- ¿Qué haces?

Sora tomó asiento al lado de Yamato. Era fin de semana por fin y ninguno de los dos tenía nada qué hacer más que aprovechar el día para descansar. Con las ventanas de casa abiertas para que entrada algo de brisa, el rubio se había quedado sentado en la cama aprovechando para sacar el álbum que Sora le había dado por el aniversario.

- Pues actualizarlo, ¿no se supone que es lo que tengo qué hacer con él? – señaló con la cabeza hacia su otro lado.

Curiosa, se estiró para poder ver lo que tenía donde le había señalo, encontrándose encima de la cama la fotografía que había sacado ella en el puente de Jindaiji. Sonrió automáticamente antes de volver a su sitio.

- ¿Necesitas que te acerque algo?

- No, ya casi está – asintió mientras que finalmente la cogía para empezar a echarle el pegamento por detrás y poder colocarla en su lugar. Había estado escribiendo la fecha para dejar constancia y ahora tras colocar la imagen-. Hecho, ¿qué te parece?

- ¿Qué más has ido pegando?

- No te lo pienso enseñar hasta que me quede sin hojas – sonriendo de medio lado, lo cerró.

- ¿Ah sí? ¿Y se puede saber por qué?

- Bueno, ahora es mío y puedo usarlo en tu contra – estiró algo más la sonrisa.

Divertida, intentó estirarse para cogerlo, alargando las manos, esperando pillarlo desprevenido sin conseguirlo, ya que lo alejó hacia el lado contrario en el que estaba.

- Quietecita – lo apartó algo más, viendo como volvía a intentarlo-. Ahora me te esperas para poder verlo.

- Pero yo quiero saber qué has ido pegando en él, que ahí hay más cosas, que no estaba tan lleno cuando te lo di – alargó la mano otra vez, encontrándose con la de él sujetando su muñeca.

Arrugó la nariz, intentando fingir enfado por el gesto, pero sin conseguirlo demasiado. Intentó, ya simplemente porque la situación la entretenía, cogerlo con la otra mano, acabando igual que la anterior vez.

- Sería muy triste que no fuera capaz de sujetarte. En teoría se supone que debería de tener buenos reflejos – empezó a reírse al ver el gesto de ella.

- ¿Mejor me quedo calladita, verdad? – echándose a reír se fijó en la expresión de él.

- ¿Por qué? ¿Puedes ponerlo en duda?

- Bastante…

Se revolvió para que la dejara acercarse hasta él, pasando una de sus rodillas al otro lado, aprovechando para quedarse sentada sobre Yamato, aún sin que le hubiera soltado las manos.

- Creo que te va a costar un poco más de trabajo, que esto hubiera colado hace unos años, pero ahora estoy más acostumbrado a otras cosas – soltándola, movió la mano con rapidez para terminar de alejar el álbum de ambos.

- Bah – protestó, usando su liberta de movimiento para dejar las manos entrelazadas tras el cuello de él.

Sonriendo al darse cuenta de los gestos de Sora, posó las manos en su cintura, acercándosela. No había vuelto a intentar ningún acercamiento desde que la niña los había interrumpido días atrás. Pensaba seguir las indicaciones que le había dado la doctora, pero, si ella parecía estar dispuesta, ¿por qué no intentarlo? Dudaba estar interpretando mal las intenciones de Sora al haberse sentado sobre él, ¿o se equivocaba?

- Yamato… A estas alturas esa cara de concentración extrema que pones cuando le estás dando vueltas a algo es más delatadora que tener un cartel luminoso encima de la cabeza – le dijo divertida-. ¿Qué pasa?

- Nada – contestó-. O al menos nada de lo que no pueda salir de dudas rápidamente.

Queriendo entender a lo que se refería, cuando se acercó hacia ella para poder alcanzar así sus labios, no se apartó, sino que acortó rápidamente la distancia. No se había acercado a él buscando aquel tipo de contacto como bien podría haber hecho tiempo atrás, pero cuando se había colocado sobre él no había podido evitar pensar en que quizás fuera buen momento para intentarlo y por eso lo había hecho.

Enredó sus manos en su cabello, acercándolo más a ella de esa forma, sonriendo entre el beso al sentir como subía sus manos por sus costados para abrazarla mejor y poder así pegársela por completo. Fue ella misma quien arrastró sus manos por el cuerpo de él para buscar el borde de la camiseta del pijama y tirar así de ella hacia arriba, buscando tener más contacto con él.

Apartó las manos para dejarla maniobrar. No había malinterpretado las acciones de Sora y lo agradecía porque realmente estaba echando de menos aquellos momentos entre ambos desde que sabía que no había impedimentos médicos para ello. Intentó tomarse las cosas con calma y dejarla a ella llevar el control de la situación, pero en cuanto sintió sus labios en su cuello. Cerró los ojos, cerrando las manos con fuerza en torno al camisón que llevaba ella, dejándola hacer, tensándose.

