Biyomon alzó el vuelo desde la parte de arriba de la casa nada más escuchar el sonido del timbre a sabiendas de quién era la que llegaba. Moviendo las alas con rapidez fue directa a abrir, sin tan siquiera preguntar, encontrándose al otro lado a Haru.
- ¡Hola! – casi sin darle tiempo a reaccionar se lanzó hacia los brazos de la chica.
Por suerte estaba demasiado acostumbrada a ese tipo de comportamiento y no tuvo problemas al alargar los brazos con rapidez para cogerla y no acabar por los suelos. Aquello había sido casi el día a día desde que se habían conocido no habiéndole costado nada de trabajo cogerle aprecio a la digimon.
- ¿Sora?
- Aquí – apareciendo en el campo de visión de Haru, la pelirroja sonrió-. Nada más escuchar el timbre se fue como una loca a la puerta para abrirte sin darnos tiempo a los demás. ¿Qué tal?
- De maravilla – acercándose a saludarla con un beso en la mejilla no soltó a la digimon-. Y echándote de menos en el estudio, sin tener con quien cotillear a media mañana un buen rato no es lo mismo…
Dibujó una sonrisa en sus labios antes de dejarla entrar del todo y que pudiera acomodarse. La observó unos segundos, entretenida por lo que le había dicho antes de responder.
- La semana que viene si todo va bien y me dicen que puedo hacer vida normal seguramente vuelva…
- ¿En serio?
- Sí… Lo hablé ayer con Yamato incluso. Echo de menos mi vida en el estudio así que… Si nos da luz verde la doctora vamos a empezar a ir por allí.
- ¿Vais?
- Vamos…
- ¿Vas a llevarte a Aiko contigo?
La cara de Haru delataba exactamente los motivos por los que estaba haciendo la pregunta ya que en ella se podía ver la ilusión ante la idea de que la pequeña fuera con su madre al trabajo.
- Yo creo que sí, o al menos voy a hacer la prueba. Es muy tranquila y no la quiero dejar sola o con mi madre tan pronto… ¿Qué te parece?
- ¿Yo? ¿Me lo estás preguntando a mí? Si te llevas a esa cosita adorable contigo al trabajo pienso pasarme toda la mañana haciéndole monerías, que lo sepas. ¿Dónde está?
- En la cuna. Biyomon estaba siguiéndome por casa, pero que yo sepa hasta hace nada estaban los dos cuidando de Aiko.
- Pero yo quería venir a saludar a Haru. Se ha quedado Gabumon con ella, es un abusón, no se despega de ella a ninguna hora del día.
- Ya ves, tengo unos cuantos niñeros peleándose por ver quien cuida de ella.
Viendo como al digimon volvía a salir corriendo habia la habitación de la niña, Sora se acercó hasta su amiga para poder tirar de ella al cogerla del brazo y acercarla hacia el salón.
- ¿Qué tal estás, Sora?
- Bien… Un poco cansada de no hacer nada con mi vida – se encogió de hombros-. Lo llevaba mejor cuando realmente me encontraba mal, pero ahora mismo… Necesito hacer cosas o me voy a acabar subiendo por las paredes. Y no me malinterpretes, no tengo ni media queja de la niña y Yamato ha sido…
- ¿Yamato? – sonriendo divertida cortó la frase de su amiga a sabiendas de que aquella era la mejor explicación. Ya lo conocía más que de sobra.
- Sí… como siempre. Me ha ayudado en todo lo que ha podido y todavía me estuvo tirando de las orejas ayer para que si yo me encontraba bien no esperase más a volver al trabajo.
- Llevas demasiado tiempo quietecita, ¿a que sí?
- Mucho…
- Pues más nos vale ir mentalizándonos todos de que la jefa pesada vuelve al ataque… Aunque espera, ahora que dices que te aburres, ¿ya has terminado todo el proyecto de los kimonos?
- Entero…
Se echó a reír antes de caminar hacia el sofá para poder sentarse tranquilamente negando con la cabeza mientras que miraba a Sora.
- Tienes que hacértelo mirar. ¿No se supone que una madre primeriza tendría que estar volviéndose loca y no tener tiempo para nada?
- ¿Dices una madre primeriza sin cuatro abuelos pendientes de la niña cada cinco minutos, dos digimon que se pasan más horas al día mirando para ella que para nadas y un marido que hasta ayer hasta se levantaba a las carreras si la sentía llorar por las noches? Si a todo eso le sumas que es un cielo la pequeña… Tengo tiempo hasta para aburrirme.
- Es que hasta para eso das asco…
- ¡Oye! – echándose a reír a la vez que ella, tomó asiento-. ¿Tengo que ponerme a lanzarte puñales?
- No, déjalo. Vamos a tener la fiesta en paz…
- Septiembre… ¿Cómo no habéis aprovechado el verano?
- Porque tiene demasiado trabajo él en Los Ángeles y prefiere hacer las cosas con calma. Creo que por ahora no tiene a quien tirarle las cosas a la cabeza para que le haga el trabajo fuera de la ciudad.
- No me da pena – continuó riéndose-. Pues que sepas que hace un par de meses tenía hecho el diseño completo de un bonito vestido de novia para el verano. ¿Sabes qué he hecho con él? Lo he usado para hacer esas bolitas de papel que tanto me gusta intentar encestar en la papelera.
- Si todas esas cosas que acabas tirando a la papelera porque no son apropiadas para tu repelente gusto las usaras tendríamos colecciones de aquí hasta que te aburrieras del diseño, Sora.
- Lo sé – lo admitía abiertamente-. Menos mal que alguien siempre acaba dándome cosas que hacer y que sigue picando en mis encerronas como si no supiera las trastadas que tengo por costumbre hacer y más cuando me aburro.
- ¿Eh?
Haru se quedó mirando hacia Sora como si acabara de perderse del todo con sus palabras, al menos los segundos que fueron necesarios hasta que la vio estirarse para coger una carpeta que tenía debajo de los cojines del sofá acercándose hacia ella de nuevo.
- ¿Qué?
- Te lo dije hace tiempo… Debería de habértela devuelto igual de cruelmente que vosotras me lo habéis hecho a mí… Pero supongo que te debo demasiado y os tengo demasiado aprecio a los dos como para dedicarme a buscar venganza. Y deja de mirarme con cara de no tener ni idea de lo que hablo o de que no te lo esperases.
- Pero…
- ¿Qué? ¿No te he dicho ya que tengo mucho tiempo libre? Quita esa cara de susto y dime a ver qué es lo que te parece, porque si te gusta tenemos que aprovechar para dejarlo todo listo pronto.
Mientras que hablaba había abierto la carpeta, sacando unos bocetos repartidos en varios papeles para acabar tendiéndoselos.
- Claro que me lo esperaba, ya me lo habías dicho hace tiempo pero… Lo que no me espera es que me fueras a salir con esto hoy así de repente.
- ¿Y para qué pensabas que te tenía que ver con tanta urgencia? Ya no es como antes de tener a Aiko, si tengo antojo de algo rico de la tienda puedo ir yo solita a comprarlo.
- No pero… - alargando la mano para coger los papeles, lo hizo temblorosamente.
- Espero que te guste, ya sabes que eres libre para…
- Sora… déjalo. No creo que sea capaz de sacarle pega alguna a… - guardó silencio observando el dibujo por fin.
No teniendo absolutamente nada que ver con el que un día hubiera podido hacer para ella o cualquier otro que hubiera podido ver salir de las manos de Sora, el vestido era simplemente perfecto. Había visto algunos durante los años que habían pasado pero al no ser la especialidad a la que ella se dedicaba, habían sido diseños puntuales, prácticamente diseñados únicamente pensando en la persona que los iba a llevar. Y aquel vestido era también exactamente diseñado pensando en la persona que lo iba a llevar. El corte del vestido era más recto que todos los demás que había visto, ajustado a la figura hasta poco por encima de las rodillas donde empezaba a abrir ligeramente, sin hacerlo demasiado. El escote, tanto por delante como por detrás se ajustaba perfectamente al cuerpo haciendo una forma en corazón. Las mangas simplemente servían de adorno, cayendo sobre los brazos dejando así los hombros completamente al descubierto.
No podía ser más diferente al que ya más de un año atrás le había enseñado terminado a la pelirroja que ahora la acompañada.
- Si pregunta cuando consiga verte con él puesto y no se no ha desmayado puedes decirle que es más bien un intento de librarme de él que un regalo para ti – sonriendo al ver la cara que estaba poniendo su amiga no pudo evitar pensar en Andrew.
- Pero… ¿A mí esto me va a quedar bien?
- ¿Tú crees que yo lo habría hecho así para ti no pensara que te iba a quedar perfecto? Deja de decir tonterías… ¿Te gusta?
- ¿Que si me gusta? Si me dices que iba a ponerme esto no hubiera tardado tanto en decirle que sí… ¡Sora es precioso!
- Yo no diría que precioso es la palabra… Es un poco más… No sé, ¿atrevido? Pero dado que él no es de aquí y que creo que con tu tipo de cuerpo te va a quedar perfecto no he podido evitarlo y… ¡Ey!
Sin dejarla terminar, Haru dio un brinco dónde estaba sentada y se lanzó hacia su amiga para abrazarla. Devolviéndole el gesto empezó a reírse.
- ¿Quién te lo iba a decir cuando pensabas que tenías una jefa cascarrabias que se pasaba el día de mal humor cuando empezaste las prácticas?
- ¿Cuándo he pensado yo eso? Déjate de tonterías – se separó ligeramente de ella-. Me encanta, de verdad. Ya quiero verlo hecho y poder probármelo.
- Pues… Ya sabemos a qué nos vamos a dedicar los días que todavía me esté adaptando yo. El proyecto de los kimonos está en la fase de producción y ya no tengo que estar pendiente de él. Así que no veo mejor forma de volver al trabajo con un proyecto un poquito especial. Y Aiko puede ayudarnos…
- Seguro que sí – volviendo a llevar la mirada hacia los papeles que ella le habia dado empezó a observar todas las hojas, pudiendo verlo desde los laterales y por detrás, dándose cuenta de los detalles.
