- No me puedo creer lo grande que está Daigo ya…

Habiendo tomado asiento al lado de Koemi en una de las terrazas de la avenida principal que daba a la calle en la que vivían los Yagami, Sora se quedó observando hacia el pequeño. Apenas había podido verlos desde que había empezado el verano y ahora habían estado unas semanas fuera por vacaciones.

- Lo sé, cuando me he puesto a ponerle el bañador que le compré hace un par de meses le quedaba pequeño – riéndose se quedó observando como el niño intentaba ponerse de puntillas de forma torpe para poder ver a Aiko, curioso-. ¿No llegas todavía? Mira ven, que yo te la enseño.

Cogiendo al niño por debajo de los brazos, tiró de él para poder dejarlo sentado encima de sus rodillas y que pudiera verla desde allí. Sora sonrió, haciendo lo mismo con Aiko para poder sacarla así y que quedara en sus brazos. Koemi vigiló los movimientos del niño, sabiendo lo nervioso que solía ser, casi con miedo de que pudiera hacerle daño sin querer a la pequeña, pero pareció quedarse simplemente observándola detenidamente.

Giró la cabeza hacia su madre volviendo a mirar hacia ella, empezando a reírse y querer alargar la mano hacia ella para poder tocarla.

- Ten cuidado, Daigo…

- No te preocupes – le dijo Sora, haciéndoselo más fácil al niño, sonriendo al ver su comportamiento.

Llegando por detrás de ellas, tras haberse entretenido pidiendo, Taichi y Yamato alcanzaron a ver la escena, entretenidos.

- ¿No la había visto todavía? – preguntó confuso el rubio.

- Creo que no. Con todo el caos que hemos tenido nosotros dos últimamente y las vacaciones creo que no… - Taichi asintió, observando a los pequeños.

- Wow… - Sora se quedó mirando hacia ellos dos, despistándose de los niños, viendo cómo se quedaban con cara de sorpresa-. Creo que no so había visto al lado el uno del otro tan directamente todavía.

- ¿Y qué? – preguntó el castaño sin entender nada, sin fiarse demasiado de lo que pudiera decir su amiga.

- Pues… Que tú has vuelto bastante moreno de las vacaciones… - empezó a reírse finalmente sin necesidad de tener que dar más explicaciones.

Girando la cabeza hacia Taichi, Yamato se quedó mirando hacia él, dándose cuenta también del exagerado contraste, negando con la cabeza, prefiriendo ignorar el tema sobre su incapacidad de ponerse moreno hiciera lo que hiciera, acercándose hasta dónde estaban los niños.

- No te preocupes, a él también hay que echarle la crema como si de Daigo se tratara porque sino empieza a protestar porque se queda pegajoso y se acaba quemando – riéndose de la cara que puso el aludido dejo a Daigo de nuevo en el suelo para que pudiera ir hacia donde estaba Sora con la pequeña.

- Me lo creo, aunque me sé de otro que hace lo mismo incluso a sabiendas de cómo se va a poner.

- Y dale, porque un día me olvidase de echarme crema y me quemase todo el cuello no quiere decir que monte las pataletas que monta el pesado éste… - negando con la cabeza, acabó por reírse mientras que se acercaba a los niños-. ¿Qué Daigo? ¿Qué te parece la niña?

- Seguro que dice que podría haberse parecido a la madre, pero bueno, pobrecita, no le vamos a causar un trauma a la pequeña – llevándose una patada en la espinilla por parte de la pelirroja.

- Ay, perdón, tropecé… - echándose a reír descaradamente volvió a mirar hacia los niños, al menos los que se podía llamar como tal.

Protestando por el golpe que se había llevado, se quedó mirando él también hacia los demás. Se apartó cuando se acercó el camarero a traer lo que habían pedido, dejándole su espacio para acabar sonriendo al ver cómo Aiko empezaba a hacer ruidos al querer alcanzar ella también a Daigo.

- Oye, pues ahora que los veo a los dos yo creo que al final el problema va a tener arreglo – dijo de repente.

- ¿Qué problema? – levantando la vista hacia él, Yamato se le quedó mirando.

La pausa y la cara que puso su marido hizo que Koemi pudiera ver por dónde podían ir los tiros por lo que intentando que no la vieran reírse por lo bajo, alargando la mano hacia su vaso. Tras unos segundos en silencio, se pudo escuchar que volvía a hablar.

- Sí, hombre, yo creo que mi abuela se acabaría quedando contenta. Que creo que hasta incluso en la boda estaba muy confusa con que ella pensaba que la novia era pelirroja y no… - adivinando por fin por dónde iban las intenciones, los ojos de Sora se quedaron fijos en él unos segundos antes de tener que ponerlos en blanco y hacer exactamente lo mismo que Koemi, cruzando una mirada con ella.

- ¿De qué narices hablas tú? – acabó preguntándole el rubio.

