Mai estaba caminando de forma distraída por casa mientras que miraba hacia los lados, atenta a lo que pasaba a su alrededor. Negando con la cabeza, salió del salón en dirección hacia su habitación para poder recoger algunas cosas antes de volver y quedarse mirando hacia el sofá.

- La niña sabe comportarse mejor que vosotros… ¿A qué o estáis dedicando en el sur cuando no os tenemos vigilados? – dejando la vista fija encima de Takao y Katsu, acabó por acercarse hasta ellos.

- Es este pesado – protestó Takao -. Y la niña se comporta bien, no sé por qué te quejas tanto, desde que la he código no ha protestado.

- Porque estará intentando adivinar si te funcionan las neuronas de verdad o va a tener que seguir considerando al rubio el más inteligente de los compañeros de trabajo de su madre. Y hazme caso… Eso es mucho decir porque lleva una temporada…

- Oye, ¿y Hideki? ¿Al final va a venir?

- Yo creo que sí. Eso me dijo ayer… Creo que iba a venir con su mujer, pero no tengo muy claro de si ella va a venir. Creo que sigue teniendo sus dudas sobre si alguno de vosotros tuvisteis algo que ver con el accidente de hace unos años.

- Y dale… Que nosotros nos tocamos nada, vamos a ver. Serían los inútiles de Tierra que no saben hacer absolutamente nada más que el inútil.

- Ya, ya… Porque estábamos en plena aproximación y tenéis que estar quietecitos y bien sujetos, que sino…

- Pues claro – Katsu finalmente se quedó mirando hacia ella-. Con la loca que pilota como para no ponerse el cinturón aunque sepas que la nave se está yendo a tomar vientos… ¡Ah! – protestó al sentir la colleja que ella acababa de darle.

El sonido del timbre hizo que Mai dejara la conversación que estaba teniendo olvidada y se fuera directa hacia la puerta para poder abrir encontrándose allí a aquel del que estaban hablando acompañado de su mujer.

- ¿Os habéis matado ya? – preguntó a modo de saludo.

- Llegas tarde, ¿y si te encuentras a Yamato por el camino qué?

- Yamato estará todavía dando vueltas por casa terminando de colocarse el pelo donde quiere tenerlo, ni que no lo conocieras ya a estas alturas – poniendo los ojos en blanco se adelantó unos pasos-. ¿Les has dejado la niña a esos dos? Qué valiente te has vuelto…

- Tengo que darle la razón… - Shiori se acercó a saludar a la piloto, quedándose luego al lado de su marido-. Hace ya bastante tiempo que no tengo que veros a todos reunidos en el mismo sitio…

- Desde que se nos casó la maravilla rubia – acercándose a la mujer para saludarla mejor, Mai empezó a reírse, cerrando la puerta tras ellos-. Al menos ya estamos todos… Creo que al final se ha tragado que solo quiero que Nyoko conozca a Aiko.

- Posiblemente que se lo trague. Después de la pesadilla en la que te convertiste el día que nació esa pobre niña ya te digo yo que no creo que sea capaz de plantearse nada más…

Avanzó acercándose hasta los otros dos, aprovechando para saludarlos ya que, realmente, hacía más de un año que no había podido verlos y habían sido demasiados años de trabajo como para no haberlos llegado a echar de menos.


- Sora… ¿has terminado ya? Hemos quedado con Mai dentro de media hora… - Yamato sujetó mejor a Aiko entre sus brazos, aprovechando todo el tiempo que pudiera antes de salir de casa para tenerla a su lado.

En la habitación, Sora había arrugado el gesto y se estaba observando al espejo. Le estaba costando volver a acostumbrarse a su propia imagen, intentando adaptarse bien a cómo le quedaba la ropa después de tantos meses de embarazo. Se notaba demasiado extraña aún, especialmente al darse cuenta de que algunas formas habían cambiando. No era un cambio demasiado evidente, pero para ella no.

