- Sora mira, déjalo, de verdad…
Yamato salió de la habitación colocándose bien la camisa del uniforme. Bajó las escaleras con el ceño fruncido, acelerando para llegar rápido a por las llaves. Tras él, no tardó en bajar Sora, la cual estaba abrochándose todavía su kimono verde, bajando para intentar alcanzarlo.
- Yamato, espera…
- No, déjalo – empezó a revolver por sus chaquetas-. Voy a ir a despedirme de la niña y me voy.
- Pero no te vayas enfadado… Si de verdad que esta vez…
- ¿Esta vez qué, Sora? – frenó dándose la vuelta para mirar hacia ella-. ¿Qué? Venga, dime qué.
Se quedó quieta, observándolo desde el final de las escaleras dónde se había detenido. El tono con el que había terminado por contestarle la había dejado paralizada, no sabiendo cómo manejar la situación. Entendía el enfado de él y no sabía qué podía decir.
- ¿Ves? Ni siquiera tú sabes lo que decir. Así que, te lo repito. Voy a despedirme de la niña y me voy que no quiero llegar tarde.
No esperó a que ella le contestara, saliendo habitación la habitación de Aiko, comprobando que seguía durmiendo al igual que los digimon. Se tomó unos segundos para intentar respirar con tranquilidad, pero tampoco tenía demasiado tiempo.
Cuando salió de nuevo hacia el salón, Sora lo observó desde la mesa de la cocina, apoyada en ella.
- ¿Vas a irte sin desayunar nada?
- No me da tiempo. Y no tengo hambre. Ya tomaré algo más tarde – cogió la chaqueta con la mano, sin intención de llevarla puesta-. Te veo luego – sin acercarse hasta ella giró de nuevo caminando hacia la puerta.
Escuchó el sonido de ésta cerrándose y no pudo más que morderse el labio dejando la mirada fija en ella. No sabía ni cómo se sentía en aquellos momentos. Y otra vez era culpa suya…
Cuando el despertador había sonado y Yamato se había levantado para irse a la ducha, ella se había quedado en la cama más tiempo, ya que no tenía tanta prisa como él. El problema había sido cuando había salido a medio terminar de vestir y ella no se había podido estar quieta. En el momento en el que se había sentado en la cama para colocarse bien los calcetines, ella se le había acercado y, al igual que todas las demás veces, una cosa había llevado a la otra.
Recordaba perfectamente como él le había pedido que por favor, le avisara con tiempo para evitarse situaciones incómodas. Pero aquella vez su propia cabeza la había traicionado y realmente al verlo salir con el cabello mojado y revuelvo aún y la camisa sin abrochar… Había sido cuando por fin él había querido ir a más, que se habían encontrado con el mismo problema de siempre. Su cuerpo no reaccionaba como debería.
Aquella vez no había dicho ni media palabra, no pensaba frenarlo de ninguna de las maneras en el momento en el que ya estaban, pero… La conocía demasiado bien. Y aunque se había ofrecido a intentar solucionar el problema por otras formas había sido cuando la había dejado con la palabra en la boca y habia dicho que era demasiado tarde y que tenía que irse.
Intentó tranquilizarse, cerrando los ojos unos segundos. Se sentía muy mal cada vez que algo así pasaba. Mal consigo misma y mal por él… Lo último que necesitaba era que Yamato se fuera enfadado con ella.
El sonido del llanto de Aiko reclamó su atención, haciendo que se girase y fue en su búsqueda, encendiendo la luz para ir hasta su cuna para poder cogerla.
- ¿Ya te has despertado? – notaba el nudo en la garganta dificultándole el hablar-. Vamos a que desayunes, preciosa. Shhh… - tomándola en sus brazos, intentó que se calmara.
Esperaba que lo que ha hubiera despertado fuera el hambre y no escucharlos hablar a ellos. Acercó su mano a ella con intención de darle una caricia en la mejilla pero no llegó a hacerlo al sentir cómo cerraba su mano en torno a su dedo.
Sin aguantarse más ya con el gesto de la pequeña notó como terminaba por ceder y las lágrimas que llevaba aguantando desde que se había quedado al final de las escaleras cuando él le había contestado de esa forma, salían finalmente. Debía de admitir que lo que le pasaba era frustración más que enfado o tristeza real. Y era consigo misma y con la situación que estaba generando ella sola. La reacción de Yamato tampoco había ayudado, pero no podía culparlo.
Cogió mejor a Aiko para ir a sentarse al sofá y poder empezar a darle el desayuno antes de que ella se pusiera a llorar otra vez por hambre.
- Ya voy chiquitina, ya – le dijo moviendo su mano para que la soltara para poder aflojarse el cinturón y así bajarse el kimono por el lado apropiado.
- ¿Se puede saber qué problema tiene este hoy? – protestó uno de los integrantes del grupo de Yamato.
