí.
- He estado pensando – cambió de tema tras una pequeña pausa-. ¿Te acuerdas de la conversación que tuvimos cuando volvimos a casa después del viaje a Grecia?
- ¿Cuál de todas? – lo miró curiosa.
- La del espacio…
- Espacio… - pensativa, tardó unos segundos en darse cuenta-. Oh… ¿y bien?
- Creo que los dos sabemos que buscar casa en esta ciudad es de locos, pero… ¿No crees que ahora que ya tenemos a nuestra pequeña con nosotros podemos empezar a buscar un sitio con más espacio?
- Pues… me parece que tienes que dejar de espiarme, Señor Ishida, porque justamente he estado dándole vueltas a eso mismo esta tarde – sonriendo, se alejó, caminando para sentarse en uno de los sillones que habían colocado en la terraza-. Yo creo que a Aiko no le vendría nada mal tener un sitio donde poder jugar y corretear…
- Sí, eso mismo había pensado yo. Y sin tantas escaleras para poder ir de un lado a otro – asintió, siguiéndola con la mirada-. Además, nos hemos quedado sin un lugar en el que poder trabajar ninguno de los dos y yo creo que no nos vendría mal recuperarlo.
- Tampoco nos vendría mal tener una habitación de más para por si tenemos visitas – asintió, acomodándose entre los cojines.
- Pues… yo creo que podemos echar un vistazo poco a poco para ver si hay algo que nos guste. Al menos aunque sea la zona de la ciudad y luego ya veremos, tampoco corre prisa. ¿Te parce bien la idea?
- Me parecería mejor la idea si me la dijeras aquí al lado – le dijo antes de sonreír al ver como rápidamente y riéndose se iba hasta donde ella.
Tomó asiento, apartando los cojines para poder hacerse espacio sabiendo que tampoco tardaría demasiado en usarlo a él como tal, ampliando su gesto al ver como efectivamente no se equivocaba y Sora rápidamente se acomodaba contra él.
- Ahora me parece muy buena idea – contestó, riéndose-. Además, a ti no te gusta el centro y a mí me va a quedar lejos todo de Ginza. Podríamos incluso buscar cerca de Chofu y así podrías estar más cerca tú de todo.
- Puedo sobrevivir al centro…
- Ya, pero a mí me da igual estar en el centro o no y creo que posiblemente Aiko esté mejor en una zona más tranquila como esa. Lo único que me quedaría cerca del trabajo a mí sería estar en el propio barrio y… De verdad que no me veo capacitada para salir a la calle simplemente a por leche y que la manada de gente me arroye.
- En ese caso yo no me voy a quejar – empezando a jugar distraídamente con sus dedos entre el cabello de Sora-. Así puedo venir a comer con vosotras a casa y tener más tiempo… Eso sí que me suena bien.
- Pues podemos aprovechar ahora que es pequeña… Así buscamos bien el sitio y la casa apropiadas para poder ir dejándolo todo a nuestro gusto.
- Perfecto – asintió aunque ella no lo viera.
Le hacía especial ilusión aquel tema. Sin duda, habían empezado una vida juntos hacía ya tiempo, pero aquel era posiblemente el primer proyecto de los dos. Era un pequeño plan de futuro de ambos y desde que habían tocado el tema aquel día no había podido evitar acordarse en ocasiones de él. Inclinó la cabeza, casi sin darse cuenta, dejando así un beso en el cabello de ella.
- Sino también podemos buscar cerca de donde vivíamos cuando éramos niños – rompió el silencio ella al cabo de un rato-. Cerca de mis padres y del tuyo. Seguro que agradecen el tenernos más cerca.
- También es una buena opción. Sigue siendo una zona tranquila aunque esté más lejos de los trabajos. Pero sí, podemos incluirla en la búsqueda también a ver si encontramos algo de nuestro interés.
- Y sino le decimos a Taichi a ver si nos quiere de vecinos para que no os echéis tanto de menos – levantó la vista hacia él.
