Desde casa de Mimi hasta la sede de Chofu no había demasiada distancia. Por ello mismo había sido que Sora había decidido pasarse primero por casa de su amiga para poder hacer algo de tiempo antes de seguir con el paseo.

En su cabeza iba dándole vueltas a lo que ella le había dicho, o más, a lo que ella le había preguntado. Había contestado de forma sincera, no era algo en lo que hubiera vuelto a pensar. Su cabeza había estado demasiado ocupada todo aquel tiempo en intentar compaginar la niña con el volver al trabajo y el recuperarse. Y no tenía nada de extraño, hasta los últimos días tampoco había dejado de sentir molestias al moverse de forma más brusca a causa de la herida. ¿Cómo podía alguien esperar que pensara en sexo?

Si bien era cierto que en los últimos meses del embarazo aunque su vida había sido igual de caótica y tampoco había tenido demasiada libertad de movimiento sí que se había resentido más por aquellos temas. Ahora, simplemente habían quedado en segundo plano y lo único que podía decir al respecto era que esperaba que fueran cambiando las cosas poco a poco. Y lo decía de forma totalmente egoísta por una vez.

Dándose cuenta del camino que había seguido, reconoció automáticamente la silueta del edificio de la sede de la JAXA, reconociendo al instante en dónde se había detenido sin darse cuenta. Estaba exactamente en el puente en el que ya casi dos años atrás Yamato le había dado la noticia de que se iba a quedar en Tokio y luego le había pedido matrimonio.

Frenó en seco, dibujando una amplia sonrisa en su rostro de forma automáticamente. Tenía los recuerdos de todo aquello borrosos, no lo podía negar, había sido demasiada información muy importante para poder procesarla de repente. Tampoco lo había visto venir porque al no tener ni la más remota idea del traslado jamás podría haber hilado todo lo demás, pero simplemente pensar en ello la hacía sonreír como lo estaba haciendo en aquellos momentos.

Asegurándose de que no molestaba a nadie, se permitió quedarse unos segundos apoyada en la barandilla, acordándose precisamente de aquellos momentos, o al menos de la parte de la había sido consciente. Acabó por acercarse a Aiko para cogerla en brazos aprovechando que estaba despierta.

- Mira, cielo – sujetándola bien con ella, incluso a sabiendas de que no se enteraría de nada de lo que ella le dijera, que simplemente atendería al sonido de su voz si tenía suerte, igualmente le habló-. Aquí tu padre me contó que se iba a quedar con nosotras. Sí, con nosotras – acercó su mano a ella, cogiendo con cuidado una de sus manitas-. ¿Qué íbamos a hacer tú y yo si no lo tuviéramos todos los días en casa, eh?

No había vuelto a pasar por allí desde aquel día, quedándole bastante fuera de mano de su rutina diaria, pero, no podría olvidar el lugar por mucho tiempo que pasara. Sacando de forma automáticamente el teléfono del bolso para poder sacar una foto de las dos con el paisaje y el edificio de fondo estuvo a punto de mandársela a Yamato. Se detuvo justo a tiempo, recordando que no sabía que iban a buscarlo y que por lo tanto si le mandaba la imagen sería demasiado delatador.

- Se la podemos enseñar luego… Ya verás qué contento se pone cuando vea que has ido a buscarlo. Aunque vamos a tener que darnos prisa si no queremos que se nos adelante y llegue a casa y no estemos… - bajó la vista hacia Aiko, dedicándole unos segundos para acabar por acercarse a ella y darle un beso en la mejilla para luego dejarla de nuevo en el cochecito.


Yamato miró la hora en el reloj dándose cuenta de que por fin era la hora de salida. No había terminado lo que estaba haciendo, pero no corría prisa de manera que podía aprovechar la tarde para ello. Prefería poder ir a buscar a Sora al estudio y así aprovechar para comer juntos y ver a la niña.

- ¿Te vas? – la voz de Mai lo distrajo.

- Ahora mismo.

- Pues dame un segundo que voy contigo. Voy a coger mis cosas – saliendo con paso rápido no tardó mucho en volver hasta dónde esperaba él.

- ¿Dónde vas?

- ¿Por qué? ¿No tengo derecho de irme a casa o qué?

- Lo digo porque te queda muy lejos de aquí y no te va a dar tiempo, ¿no?

- No voy a casa – dijo mientras que caminaban-. Tengo que ir a hacer un recado con mi hermana.

- Tu hermana… - fingió sufrir un escalofrío-. Siempre se me olvida que no eres hija única…

Llevándose un codazo por el comentario se echó a reír mientras que pulsaba la tecla del ascensor para bajar hacia la entrada principal.

- ¿Dónde has quedado con ella?

- ¿Por qué?

- Porque si quieres puedo acercarte. No me importa desviarme para que tengas algo más de tiempo…

- He quedado cerca, tranquilo – sonrió a modo de agradecimiento, saliendo del ascensor cuando por fin llegaron a la planta baja-. Gracias igual.

