Hiroaki tenía a la niña en brazos con la mejor de sus sonrisas mientras que estaba ignorando por completo lo que el mayor de sus hijos le estaba diciendo, simplemente quedándose pendiente de las caras que iba poniendo la pequeña cada vez que acercaba su mano a su mejilla y la tocaba con un dedo.
- Yamato, Takeru y tú habéis llegado vivos hasta una buena edad, creo que puedo quedarme solo con la niña hasta que volváis, así que deja de darme la lata que Sora te está esperando.
- Bueno, pero…
- Que no, que nada de peros. Que ya tengo bastante que dejes a estos dos de vigilancia – señaló a los digimon-. Vete a por Sora y de paso os vais luego a comer por ahí que seguro que os viene bien. Avisados estáis, porque no os pienso abrir la puerta.
Puso los ojos en blanco ante las amenazas de su padre antes de dar un paso hacia él para observar a la niña de nuevo antes de asentir y despedirse de su padre con un gesto de la cabeza echando a andar de nuevo hacia la puerta de casa.
- Menudo agonías de padre te has ido a buscar – le dijo a la niña, bajando la mirada hacia ella-. Ya verás cuando seas algo mayor y se te ocurra salir sola de casa… Llorando por los rincones.
La niña parpadeó, mirándolo, evidentemente sin entender nada de lo que le estaban diciendo simplemente escuchando la voz de su abuelo empezando a mover ligeramente sus bracitos. Le sacó una sonrisa a Hiroaki mientras que caminaba con ella para dejarla encima del sofá.
- Te apuesto lo que quieras a que vas a tener a tus padres montando el drama todo el día porque no te tienen con ellos un rato. Pero ahora estás conmigo y si vienen demasiado pronto no les pienso abrir. No, no les voy a abrir – posando su mano sobre ella, movió los dedos a la altura de la barriguita de la niña haciéndole unas leves cosquillas.
Sora estaba sentada con las piernas cruzadas en la sala de espera mirando por encima del hombro de Yamato hacia la pantalla de su teléfono fijándose en los nombres que iba pasando hasta que alguno de ellos llamó su atención.
- ¿Y ese?
- ¿Te apetece?
- Pues… sí…
- Pues entonces espera que llamo ahora a ver si tenemos suerte – girándose hacia ella vio como asentía dejándole su espacio para poder hacer la llama, dibujando una sonrisa en sus labios al escuchar la respuesta afirmativa-. ¿Tú crees que la niña estará bien tanto tiempo con tu padre?
- ¿Por qué? ¿No te fías?
- ¿De él? ¿Después de ver el buen trabajo que ha hecho contigo? – intentó decir aquello con gesto serio sin conseguirlo, echándose a reír de la cara que se le quedó a él-. Es la primera vez que está alejada de mí tanto rato a lo mejor lo nota y…
Yamato arrugó la nariz, todavía procesando el comentario que le había dedicado su encantadora esposa. Por suerte, el gesto de él consiguió despreocuparla haciendo que empezara a reírse hasta acabar acercándose para dejar un beso en su mejilla.
- Sí, dame besos, dámelos…
Cuando la enfermera salió a avisarlos de que era su turno, la pelirroja todavía se estaba riendo, intentando ponerse seria antes de entrar en la consulta. Al sentir la mano de Yamato posada en uno de sus costados continuó con su camino.
- Buenos días – saludó la doctora-. ¿Qué tal?
- Muy bien – asintió-. O al menos eso creo yo…
- No, no te sientes – le hizo un gesto para que se acercara a la camilla de la habitación-. Ven, vamos a empezar con la revisión que quiero echarle un vistazo a la herida a ver cómo está.
Obedeciendo lo que le decía la mujer, se acercó a dónde le indicaba. Aquel día, a sabiendas de a dónde iba, se había vestido con un vestido suelto que no la molestara y que además fuera sencillo de manejar, de manera que en cuanto se colocó, no tardó en levantárselo ella misma para dejar a la vista la zona apropiada.
