Taichi sujetó bien a la pequeña Aiko entre sus brazos mirándola con gesto serio. Hacía ya un rato que se había pasado por el estudio con intención de poder secuestrar un rato a la diseñado y, mientras que ella había ido al baño, se había quedado cuidando a la niña bajo la atenta mirada de los digimon.
- Es que es clavadita al padre… - consiguió decir al cabo de un rato realizándole un análisis detallado de la pequeña-. Ya veréis, cuando le crezca algo más el pelo va a tener el mismo flequillo que él. Lo peor es que a ver quién es el listo que le hace la gracia a Sora sobre si no se habrá equivocado de padre.
- Puedes hacérmela, tú tranquilo. La respuesta va a ser la misma – la pelirroja acababa de volver a su despacho, observándolo divertido ante la escena que tenía delante de ella-. ¿Quieres la colleja ahora o ya cuando te levantes?
- ¿Cuándo vienes a casa y así le presentamos a Daigo?
- No sé… Si ha salido tanto al padre como decís no sé hasta que punto será buena idea – caminó hasta quedar sentada al lado de su amigo.
- ¿Por qué?
- Porque con una versión tuya en miniatura como poco se empezarán a tirar de los pelos y esta vez sí que voy a tener que ponerme de parte de uno de los dos…
- Como si no te hubieras puesto de parte de uno desde hace mu… ¡Ay! – protestó cuando la pelirroja le dio un manotazo en el brazo.
- Si es que mira que eres tonto.
- Y tú una bruta – protestó, bajando la vista hacia Aiko-. Tu madre es una agresiva, que lo sepas. Pero bueno, como tu padre cuando algún pesado lo desquicia, así que espero que hayas salido a tu abuelo.
- ¿A cuál de ellos?
- Al que cuadre, creo que son las personas más tranquilas en esa siniestra familia que os habéis montado. O tu madre… Puede salir a tu madre y así nos aterroriza a todos…
- ¿Quieres llevarte otro manotazo?
Echándose a reír, le devolvió a la niña a su madre para que pudiera cogerla, asegurándose así de que Sora tuviera las manos ocupadas. Riéndose a la vez que el sujetó a su hija, la cual se quedó mirando desde allí al castaño que acompañaba a su madre.
- Yo creo que puedes hablar con Koemi y cuando os venga bien un fin de semana nos pasamos por allí. Tengo ganas de ver todo lo que ha crecido Daigo…
- Está enorme, ya lo verás. Aunque claro, se pasa el día comiendo si lo dejas, así que es bastante lógico que cada vez crezca más.
- ¿Si? ¿Daigo Yagami comiendo a cualquier hora del día? Qué raro… No se me ocurre de quién pueda haberlo heredado… Aunque a Aiko tampoco se le da demasiado mal.
- Ya, claro. Al igual que a su madre… - se giró para poder mirarla algo más directamente mientras que hablaba-. Aunque, la verdad… Creo que te noto algo… menos tú.
- ¿Menos yo?
- Sí, no sé, supongo que será la ausencia de la barriga, pero te noto algo más delgada. ¿Estás comiendo bien ya, no?
- Sí, sí, no te preocupes. Se supone que con lo mal que pasé los tres primeros meses… el susto que os di a todos en abril y que después del parto me pasé una temporada comiendo con mucho cuidado me está pasando factura… Y no me gusta. Eso sin contar que cierta señorita se ha empeñado en colaborar…
- Bueno, seguro que eso podemos arreglarlo entre todos – entendiendo a lo que se refería ella, se puso en pie-. Venga, que es la hora a la que sueles salir a tomar algo a media tarde.
- ¿Y qué? – mirándolo confusa, arqueó una ceja.
- Pues que he venido a pasarme por aquí para secuestrarte para ir a merendar. Así que venga, vete a por las cosas de la niña y nos vamos.
- ¿Y si tengo alguna reunión?
- Pues como diseñadora importante que eres finges ser una borde y una desconsiderada y te vas igualmente. Fácil y sencillo. Venga… Luego le decimos al melodramas de Yamato dónde estamos para que venga a buscarnos.
Riéndose, le hizo caso acercándose hacia donde tenía el cochecito de la pequeña para dejarla en él antes de girarse de nuevo hacia Taichi.
- Haz algo de utilidad y demuestra que eres padre desde hace más de año y medio anda… Colócala bien, yo voy a recoger mis cosas mientras. Y… hazme un favor, dile a mi ayudante si está en la mesa que me voy a ir a casa ya, ¿quieres?
Asintiendo a lo que ella decía, antes de centrarse en la niña, salió al pasillo para hacer lo que le había dicho. Sora sonrió automáticamente, acercándose hacia su mesa intentando disimular sus caras de acabar de hacer una travesura. Sabía que la pobre Kaori se ponía de todos los colores cada vez que se cruzaba con Taichi y no había podido evitarlo.
