- ¿Qué tal va con lo de los dientes? – preguntó Sora.

Mientras que Yamato se había quedado con sus antiguos compañeros de trabajo y con Aiko, Sora se había acercado hasta Mai y observaba atenta hacia la pequeña que estaba en sus brazos. La primera respuesta de ella fue encogerse de hombros para, después, levantar la vista hacia la pelirroja.

- Su momento estrella es por la noche. Yo creo que hasta ha tenido algo de fiebre, pero la he llevado al médico y me han dicho que esta todo bien. Así que supongo que no me queda más que armarme de paciencia.

- Sabes que por mí no hay ningún problema para quedarnos con Nyoko algún día cuando estés sola para que puedas descansar, ¿verdad? Yamato me dijo lo que estuvo hablando contigo el otro día y evidentemente que estoy más que encantada…

Girando la cabeza en busca del rubio, la piloto se quedó mirando hacia él unos segundos. Quién le iba a decir a ella que todavía a aquellas alturas, después de tantos años todavía consiguiera sorprenderla. Nunca se había tragado la fachada de cascarrabias que tanto le gustaba ofrecerle al mundo, y siempre se había llevado bien con él prácticamente desde que lo había conocido. Pero de ahí a llegar a pensar que finalmente llegaría a verlo comportarse como realmente… Eso era algo que ni cuando había ido a gritarle cuatro verdades mientras que estuvieron en el hospital hubiera creído llegar a ver.

- Gracias – asintió-. Pero por el momento me arreglo. Si he sobrevivido a meses aislada con esos pesados del salón… Yo creo que un bebé no debe de ser demasiado complicado.

- Un bebé comparado con esos cuatro no es nada… Y hablo yo que se supone que soy la que está casada con el más serio y respetable de ellos – uniéndose a la conversación, Shiori se acercó hasta donde ellas estaban.

- Eso es una acusación muy grave, pobre Hideki – riéndose, Mai se quedó mirando hacia ella-. ¿Cómo de verde me puso cuando me dediqué a desquiciarlo el día a estos dos les nació la niña?

- Pues no mucho… La simple idea de acordarse de tu existencia hacia que saliera gruñendo por casa, así que si podía no nombrarte mejor.

- Pobre – sin poder evitar reírse, Sora se quedó mirándolas.

- Eh, no es mi culpa. Si a ese pesado que tienes por marido se le ocurre tener por fin una versión suya en miniatura después de tanto tiempo volviéndome loca no tengo más remedio que montar ese escándalo.

- Lo peor es que me sé de unos cuantos que te darían la razón Mai – la pelirroja se encogió de hombros.

- Bueno yo no he tenido tanto trato con él como para poder decir nada, pero la niña es preciosa, así que supongo que es un buen motivo para ponerse como te pusiste – se quedó mirando hacia la diseñadora-. ¿Qué tal se porta?

- De maravilla. No puedo quejarme ni media palabra de ella, pero bueno supongo que todavía es pronto, se pasa más tiempo durmiendo que despierta.

- Eso es lo normal al principio. ¿Ya os reconoce? – preguntó Mai finalmente girándose hacia ellas de nuevo.

- Sí… El otro día en el estudio me sonrió por primera vez – sin darse cuenta en su cara se había dibujado una sonrisa.

- ¿Ya? Ja – soltó una carcajada-. Ya verás cuando al que le sonría sea a aquel. Dile a Gabumon que intente arrastrártelo a un sitio donde no te moleste, no vayas a tropezar con él mientras que está en el suelo babeando…

En vez de decir nada en defensa de Yamato, Sora no tuvo más remedio que echarse a reír con sus palabras a juego con las otras dos que la acompañaban. Lo peor era que estaba segura de que la piloto estaba completamente en lo cierto y ella se moría de ganas porque pasara.

- Y hablando del estudio – dijo cuando consiguió ponerse seria de nuevo, mirando ahora hacia la mujer de Hideki-. Estoy de vuelta por fin, ya te lo han dicho, pero si quieres pasarte por allí ahora mismo no tenemos demasiado trabajo. Tenemos todos los proyectos ya encaminados y lo único que tengo a medias es el vestido de novia de mi socia.

- ¿Se casa? – recordando a Haru perfectamente, Mai se sorprendió-. Juraría haberla visto huyendo de ti toda la noche de la boda diciendo que como le tirases el ramo os lo comíais…

- Se casa… Y pobre del futuro Sr. Haru si se le llega a ocurrir tardar más tiempo en pedírselo – y pobre de ella si alguno de los dos la escuchaban, pero, por suerte, no había nadie que pudiera chivarse por el momento.