Aquel día se había puesto un vestido de nuevo, era su costumbre desde que había salido del hospital y se había podido vestir con normalidad. Aprovechándose del clima veraniego los tejidos más sueltos la ayudaban a estar más cómoda, dándole más tiempo a la cicatriz para estar más libre y, a su vez, evitaba pensar en lo que no debía.

Volvió a echarse un vistazo en el espejo, colocándose bien la ropa y el pelo.

- ¿Cuántas veces tengo que decirte que estás perfecta?

La voz de Yamato la hizo dar un respingo, buscándolo con la mirada a través del reflejo. Había dejado a la pequeña con los digimon y había subido a buscarla a sabiendas del motivo por el que podía estar tardando.

- Ya… - comentó, alargando la mano para coger sus pendientes de la mesa que estaba al lado para ponérselos.

Sonriendo ligeramente, se dio cuenta de que la respuesta de ella había sido prácticamente por darle la razón. Entendía que necesitaba tiempo para adaptarse a todos los cambios, pero le daba rabia verla con aquellas dudas cuando realmente no eran más que tonterías que estaban en su cabeza. Avanzó hasta colocarse detrás de ella, posando las manos en su cintura antes de atraerla hacia él.

- Te lo digo completamente en serio, Sora.

Giró el cuello, para no mirarlo a través del espejo. En el fondo tenía miedo de hablar de aquellas cosas con nadie, no quería que alguien pudiera pensar que estaba a disgusto con haber tenido a la niña. Al contrario, no podía estar más contenta y siempre habia sabido lo que aquello iba a acarrear y simplemente por el hecho de que aquella semana le hubiera dedicado una sonrisa hacía que todo aquello merecía la pena… Pero, a la vez no podía evitar que esas ideas aparecieran en su cabeza. Posiblemente no fuera más que un producto de su imaginación dominada todavía por sus hormonas ya que nunca jamás había sido insegura o tan siquiera se había preocupado por aquellas cosas, pero no podía hacer nada por evitarlo.

- ¿Nos vamos? – sonriéndole, se quedó mirándolo antes de verlo asentir inclinándose hacia ella para deja un beso en su frente.


El sonido del timbre de la puerta volvió a llamar la atención de Mai, quien sonrió automáticamente antes de ponerse en pie para ir a abrir a sabiendas de que eran los dos que faltaban. Sin tan siquiera esperar a que contestaran, abrió la puerta recibiéndolos con la mejor de sus sonrisas ladeadas.

- ¿Qué horas son estas?

- Tráfico… - contestó Yamato. No era cierto, pero realmente no iba a ponerle a darle aquellos detalles a Mai en aquel momento-. Y además mira quién ha venido a verte, así que deja de quejarte.

Llevando a Aiko en brazos se acercó hacia ella para que pudiera saludarla antes de adelantarse unos pasos para poder dejar a Sora entrar, llevando a los digimon detrás de él quienes no habían perdido oportunidad para ir a ver a Mai.

- Además, Gabumon te trae una ofrenda de paz – yendo a saludar a la piloto agradeció la excusa puesta por el rubio-. Bueno, más que a ti a cierta señorita que me han dicho que va a agradecer tener algo que mordisquear.

- ¿Se puede saber qué estáis haciendo vosotros aquí? – la voz de Yamato distrajo la atención de ambas automáticamente.

Cuando había entrado por fin en la casa con la niña en brazos había tardado unos segundos en darse cuenta de que Mai no estaba precisamente sola sino que había unas cuantas personas más allí esperando por él.

- No me lo puedo creer, ¿os ha secuestrado desde esa isla aislada del mundo?

- Tal cual lo has dicho tú – Takao asinitó poniéndose en pie-. Eso y que no podíamos dejar pasar la oportunidad de ver con nuestros propios ojos que fuera verdad que te había salido un miniclon.

- Sí, yo todavía sigo poniéndolo en duda, que lo sepas – uniéndote a las palabras de su compañero, Katsu hizo lo mismo que él.

