Yamato tomó asiento al lado de Mai en la cafetería, estudiándola en silencio durante unos segundos. Al final había cumplido con lo que le había dicho y había pagado él lo de ambos, dedicándose a darse cuenta de que se la notaba bastante cansada.
Posiblemente fuera pronto para sacar conclusiones sobre Aiko pero por el momento apenas había dado problemas. Se encontraban en la tercera semana del mes de junio y la pequeña apenas tenía un mes de vida, aún era demasiado pronto para pensar en dientes o en que pudiera hacer algo más que dormir la mayoría del tiempo. Quizás dentro de unos meses se encontrara él en la misma situación, pero, por el momento, daba gracias de que la niña no tuviera ningún tipo de problema.
- Yo creo que deberías de descansar un rato, Mai.
- ¿No me digas? – puso los ojos en blanco-. ¿Cómo? ¿Eh?
- ¿No puedes mandar a Arata a dar un buen paseo con Nyoko y aprovechar tú para dormir aunque sea un par de horas?
- Arata tiene que salir de viaje estos días – explicó.
- Bueno, pues tus padres o los de él… Que normalmente eres tú la que va gritando por los pasillos que nos pesa el trasero y antes estabas a punto de quedarte dormida encima del banco… Es más. ¿Quieres dejar a Nyoko con nosotros el domingo de tarde y así aprovechas tú para descansar?
Parpadeó observando a Yamato como si le costara asimilar aquello que le estaba diciendo, aunque en el fondo supiera que no debería de extrañarle ni lo más remoto, que era bastante previsible por su parte. Ladeó la cabeza, terminando por dejarla apoyada encima de su mano, continuando con su estudio visual.
- ¿Qué? – le preguntó él al cabo de un rato.
- ¿De verdad que te estás ofreciendo a hacerme de niñero?
- ¿Qué tiene eso de raro? Tengo que preguntarle a Sora, claro, pero… ¿por qué no? Anda que no me habrán endosado veces a mí a mis sobrinos o incluso al hijo de Taichi porque tenían reuniones urgentes o cosas así…
Volvió a quedarse en silencio, aquella vez bajando la mirada hacia su taza antes devolver a revolverla para acabar tomándola entre sus manos y dando un sorbo, lentamente. Cuando la posó de nuevo, sonrió ligeramente.
- Sobreviviré, no te preocupes por mí. Solo es un bebé con los dientes saliendo, os he aguantado a vosotros muchos meses seguidos en el espacio y sigo aquí.
- Bah, cabezota… - riéndose por la tontería que acababa de decir, negó con la cabeza antes de imitar sus gestos y dando un sorbo.
El ofrecimiento había sido totalmente sincero. Estaba seguro de que Sora no iba a poner pega alguna a que la pequeña de su amiga pudiera pasar la tarde en casa, incluso el domingo completo para que Mai pudiera descansar aunque fuera un rato. Lo daba prácticamente por sentado.
- ¿Me habías dicho que ella había querido volver al trabajo ya?
- Hoy – asintió-. Ha ido a media mañana, pero ya se moría de ganas. Luego he quedado en ir a buscarla a ver qué tal todo.
- ¿A buscarla a ella o a ir a que se te caiga la baba un rato con la niña?
Cogiendo la bolsita de azúcar que tenía al lado de su taza la hizo una pequeña bolita para tirársela a la piloto, la cual empezó a reírse, esquivándola.
- Es lo bueno que tiene ser la jefa que si se cansa de aguantar a los pesados de sus compañeros puede echarlos y luego irse tranquila a casa…
- ¿Y qué harías tú sin mí? – sonrió, agachándose a coger la bolsita-. Te veo de muy buen humor hoy, ¿eh?
- Bueno, ¿y qué tiene eso de raro?
- ¿Hace cinco años? No me hagas reír… - volvió a apoyarse encima de sus codos en la mesa, dejando la cabeza sobre sus manos-. ¿Qué? ¿Ya te ha levantado el castigo el médico?
- ¿Eh?
- Que si te han levantado el castigo… - le guiñó el ojo de forma exagerada esperando que fuera capaz de entender por dónde iban los tiros.
Arqueó una ceja, mirándola esperando entender de lo que hablaba. No tardó demasiado en caer en la cuenta, arqueando la otra ceja. Viniendo de ella tampoco le extrañaba la pregunta, aunque no la esperaba de forma tan de repente.
- ¿Y a ti qué más te da?
- Tengo curiosidad…
- Repito… ¿Y a ti qué más te da?
- Eso no es asunto tuyo.
- Creo que sí que es algo asunto mío – cogiendo la bolita de papel que antes le hubiera tirado él, se la devolvió, intentando acertarle en la frente-. Venga… Quiero saberlo.
- Pero vamos a ver, ¿te importa? No, ya te digo yo que no… Pero, solo para que lo sepas. Sí, ya puede hacer vida totalmente normal en todos los sentidos.
- ¿Y eso te lo ha dicho ella o el médico?
- ¿Por qué?
- ¿Tengo que explicarte que yo también he tenido una niña no hace demasiado y que si pregunto es por algo? ¿Te lo dicho Sora o el médico os ha dicho que ya podéis volver a la normalidad?
- Mai, si has tenido a una niña hace poco sabes perfectamente la respuesta a esa pregunta. Y, para que lo sepas, ya habló la doctora directamente conmigo para que supiera lo que podía pasar, así que llegas tarde.
- ¿Ah sí? Pues mira qué simpática la señora, yo casi tenía al pobre Arata subiéndose por las paredes y no estaba demasiado enterado de qué me pasaba…
- Gracias por la información…
- No, en serio. ¿Te ha dicho que es posible que no quiera ni saber de ti en una temporada en esos temas?
- Que sí, Mai. Me lo ha dicho. Llevamos así desde que nos llevamos el susto… Cuando acabó ingresada. Sigo vivo, ¿de acuerdo? ¿Por quién me tomas? ¿Por Takao?
- Ya… pero no es lo mismo. A ver qué me dices dentro de un par de semanas.
- Hemos estado meses en el espacio… - volvió a poner los ojos en blanco.
- Sí, precisamente por eso… A miles de kilómetros de distancia… Pero bueno, si lo llevas tan bien, perfecto. Seguro que ella te agradece el no sentirse presionada…
- Pues por eso mismo. Porque lo último que necesita ella es sentirse presionada. Bastante ha tenido y tiene encima como para que me entren las prisas ahora…
- Vale, vale. No te me pongas tan serio que me vas a asustar a los de alrededor – bajó la vista hacia el reloj-. ¿A qué hora se suponía que ibas a ir a buscarla?
- ¡Mierda!
Poniéndose en pie salió corriendo de la cafetería en dirección hacia la salida, solo pudiendo escuchar la risa de la piloto de fondo.
- Pobrecito… Lo que le espera…
Sora estaba tecleando en su ordenador de forma distraída mientras que contestaba unos correos electrónicos haciendo tiempo. Había ya un rato que estaba esperando a que Yamato llegara, dando por supuesto que habría encontrado tráfico por el camino. No le importaba, podía esperar sin muchos problemas.
Bajó la tapa del portátil una vez que subo terminado y se acercó hacia la pequeña la cual estaba echada en el sofá ante la atenta mirada de los digimon. Alargó las manos para cogerla en brazos, sonriéndole mientras que la acomodaba.
- Parece que tu padre se ha perdido por el camino… Vamos a tener que perdonárselo porque cuando quiere sabe ser muy despistado – mientras que hablaba había acercado su mano a la cara de Aiko tocando suavemente su nariz-. Sí, muy despistado.
Acercándose a ella mientras que le hablaba, se distrajo totalmente, centrándose en la pequeña y en ver cómo la mirada atentamente mientras que le hablaba. Volvió a repetir su gesto con el dedo, dándose cuenta entonces de que la niña parecía querer gesticular mínimamente algo. Confusa, se apartó para poder verla mejor, esperando unos segundos hasta que vio que la pequeña boca de Aiko iba curvándose hasta formar una pequeña sonrisa.