Hacía ya un buen rato que había llegado el rubio. Había llegado algo tarde y no con la mejor de sus caras, pero nadie esperaba que el mal humor fuera para tanto como para intentar librarse de todos ellos en el entrenamiento que había aquella mañana.
- ¿Qué os pasa? – Mai se asomó, acercándose hacia ellos escuchándolos murmurar.
No contestaron, simplemente quedándose sentados donde estaban con la botella de agua en la mano e intentando reponerse. Divertida por el aspecto que tenían, se sentó en unos de los bancos mirando hacia donde Yamato estaba.
- Menuda cara… - riéndose de él, esperó hasta que se fijó en su expresión-. Uy, qué cara… Para que estéis informados, cuando lo veíais con esa cara es porque lo han mandado a dormir al sofá – no obtuvo respuesta, por lo que se quedó mirándolo, cruzándose de brazos-. Anda, venga, rubio cascarrabias, ¿qué has hecho para querer cargarte a los pobrecitos nuevos?
Continuó ignorándola, principalmente porque necesitaba recuperar el aliento. Había llegado tarde y no le gustaba eso. Sabía que si no salía de casa antes de cierta hora acababa cogiendo el tráfico que siempre buscaba evitar. Aquel día no había tenido forma de librarse de él y eso había ayudado a que llegara todavía de peor humor al trabajo.
Por eso se había desquitado más de la cuenta aprovechando el tiempo que tenían en la zona de entrenamientos. Cualquiera que lo conociera lo suficiente debería de saber que aquella era una de sus formas de intentar relajarse, solo que de todos los que estaban con él, la única que podría darse cuenta era Mai.
- Déjame en paz – le contestó pasando por su lado finalmente-. Voy a darme una ducha…
Sin decirle nada, simplemente sonrió irónicamente a modo de respuesta viendo como se alejaba de ellos. Terminó por negar con la cabeza, girándose hacia el resto que se habían quedado en el suelo sin intención de levantarse.
- Os digo yo que lo han mandado al sofá.
Ignorando por completo las palabras de la piloto y lo que pudiera escuchar de fondo, dirigiendo sus pasos hacia el vestuario. Sin duda aquel no era su día. Había llegado de muy mal humor y no había ido mejorando con el paso de las horas. No se dio cuenta de lo cansado que estaba hasta que el agua de la ducha empezó a caer sobre él.
Cerró los ojos y dejó que el agua cayera totalmente en su cara, buscando relajarse. Intentó dejar la mente en blanco y olvidarse de lo mucho que parecía odiarle el universo aquella mañana. Resopló al cabo de un rato, alargando la mano para coger la toalla y así poder salir de la ducha.
Parte de su mal humor de aquel día estaba derivado de la situación que había tenido por la mañana en casa. Sabía que iba con el tiempo justo cuando Sora se le había acercado, pero a la vista de cómo habían evolucionado las cosas poco le había importado el tiempo que tuviera. El problema había venido cuando, al igual que en el resto de ocasiones, había acabado todo en nada. No, en nada no. Si hubiera acabado en nada, hubiera sido mucho mejor. Había acabado en la típica situación incómoda para él que solo había derivado en un humor de perros y que saliera de la habitación dejando a Sora con la palabra en la boca.
Frunció el ceño.
Había dejado a Sora con la palabra en la boca y poco más y se había ido sin decirle nada y de malas… Se quedó procesando con esa idea, haciendo memoria con los últimos momentos que había pasado en casa, llegando al punto en el que se había dignado a hablarle antes de haber ido a despedirse de la niña.
Resopló… Sabía que no era culpa de ella. ¿Cómo podría echarle la culpa? Y sin embargo talmente había parecido que la estaba acusando de haberlo hecho queriendo. Y era consciente en aquellos momentos de que se había dado cuenta perfectamente de que lo hacía con esa intención.
- Lo que me faltaba… - gruñó por lo bajo antes de empezar a vestirse.
Estaba empezando a recordar con más claridad cómo se había apartado de ella y luego la forma en la que le había contestado. Y lo que era peor… la cara con la que se le había quedado cuando se había ido. Había metido la pata hasta el fondo. Y se estaba dando cuenta en aquel momento.
Resopló de nuevo, pasándose las manos por el cabello mojado. Estaban los dos en el mismo punto, era consciente de ello. Y también la conocía tan sumamente bien como para saber que se estaba echando la culpa del problema que tenían cuando no era nada más que una reacción biológica como les habían avisado.
Y él se había ido prácticamente dando un portazo y con toda la pinta de estar culpándola a ella. Sin duda aquel día amenazaba con convertirse en uno de los peores días de los que tenía constancia. Y ni siquiera había desayunado.
Decidiendo que no le hacía falta que nadie fuera a echarle la bronca por desaparecer tanto tiempo, terminó de vestirse con resignación. Todo el enfado con el que había empezado el día se había vuelto preocupación sobre lo que hubiera podido conseguir en casa. