Sora sonrió nada más que escuchó el sonido de la puerta abriéndose encontrándose al otro lado a Mimi. A sabiendas de que la iba a encontrar en casa, había decidido aprovechar para ir a visitarla aprovechando que aquella mañana no tenía nada que hacer en el estudio hasta por la tarde.

- Buh – sonrió nada más verla aparecer.

- ¡Sora! ¿Qué estás haciendo tú aquí?

Sin responder, se adelantó unos pasos para poder saludar a su amiga con un abrazo. Hacía tiempo que no la veía a causa de la vida laboral de ambas y que con el calor que empezaba a hacer en la calle en la altura de embarazo en la que ella se encontraba no le gustaba demasiado salir de casa.

- ¿Tú no se supone que habías vuelto al trabajo? – le dijo antes de dejar un beso en su mejilla.

- Sí, pero para algo soy la jefa y no tenía nada mejor qué hacer. Así que nos hemos venido a verte y luego vamos a ir a buscar a Yamato.

- ¿Se lo has dicho?

- No… Quiero ver la cara de susto que pone – riéndose por lo bajo se apartó para poder dejar que Mimi se acercara a saludar a Aiko mientras que finalmente entraban en casa.

Sonriendo a la pequeña se inclinó hacia ella, dándose cuenta de que estaba durmiendo por lo que no hizo más que observarla unos segundos y luego devolver su atención a la madre.

- Está preciosa, creo que en las dos semanas que hacer que no os veo ha crecido algo.

- Sí, ha engordado medio kilo desde que tuvo la última revisión. Se le da bien eso de comer y luego echarse a dormir.

- Mira qué cara se te queda hablando de ella – sonrió.

- ¿Dónde está Hiro?

- Adivina… - alejándose para no despertar a Aiko con el parloteo se tomó unos segundos antes de seguir hablando-. Se ha ido con su padre a la playa.

- ¿Quién se ha llevado a quién a dónde?

- Pues eso mismo – empezó a reírse de forma más abierta-. Yo no quería ir ahora por la mañana porque hace mucho calor para mí pero ellos dos querían aprovechar el día.

Sora dejó los ojos fijos en Mimi, dándose cuenta de lo mucho que se le notaba que estaba en el octavo mes del embarazo ya y entendía más que de sobra que no hubiera querido ir a la playa. Por una vez, sabía perfectamente de lo que hablaba. Daba gracias de que a ella no le hubiera llegado a pillar el verano.

- Supongo que eso de que mi padre todavía no haya terminado todo el traslado a Tokio con el cuento de estar pendiente de su nieta ayuda a que tenga más tiempo libre…

- Sí, tu padre tiene toda la culpa de todo. Que ahí dónde lo ves, es bastante más paranoico que el rubio con el que te juntas…

- Mimi… No es por llevarte la contraria, pero créeme… No conozco a nadie más paranoico que Yamato cuando quiere – divertida, acabó por tomar asiento al lado de su amiga-. ¿Cómo estás?

¿Aparte de enorme? Llevo toda la mañana comiendo… Cuando todo esto pase voy a acordarme de los atracones a helado de chocolate que me llevo pegando todo este mes…

- Ya será menos… - entre risas, la observó de nuevo-. Yo te veo perfectamente.

- Perfectamente te veo yo a ti, ¿tú has tenido una niña a finales de mayo o era todo mentira?

- Se llama ser diseñadora de moda… Creo que me sé unas cuantas tretas para disimular lo que quiero disimular.

- Sí, tú debes de necesitar mucho que disimular. ¿Quieres tomar algo?

- No, no… Y si tú quieres algo ya te lo traigo yo, avisada estás.

Un pequeño ruidito llamó la atención de ambas haciendo que se dieran cuenta de que Aiko se había despertado. Levantándose para poder cogerla y llevarla con ellas, Sora no tardó nada en llegar hasta ella, cogiéndola en sus brazos.

- Mira, estamos con Mimi – colocándola bien, se giró, dejando que la viera más detenidamente.

Esperó a que llegara de nuevo dónde estaban, entretenida al ver cómo los digimon las seguían como si su labor fuera cuidar cada paso que diera Sora con la niña.