Yamato aprovechó para quedarse a la espera, incluso sin dejar la mirada fija en ellas, distrayéndose en otras cosas simplemente estando atento a lo que pudiera decir la doctora o no. Prefería no observar directamente a Sora, evitándose así jugarretas de su propia cabeza y que ella pudiera sentirse incómoda.
- Esto está perfectamente. Posiblemente apenas te quede marca. Tienes que tener cuidado con la hidratación y con el sol, pero si todo sigue así prácticamente será imperceptible. Has tenido suerte…
- ¿De verdad? – Sora bajó la vista hacia la mujer, sorprendida.
- Totalmente, y yo creo que todo está volviendo a la normalidad prácticamente ya. ¿Tú has notado variaciones en la forma del cuerpo con respecto a antes del embarazo?
- Pues… Tampoco es algo en lo que me fijara demasiado. Solo me preocupé los primeros meses en los que estuve pasándolo mal, pero la verdad…
- Está todo de maravilla – terminando de hacer la revisión, le hizo un gesto para que volviera a colocarse bien la ropa-. ¿Qué tal la niña?
- Con su abuelo… Está muy bien. Tiene la revisión ella la semana que viene.
- ¿Come y duerme bien?
- Perfectamente – asintió, yendo tras ella y tomando entonces asiento a la vez que Yamato cuando se lo indicó.
- Entonces seguro que está todo en orden – haciendo lo mismo que ellos, abrió la pantalla del ordenador, completando con los nuevos datos la información en el historial de Sora-. Pues… Con lo que he ido viendo estas últimas semanas y lo de hoy yo creo que podemos decir que estás del todo recuperada.
- ¿Ya? – sorprendido, Yamato dejó la vista fija en ella.
- Sí, físicamente parece estar todo en orden. Yo creo que ya es buen momento para empezar a hacer vida normal poco a poco en todos los aspectos – asintió a las palabras de él-. ¿Hasta cuándo te dan baja laboral?
- Hasta cuando yo quiera – explicó-. Trabajo para mí misma, y… La verdad es que había pensando en incorporarme poco a poco. Lo echo de menos… Y puedo llevarme a la niña conmigo.
- Pues no hay ninguna pega médica que pueda ponerle a eso. Solo que poco a poco, ¿de acuerdo? No ha sido un embarazo de riesgo pero tampoco ha sido el más tranquilo del mundo, de manera que las cosas es mejor que te las tomes con calma.
La pelirroja asintió, contenta de escuchar lo que le estaban diciendo. Sonrió ligeramente al sentir como, con suavidad, Yamato posaba la mano encima de la suya, de una forma muy sutil acariciando sus dedos.
- La alimentación también. Ya va siendo hora de que te quitemos el castigo de encima… Comida variada que además seguro que no te viene mal para terminar de reponerte del todo… - dejó la vista fija en la pareja unos segundos-. Y… Supongo que… - dudó unos segundos antes de continuar, observándolos a los dos-. Supongo que esto serán buenas noticias. Ya no es necesario mantenerse en abstinencia. Aparte de que el parto no ha sido por vía natural y no había peligros la herida está perfectamente cerrada y teniendo cuidado, todo debería de ir bien.
La cara de ambos fue de sorpresa, especialmente la de Sora. Ciertamente, con el paso de los días apenas había tenido tiempo a pensar en algo más que no fuera en Aiko y en que estuviera perfectamente la pequeña. Lo último en lo que había pensado había sido en volver a poder intimar con su marido. Incluso pudo notar como un ligero tono rojizo aparecía en sus mejillas, desviando mínimamente el rostro.
- Gracias – contestó únicamente ella.
- ¿Alguna duda? – dejó la vista fija en la pareja, pasando de uno a otro la mirada detenidamente notando como negaban con la cabeza-. En ese caso me pasaré por la consulta cuando tenga la niña la revisión la semana que viene para ver si todo está bien.
- De acuerdo – contestó Yamato, dándose cuenta de que Sora se había quedado algo más callada.
- Antes de nada… Sora – la doctora miró directamente a la pelirroja-, ¿puedes esperar un momento fuera?
- ¿Yo? – confusa, arqueó las cejas-. Quiero decir, sí, claro – cruzó una mirada con el rubio, sorprendido-. Voy a aprovechar a ir al baño – le digo.