Sorprendida, quedándose al lado de Mai, observó la escena, percatándose de que también estaba allí Hideki y acompañado de Shiori. Giró la cabeza hacia aquella que estaba a su lado.

- ¿Cuánto tiempo llevas exactamente planeando esto?

- Pues… Creo que tú ya sabes lo asquerosos que son los horarios del sur si hay que combinarlos con los aviones… Me ha llevado una buena temporada. Casi que desde que os nació la pequeña, pero había que conseguir que estos elementos conocieran a Aiko.

Asintió a lo que decía, sonriendo al poder ver la cara que tenía puesto Yamato desde allí, acercándose finalmente hasta donde estaban para poder saludar a los antiguos compañeros de trabajo de él.

- Sora – saludo Katsu automáticamente-. Enhorabuena. No sé si tenerte por loca o por valiente pero… Enhorabuena.

- Gracias – le dijo riéndose por lo bajo-. Ya empezaba yo a preocuparme de que no vinierais en persona a tocarle las narices a Yamato.

- Jamás dejaríamos pasar la oportunidad… - Katsu giró la cabeza hacia ella-. ¿Qué tal todo?

- Muy bien, gracias…

No quería meterse demasiado a sabiendas que quien realmente iba a disfrutar de aquella sorpresa era el rubio, apartándose incluso para dejarles su espacio pudiendo así acercarse a saludar también a Hideki y su mujer.

- Sora – saludó rápidamente Shiori, yendo a decir algo más pero sin conseguirlo.

- Eso, hazle caso, porque no quería venir y al decirle que ibas a estar tú ha venido corriendo – Hideki empezó a reírse, recibiendo un manotazo por parte de ella.

- ¿Por mí? – sorprendida, arqueó ambas cejas.

- ¿No sabes que tienes una fan más cerca de lo que piensas?

Las palabras del general provocaron que girase la cabeza de nuevo hacia Shiori, notando como el calor subía a su cara automáticamente.

- Creía que te lo había dicho a Yamato, pero cuando fue vuestra boda y se enteró de con quién se casaba el cascarrabias del rubio estuvo dándome la lata un par de semanas con el tema.

- ¿Quieres callarte? – casi del mismo tono de rojo que la pelirroja consiguió mirarla unos segundos-. No le hagas caso, quería venir a veros… Especialmente a la pequeña.

- No, a la que no tienes que hacerle caso es a ella. Tú hazme caso…

Intentando procesar la conversación que estaba teniendo, poco a poco conectó con la realidad, acabando por relajarse y sonreír de nuevo mirando hacia ellos.

- Pues… yo acabo de reincorporarme por fin al trabajo, así que vuelto a estar en activo. Cualquier visita que tenga en el estudio siempre es bienvenida… - mirando directamente hacia la mujer sonrió amablemente-. Seguro que de paso me viene bien otro punto de vista sobre la mala idea que fue juntarme con los profesionales aeroespaciales de este país.

- Eh, habla por ellos que yo soy toda una profesional – Mai se metió en la conversación llegando con Nyoko en brazos-. Mirad, ahora no llora, así que podéis sentiros afortunados…

- Yo que tú tendría cuidado, Yamato – Hideki buscó con la mirada al rubio -, con la madre tan encantadora que tiene lo mismo decide cogerle manía a Aiko simplemente para seguir con la costumbre familiar.

- Eso será si dejo que se junten… Que no sé yo como de mala influencia podrá ser para Aiko una miniMai en potencia…

Nyoko, quien ya tenía en sus manos el nuevo peluche con forma de avión que le había traído Gabumon a modo de repuesto del que ya había destrozado a causa de morderlo continuamente, observó la escena. Había demasiada gente y algunas caras eran nuevas. Agitó el juguete en sus manos, deteniéndose justamente para ver al otro bebé presente, quedándose curiosa observándolo.

- Mira, seguro que ya ha decidido que es una minimaravilla rubia… - Mai sonrió dándose cuenta de que su niña se había quedado mirando hacia la otra.