- Como quieras – se encogió de hombros buscando en los bolsillos de la chaqueta del uniforme las llaves para tenerlas a mano y que no se le cayeran de camino al coche. Detuvo sus pasos una vez fuera, observando a Mai-. ¿Vuelves de tarde?

- No creas que te vas a librar de mí tan fácilmente, maravilla rubia – sonrió divertida antes de girarse-. Te veo luego, y haz el favor de no babear mucho cuando llegues a casa.

Negó con la cabeza tras poner los ojos en blanco, prefiriendo ignorarla. Se centró, haciendo memoria para ver dónde había aparcado hasta que la voz de la piloto volvió a sorprenderlo provocando que diera un respingo.

- Creo que se te acaban de fastidiar los planes.

- ¿Quieres irte de una vez?

- No – sonriendo de la forma más irónica que sabía, le señaló con la cabeza hacia una zona cercana a la salida en la que daba la sombra-. Creo que lo de que no te babaras demasiado iba más en serio de lo que yo creía.

- ¿Se puede saber de qué hablas? – mirando hacia dónde ella le había indicado no necesitó demasiado tiempo para reconocer el color de cabello de Sora. Arqueó ambas cejas a modo de sorpresa a la vez que veía como ella se daba cuenta de que la había vista y alzaba la mano para saludar y comenzaba a caminar hacia él.

Se dio cuenta entonces de que venía acompañada de la pequeña. Intentó hacer memoria y pensar si Sora le había dicho algo sobre aquello, pero estaba seguro de que de ser así lo recordaría perfectamente.

- ¿No tenías prisa?

- ¿No te ibas? – le contestó a Mai antes de adelantarse unos pasos para acercarse hacia ellas, ignorando la risa de la piloto que podía escuchar de fondo-. ¿Qué estáis haciendo aquí vosotras dos?

- Dar un paseo – sonrió divertida ante la cara de sorpresa de él-. Hoy no tenía nada que hacer en el estudio… Así que hemos venido a buscarte para ver si quieres comer con nosotras por aquí.

Sonrió a modo de respuesta, dando un paso hacia la pelirroja para poder posar la mano en su cintura y así acercársela para poder saludarla con un corto beso antes de girar hacia la pequeña y observarla.

- ¿Has venido andando hasta aquí?

- Sí, pero he pasado por casa de Mimi para hacerle una visita, así que me lo he tomado con calma. Hola Mai – saludó al darse cuenta de que se había acercado hacia ellos cuando él fue hacia Aiko.

- Hola – saludó, deteniéndose a observar a la niña antes de mirar hacia Sora-. ¿Y este honor? Podrías haberme avisado así avisaba a la gente para que viniera a ver que el aburrido este en el fondo sabe poner unas caras de tonto profesionales.

- Mai, repito, ¿tú no te ibas?

- He venido a saludar, borde – negó con la cabeza, teniendo que darle la razón finalmente-. Me voy, que he quedado con mi hermana antes de que alguien me eche otra vez.

Quedándose solos, Yamato ignoró a Mai totalmente alargando los brazos para coger a Aiko en brazos. A pesar de que entre que iba y venía contaba con poco tiempo para comer, desde que se había reincorporado al trabajo no dejaba pasar la oportunidad para poder estar con ella.

- ¿Cómo se te ocurrió venir hasta aquí?

- Pues… me apeteció – sonrió, acercándose hacia ellos-. Y además, tengo una foto que enseñarte. Pero luego, que ya que he venido hasta aquí para que puedas comer en paz y aprovechar algo más el tiempo, será mejor que busquemos dónde comer.

- ¿Aiko?

- He aprovechado para que comiera antes de salir de casa de Mimi, así podía hacerlo más tranquilamente.

Asintió, haciéndole un gesto a Sora para echar a andar, dándose así a entender que pensaba llevar él a la niña en brazos hasta que llegaran a su destino. La pelirroja sonrió, caminando a su vez, alcanzándolo para colocarlo a su altura.

- ¿Tienes algún sitio en mente? – le preguntó a Sora.

- Sí, he visto por el camino un sitio que me ha llamado la atención.

- Pues vamos… Porque yo no tengo demasiada idea de lo que hay por esta zona. Cuando me quedo a comer siempre ha sido dentro de la sede – explicó-. ¿Por dónde has venido?

- Pues… Hemos pasado por Jindaiji – dejó caer-. Es el camino más corto desde casa de Mimi.

- ¿Qué tal va? – distraído con la pequeña, no se dio cuenta.

- Pues… montando el drama porque dice que pesa más la barriga que ella. Estaba sola cuando llegué, Koushiro y el niño se habían ido a la playa. Así que había estado probando nuevas recetas de tartas…

- Nuevas recet… - giró la cabeza hacia Sora-. ¿Has estado comiendo tarta hasta ahora?