- Te veo la semana que viene – se despidió de ella la doctora, asintiendo y esperando a que se fuera antes de volver a dirigirse hacia Yamato.
Totalmente sorprendido por la petición de la mujer, se quedó con el ceño fruncido. Lo primero que se le vino a la mente fue que quizás tuviera alguna noticia en su poder que prefiriera que él le dijera a Sora para que fuera algo más personal y eso no pudo más que preocuparlo, por eso se tensó. Siguió a su esposa con la mirada hasta que salió por la puerta, dejando los ojos fijos en la madera incluso unos segundos más tarde.
- Tranquilo, está todo perfectamente – reclamando la atención de él, la doctora volvió a hablar-. Quería… tratar un tema algo más delicado para los dos, pero… Que quizás sea mejor hablarlo contigo.
- ¿Pasa algo?
- No, no pasa nada… La cuestión es que sí, ya es seguro volver a tener relaciones, pero, no es una garantía de que eso vaya a ocurrir – se fijó en la expresión de confusión de él-. Lo que quiero decir es que la situación de una mujer que acaba de dar a luz está todavía controlada por las hormonas. Pero, al contrario que durante el embarazo, es bastante probable que a Sora ni siquiera le interese la idea del contacto con otros tan siquiera.
- ¿Que no le interese? – devolvió su atención a ella.
- Sí, posiblemente no demuestre ningún tipo de interés sobre el tema, rechazando incluso acercamientos. No hay que preocuparse, es totalmente normal y está altamente relacionado con el periodo de lactando. Incluso podría haber problemas de ausencia de respuesta del cuerpo de ella si decidiera intentarlo.
- Comprendo – asintió-. Es mejor esperar a que ella esté completamente segura.
- Exacto. Eso sin contar que pueda tener algún tipo de rechazo con los cambios que haya podido notar sobre su cuerpo en el proceso. Lo importante es que a pesar de todo no se sienta presionada.
- Por supuesto… A mí lo que me importa es que ella vuelva a la normalidad de la mejor forma posible. Llegados a este punto no pasa nada por tener que esperar más tiempo – sonó serio, hablando totalmente n serio.
- Es muy importante que sea así. No te preocupes, no suelen tardar tampoco demasiado en recuperar el interés, lo importante es que sea ella la que dé el paso. Con esto no quiero decir que no lo intentes o no que se muestre interés alguno por tu parte, que puede llegar a ser malinterpretado.
- Sí, creo que más o menos lo entiendo bien. Sabré manejarlo.
- En ese caso no tengo nada más que decir, vete con ella que seguro que está fuera pensando en qué te puedo estar diciéndolo. Háblalo con ella si quieres, puede saberlo.
- Muchísimas gracias – se puso en pie, asintiendo-. Adiós.
Despidiéndose de Yamato con un gesto de la cabeza la doctora esperó a que saliera para poder comprobar quién era el próximo paciente.
Salió pensativo. En el fondo lo que acababa de escuchar tenía toda la lógica del mundo y lo veía coherente. Una cosa era que él se muriera de ganas por poder estar de nuevo con Sora, pero no era una necesidad vital. Agradecía que la doctora le hubiera aclarado los motivos por los que ella podía llegar a rechazarlo ya que por nada del mundo le gustaría que ella pudiera sentirse presionada.
Estaba totalmente de acuerdo con que lo que importaba era que ella se recuperase lo antes posible y de la forma más tranquila que pudiera. Ya tendrían tiempo a todo lo demás después. Había estado prácticamente medio año en otro planeta, podía sobrevivir a aquello, estaba completamente seguro.
- ¿También tenía que revistarte a ti tras el embarazo? – la voz de Sora hizo que diera un respingo.
- Sí, quería asegurarse de que todo estuviera bien – relajando el gesto, se giró hacia ella-. ¿Ya estás? – al verla asentir, le tendió el brazo para que se cogiera-. ¿Nos vamos a comer?
- ¿No me vas a decir qué te ha dicho?
