Cerró la puerta del baño tras él intentando relajarse. En aquellos momentos la frustración del momento estaba queriendo salir en forma de enfado y era plenamente consciente de que nadie tenía la culpa de lo que había pasado y que estaba más que avisado. De manera que no quería enfadarse y acabar pagándolo con Sora.

Era uno de los principales motivos por los que se había ido al baño buscando algo de intimidad. El otro… simplemente estaba relacionado con el hecho de que realmente necesitaba una buena ducha fría.

Se acercó hacia el lavamanos, apoyando las manos en él, intentando relajarse y centrar la cabeza en cualquier otra cosa menos en la situación en la que habían estado hacía apenas unos minutos. A pesar de todo agradecía el haberse dado cuenta a tiempo de que algo estaba pasando… Mentiría si dijera que no se había dado cuenta de que Sora se comportaba de una forma un tanto dejada, pero se había dejado llevar sin más.

Cerró los ojos, resoplando. Había sido ella la que había empezado. Y cuando había dudado había sido ella tambien la que le había dado pie a continuar… No entendía cómo habían podido pasar de un extremo al otro… Resopló, girándose finalmente para abrir el agua de la ducha y quitarse la ropa para poder meterse en ella.

Necesitaba refrescarse las ideas en absolutamente todos los sentidos de la palabra refrescar. Sin duda, la mejor idea de ese día había sido alejarse de la pelirroja hasta que se calmara, lo último que le apetecía era acabar discutiendo con ella.

Cuando volvió a salir del baño, se encontró la habitación vacía y las cosas colocadas de nuevo encima de la cama. La ducha había servido para relajarlo y conseguir que pudiera quitarse de encima las ganas de poder ido a más con Sora de una vez… No se arrepentía tampoco de no haber querido seguir. Solo esperaba que ella no se hubiera molestado por las formas en las que se había ido ni por cómo se había alejado de ella. No le apetecía tener ese tipo de conversación aquel día para rematarlo.

Saliendo de la habitación, bajó las escaleras, dándose cuenta de que se había quedado sentada en el sofá y que tenía en brazos a Aiko. Relajó el gesto del todo al terminar de ver a la pequeña decidiendo que la mejor idea que podría tener en aquellos momentos era centrarse ella.

- Mira quien viene – escuchó como Sora le decía a la niña antes de girarse hacia él.

- ¿Se ha despertado?

- Estaba despierta cuando fui a buscarla pero la tenían entretenida los digimon – explicó acercándosela cuando lo vio alargar los brazos para cogerla-. Voy a aprovechar para hacer una llamada.

Asintió, no queriendo pensar en si aquello era cierto o estaba buscando algún motivo para darle esquinazo un rato más. Simplemente cogió a la pequeña y se sentó en dónde antes había estado Sora, acomodando bien a Aiko. No siguió a su esposa con la mirada por las escaleras como salía hacer normalmente sino que se centró únicamente en la pequeña. Posó la mano sobre ella, acabando por empezar a mover sus dedos en su barriguita, haciéndole cosquillas.

Apenas tardó unos segundos en olvidarse de los motivos que hubiera podido dejarlo con el humor cambiado. No le sorprendía, solía ser el efecto que la niña tenía en él siempre. Sonrió, relajándose ya del todo y centrándose únicamente en ella viendo como empezaba a hacer algunos ruiditos ante las cosquillas que le estaba haciendo su padre.

Sonrió sin poder evitarlo, entretenido con la reacción de ella viendo como se acercaban también los digimon al escucharla.

- ¿Qué? ¿Tienes cosquillas? – le dijo a la pequeña continuando con lo que estaba haciendo, hasta que se fijó en la cara de Aiko.

Aquello hizo que se detuviera, fijándose entonces en cómo en su cara parecía estar formándose una pequeña sonrisa. Quizás reflejo de las cosquillas o simplemente por estar con él, pero sus pequeños labios se habían curvado en una ligera sonrisita.

Se quedó congelado mirando hacia ella, dándose cuenta de que ampliaba más la sonrisa, haciendo finalmente un nuevo ruidito mientras que movía los brazos hacia él. No supo ni siquiera cómo reaccionar, simplemente mirándola con la más sincera de sus sonrisas. No solía fingirlas, pero había algún tipo de gestos que parecían ser más sinceros que otros y ese era uno de esos casos. Su hija acababa de sonreírle por primera vez y parecía querer seguir jugando con él. ¿Qué más podía hacer él que mirarla completamente hipnotizado?

- Con eso no me vas a comprar para que deje de hacértelas – consiguió reaccionar, repitiendo sus movimientos escuchándola repetir los mismos sonidos.

Sora bajaba con el teléfono en la mano. Había sido sincera cuando le había dicho que iba a hacer una llamada y ahora, al encontrarse aquella escena, no pudo más que quedarse mirándolos sin atreverse a llamar la atención de ninguno de ellos. Había podido ver el gesto de la pequeña al estar desde un punto más elevado y, sin poder evitarlo, lo agradecía más que nunca.