Apagó el ordenador y empezó a recoger los bocetos que tenía desperdigados por encima de la mesa, guardando en su carpeta aquellos que quería llevarse a casa. Cogió el teléfono para enviarle un mensaje a Yamato y que no fuera a buscarla al estudio.
- Debes de tener la cosa más tímida del universo como ayudante porque sino yo no me lo explico. Poco más y le he tenido que hablar a su coronilla de lo que ha empezado a agachar la cabeza según me he acercado… - Taichi volvió a entrar, acercándose hacia la niña.
- Pues… no lo sé. Conmigo nunca se ha comportado así – intentando no ser tan evidente, guardó su teléfono y continuó recogiendo sus cosas.
Caminaban por la calle con paso tranquilo aprovechando que el clima colaboraba habiéndose levantado una ligera brisa que refrescaba la tarde. No era necesario que ninguno de los dos dijera hacia dónde iban, teniendo ya un lugar precisamente para aquellas situaciones.
- ¿En serio? ¿Quieres llevarla tú?
- Sí, ¿por qué no? Pero no se lo digas al padre que seguro que se pone histérico porque hayas dejado a la niña en malas manos…
Echándose a reír sin poder evitarlo por el comentario de él acabó por acercarse, apoyándose en Taichi para ver que la niña siguiera tranquilamente durmiendo mientras que ellos continuaban con el paseo.
- ¿Sabes que sería gracioso? – le dijo a la pelirroja girando la cabeza para mirarla mientras que hablaba.
- ¿Qué?
- Encontrarnos con algún conocido de la época del instituto.
- ¿Por qué? – la cara de ella no tuvo precio, quedándose completamente confusa.
- Quita esa cara, con la de rumores que había sobre nosotros dos si nos ves ahora paseando una niña lo mismo se ponen a gritar un "¡JA! ¡Lo sabía!".
- ¿Quieres decir hasta que vieran a Aiko y entonces entendieran por fin el royito raro que os traíais Yamato y tú desde siempre?
Arqueando una ceja de la forma más lenta que pudo, tardó unos segundos en terminar de procesar las palabras de ella antes de poner los ojos en blanco. Echó a andar, escuchándola reírse de fondo y luego el sonido de sus zapatos en el suelo acelerando para alcanzarlo.
Horas más tarde Taichi llegaba a casa finalmente entrándose a Daigo ya en la puerta, alargando los brazos hacia él para que lo cogiera. Sonriendo de forma automáticamente se agachó para cogerlo antes de nada.
- ¿Me has sentido llegar?
- Sintió la puerta del ascensor y se bajó corriendo del sofá donde estaba viendo la televisión con Agumon – la voz de Koemi asomándose desde el salón aclaró la situación.
Amplió su sonrisa antes de afianzar mejor la niño entre sus brazos y poder así dejar sus cosas finalmente para caminar hasta donde estaban los demás, sin soltarlo, yendo a saludar a su esposa con un beso en la mejilla.
- ¿Qué tal la tarde?
- Muy bien. Esa niña es un verdadero clon de su padre… Es exageradamente parecida a él… ¿qué? ¿Por qué me miras así?
- Como si tú no tuvieras una versión en miniatura tuya…
- Bueno… pero lo mío no es novedad ya, ¿a que no? – habló mirando hacia el pequeño-. Aunque… Es un amor de niña. No la he escuchado llorar en toda la tarde ni nada que se le pareciera. Solo dormir y cuando ha estado despierta se dedicaba a mirarnos, nada más…
- Dicen que las niñas son más tranquilas – asintió mientras que sonreía alargando su mano para darle un toquecito en la nariz a Daigo antes de volver hacia la cocina-. ¿Y Sora?
- Pues la he estado riñendo porque se nos ha quedado más flacucha de lo que ya era y eso no puede ser, pero por lo demás le queda de maravilla la niña… Me ha dicho que cuando tengamos un día libre si nos apetece vienen por aquí para que Daigo pueda ver a la niña.
Posando de nuevo a su hijo en el sofá para que volviera a entretenerse con la televisión, siguió los pasos de Koemi, viendo como asentía a lo que le estaba diciendo.
- Y yo que casi no he tenido tiempo de verla con todo el trabajo que he tenido últimamente… Además, creo que puedo servirle a Sora de algo de ayuda con eso de recuperarse tras el embarazo, ¿no crees?
- Podría ser – sonrió, acercándose hacia ella algo más pensativo.
Sin darse cuenta de ello, se estiró para poder coger un plato del armario en dónde poder empezar a dejar las cosas que iba a necesitar para hacer la cena, ajena a todo lo demás. Taichi había dejado la vista en ella, estudiando cada uno de sus movimientos, y solo reaccionando cuando pasó de nuevo por su lado, alargando la mano para cogerla por el brazo unos segundos.
- ¿Qué? – confusa, se giró para mirarlo.
- Pues… - dudó, estudiando por unos segundos las palabras que iba a decir.