La escuchó reírse al volver a subir hacia sus labios, dedicándole un beso antes de soltarlo y levantar los brazos indicándole así que podía quitarle la prenda. Tardó apenas unos segundos en notar como desaparecía, siendo lanzada hacia el mismo punto en el que había dejado el álbum momentos atrás.

- Ten cuidado… - murmuró al verse descubierta.

- Tranquila – sonrió posando las manos sobre la cadera de ella, rozando con suavidad el borde de la única prenda que le quedaba puesta.

La había escuchado quejarse demasiadas veces como para ahora simplemente dejarse llevar por las ganas de estar con ella y hacer algo que pudiera molestarla. Giró para cambiar las tornas y poder tomar la situación de ventaja, manteniéndole la mirada unos segundos antes de dejar un beso en la punta de su nariz.

Hacía demasiado tiempo que ni siquiera había podido observarla de aquella manera y aunque hubiera aprovechado para hacerlo, prefirió tampoco perder tiempo con aquello. Sabía que no estaba del todo segura respecto a su aspecto todavía aunque se hubiera hartado de decirle que no eran más que tonterías, de manera que no quería incomodarla. Posó la mano en su vientre, en la parte alta, aprovechando para acariciar su piel así antes de empezar a besar su cuello lentamente, tomándose su tiempo antes de descender por su cuerpo.

Sora se dejó colocar, acomodándose bajo Yamato y dejándolo hacer simplemente. Se dio cuenta perfectamente de que estaba intentando no fijar la vista en ninguna parte en concreto, agradeciéndolo interiormente. Cerró los ojos al empezar a sentir sus besos, relajándose e intentando disfrutar del momento.

Tardó en volver a entreabrir los ojos, buscando atraer a su marido hacia ella para poder reclamar así su atención y darle un beso. Había algo extraño… En otras ocasiones simplemente la idea de estar con él había sido capaz de erizarle cada centímetro de piel del cuerpo, incluso que simplemente dejándose en un momento intimo como aquel él fuera capaz de hacerla alcanzar el clímax sin intentarlo. Muchas veces se había dicho que tenía que ser un motivo psicológico ya, y, en aquellos momentos, ni siquiera sus caricias y besos estaban consiguiendo que sintiera algo que tan siquiera se le pareciera.

Aprovechó el beso para ganar algo de tiempo, intentando dejar la mente en blanco y simplemente dejándose llevar, enredando sus dedos en el cabello de él, atrayéndolo y devolviéndole la sonrisa cuando se separó con ese gesto volviendo a recorrer su cuerpo con sus manos, llegando ahora hasta el borde de la ropa interior, rozándola con suavidad sobre la tela.

Cerró los ojos, molesta. ¿Por qué no estaba sintiendo nada? ¿Qué estaba pasando? Mantuvo los ojos cerrados incluso mientras que lo sentía acariciar la cara interna de sus muslos, empezando a dejar suaves besos por la piel de su vientre, bajando hasta llegar casi a la cicatriz. Fue en ese justo momento cuando se revolvió buscando apartarse.

- Lo siento – dijo él rápidamente-. ¿Te he molestado?

No obtuvo respuesta, desviando ella la mirada hacia un de los laterales, esquivándolo. Frunció el ceño, completamente confuso al ver la reacción de ella, quedándose arrodillado sin atreverse a volver a hacer nada.

- ¿Sora? – reclamó su atención de nuevo, consiguiendo que volviera a girarse, esquivando su mirada -. ¿Qué pasa? ¿Te he hecho daño?

- No – contestó para evitar asustarlo, no atreviéndose a decir lo que realmente estaba pasando-. No pasa nada, tranquilo. Es solo que no me gusta que… te acerques a la herida, es todavía demasiado evidente y… No me gusta. Pero sigue…

La observó unos segundos estando a punto de hacerle caso y continuar. A pesar de que ella apenas había dado respuesta a sus acciones, llevaba demasiado tiempo sin hacer absolutamente nada con su esposa que le costaba pensar con claridad. Pero la conocía demasiado bien como para tomarse unos segundos más.

- ¿Estás completamente segura?

- Claro – respondió-. Yamato… te he empezado a rondar yo…

- ¿Y qué? – empezó a darse cuenta de lo que pasaba, recordando las palabras de la doctora-. Sora, ¿de verdad quieres hacer esto?

Ladeó ligeramente la cabeza, sin atreverse a contestar de palabra. Si mentía lo sabría automáticamente ya que la conocía demasiado bien y se negaba a admitir lo que realmente pasaba en voz alta. Lo que no esperaba fue sentir como algo rozaba su hombro.

- Toma – le dijo tendiéndole el camisón-. Póntelo.

- Yamato… - negó con la cabeza incorporándose sobre sus codos-. De verdad que…

- Sora… Creo que los dos sabemos cómo son las cosas cuando realmente quieres hacer algo, ¿o me equivoco?

Sin decir nada, alargó la mano aceptando la prenda que le tendía, no llegando a ponérsela al principio, pero sí que colocándola por encima de su cuerpo para cubrirse. No sabía ni cómo comportarse ni qué decirle, apenas se atrevía a mirarlo de forma directa.