Estuve a punto de buscar dónde ponerle un pompón, te lo digo en serio…
- ¿Un pompón? – sonrió entendiendo la referencia de ella-. Bueno, esos mejor déjatelos para cuando se los enseñemos a cierta señorita para que juegue con ellos.
- No… también he tenido una idea para eso. Mira la última de las hojas que te he dejado por detrás…
Frunciendo el ceño interrogante hizo lo que ella le pedía buscando así la hoja y dándole la vuelta para poder ver que también había otro dibujo.
- Mi madre se pasa bastante tiempo conmigo en casa. Me ha dicho que con la fecha las flores más apropiadas para el ramo serían esas y… A mí se me ha ocurrido que podríamos ponerle un par de ellos entre ellas… Es una tontería pero yo creo que…
- ¿Quieres que me quede sin novio en plena boda? – sonriendo volvió a mirar el dibujo.
- Si no se me ha muerto en todo este tiempo yo creo que es capaz de sobrevivir al día de su propia boda. Vamos a tenerle un poco de esperanza al pobrecito Andrew… Creo que con lo que le costó ser capaz de hablar contigo de forma más abierta no le sale rentable no llegar a la boda.
Haru empezó a reírse por las palabras de la pelirroja todavía con la mirada fija en el papel, ni siquiera se dio cuenta cuando se puso en pie, quedándose atenta al ruido que venía de la habitación, escuchando desde allí las voces de los digimon.
- Creo que alguien se ha despertado para saludarte. Voy a por Aiko, ahora vengo. Tú mira el vestido bien y dime si quieres que le haga algún cambio o cualquier cosa que te gustaría que tuviera…
AnnaBolenna04: un día nos van a dar a todos un buen subidón de azúcar y ya verás tú qué gracia, pero bueno, los pobrecitos son adorables, ¿qué les vamos a hacer? Además, ahora que están de padres recién estrenados tienen que ponerse todavía más en serio a hacer sus planes de futuro porque se pueden permitir buscar un sitio donde la nenita pueda jugar tranquila. Y ya ni hablemos del momento en el que haya otro nene corriendo por casa.
Sora, a pesar de todo, siempre ha sido la madre del grupo, así que ahora que tiene una cosita preciosa a la que cuidar, está en su elemento en momentos así. Y la nenita ha salido lista - eso es otra prueba de que ha salido a ella jajajajajaja -, ella ya sabes que es su hora de comer y por eso una vez que termina vuelve a quedarse dormidita. La lotería les ha tocado...
¡Un besito de torutuguita!
Epic Crystal Night: ¡Ey! Me alegro un montón de leer eso. Tener un margen de capítulos antes de empezar a publicar siempre te hace de colchón. A mí me gusta tener todos los que pueda porque luego me llegan épocas de mucho trabajo - anoche eran las 11 de la noche y estaba preparando unas clases - o de simplemente no tener ganas de coger el el word y lo tienes ahí. Con eso y teniendo claro exactamente una idea base se llega siempre a buen puerto. El primer ff que subí, como era cortito, no lo publiqué hasta haber terminado de escribirlo jajaja Así que quedaré a la espera para leer tu nueva historia.
Y ya que has mencionado al hermanito, estuve a punto de irme a esa época en esta historia. Si no llega a ser porque me apetecía sacar a estos dos como padres primerizos y que otra vez Sora embarazada sería muy repetitivo jajaja Así que mira, muy adelantada tampoco ibas a ir.
¡Un beso!
Guest Vecina: jajajaja siempre he manejado esos temas en los que los japoneses son un poco más raritos o cerrados que en el resto de sitios de la forma más light que he podido porque, de verdad, me cuesta lo mío. Ya me ha costado con el tema de que el mostrar afecto en público no es muy propio de ellos... El tema de las madres me ha resquemado más porque me pongo mala jajajaja Pero bueno, ya que intento meterme lo más que puedo en el contexto "real" no me queda más remedio que colar referencias.
Yo creo que Yamato va a coger el mapa de la ciudad, va a buscar las opciones que mejor les vengan, peora la vez que estén lo más lejos posible de Mimi jajaajajaja a Taichi de vecino no sé si lo tolerará o acabará como Enrique Pastor y Antonio Recio - y aquí estoy muriéndome sola de risa con semejante comparación -. Los veo más bien buscando cercanía al trabajo de él o a los abuelos para comodidad de todos... Pero bueno, poco a poco, que de aquí a que la nenita empiece a corretear tienen tiempo.
Ahora nos falta que Haru no muera en el intento la pobrecilla, que falta le hace llegar viva a la boda para poder matar del infarto al otro pobre novio. Que iba a estar muy feo que se le muriera el altar.
Aaaains, viernes... Y mejor no te cuento la de horas extra que tengo que hacer porque te echas a llorar conmigo vecina. Ánimo con tus sesiones de estudio... ¡Y por el momento sigue haciendo sol! Cruza los dedos a ver cuánto nos dura.
¡Un bico enorme!