El llanto de Nyoko distrajo la atención de ellas, consiguiendo que su madre respirase profundamente con resignación antes de atenderla a sabiendas de que poco podía hacer para que se calmara si lo que pasaba era que la habían empezado a doler los dientes.

- Ahora vengo… - dijo antes de levantarse con ella para perderse entre las habitaciones de la casa.

Hideki había cogido finalmente a Aiko cuando pudo ver cómo la piloto se iba poniendo cara de circunstancia.

- A este paso ni consiguiendo que le den unos días libres porque el problema de no dormir es que precisamente en casa no tiene manera – dijo volviendo a bajar la mirada hacia la otra niña-. A ver cuándo empiezas tú a volver loco a tu padre.

- Yo ya le he dicho a Mai que no nos importa quedarnos con Nyoko unos días entre que Arata vuelve y no del viaje para que pueda dormir en paz.

- Y no le ha dado la gana de aceptar, ¿o me equivoco? – Katsu no esperó a que dijeran nada a modo de respuesta, empezando a reírse-. Sigue igual de cabezota que todos los días.

- Eso o no se fía de dejarte a la niña, a ver si se la vas a devolver gruñendo o algo… - Takao se centró de nuevo en la conversación.

- No lo creo, con cierta pelirroja cerca aquí el rubio se nos comporta mucho mejor que incluso cuando fingía hacerme el serio y él también…. Y aún me respetabais un poco, claro… No eran malos tiempos. En mala hora dejé de daros miedo…

- Ah, se siente. Eso te pasa por bajar la guardia después de cierto incidente. Ahora te toca aguantarte con lo que tienes.

- Odio darle la razón a Katsu, pero… cuando la tiene la tiene.

- Al menos Yamato todavía estuvo de malas pulgas una buena temporada más y tardó más en darme la lata.

- ¿Yo?

- Es verdad, cuando lo mandó a paseo Sora no había quien lo aguantara otra vez…

- Que no me mandó a paseo – puso los ojos en blanco, no queriendo ni acordarse del motivo por el que había estado de tan mal humor-. Y, para tu información, Hideki, yo hubiera seguido guardando las formas todavía a día de hoy si no te hubieras apuntado a lanzarme puñales con los otros tres. Así que tú solito te lo has buscado…

Levantando la vista de la pequeña que tenía en brazos hacia el padre de ella no pudo más que darle la razón a sabiendas de que, en su caso, él se lo había buscado completamente. Se encogió de hombros finalmente sin poder decir nada en su defensa.

- Es la edad… Cuando lleguéis a la mía ya me contareis…

- Eso dilo más alto si te atreves y que te escuche Shiori, que yo no tengo habitación libre en la casa desde que tenemos a Aiko con nosotros – riéndose Yamato se quedó mirando desde allí hacia donde estaban hablando Sora y la mencionada.


Tras dejar a Aiko en su habitación con los digimon, Yamato salió de nuevo en busca de Sora. La costumbre en casa desde que habían vuelto del hospital era que prácticamente cuando la niña cenaba aprovechaban también los digimon y de esa forma se ponían ir con ella a la hora de dormir.

Habían pedido la comida, ya que ninguno de ellos tenía gana de ponerse a cocinar, de manera que cuando ya habían terminado de acomodar a la pequeña, Sora había subido a la habitación para poder cambiarse de ropa. Se quedó apoyado en la puerta, observándola mientras que se deshacía los nudos del pelo.

- ¿Se ha quedado dormida? – le preguntó viéndolo desde el reflejo.

- Sí, nada más echarla – asintió, todavía sin moverse.

Dejó el cepillo encima de la mesa, dándose la vuelta para ir a por su pijama al armario dejándolo tirado encima de la cama dándose cuenta de que la seguía observando, acabando por quedarse mirando hacia él interrogante.

- ¿Qué pasa?

Sonrió de medio lado, quedándose en silencio antes de apartarse de la puerta por fin y caminar hacia ella hasta delante de la pelirroja, observándola desde allí, tomándose unos segundos antes de volver a hablar.

- Ya he descubierto cómo chantajear a Hideki para que me deje algunos días libres.

- ¿Hm? – mirándolo, confusa, ladeó ligeramente la cabeza.

- Sí, es que resulta que hoy hemos podido descubrir que al final tenía yo razón y que estoy casado con una diseñadora tan famosa que hasta la mujer de mi jefe es fan de ella…

Lo miró sorprendida los primeros segundos antes de tener que poner cara de situación y empezar a reírse mientras que negaba con la cabeza.