- Lo siento mucho – dijo finalmente, intentando mantener el tono constante-. De verdad que lo siento mucho.

- No pasa nada, Sora.

- Sí que pasa, no me mientas – le dijo -. Claro que pasa…

- Vale – admitió, levantándose para dejarle su espacio y recuperar su camiseta-. Sí que pasa, ¿y qué? Sabíamos que esto podía pasar, ¿qué quieres que haga? ¿Qué siga a sabiendas de que no quieres?

- Claro que quiero – contestó automáticamente-. Pero… No sé qué es lo que me pasa. No lo entiendo pero no… Es como si no reaccionara como antes.

- Pues… es lo mismo – notando la incomodidad y el apuro de ella intentó relajar el gesto-. No vamos a seguir a sabiendas de que tú no estás disfrutando. Me niego… Te he visto dejarte sin más en otras ocasiones y no podían ser más diferentes de esta. Podemos esperar.

Sentándose finalmente, se puso el camisón para evitar empeorar la situación volviendo a mirar a Yamato con la disculpa presenta aún en la mirada. Notaba un nudo en la garganta que apenas la dejaba poder articular palabra.

- Voy a darme una ducha – le dijo él de repente-. ¿De acuerdo?

Asintió, no queriendo continuar la conversación más allá en aquellos momentos. Entendía que necesitara su espacio y ella no iba a decir ni media palabra. Yamato no la necesitaba cerca y ella prefería estar sola para pensar.

Cuando sintió la puerta cerrarse se dejó caer de nuevo hacia atrás en la cama. ¿Qué acababa de pasar ahí? ¿De verdad iba a tener que darle la razón a Mimi sobre aquello? ¿De verdad no quería? ¿Cómo no iba a querer? ¿Cómo podía ser posible aquello? Cuando se había acercado a él lo había hecho a sabiendas de lo que pasaría… ¿Se autoengañaba a sí misma y realmente no quería? ¿Era su propia cabeza diciéndole lo que tenía que hacer? Eso parecía. Era el resumen de su propia vida… Pero, aquello no le afecta solo a ella y tampoco estaba de acuerdo con la situación. Resopló, decidiendo que ponerse en pie sería la mejor opción.

Recogió el álbum y las cosas que habían caído al suelo antes de salir de la habitación queriendo dejarle su espacio a Yamato cuando saliera del baño. Ella necesitaba despejarse también y no conocía mejor forma que yendo en busca de su pequeña. Esperaba que al menos estuviera despierta y le sirviera para poder distraerse.


AnnaBolena04: al rubio le ha gustado ese álbum mucho más que el reloj que le regalaron por el aniversario y nadie va a poder ponerlo en duda. Aunque si se va a dedicar a poner las fotos de la niña allí también le va a durar más bien poco al pobre, porque seguro que tienen ya muchísimas y eso que apenas tiene más o menos dos meses de vida xDDD

Pero claro, no todo iba a ser tan bonito porque sino ya sabéis que no me quedo a gusto jajajaja Parece que han llegado los problemas también conocidos como descubrir lo que realmente está pasando y Aiko solo evitó que lo descubrieran antes de la cuenta. A cierto rubio me parece a mí que le espera una temporada de calor veraniego que va a llevar muy, pero que muy mal...

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: sí, llegó, llegó. Créeme que llegó. Madre mía vaya manera de jarrear y de azotar el viento ayer... Y yo en medio de la calle intentando llegar a casa jajaja Que el camino era corto y llegue a casa que me compensaba más meterme en la ducha directamente que intentar secarme y eso que llevaba pareguas y chubasquero. Al menos creo que ya se han apagado todos... Así que no me quejo.

Mai necesita meterse con él, sino no se queda a gusto, eso ya lo sabemos todos. Que en el fondo le tiene mucho aprecio, peeeero es que es demasiado entretenido picotearlo. Aunque yo de ella empezaría a tener cuidado no vaya a ser que el mal humor que pueda arrastrar Yamato por ciertos problemitas por casa acabe pagándolo ella.

La referencia a Grecia puede ser interpretada como se quiera. Creo que la escribí haciendo referencia a la piscina cuando acabó tirándola a ella, peeeeeeeeeeeeero te dejo que la utilices como más te guste jajajaja Y hablando de la abstinencia... Aquí damos la bienvenida. Porque claro, la otra vez había sido porque Aiko se les había echado a llorar... Ahora llega la realidad en forma de tortazo en toda la cara y los debe de haber dejado hechos un cromo y en error neuronal total. A ver cómo encajan esto con esas formas de ser que tienen los dos... También aprovecho para decir que esto se va alargar un poquito en el tiempo y que precisamente lo que tú quieres ver va a ir viéndose de forma gradual cofcofcof Y también te digo que no es él quien peor lo va a llevar cofcofcof

Y me voy corriendo al turno de tarde vecina que ya es hora. ¡Bicos grandes!