No necesitó nada más. A aquellas alturas de su vida sabía perfectamente lo que estaba pasando por esa cabeza con solo mirarlo unos segundos. Mantuvo la mirada de su marido hasta que fue capaz de decir algo, incluso aunque supiera lo que iba a decir.
- Yo creo que no le vendría mal una hermanita a Daigo para que… se relajara algo más, ¿no te lo parece?
- Pero… - carraspeó-. Tú y yo… no podemos permitirnos tener una niña.
- ¿Cómo que no? Si nos va muy bien en el trabajo y… Ah, ya – frenó sus palabras entendiendo lo que ella le estaba diciendo.
- Daigo es demasiado revoltoso como para poder tener a dos a la vez… Y sí, nos va muy bien en el trabajo pero ya nos cuesta sacar tiempo… Y sinceramente, no me veo capaz de cuidar de dos terremotos a la vez.
- Pero si has dicho que las niñas son más tranquilas…
- Si no se apellidan Yagami…
- Eh, eso no vale, mira a mi hermana…
Se soltó para seguir con lo que estaba haciendo, intentando no hacerle demasiado caso. No estaba ella precisamente preparada para tener a dos niños a su cargo, no con el estilo de vida que tenía y con lo polvorilla que había salido Daigo. Le encantaba escuchar que Taichi quería tener más familia, pero de verdad que esperaba que fuera una apetencia pasajera porque no era el momento.
- ¿No me vas a hacer caso? – siguiéndola por la cocina, intentó ponerle su mejor cara de pena.
- ¿Podemos tener esta conversación dentro de dos o tres años otra vez? Porque entonces estoy segura de que te diría que sí encantada, pero ahora mismo de verdad que…
- ¿Dos o tres años? ¿Puedes ser dos mejor que tres?
- ¿Por qué? – arqueó una ceja.
- Porque es lo que me saco con mi hermana…
- Taichi… yo… - se giró hacia él, tan solo unos segundos para poder ver la cara que tenía puesta.
No pudo llegar a terminar la frase cuando un ruido de algo rompiéndose vino desde el salón haciendo que ambos adultos saltaran al no haberlo visto venir. Acabando por soltar aire de forma lenta, tuvo que darle la razón a su esposa y dejar el tema de una vez.
- Captado… Ya voy yo a recoger lo que sea que se hayan cargado esta vez… - inclinándose lo justo para darle un rápido beso en los labios se giró saliendo de la cocina-. ¿Se puede saber qué habéis liado esta vez, Agumon?
AnnaBolena04: mira quién aparece con la nenita en brazos babándose entero también porque es una cosita adorable por mucho que se parezca demasiado a su siempre encantador padre. Si es que ya tardaba en colarse por aquí Taichi a ver a su "sobrina" y mimarla un rato. E incluso volver para casa con mono de tener él también una nena y que poco más y lo hayan mandado al sofá a dormir porque no gracias, con un nene la pobrecita Koemi tiene más que de sobra. Y ya ni hablar de Daigo y Agumon. Premio a la paciencia para esa pobre mujer por favor jajajajaja
Volveremos a tenerlo rondando por ahí no tardando, tú no te preocupes, que el matrimonio Ishida-Yagami necesita verse más. ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: pues nada, aquí a 22 grados y con la cara toda roja de haber bajado a hacer recados por la mañana y que me haya dado más el sol de la cuenta. Marzo en la cornisa Cantábrica... Para que luego mis mocosos maleducados me digan que el cambio climático no existe.
Era fácil imaginarse la cara de tontorrón que se le quedó al pobre Yamato cuando de repente vio el regalo. Fuera lo que fuera ya le iba a hacer muchísima ilusión porque era el primer regalo del día del padre que recibía... Y si para encima era adorable y podía pasarse el resto de la temporada pegado a él durante las mañanas en el trabajo, que tiene nenitis aguditis y todo lo sabemos.
Y ahora llega un capi de esos que te gustan a ti en los que aparece el señor adorable y morimos todos porque está con su "sobrina" haciendo monerías. Si es que yo cada vez que lo saco me pongo a fangirlear un montón con él porque cada vez que abre la boca es para algo notable, ya sea para lanzar puñales o para decir alguna adorabilidad de las suyas... Como que quiere una nena él también jajaja Pobre Koemi, si es que a paciencia no la deje de ganar nadie.
Te entiendo... Yo también lo hacía. Llegué al punto en el que tenía un profesor que siempre ponía la misma pregunta en todos los exámenes y yo se la ponía calcada al libro que él seguía y de 2.5 pt me acababa poniendo 0.75 o cosas así... Así que al final me dediqué a redactarle todas las preguntas de teoría y llevárselas para ver si estaban a gusto de su majestad (al final resultó que según él el libro se equivocaba). Aaaains, ánimo vecina, que luego al final queda todo en el olvido y te quedas muy a gusto.
¡Un bico enorme!