- Aiko Yagami no suena mal, no. Mira, si parece que a Daigo le ha gustado y todo, mira como quiere que la niña le haga caso…

Confirmando que ambas habían sospechado por dónde iban las intenciones del embajador, simplemente empezaron a reírse, especialmente Sora, quien acabó por llevar la mirada hacia Yamato, espero a ver qué cara ponía. Tuvo que reírse más abiertamente al verlo poner la cara que cabría esperar de él.

- ¿Tú estás tonto o te lo haces? – giró el cuello hacia Taichi-. Déjate de memeces… Lo que le faltaba a la pobre niña, tener que sufrir un Yagami.

- Oye, cuidado con lo que dices de ese Yagami – metiéndose en la conversación, Koemi, intentando no reírse, aprovechó para malmeter.

- Lo siento, Koemi, pero tú no me sirves como fuente fiable porque estás casada con el Yagami más latoso de todos, así que tu concepto de ellos no sé yo cómo tomármelo.

- ¡Eh! ¿Qué problema tienes tú conmigo? A ver qué harías tú sin mí…

Empezando a atragantarse con lo que estaba bebiendo, Sora intentaba no reírse de forma demasiado evidente, sin poder conseguirlo. Tosiendo un par de veces, acabó por volver a mirar hacia Yamato, viéndolo como se cruzaba de brazos mirando de reojo hacia Taichi.

- No le digas esas cosas que creo que todavía no se le había ocurrido pensar en esas – consiguió decir al final.

- Eh, pues con la pieza que nos salió él… Lo mismo lo de haber tenido una niña es el karma dándole su merecido.

Sora acabó por dejar el vaso, no queriendo beber nada más porque se estaba riendo mucho de las caras que estaba poniendo el rubio. Se podía imaginar los dramas que iba a tener al respecto en unos cuantos años cuando la niña empezara a tener una edad en la que quisiera empezar a salir con más gente. Si lo conocería ella. Solo al ver la cara que estaba poniendo en aquel momento podía adivinarlo.

- Taichi, deja a Yamato en paz – le dijo Koemi.

- Bah, si es que además sabe que tengo razón. Imagínate que a la niña le da por fijarse en el vocalista de un grupo de música con un montón de fans locas. Pobrecita, lo que va a tener que aguantar…

- Pues… No creo, la niña ha salido lista – acabó por reaccionar el rubio, mirando hacia Taichi-. Aunque esa siempre suele mejor opción que otros que solo sueñan con darle patadas al balón.

- Mira Aiko, ¿a que hacen buena pareja? – Sora se distrajo mirando hacia la pequeña, la cual atendía a la conversación como si pudiera entenderla mirando a su padre y a Taichi-. Anda, deja de poner es cara que solo te falta hinchar los mofletes e irte al rincón – tendiéndole a Aiko, reclamó así la atención del rubio.

Accediendo automáticamente, alargó los brazos para coger a la niña, alejándose unos pasos de Taichi, seguramente por temor a que alguna de sus dudosas intenciones pudieran llegar a afectarle a la niña.

- Tú no le hagas caso, que aún te queda mucho para tener que aguantar a un insoportable dándote dolores de cabeza – le habló a la niña-. Pero con un Yagami no, por favor, que de verdad no necesito emparentar más con esa familia en mi vida.

- ¡Eh! – protestó el aludido.

Yamato y Taichi se habían alejado con los niños hasta un parque cercano para que Daigo pudiera jugar mientras que ellas se quedaban atrás, sentadas todavía en la terraza. En parte había sido todo intencionado por parte de Koemi, quien había aprovechado para decirle a su marido si podían dejarlas solas un rato.

- ¿Qué tal vas con todo? – le preguntó finalmente a Sora reclamando así su atención.

- Bien… La verdad es que pensé que me iba a costar más adaptarme a la vuelta al trabajo con la niña, pero no… Aunque bueno, también es una época en la que está casi todo hecho y yo solo tengo que firmar algunos papeles y trabajar por mi cuenta.

- Bueno eso es porque eres una privilegiada y no tienes ningún jefe pesado encima – entretenida, le sonrió a Sora-. ¿Y tú? ¿Qué tal te encuentras?

- Pues… Yo creo que bien. La cicatriz no me molesta a no ser que me olvide de ella y haga el bruto, claro…

- Me alegro -asintió-. La verdad es que se te ve mejor cara.

Guardó silencio tras esas palabras, estudiándola con la mirada. No conocía tanto a al pelirroja como lo hacía Taichi, pero había notado cosas diferentes desde que habían llegado. Continuó con la vista fija en ella hasta darse cuenta de que Sora volvía a mirar hacia ella.

- ¿Te puedo hacer una pregunta? – le dijo de repente la pelirroja.

- Claro – asintió.