- ¿Yo? ¿Por quién me tomas? – echándose a reír abiertamente se fijó en cómo él saludaba a un grupo que acababa de pasar por su lado y se les había quedado mirando.

Acabando por unirse a la risa de Sora, continuó caminando hasta que se dio cuenta del camino que ella le dijo que había tomado. Solía pasar intencionadamente muchas veces por aquel lugar. A diferencia de ella, él sí que recordaba cada segundo de aquel día. Lo nervioso que había estado hasta que finalmente había decidido que era el momento era algo que… Ni siquiera en cualquier de los despegues se había puesto tan sumamente nervioso.

Podría reírse de sí mismo en aquellos momentos ya que era bastante evidente cómo iba a salir aquello, pero era demasiado importante para él como para poder tomárselo de una forma más relajada. Mirando de reojo hacia Sora, acabó por decidir que por mucho que quisiera llevar a la pequeña en brazos, hacía demasiado sol para ella.

- Espera – se inclinó para poder dejarla de nuevo en el carricoche, colocando bien la capota para que le diera sombra.

- Sí, mejor… No vaya a ser que haya decidido parecerse también a ti en eso y resulte que se queme con oler el sol.

- ¿Por oler el sol? ¿Tan grave es ya?

- ¿Tengo que recordarte la vez en Grecia que se te olvidó echarse crema tras el cuello y acabaste más rojo que mi pelo?

Frunció ligeramente el ceño por el comentario de ella, riéndose finalmente antes de pasar su brazo en torno a la cintura de su esposa para poder caminar con ella a su lado, lo más pegada que pudo durante unos segundos para poder inclinar la cabeza y hablarle de forma más confidencial.

- Realmente, prefiero acordarme de otras cosas de ese viaje… - esperó unos segundos antes de dejar ver que se estaba riendo-. Como lo mucho que te gusta despertarte porque alguien te tira a la pis…

- Si empezamos a sacar los trapos sucios de la piscina creo que tengo las de ganar, Ishida…


AnnaBolena04: al menos los intentos fallidos se ven compensados de otra forma con visitas sorpresa a la salida del trabajo. Así que que tengan cuidado la gente de Chofu porque se prevé una subida del nivel de los ríos porque a alguien se le va a caer demasiado baba porque Aiko haya ido a buscarlo. Y ya no se diga del padre que, por el momento, me refería simplemente e Mai en modo fangirl. Al menos no estaba Hideki con ellos dos que sino seguro que le toca a él padecer el ataque fangirl de Mai.

Por el momento parece que sobreviven en casa los Ishida gracias a la adorabilidad de la niña. A ver si las cosas siguen calmada o cómo va la cosa... ¡Besitos de tortuguita!

Beyond and Epic Night: tiene un master en la materia de lanzarle puñales a Sora. El problema con Mimi es que siempre suele demasiado bruta y por eso no suele funcionar como foco de confesiones, pero esta vez parece que se ha comportado algo más. O al menos ha conseguido sacar el tema mínimamente sin que la pobre mujer huya bien lejos.

Pobrecitos Andrews de este mundo, no sé yo hasta qué punto sería buena idea el hecho de que a tu Haru le saliera un Andrew rondando. Creo que el de mi versión de los hechos tiene de sobra con que cierto rubio lo haya intentado matar con la mirada sin tener nada de lo que se le pudiera acusar de verdad. Y ya he visto que has subido cositas nuevas hoy, pero bueno, ya me pasaré leyendo de noche porque estoy actualizando ahora en miniratito que tengo antes de ponerme a hacer cosas.

¡Un beso!

Guest Vecina: jajajaja me refería al pelirrojito porque va a ser más impacto óptico para el pobre Taichi. Que no sé yo si va a sobrevivir a ver a su miniél correteando por ahí con un miniSora los dos ahí porque claro, están aprendiendo a jugar con la pelota todavía. Van a tener que mandarlo a terapia de preparación para sobrellevar esa escena.

Es mejor que lo escuche de gente más cercana que le diga que lo que pasa es normal y que casi que lo raro sería que no ocurriera. Y que Mimi sea tan directa ayuda bastante, supongo, por eso he decidido usarla a ella como primera toma de contacto al tema. A ver si son capaces de sobrevivir bien a esta temporada que al menos aquí está todo el mundo avisado y deberían de demostrar que tienen una mente adulta y no neuronas y hormonas de dicisieteañeros.

Pues según he leído en la prensa desde el jueves pasado se han registrado 349 incendios en toda la comunidad. Hoy a primera hora cuando salí de casa olía a bosque chamuscado y eso que en teoría lo gordo está más lejos de donde yo vivo y que solo quedan 39 activos... Pero vamos que es una mezcla de asco, pena y ganas de meterles las ganas de quemar cosas por dónde yo te diga - por lo no poner una burrada peor - a los responsables que para qué vamos a hablar, vecina. Un fénix gigante les azuzaba yo de verdad...

¡Bicos grandes! Y disfruta de lo que queda de carnaval.