- ¿Sabes que el otro día me sonrió?

- ¿Ah sí?

- Sí, lo ha hecho más veces. Cuando me quedo hablándole o haciéndole alguna tontería se acaba riendo cuando estamos solas – tomó asiento a su lado-. ¿A que sí, cielo?

- ¿Y al pesado del padre?

- No… Que yo sepa no.

- Ya, y deberías de saberlo porque te lo habrías encontrado desmayado en el suelo.

- ¿Por qué decís todas las mismo?

- Porque lo conozco y porque sé de lo que hablo, créeme – echándose a reír se colocó al lado de su amiga para poder acariciar desde allí a la pequeña-. Está preciosa.

Asintió, aunque ¿qué otra cosa podría decir? Era evidente que veía a su niña con los mejores ojos del mundo, de manera que no podía decir nada más que eso.

- ¿Qué tal se os está portando?

- De maravilla… Te lo digo en serio, es la niña más tranquila que he visto.

- Sora, los niños con los que te relacionas tú aparte de Taichi y Yamato son miniYagami y los sobrinos que tienen… Cualquier niño es más tranquilo que esos.

- Pues… No te voy a poder decir que no a eso – echándose a reír, se giró para poder dejar a Aiko entre ambas, sin querer que Mimi tuviera que cargar con ella.

- Pero mira qué cosita más mona… - le habló a la pequeña notando como fijaba los ojos azules en ella-. De tu padre no podemos decir lo mismo por mucho que te hayas empeñado en salir clavadita a él… ¿Qué tal anda de humor?

- ¿Quién? ¿Yamato? ¿Por qué?

- No sé, ¿no tiene ningún motivo para andar más tenso de la cuenta?

Sora frunció el ceño, confusa. No entendía la pregunta de Mimi, quedándose pensativa intentando encontrar algo que hubiera podido pasar por lo que él pudiera estar de mal humor.

- ¿Lo dices por la vuelta al trabajo?

- No, no creo que tenga nada que ver con el trabajo.

- Es que no está de mal humor ni nada… Se acerca a la niña y ya tiene para estar entretenido lo que le queda de día…

- Ya, ¿y hace cuánto que tú no te acercas a él?

Enrojeció repentinamente por la pregunta de Mimi. Normalmente era capaz de verla venir a distancia con aquellas cosas, pero aquella vez hacía apenas unos segundos que habian estado simplemente hablando de Aiko. Bajó la vista, molesta por el ardor creciente que notaba en la cara, pero terminando por encogerse de hombros.

- Pues… Tampoco tanto. El otro día que llegó más tarde él del trabajo y la niña ya estaba durmiendo aprovechamos. Solo que se despertó y se puso a llorar.

- ¿Ah sí?

- Sí, lo que pasa es que fue él a ver qué le pasaba y cuando volvió…

- ¿Qué? ¿No seguisteis dónde lo habíais dejado? – sonrió, divertida, sabiendo perfectamente de lo que hablaba y por lo que había sacado el tema-. ¿Por algún motivo en concreto?

- Pues porque era tarde y yo ya estoy yendo al estudio y… Tenía sueño…

- Ya… Creía que a estas alturas me tenías la suficiente confianza para ser capaz de confesar a la primera sobre el tema. Te lo he preguntado a sabiendas de lo que pasa. Sora. Recuerda que yo ya tengo a Hiro y, sí, antes de que lo digas no es asunto mío. Pero, eres mi amiga y te conozco como a palma de mi mano y me puedo imaginar lo que pasa por esa cabeza… ¿Tengo que decirlo yo o me lo vas a contar tú?

- Mimi… Tranquila. Ya estamos sobre aviso, tanto él como yo. Sabemos lo que hay… Y que yo al principio decidiera que era buena idea no quiere decir que… - se puso más roja, escuchando como su amiga se reía de ella sin poder evitarlo.

- Vamos, que sigues sin tener ni la más mínima intención de que se te acerque mi cascarrabias favorito.

Se quedó mirando hacia Sora esperando ver su reacción, a sabiendas de la que podría ser. Y, tal y como supuso, no tardó en escucharla resoplar por lo bajo. Le hacía mucha gracia que para aquellas cosas la cabeza de su amiga funcionara de esa forma. Sora era alguien demasiado racional que siempre sabía buscarle solución a cualquier cosa y, ahí estaba, delante de ella completamente roja y bufando por algo más que normal.

- Venga, quita esa cara. Si no es tan grave… Por lo que me acabas de decir al menos lo has intentado, ¿no? – esperó por una respuesta que no tuvo, ya que la pelirroja permanecía con la vista fija en su niña-. ¿Lo has intentado porque querías?

- No – negó con la cabeza finalmente-. Quiero decir… No me malinterpretes. No es que quiera o no, es que… Es diferente. Cuando aún no había tenido a la pequeña sí que me molestaba la idea de no poder hacer absolutamente nada. Ahora simplemente es que ni siquiera me acuerdo de ello…

- ¿Salvo para pensar en que "pobre Yamato"?

- No… Ni para eso – se mordió el labio, finalmente levantando la mirada hacia ella-. Lo que pasa es que el otro día pues… No sé, surgió sin más. Y de verdad que no le estaba siguiendo el juego solo por cumplir… Pero no sé, tampoco me molestó no seguir.

- Pues dile de mi parte que tiene suerte, yo le tengo dado con los guiones del programa encima a Koushiro y decir que se vaya a dormir a la otra habitación como siga molestándome… - acomodándose mejor entre los cojines que tenía colocados en el sofá dijo aquello mientras que veía la cara de Sora-. No me mires así, es vedad. Se supone que es por culpa de la lactancia, así que mira, que se entretengan ellos solos si tanto apuro por volver a la normalidad tienen… Deja de mirarme así, sabes que tengo toda la razón.

- Ya, Mimi, pero te estoy diciendo que el otro día no hubo problema más allá de que la niña se pusiera a llorar…

- Sí, y que luego ni te molestaste en acercarte. Venga, ahora dime que si eso hubiera pasado un año atrás, te hubieras ido a dormir o no…

Retirando de nuevo la mirada de su amiga, bajó su atención hacia Aiko la cual estaba alargando los bracitos intentando coger la mano de su madre, lo cual consiguió al bajar el brazo ella. Sonrió simplemente centrándose en la niña por unos segundos.

- Vale, si de verdad tienes razón y es así, entonces me alegro por vosotros dos. Pero, que no me entere de que hemos llegado al punto de dejarlo acercarse porque bastante tiempo lleva sin poder hacer nada.

- Mimi…

- No, que nos conocemos. Y para que no me resoples más, si me dejas a Aiko a mí y vas a la cocina tengo encima de la mesa mi entretenimiento de hace un rato… - esperó unos segundos, dándose cuenta como rápidamente volvía a tener la atención de la pelirroja centrada en ella echándose a reír-. Menos mal que al final no te dio por juntarte con Yagami porque sois los dos demasiado fácilmente chantajeables con el tema de la comida…

Cambiando la expresión de su cara hasta acabar poniendo los ojos en blanco, Sora dejó a Aiko en brazos de Mimi antes de ponerse en pie. Sabía donde estaba todo lo que podía necesitar para no necesitar que ella la acompañara, de manera que se alejó hacia la cocina.

- Aiko, tu madre no tiene remedio. Pero vamos a ver si le damos algo de tarta porque con ese minitrasero que se le ha quedado no sé yo cómo vamos a dejarla salir de casa…

- ¡Te he oído!


AnnaBolena04: vamos a aprovechar que tengo puente y que puedo dedicarme a hacer cositas por aquí.

Taichi ya tardaba en aparecer por ahí con su ahijada muriéndose él solo de la adorabilidad. Si es que la niña ha salido demasiado tranquila, especialmente comparada con lo que tiene él en casa. Aunque claro si Daigo ha salido un poquito revoltoso seguro que es culpa totalmente de los genes Yagami que le han llegado y no dirá nada de nada porque le caerá la colleja a él.

Y si echábamos de menos a Taichi aquí llega otra pesonita que también faltaba y que es de importancia vital para la pelirroja al menos. Mimi como siempre sin pelos en la lengua lanzando directas en todas las direcciones y que las coja quien quiera y como quiera. Debería de sacarla más porque en el fondo me gusta la dinámica que tiene con Sora pero es un personaje que... en fin xDD

¡Besitos de tortuguita!

Natesgo: Exacto. El miniclon ha salido igualito a su padre en el amplio sentido de la palabra. Y eso mismo de que Koemi se merece un premio a la paciencia es lo que acabo diciendo yo casi siempre de esa pobre mujer. Aunque lo compense con creces siendo adorable, es parte del encanto de Taichi.

Pobre Aiko, ella solo quería llamar la atención de su padre que llevaba todo el día sin verlo jajajaja Podría haber sido una llamada de Takeru o Taichi y ahí seguro que los habría llamado de todo y colgado el teléfono. Es cuestión de prioridades en este momento del pobre Yamato.

Tendremos a Taichi de vuelta dentro de algunos capis y esta vez vendrá con su versión en miniatura también. Prometido xD Y la pobrecita de Koemi también para poder ver en directo que en realidad Aiko sí que es la cosa más tranquila del mundo, especialmente en comparación con lo que tiene ella en casa. Aunque con los padres que tiene también era de esperar que no fuera a ser polvorilla...

¡Un beso"

Guest Vecina: lo primero de todo, ¿cómo estáis por ahí? Porque con burrada de incendios activos que tenemos nosotros encima que ni se puede salir a la calle del pestazo a quemado que hay vosotros que siempre os apuntáis a estas cosas... u.u

Sabía que te iba a gustar el capítulo con Taichi. Tranquila, que el capítulo donde Daigo conoce finalmente a Aiko está escrito ya y es la cosita más adorable del mundo, incluso más que su padre. Es más, su padre en ese capítulo se juega bastante que el rubio le dé por fin la madre de todas las collejas por graciosillo, pero bueno... Ya los leerás haciendo de buen matrimonio. Para Daigo yo me baso en todo lo que nos han enseñado en Digimon de miniTaichi en todos los fb en los que parecía ser un buen trasto xD

Y sí, daría igual como fuera Aiko, se le iba a caer la baba totalmente porque esa niña es la hija de esos dos. Lo ha comprado demasiado fácil simplemente por venir de dónde viene. Y si para encima tiene toda la pinta de ir a ser un amor de niña... Pues nada. Tú espera a que el que le venga con una pelota diciendo que si le enseña a jugar al fútbol siendo un clon de Sora sea cierto pelirrojito. Tú espera... Que lo vamos a perder muy seriamente.

Jajajajajajajaja qué mal está distribuido el mundo, ¿eh? Jajajaja La pobre ayudante debe de gruñir por lo bajo mientras que la malvada de su jefa se anda riendo por las esquinas de cómo se le suben los colores a costa de sus amigos.

Un bico grandote vecina y ten cuidado tú también con la que se está liando por el norte, que en una de esta salimos todos con el trasero chamuscado.

Beyond and Epic Night: algún día de estos escribiré bien tu nuevo nick a la primera, porque me monto unos buenos remix entre éste y el anterior.

Seguro que algún regalo de alguna de las abuelas de Koemi, porque sin duda de la abuela de Taichi no deben de tener mucho, que ella ya padeció a su nieto hace años y no le deben de quedar demasiados jarrones en casa jajajajaja Y sí, Aiko ha sido un poquito inoportuna ahora que parecía que por fin se habían puesto a ello... Pero bueno, quizás lo hizo en el momento apropiado cofcofcof

Jajajajajaja ¿de verdad? A mí lo que me pasa cuando te leo es que cada vez que leo Haru se me viene a la cabeza mi Haru jajaja Cuando te releí la historia tiempo más tarde me dio la risa encontrarme con ese nombre. Dice Aiko que ella encantada de que te acuerdes de ella tanto, que por ser tú te deja un rato su peluche de la tortuga si hace falta❤

¡Un beso!