Desde que le había sonreído a ella varias veces había tenido muchas ganas de que lo hiciera también con él, pero, después de lo que les había pasado antes en la habitación sabía que aquello era justo lo que necesitaba Yamato para olvidarse de todo. Y ella, al verlos, también. Se acercó finalmente, haciéndose notar y viendo como los ojos de la pequeña la buscaban haciendo que él girase la cabeza hacia ella.

- ¿La has visto?

- Sí – se acercó a la mesa para dejar el teléfono y volvió a caminar hasta el sofá para quedarse sentada ella también-. Claro que la he visto… Y a ti también te he visto – riéndose ligeramente se acomodó-. Te debe de haber echado de menos desde que estás menos tiempo y ahora quiere jugar contigo. Ya sabes lo que te toca…

Levantó la vista hacia Sora, solo unos segundos, para que notara que su humor se había calmado del todo, no tardando más en volver a repetir sus actos de antes con Aiko, usando ahora las dos manos al dejarla sobre sus rodillas.

Sora se había quedado en la cocina, preparando las cosas para la cena mientras que Yamato había ido a echar a Aiko tranquilamente. Había pasado gran parte de la tarde jugando con ella y aprovechando el tiempo junto a ella. Por suerte, de esa forma parecía haberse olvidado de lo que había pasado entre ellos y no estaba de mal humor.

Cuando él volvió a la cocina, se quedó apoyado en la mesa, observando los movimientos de Sora hasta que decidió reclamar su atención carraspeando.

- ¿Quieres cenar fuera?

- Ya he empezado a hacer la cena – le contestó dando un respingo al no haberlo escuchado.

- Me refería a hacerlo en la terraza – sonrió ligeramente-. ¿Llevo las cosas?

- ¿Te apetece?

- Hace buena noche, ¿no crees?

Asintiendo a modo de respuesta, volvió a centrarse en la comida. Aquello era buena señal aunque sabía que lo mejor iba a ser que hablasen directamente del tema. Si lo dejaban pasar sin más posiblemente acabara explotando por otra parte y hacía ya tiempo que ella había aprendido a que con Yamato las cosa era mejor cogerlas de frente antes de que pudieran empeorar por sí solas.

Cuando hubo terminado de prepararlo todo, cogió las cosas y subió las escaleras dándose cuenta de que se acercaba hacia ella para ayudarla a llevarlas hasta la mesa. Le sonrió a modo de agradecimiento antes de ir tras él.

- ¿Ya han cenado los digimon?

- Como todas las noches, no vaya a ser que cierta señorita no pueda conciliar el sueño sin ellos presentes..

Se rio asintiendo a lo que ella le decía antes de centrarse por unos segundos en la comida, observando lo que había preparado ella. No dijo nada sobre el tema, sirviéndose agua antes de hacer lo mismo con el vaso de ella.

- Mejor – comentó finalmente-. Así podemos hablar sin que metan el hocico donde nadie los ha llamado…

Los ojos canela de Sora se quedaron clavados en él. ¿Había estado pensando lo mismo que ella? Logró asentir, dejando que fuera él quien dijera algo para ver por dónde iba a ir aquella conversación.

- No estoy enfadado – aclaró directamente-. Ya te dije que la doctora había hablado conmigo aquel día en privado y me dijo lo que había.

- Ya – bajó la mirada unos segundos antes de volver a buscar la de él-. Pero una cosa es eso y otra lo que te hice antes.

- Paré yo – aclaró.

- Ya, porque me conoces y sabes que no estaba colaborando. Los dos sabemos quién tiene la culpa de esto, así que no intentes disimularlo.

- Nadie tiene la culpa, Sora. No creo que lo hayas hecho queriendo, porque entonces sí que me enfadaría… Y creo que tendría motivos más que de sobra para enfadarme.

El tono que usó en aquellas palabras hizo que ella se relajara ligeramente, acabando por dibujar una leve sonrisa.

- Mimi me estuvo tanteando con el tema la última vez que estuve con ella. No entendía muy bien de lo que me hablaba, pero… Creo que ahora sí. Espero que no pienses que no quiero estar contigo… es que simplemente no, no reacciono como debería.

- Porque no tienes ganas, Sora. No me voy a traumatizar, se supone que es normal, ¿no? No quiero que fuerces las cosas porque yo me pueda quejar o no. Ya tendrás gana y te prometo que entonces vamos a recuperar muy intensivamente todo el tiempo perdido – alargó la mano para posarla sobre la de ella.

- Pero cuando me acerqué a ti antes no lo hice pensando en ti. Lo hice porque quería hacerlo – bajó la mirada hacia las manos de ambos.

- Y me gusta oírlo, pero tampoco vamos a forzar las cosas, ¿de acuerdo? Creo que prefiero hacer las cosas así a lo de antes…

- Lo siento – se disculpó de nuevo-. Tendría que habértelo dicho cuando lo empecé a notar – o más bien a no notar.