- No pasa nada, seguro que pareciéndose tanto al padre tiene que haber sacado las neuronas de la madre… Sino… - Katsu miró hacia Sora unos segundos-, yo lo siento mucho, pero menuda pesadilla de niña que habréis traído al mundo.

- Tranquilo, al padre lo tengo controlado ya no creo que se le vaya a pegar nada malo… - contestó la pelirroja riéndose por lo bajo.

- ¡Eh! ¿Tú de parte de quién estás?


AnnaBolena04: se los tiene más que merecidos jajaja Bien que se entretuvo pinchando cuando eran los Ishida las víctimas. Primero con que a ver el anillo para cuando y luego para ver cuándo había boda y luego para ver cuando había nenita. Lo que Haru no pensó fue que ella pudiera ir detrás y que ahora le fueran a llover puñales hasta de parte de Yamato quien parecía más serio y esas cosas jajajajaja Recalquemos el parecía, por favor.

Y mira quiénes aparecen por aquí de visita sorpresa en Tokio. ¿Saldrán todos vivos o se las arreglarán para acabar liando algo en casa de Mai y que ella se los cargue? Yo apuesto por Mai sea de la forma que sea que además debe de estar irascible porque la pobrecita Nyoko no la deja dormir.

¡Besitos de tortuguita!

Beyond and Epic Night: jajajaja lo de Nyoko está basado en hechos tan cercanos como una misma. Según me cuentan mis padres me empezaron a salir los dientes antes de tiempo y por lo tanto me pasé llorando de continuo desde que empezaron hasta que dejaron de salir. Así que Mai... mil perdones por lo que te he hecho porque yo ya voy dejando claro que no tengo paciencia para aguanta eso... Y mis niveles de paciencia con los niños han subido bastante desde que los padezco tantas horas a la semana pero ya os digo yo que un bebé llorando y yo no somos compatibles. Seguramente por eso no veréis a Aiko dando por el saco, porque no sabría poner una reacción de padres correcta y al nivel de la que deberían de tener Sora y Yamato.

Haru la pobrecita ya se puede ir preparando que le van a llover los puñales por todas las esquinas hasta que no consiga que Aiko tenga un amigo/a para jugar con ella en el estudio. Es un hecho.

¡Un beso!

Guest Vecina: es mala época para la vida estudiantil y relacionados... Yo la verdad ya no es que esté haciendo horas de más, sino que están tan porculeros que de verdad que llego a casa odiando al mundo y solo con ganas de ponerme a hacer de seta. Y si ya tenía poco ahora me han endosado a dos que dicen tener TDA y lo que tienen es falta de un buen par de... cofcofcof

Si Yamato no engaña absolutamente a nadie con el tema de sus amigos. Evidentemente que de poder ayudar un poco a Mai se iba a ofrecer, que a él no le cuesta nada babear un rato con otra nena por casa una tarde y así Mai se echa la siesta que lleva necesitando semanas. Y más ahora que ha descubierto qué es lo que tramaba realmente con tanta insistencia para que fuera un día a casa.

Solo te diré que Yamato viendo a Aiko sonriéndole... está escrito ya. Aunque bueno, no es ninguna información realmente interesante porque os saco capítulos de ventaja a pesar de todo, así que te podría tocar mañana como dentro de dos semanas. Es una sorpresa e_e

Jajajaja la primera vez que se lo cruzó un día por la mañana en casa poniéndose ella de todos los colores y muriendo de la vergüenza y mira ahora como vuelan los puñales en ambas direcciones. Eso es que se llevan bien y se tienen aprecio jajaja De hecho, solo te diré que vamos a llegar a ver el punto en el que Haru se acabará poniendo a favor del rubio. Ahí te lo dejo.

Sí, aquí también vecina... Y luego me viene uno de los mocosos insoportables a rebatirme que el cambio climático no existe... Si es que me pone de mal humor acordarme de ellos, de verdad que te lo digo. Bicos grandes y no te me estreses que es fin de semana... ¿Y quién no quiere cruzarse con semejante cosa por los pasillos de dónde sea?