- ¿Crees que ya es momento de que me busque a alguien un poco más interesante que tú? No quiero aburrir a la gente cuando se tan famosa que hasta hagan una película de mi vida – aprovechó su cercanía para posar sus manos en los costados de él.

- No lo sé, pregúntale a mi hermano que seguro que está encantando de hacerte él su versión del guion.

Sacándole una suave carcajada a la pelirroja se quedó mirando hacia ella mientras que se reía, aprovechando para llevar las manos a su cabello, echándoselo hacia atrás y dejándolas en sus mejillas para terminar por acercársela y poder darle un beso así.

Notó como automáticamente cambiaba su punto de apoyo hacia su espalda pudiendo recortar así la distancia entre ellos y que cuando se separó, no volvió a alejarse, buscando dejar su frente apoyada contra su cuello aprovechándose de la diferencia de alturas entre ambos.

- ¿Qué te pasaba antes? – le preguntó tras dudar unos segundos.

No respondió automáticamente, quedándose en la posición en la que estaba. Sabía que no necesitaba entrarle en detalles, que la conocía lo suficientemente como para saber exactamente lo que le pasaba. Pero el hecho de que preguntara significaba que quería hablar del tema con ella directamente. Y quizás fuera precisamente lo que le hacía falta, a pesar de que fuera demasiado evidente.

- ¿No lo sabes ya? – le contestó al final, levantando la vista hacia él-. Dame tiempo, ¿vale? Sé que son tonterías, pero no lo puedo evitar.

- Todo el que necesites, pero no me gusta verte dándole tantas vueltas a todo… Que te preocupes por cosas que no merecen la pena…

- Ya lo sé, pero… Aunque yo sí que lo noto, ¿vale? Puede que tú no te des cuenta o que yo lo vea mucho más evidente o que incluso solo esté en mi cabeza… No sé cuál de las opciones es la más probable, pero necesito adaptarme a mi nueva situación.

Terminó por asentirle, a sabiendas de que poco más podía hacer cuando de ideas metidas en la cabeza de Sora se trataba. Inclinándose ligeramente, fue a dejar un beso en la frente de ella no llegando a conseguirlo al echar ella ligeramente la cabeza hacia atrás y ponerse de puntillas para que alcanzara en los labios en vez de donde pretendía hacerlo en un principio. Sonriendo sin poder evitarlo por el gesto de la pelirroja arrastró su mano hasta dejarla tras su cuello.

Permitiéndose algo más de efusividad que segundos atrás, aprovechó para acercársela algo más, olvidándose por unos segundos de su típico miedo a que pudiera molestarle la presión sobre la cicatriz. Notando como no se apartaba, sino que le seguía, aprovechó ligeramente la situación. Posiblemente hiciera más tiempo del que le gustaría desde la última vez desde que había hecho aquello, habiéndolo esquivado intencionadamente ambos para evitar problemas posteriores.

El sonido del timbre de la puerta hizo que Yamato diera un respingo, pudiendo escuchar la risa de Sora, separándose de él lentamente.

- Vete a abrir anda, que tengo hambre…

- Voy – dijo con resignación antes de soltarla.


AnnaBolena04: sorpresa e_e

En realidad estoy actualizando el capi hoy en vez de mañana que es cuando tocaría porque hoy tengo tiempo para poder hacerlo tranquilamente sin tener que andar a las carreras. Así que, como además es domingo y no tengo gana de ponerme a hacer nada de lo que tengo que hacer, pues aquí estoy subiendo capítulo ahora en vez de hacer cosas útiles.

La reunión de mentes brillantes sigue y parece que han secuestrado a la nenita con ellos, esperemos que no se las arreglen para causarle ningún trauma mientras que por el otro lado las tres féminas de la sala cotillean en paz entre ellas. Me parece que es más que probable que la Sra. Hideki se les acabe colando cualquier día por el estudio aprovechando la situación porque ella fangirlea mucho con la diseñadora que tiene tan a mano.

Y parece que Yamato tiene más calada a Sora de lo que ella misma cree y sabe lo que pasa por esa cabecita aunque prefiere que sea ella la que se lo cuente. Evidentemente él no es una fuente fiable de informaciones en lo que a ella respecta, pero la mente de Sora tampoco, así que vamos a ver por dónde les lleva este "problema" de inseguridades.

¡Besitos de tortuguita!

Natesgo: Mai ya amenazó a esos dos en la otra historia con que los quería en Tokio. Así que esta reunión era solo cuestión de encontrarsen un buen, tuvieran unos días y que Sora estuviera ya más o menos bien para poder usar la excusa de que así las nenas se conocían. La cosa iba de niños igualmente, no fue tampoco demasiada mentirijilla.

Supongo que eso es cuando eres tu propio jefe de un trabajo que te gusta, que te puedes llevar el entretenimiento que quieras y dedicarse a babear con él como es el caso de Sora con Aiko. Eso y que parece que la pelirroja tiene el trabajo bastante liquidado de cara al verano y que está cogiendo ritmo rimplemente para cuando en Septiembre se quede sin Haru el tiempo que sea.

Y totalmente de acuerdo jajajaja con una niñera como Gabumon cualquier cosa se queda tranquila y durmiendo. Ya me quedo yo dormida cuando se me echa al lado mi bola de pelo particular y es una pulguita que no vale ni de cojín, pues en el caso de Aiko con ese superpeluche blandito que se ha buscado ya ni te cuento. Si por algún motivo consigue verlo digievolucionado a la niña le da un algo.

¡Un beso!

Beyond and Epic Night: el pobre Yamato va a preocuparse mucho por las amistades que pueda llegar a tener en un futuro su niña. Tiene muchos problemas y se apellidan Yagami, Izumi y como sea que se apellide el marido de Mai jajajajaja Así, por mencionar a los más cercanos que no sean familia directa. A los Kido no los meto como problemáticos, que seguro que han salido de lo más normales neuronalmente hablando con el padre que tienen.

A tu madre tiene pinta que le tocó un escarmiento por quejarse, sí jajajajaja Yo lloré lo que quise y más, así que ese puede ser el motivo por el que soy hija única y como mucho tenemos perros en casa jajajaja Que me quiero imaginar la desesperación que debían de tener con la llorera continua... Mi única experiencia con el tema se resumen en un viaje en autobús de 5 horas con un niño de un par de años que o lloraba o gritaba. Escalofríos de solo recordarlo...

Ya sabes que la app es así de maja, nos hace bullying a los demás por hacer sufrir nosotros a Yamato xD ¡Un beso!

Guest Vecina: la reunión era con la excusa de conocer a Aiko pero la cosa iba de que volaran todos los puñales posibles en todas las direcciones necesarias que se echaban todos mucho de menos.

Y la señora Hideki (Shiori) es la señora Hideki para todos. Si cuando decidí que nombre ponerlo se lo dije a Anna, que estaba hablando con ella para que cuando se me olvidase tuviera alguien que pudiera recordármelo xD Que luego me pasa como con Nyoko que tenía que andar metiéndome a buscar el nombre de la niña en todas partes. Pero sí, ha quedado claro que ella es fan de la pelirroja y creo que le ha venido bien escucharlo.

Tranquila vecina, que eso está escrito. No sé exactamente cuándo os toca, pero escrito está. Aunque primero vamos a tener un Taichi rondando a la niña y a su pelirroja favorita, no tardará tampoco en aparece miniTaichi conociendo por fin a Aiko. Y entonces moriremos todos, ya lo sabes.

No, vecina, vas bien encaminada jajaja Haru llegó a ver a Yamato esa noche, lo que pasa es que lo vio de lejos nada más porque al rubio poco le faltó para salir literalmente corriendo cuando enfocó a Sora. A Takeru lo conoció esa noche porque fue el que se acercó a saludar. Se lo cuenta a Sora de la que vuelven a casa, que ella al que en realidad estaba vigilando era al otro que estaba con Takeru, que se le parecía mucho pero que parecía algo más mayor e_e Y a Sora misteriosamente se le activaron los morros xD Lo debió de ver un par de veces más entre medias hasta que Mimi se empeñó en hacer la fiesta. Me refería a que se ponía roja hasta la punta de las orejas por encontrárselo por la mañana por casa si ella estaba en pijama desayunando en el sofá todavía jajajajajajaja Y que ahora aparte de que le daría igual, lo saludaría con algún bonito puñal.

Mal finde vecina, bastante malo... pero bueno, al menos seguimos con el clima misteriosamente primaveral y sin nubes. A ver lo que nos dura... Aunque dan toda la semana así cosa que me parece muy siniestra porque no recuerdo un carnaval en el que no haya llovido los cinco días seguidos. Pero bueno... Será que como yo esas cosas ya las ignoro... ¡Un bico grande!