- Ahí tengo que darte la razón – perdió toda la seriedad al reírse al decir aquellas palabras-. Hubiera sido todo un detalle por tu parte.

- Lo siento – repitió.

- Deja de sentirlo, ¿de acuerdo? Nada que un rato bajo el chorro de agua fría no remediara.

- Ya… pero… - se le había subido el color a las mejillas mientras que hablaba-. Creo que ni siquiera yo estaba demasiado segura de lo que estaba pasando si te soy sincera. La otra vez que Aiko se puso a llorar no llegamos hasta tal punto de tener que planteármelo.

- Eso te iba a preguntar, si no habías notado algo esa vez.

- No, ciertamente no, sino no te habría ido a rondar antes – comentó levantando la vista hacia él. Hizo una pausa quedándose pensativa-. ¿Y qué vamos a hacer?

Se encogió de hombros ante la pregunta de ella. Realmente era una pregunta complicada y que no sabía como contestar, pero se tomó sus segundos intentando llegar a un tipo de idea que pudiera servirle para algo.

- Yo creo que por el momento intentar no forzar las cosas. ¿Qué te parece? Y si vuelve a pasar lo que nos ha pasado hoy me lo dices antes de ir a más. Depende de ti, Sora , eres tú la que está todavía recuperándose, tú pones los límites, ¿de acuerdo? Yo solo te pido frenar a tiempo…

- Me parece una buena solución. ¿Y qué te parece si empezamos a cenar? Tengo hambre… - el rojo que había subido a sus mejillas se hizo más intenso al poder escucharse el sonido de su estómago quejándose según había empezado a hablar.

Aquello, por suerte para ambos, hizo que Yamato se echara a reír, asintiendo a lo que ella decía. Había sido un accidente, el no saber cómo reaccionar a lo que estaba pasando, eso era todo. Podrían solucionarlo o al menos aprender a manejarlo hasta que todo estuviera bien.

O eso esperaba, por el bien de su propios nervios.


Beyond and Epic Night: sí, totalmente de acuerdo. Especialmente personajes como ella que siempre quieren anteponer que los demás estén bien y contentos a lo que realmente necesiten. De manera que en estos temas funciona exactamente igual... Eso y que a la pobre mujer la ha pillado por sorpresa porque no entendía demasiado lo que le pasaba todavía hasta que ha sido más que evidente, porque, claro, ¿cómo iba a ser que no le apeteciera? Seguramente que ni se había hecho esa pregunta en serio hasta ese momento.

Por el momento llega Aiko a salvar la situación y distraer por completo a su padre al cual se le ha caído por completo la baba. Ahora veremos si son capaces de cumplir esta especie de acuerdo al que han llegado entre ellos...

¡Un beso!

AnnaBolena04: y la cosita por fin ha sonreído a su pobre padre y, sin duda, en el mejor momento en el que podría hacerlo. Así se le han pasado al pobre todos los males y cualquier rastro de mal humor que le pudiera quedar. Parece que la niña tiene un sentido para adivinar cuando es mejor reclamar la atención de Yamato para evitar que se ande dando cabezazos por las esquinas.

A ver si es verdad y consiguen sobrevivir a esta temporada. Ninguno tiene muy claro cómo tomársela por el momento ni cómo reaccionar a lo que está pasando. Ya sabemos todos lo mucho que les gustaba estos dos entretenerse a puerta cerrada - o no tan cerrada - cuando se quedaban solitos... Ahora solo falta saber si esto puede afectarlos o no.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: es que me hace falta un caramelito de menta cofcofcof

Pues no tengo ni idea de si afecta a todas por igual o el tiempo que les afecta... De hecho tampoco tenía demasiada idea sobre el tema. Mis búsquedas de google son un poquito siniestras últimamente... sí jajaja. La cuestión es que está relacionado con la adaptación de la madre a la vida después de parto - aunque eso a Sora no le afecte porque ella fue por cesárea -, y a la alimentación del bebé. Durante la lactancia bajan los niveles hormonales responsables del deseo sexual y eso ya depende de cada persona xD

Yamato estaba dándose cuenta de que igual no reaccionaba igual que siempre ella, pero le estaba dando un poquito igual, seamos sinceros jajaja Lo que le ha pasado es que ella de repente se le ha apartado, y claro, eso ya le hizo saltar las alertas y darse cuenta de que algo raro estaba pasando. No es solo que se haya dado cuenta porque la conoce demasiado bien, eso ya ha sido a posterior... Pero bueno, al menos al pobre le ha vuelto a salvar el día la niña. Ya se le han pasado todos los males de golpe y se ha babado entero y verdadero jajaja

Así cualquiera esquiva una crisis jajajaja Aiko al rescate de su padre... A ver lo que le dura.

¡Un bico grande! Y disfruta del fin de semana.