Parpadeó, sorprendida, quedándose congelada. ¿Se lo estaba imaginando? Sin estar segura de ello volvió a acercarse hacia Aiko, rozando de nuevo la punta de su nariz con el dedo, viendo como ella repetía el gesto con sus labios antes de hacer un ligero ruidito.
Intentó abrir la boca para decirle algo, pero estaba demasiado hipnotizada por la imagen que tenía delante de ella. Era la primera que se percataba de aquello y ahora, en sus brazos, su hija estaba sonriéndole. Sonrió ella a su vez, sin poder evitarlo intentando controlarse ya que las hormonas habían empezado a remitir en esos temas desde hacía algunos días ya.
- Que tarde todo lo que quiera, ¿a que sí? Tú y yo nos lo estamos pasando muy bien – consiguiendo hablar finalmente, volvió a moverse unos pasos, acercando a la niña hacia los digimon de nuevo.
- Tampoco voy a tardar tanto – la voz de Yamato hizo que diera un respingo y se girase para encontrárselo con una ligera sonrisa ladeada en la cara apoyado en la puerta.
- Me ha sonreído – le dijo, ampliando la suya propia-. Te lo digo en serio, estaba jugando con ella y de repente me ha sonreído…
La sorpresa apareció en la cara del rubio, quien despegándose por fin de la puerta fue hacia ellas, colocándose a su lado, mirando a una y a otra.
- ¿Puede hacerlo ya?
- No lo sé, es la primera vez que la veo hacerlo… Pero me ha sonreído… - levantó la vista hacia él.
Automáticamente pudo darse cuenta que estaba emocionada por aquello y lo entendía. Él no lo había visto y la simple idea lo conseguía también, de manera que era normal que Sora estuviera así. Aquella reacción de la pelirroja no pudo más que en acercarla hacia él, rodeando sus hombros con un brazo para acabar por dejar un beso en su frente.
- Pues claro que sonríe, con lo lista que va a ser seguro que ya sabe hacer muchas cosas – bajó la vista, hablando directamente con la niña antes de notar como Sora se la acercaba para que pudiera cogerla él-. ¿Tienes hambre?
- Mucha… Aiko ya ha comido.
- Pues entonces vamos a buscar un sitio por aquí, ¿qué te parece?
- Perfecto… ¿Le decimos a Haru que si quiere comer con nosotros?
- Espera – señaló hacia sus cosas con la cabeza-. Recoge tranquila, ya vamos nosotros a decirle que está oficialmente secuestrada. Con Aiko no me va a decir que no.
Asintió, intentando recuperarse un poco de la situación que acababa de tener dejando que se fueran hacia el pasillo antes de hacer lo que el rubio le había dicho.
Haru estaba apoyada en la mesa con el teléfono en las manos, contestando uno de los últimos mensajes que le había llegado de Andrew con algunos de los detalles para los preparativos de la boda. Ni siquiera había vuelto a molestarse en intentar disimular que todo aquello no le hacía mucha ilusión desde hacía tiempo.
- Mira Aiko, esta que ves aquí quería ponerme el ramo de novia de tu madre porque le decía que un día iba a acabar así de sombrero….
Levantó la vista rápidamente al reconocer la voz de Yamato, encontrándoselo con el bebé en brazos. Primero abrió los ojos con sorpresa y luego, poco a poco, fue reaccionando, acabando por dejar el teléfono sobre la mesa.
- ¿No te ha dicho Sora que no es sano que te andes paseando por el estudio con esa niña en brazos?
- ¿Algún problema? – divertido, se acercó hacia ella-. Venimos a buscarte porque alguien ha dicho que te vengas a comer con nosotros que nos vamos a quedar cerca del estudio.
- ¿Eso lo ha dicho Aiko? Porque es el único motivo por le que me pensaría irme con un par de pegajosos como vosotros dos… - bromeaba, ya que a la vez que iba hablando había asentido con la cabeza.