- Y… que quede entre nosotras, ¿de acuerdo? – esperó a verla asentir-. Es… un tema algo delicado, pero… Es que está empezando a ser una molestia cada vez más notable en casa – a medida que iba hablando pudo ver cómo se le iban encendiendo las mejillas.

- ¿Qué pasa, Sora?

- Pues… ¿tú cuánto tardaste en volver a interesarte por…?

- Oh – sin necesitar que entrara más en detalles, entendido por dónde por qué se había acabado poniendo roja, riéndose ligeramente por ello-. Pues… no te lo sabría decir con seguridad. Pero no te creas que fue demasiado pronto… ¿Por qué? ¿Habéis tenido problemas?

- No, problemas no… O sí, no sé ni cómo llamarlo ya. Lo hemos intentado algunas veces y… No parece que yo esté muy por la labor.

- ¿Sabes por lo que es, no?

- Sí, claro. Ya hablé con la doctora y he tenido una revisión hace no mucho otra vez. Pero… estamos a punto de empezar agosto y nada de nada.

- Tómatelo con calma, Sora. Lo peor es puedes hacer es agobiarte porque entonces la cosa irá a peor.

Resopló, cambiando de postura en la silla acabando por terminar de cruzar las piernas y torcer el gesto. Buscó con la mirada hacia los otros dos para ver que no estuvieran discutiendo de nuevo sobre cosas sin sentido.

- Me lo intentaba tomar con calma, pero… No es que me esté presionando él, que conste. Pero bueno, a mí ya me empieza a resquemar el tema.

- ¿Por ti o por él?

- Por los dos – volvió a mirar hacia ella.

- ¿En qué sentido?

- En el sentido de que me molesta mi propia reacción o más bien, mi ausencia de reacción.

- Pues no te rías, pero eso es muy buena señal – sonrió al ver cómo la mirada arqueando ambas cejas-. Lo digo en serio. Si no estás de acuerdo con lo que pasa quiere decir que algo empieza a volver a la normalidad.

- ¿Tú crees? ¿No será que lo que no me apetece es tener que fingir que no pasa nada con Yamato? Porque intenta disimular cada vez que acabó alejándolo, pero lo conozco demasiado bien.

- Yo creo que es más bien de lo primero. Y sí, si me dices que lleváis así una temporada seguro que tiene que empezar a sentarle mal la situación en general, pero tranquila, Sora. Aparte de que no creo que vayáis a tener problemas serios derivados de eso… Es también normal que le siente mal.

- Ya lo sé, no sé qué es peor. Si evitarlo directamente o intentarlo y acabar como siempre…

Koemi la miró, viendo como volvía a resoplar y a desviar la mirada hacia los otros dos, entreteniéndose y relajando el gesto un rato más tarde al ver a Daigo correteando por ahí.

- Menos mal que tengo una buena cómplice en casa para que calme un poco el panorama…

- ¿Se le cae la baba, no?

- No te imaginas cuánto…


AnnaBolena04: je, ¿ya era hora de que hiciera esto, no?

Pues aquí tenemos un bonito capítulo con cosas necesarias para esta vida como que Daigo por fin conociera a la tortuguita mientras que su padre se busca dejarlo huérfano soltando... Pues lo que todo el mundo espera que salga por esa boca que tiene Taichi jajajajaa Si es que era solo cuestión de tiempo que dijera en voz alta que oye, que ya que estaban pues los nenes quedarían muy monos juntos. Lo raro es que se haya librado de una colleja por parte del rubio, supongo que todo dependerá de si vuelve a decir algo sobre el tema o no jajajaja

Y sí, Aiko tenía que buscar la forma de distraer a su padre y encontró la mejor de todas ellas. El día que la sonrisa sea amplia del todo, sin dientecitos ni nada todavía, pues habrá que ver quien levanta a Yamato del suelo porque Gabumon igual está desmayado con él ahí tirado y lo mismo las otras dos habitantes de la casa están ocupadas fangirleando jajajaja

¡Besitos de tortuguita!

Natesgo: debe de venir con un sensor incorporado de las posibles malas pulgas de su padre. Como terapia de choque tiene pinta de que la niña va a ser muy efectiva, aunque claro, seguro que no va a estar tan operativa siempre.

Aunque si queremos distraer a Yamato también podemos dejarlo con Taichi y ya esperar a ver si lo distrae o lo usa para desquitar su mal humor a base de collejas por las burradas que dice sobre su niña preciosa jajajaja Al final se han conocido esos dos nenes, momento importante, y parece que al terremotito de Daigo le ha llamado la atención esa cosita que no hace más que dormir y abrir los ojos de vez en cuando. Seguro que algo así pudieron vivir en casa de la familia Yagami cuando a Taichi le enseñaron a Hikari. La pobre Yuuko seguro que es otra abuela con problemas serios de estabilidad emocional por culpa de los nietos clónicos que hay sueltos por ahí jajaaja

¡Un beso!