- ¿Para qué? ¿Para que te juntes con Koemi a ver quién de las dos se da más cabezazos?
- No, lo siento, pero esa batalla sí que la tienes perdida contra él. Los cabezazos por tu culpa hace demasiados años que no he vuelto a padecerlos. Con algo tenía que salir ganando yo…
Arqueó una ceja al verla reírse por lo que acababa de decir. Estuvo a punto de pincharla en los costados a modo de venganza por ello pero se detuvo a tiempo a sabiendas de que todavía era una zona delicada aunque le hubieran quitado los puntos ya.
- Qué graciosa… Mañana por la mañana te vas a hacer el desayuno tú solita por graciosa.
- ¿Vas a dejarme sin traerme el desayuno mañana? – intentó no reírse, levantando la vista hacia él intentando poner su mejor cara de no haber roto un plato en su vida.
- No cuela – negó con la cabeza.
- Bah – chasqueó la lengua antes de volver a quedarse en silencio, aprovechando para acomodarse mejor notando como la rodeaba mejor con sus brazos-. Oye, al menos ya no te echo a patadas a cualquier momento del día porque me das calor, hemos progresado mucho.
- Mucho, porque ya me veía durmiendo en el sofá lo que me quedaba de mes como subieran las temperaturas de repente.
- No, en ese caso estaría yo durmiendo aquí fuera al fresquito, tranquilo – empezó a reírse-. Como mucho te daría la lata porque tendría calor y no me podría dormir y me aburriría y claro, te toca aguantarme.
- ¿Me toca aguantarte?
- Sí, se siente. Te casaste conmigo y ahora es lo que te toca.
- Pobre de mí… - riéndose de la conversación que tenían no pudo evitar intentar reprimir un bostezo.
Al darse cuenta de ello Sora se incorporó, poniéndose en pie lentamente para tenderle la mano y esperar que se levantara a su vez, mirándola con cara extrañada.
- ¿Ya quieres entrar?
- Te me estás durmiendo y al contrario que tú a mí no se me va a dar tan bien el llevarte hasta la cama. Como mucho te llevo a rastrar y verás tú la de marcas que te quedan.
- Déjate que te han dicho que nada de coger cosas pesadas… - posando la mano en la cintura de ella para echar a andar hacia el interior de la habitación.
El sonido del llanto de la pequeña hizo que Sora abriera los ojos poco a poco, sin asustarse como había pasado otras veces. Ahora empezaba a estar acostumbrada a que aquello pasara y su propia cabeza esperaba prácticamente por aquello. Tardando unos segundos en centrarse, se giró hacia Yamato viendo que estaba completamente dormido a su lado, decidiendo levantarse antes de que pudiera despertarlo a él también.
Caminando hacia la cuna en dónde dormía la niña, alargó los brazos para cogerla sabiendo perfectamente lo que quería, sonriéndole para intentar calmarla primero.
- Shh… - posó con cuidado a la niña contra su hombro, aprovechando para sujetarla bien-. ¿Tienes hambre ya chiquitina? – acariciando con cuidado con sus dedos su cabecita, se fue a un sillón que tenían en la habitación que solía hacer las funciones de armario ya que solía dejar la ropa sobre él por las noches, pero que desde que Aiko había nacido le estaba sirviendo para aquellas situaciones.
Notando que la pequeña se calmaba al escuchar su voz y saber que la tenía cogida, se sentó esperando unos segundos para ver si realmente se calmaba o necesitaba algo más. Era su hora de comer e iba a aprovechar a no ser que ella no quisiera. Acunándola ligeramente entre sus brazos, sonrió al ver como finalmente dejaba de llorar, mirándola fijamente con sus ojos azules, quedándose a la espera.
- ¿Ya sabes que te toca comer? Vaya lista que eres… - apenas susurrando para no despertar al rubio, sujetó mejor a la niña para poder maniobrar con la otra mano y así poder colocarse la ropa.