- Te lo cuento por el camino…
AnnaBolena04: Haru la pobrecilla fangirlea ya por el simple hecho de fangirlear. Que era evidente que de un momento a otro le iban a enseñar su vestido, que se lo iba a hacer Sora y que como la tiene tan fichada sabría perfectamente lo que a ella le gustaría y lo que iba a hacer que al pobrecito Andrew le entraran los calores... Pero ella igualmente se pone a fangirlear. Y posiblemente ya tenga para lo que le queda de día o de semana, según le dé.
Parece que por fin Sora tiene luz verde para retomar poco a poco su vida normal y que para evitarle "problemas" la doctora le ha dejado clarito a cierto rubio que hay que tener cuidado con según qué temas. Veremos a ver qué tal llevan los dos la reincorporación a la vida normal. Y... el abuelo ya se ha estrenado como niñero, bajo la atenta vigilancia de los digimon, claro.
¡Un besito de tortuguita!
Epic Crystal Night: Sí, además ya os digo que la historia de ese vestido es el espionaje de las redes sociales que te manda sugerencias de publicidad según lo que busques y me atacó por haber estado buscando en su día el de Sora. Pero bueno, ya veremos como el pobrecito de Andrew se nos muere un par de veces cortesía de la pelirroja. Luego dejamos a Yamato castigado en el rincón pensando en la época en la que lo miraba mal porque le había dado por montarse una de sus paranoias contra él. Pobrecito jajajaja
Pues eso está muy bien y hay que aprovecharlo jajaja Yo por el momento en esta historia voy rellenando los huecos sobre la marcha porque tengo claras algunas cosas, pero lo que va entre medias tengo que ir improvisando para ir hilando las cosas, pero bueno, sobrevivo. ¡Un beso!
Guest Vecina: Pues mira, no lo sé. Son demasiados días de sol seguidos y no sé si empezar a preocuparme porque se vaya a acabar el mundo o qué... Si en vez de meter el paraguas en el bolso tengo que ir con las gafas de sol. Es muy siniestro para estas fechas en el norte. El clima trama algo...
Haru, a pesar de todo, a estas alturas de su vida sigue fangirleando con todo lo relacionado con Sora igual que el primer día. Así que si le enseña el vestido a la vez que le dice que ella y Aiko van a volver a rondar por el estudio la pobrecita se va dando saltos por ahí para celebrarlo. La rubiecilla va a ser la responsable de la caída de ritmo de trabajo del estudio porque se van a pasar el día haciéndole monerías jajaja
¿Te cuento el motivo del retraso de la boda? Jajajajaja Es el misterioso y rebuscado motivo de... Que quería que Sora estuviera ya perfectamente recuperada y adaptada a su nueva vida para cuando llegara la boda. ¿Sorprendente, eh? Jajajaja Y, en la historia queda bien bajo la justificación del trabajo de Andrew que parece andar un poco estresado esta última temporada.
Mira que yo no me puedo quejar del día salvo por las bipolaridades que le dan, pero sí, Haru ha tenido mucha suerte en el mundillo laboral jajaja Tristemente a día de hoy es la parte más fantástica de la historia y no la existencia de los digimon y del mundo digital xD
Están de globales los de bachillerato, vecina... La semana pasada y la que viene son de esas en las que se dan todos cuenta de que no han hecho nada de nada y les entran las prisas. En mi época si me pasaba pues me aguantaba y me daba cabezazos, ahora como está de moda pagar para que el profe de particular se los dé por ti, pues me sigo dando cabezazos. A ver si sobrevivo a que les den las notas al menos.
Totalmente, si yo me puse a investigar en su momento para darle algo de coherencia dentro del contexto japonés y acabé dejándolo porque me estaba poniendo de muy mal humor. Especialmente manejando un personaje como Sora que a pesar de todo tiende más a respetar las cosas que se le imponen. Mimi, por ejemplo, los mandaría a todos a paseo en cuestión de seguros. Sora puede que acabara haciéndolo, pero le llevaría sus dolores de cabeza y en ello está... Pero bueno, que no seguía investigando porque me ponía de mal humor jajaja ¡Bicos grandes vecina! Y abanícamente a las tartarugas que estos calores en febrero no son normales.