- Venga, que Sora me dijo que estaba muerta de hambre y yo tampoco tengo mucho tiempo.
- Pues… - retrocediendo unos pasos para coger su bolso y volviendo a guardar el teléfono, le hizo un gesto al rubio-. Lista.
Saliendo al pasillo de nuevo, Haru buscó con la mirada a la pelirroja, viendo que se acercaba hacia ellos con el cochecito de la pequeña y los digimon detrás de ella.
- Sora, no le dejes que haga el adorable con la niña por los pasillos, por favor.
- ¿Por qué? ¿Tienes miedo de que te entren ganas de tener una a ti también? – acercándose hacia su esposa para ayudarla a colocar a Aiko en su sitio, sonrió divertido hacia Haru.
- Auch… - echándose a reír, fue el máximo comentario que pudo hacer la pelirroja-. Ya verás ahora se nos va a convertir en pera y no va a respirar…
Cruzándose de brazos y entrecerrando los ojos se quedó mirando hacia ellos.
AnnaBolena04: Aiko tiene pinta de no dar guerra en el estudio más allá de ser el foco de las distracciones de todo el personal. Pero, por el momento, estresar a la gente porque llore... Parece que no se va a poder ver con facilidad eso.
Ahora bien, que también los deje a todos sin jefa porque ha decidido sonreirle por fin a su madre. Aiko le ha sonreído a Sora finalmente y parece que a la pobrecita pelirroja le ha dado ya la nenitis aguditis definitiva. Esperemos el día que le dé por hacer lo mismo con el padre y el pobre se nos muera...
¡Besitos de tortuguita! Con sonrisa incluída de nenita, claro.
Beyond and Epic Night: ¿y lo confusa que me quedé yo cuando me fijé en que te habías cambiado el nick? Jajajaja Me llevó un ratito darme cuenta porque no entendía nada de nada. Y sí, la aplicación suele hacerlo mucho. Cada vez que le dejo una review a alguien desde ella nunca se publica, así que ya he dimitido de hacerlo. Prefiero casi tener que apuntármelo y luego escribirlo desde el pc a que nunca se llegue a publicar.
Son como niños pequeños, que sueltan lo primero que se les pasa por la cabeza y desde la más total de las inocencias lanzan puñales de los que son efectivos totalmente jajaja Y lo peor es que como son verdades como puños nadie puede decirles lo contrario y rebatirles nada.
¡Un beso!
Guest Vecina: sí, aquí también estamos teniendo unos días de buen clima que nos tienen a todos demasiado confusos. Hay demasiado sol y no llueve y ya no sabemos nada de nada de lo que pasa jajajaja Lo que pasa vecina es que como ando corriendo de un lado para otro no sigo horarios - hoy, por ejemplo, actualizado a la hora de siempre más o menos xD - y actualizo cuando puedo. Así es que una lotería, como siempre.
Lo de los compañeros es mediamente lógico. Mai aparte de que lleva desde 1º de carrera dándole dolores de cabeza al rubio, junto con los demás, pasaron por algo bastante gordo en su momento y eso quieras que no seguro que los ha unido más. Y en el caso de Sora... Eso ya es cosa del carácter de ella y que la otra pobre la tiene todavía en un pedestal.
Gabumon es la cosita más cuqui del mundo porque lanza puñales pero desde la inocencia más grande. Y además lo dice desde el punto de vista en el que de verdad se preocupaba demasiado por ese cabezota rubio. Y con Aiko simplemente se le cae la baba desde que se enteró de que Sora estaba embarazada, así que ahora que se le tiene que quedar dormida varias veces encima, el pobre ya no tiene esperanza.
No los puedo mandar con mil deberes porque no los van a hacer y solo va a servir para tener que enfadarme, así que mira, que hagan lo que les venga en gana. Hoy estaban tratables. Como se nota que están pasando los exámenes ya jajaja
Un beso vecina, ¡y aguanta que si yo me estoy librando de la gripe aún podemos librarnos las dos!