Recordaba los primeros días en los habían estado en casa con ella en los que prácticamente no sabía lo que hacer con ella. Era el primer bebé que pasaba por sus manos, más allá de las visitas de sus amigos con sus niños o incluso los sobrinos de Yamato… No era lo mismo. Ahora era su hija, pasaba todo el tiempo a su lado y una cosa era tener a un bebé un par de horas con ella y otra aquello. Por suerte, no le había costado nada entenderla y aprender saber a qué era lo que pasaba.
Y al igual que le había dicho a Yamato, Aiko solo lloraba cuando necesitaba realmente algo o no quería quedarse sola. Por suerte, con aquello último tenía la suerte de que ambos digimon se pasaran el día cuidando a la pequeña sin despegársele.
Sin quitarle la vista de encima, esperó a que la niña terminara de comer, simplemente dedicándose a observarla aprovechándose de que, aunque la hubiera despertado para aquello, aquel momento era de ellas dos. No le importaba tener que levantarse, incluso cuando volviera al trabajo… Sabía que era completamente privilegiada al ser su propia jefa y poder tener sus propios horarios.
Una vez que hubo terminado no la llevó todavía a su cuna, esperando a que se durmiera entre sus brazos para hacerlo, no teniendo prisa por volver ella a la cama. Por suerte, Yamato no se había despertado. Desvió la mirada hacia él unos segundos, observándolo. Había sido de mucha ayuda, especialmente los primeros días en los que apenas la había dejado hacer nada sola y lo agradecía. Y seguramente de haber escuchado a la niña llorar se habría levantado él a por ella incluso a sabiendas de que al día siguiente le tocaba madrugar.
Poniéndose en pie con la pequeña cuando la sintió dormirse del todo, fue a dejarla a su cuna teniendo sumo cuidado en que ninguno de sus movimientos pudiera despertarla, aprovechando para dejar a su lado el peluche de la tortuga, con el cual parecía haber desarrollado el gusto para dormir. Sonrió tras quedarse mirándola unos segundos antes de volver a la cama.
Con cuidado, se metió entre las sábanas de nuevo, intentando no despertar al rubio, acomodándose. A pesar de todo, no tardó en sentir un brazo que la rodeaba acercándola a él, notando el cosquilleo que le hacía su respiración en el cuello.
- ¿Te ha despertado la niña? – murmuró con un tono de voz que dejaba más claro que estaba más dormido que despierto.
- Duérmete Yamato… - divertida aprovechó para acomodarse mejor contra él dándose cuenta de que ni siquiera respondía a sus palabras.
No tardó en quedarse dormida de nuevo ella también.
Annabolena04: con las ganas que tenía de tener una nentia con su pelirroja era de esperar que aproveche cada momento que puede. Y si además es bueno que los nenes tengan sus rutinas pues seguro que él es más feliz que nadie de que la papi la bañe. Con la vuelta al trabajo no se puede pasar tantas horas al día babándose encima con Aiko, de manera que tiene que aprovechar el tiempo.
Ahora solo falta que el recién estrenado padre sea capaz de adaptarse a la rutina y no caer en coma cuando toca la cama, que parece ser que ni siquiera es capaz de escuchar a la niña llorar y solo habla casi que en sueños jajaja
¡Un besito de totuguita!
Epic Crystal Night: bueno, por el momento creo que la cosa va a ir cada dos días. Hoy, por ejemplo, llegué con la cabeza loca pero como tenía mono de escribir la escena que tenía en mente me puse a ello y ya está subida al manager jajaja Así que el mono por el momento le puede al estrés y al maltrato al que mis neuronas están dometidas diariamente.
El día a día para mí es bastante importante en las historias porque cuando estoy tramando algo os voy hilando las cosas en los pequeños detalles y aprovecho momentos de la rutina para ir colándolos. No todo va a ser dramatismo, que en una historia sin trama del mundo digital yéndose a tomar por el saco, hay que mantener el dinamismo aunque sea enfrentando a Yamato con unos pañales.
¡Un beso!
Ace Cornell: no sé yo si eso de pedir ayuda a los de la JAXA es muy buena idea, que le vienen sus dos compañeros del sur - Takao y Katsu - y yo creo que Aiko aprende a correr antes que a caminar y sale corriendo que no la pillan más. Mejor que por ahora el pobre rubio intente perfeccionar el arte de no liarla con los pañales él solito jajaja
Lo sé, pero estaba corriendo unas cosas con el pc y me daba mucho menos pereza ponerme a subir la nueva historia que seguir corrigiendo, así que ¡sorpresa! Jajajaja Antes solía actualizar por la mañana antes de irme al trabajo de nuevo por la tarde, pero como siempre la falta de tiempo que es un encanto... Pero bueno, poco a poco.
¡Un beso!
Guest Vecina: jajajajaja ya estabas tú tirándole cosas a la página por haberte escondido el capítulo primero. Siempre me gusta subir una intro aclaratoria para no entrar ya directamente con el primer capítulo. Y a los que están registrados les llegan todo tipo de notificaciones de golpe que debe de ser un show aquello jajaja
Verás, vecina, te comento. Resulta que en Japón son MUY modernos para algunas cosas, pero MUY carcas para otras. Tras las investigaciones que me he pegado en las que he descubierto que si tienes un parto natural está mal visto que le pongan la epidural o que te atrevas a quejarte de que duele porque NO se puede hacer ruido druante el parto...- tengo trauma con esto, ¿vale? - Con eso te lo digo todo. Resulta que se espera que la madre se dedique prácticamente a su hijo los primeros años, que dejen el trabajo y la vida normal... Así que, con todo el dolor del mundo, he acabado reflejándolo en Sora, porque resultad que hasta que haya tenido a Aiko por cesárea es una "vergüenza" en esa sociedad, estando mal visto. Supongo que ahora entenderás algo más a que vienen los comentarios de ella quien además, siempre ha sido bastante tradicional en todos los aspectos de su vida.
De todas formas, lo que pone en la intro no solo se refiere a la mentalidad de la sociedad japonesa, sino a los cambios que nota en todo a su alrededor la pobre mujer jajajaja Empezando por los físicos hasta su simple día a día y forma de comportarse. Pero ya lo irás leyendo para ver exactamente a lo que me refiero. Que se nota más que Yamato se limita a babear con Aiko mientras que Sora aunque babea también, tiene sus cositas de regalo.
Aclarados esos puntos... A Haru no sé, pero al pobre Andrew seguro jajaja Solo te diré que el de Sora lo busqué yo por un par de páginas que conozco y el de Haru me salió en publicidad del algoritmo de instagram jajaja Pura casualidad, pero sí, tiene vestido ya.
¡Bicos grandes vecina! A ver si sobrevivio a lo que me queda de semana, que no es poco.
Natesgo: de eso va la cosa de haber hecho esta nueva parte. Evidentemente si quiero hacer cosas con la niña en esta época no van a haber pasado tres años entre una cosa y otra xD Y... te lo están pegando tus alumnos ¿eh? Siempre me lees las cosas al revés. En el capi pone que la niña está alargando las manos a algo que hay detrás de su padre y son los digimon que estaban rondando y lo avisaban de la cena.
Sin duda, con lo vergonzoso que es se muere ante la idea de poder llega a ver cosas que sin duda él no debería de ver jajaja Esto es como Jou, médico consagrado, rojo como un tomate y girándose porque OMG, que ha llegado en mal momento.
El que se dedica a hacer de niñero más de lo que le gustaría es el pobre Hideki que menuda fiesta tiene que sufrir todos los días, pero él solito se lo buscó la trasladar a Mai y a Yamato con él a Tokio jaajajaj ¡Un beso!
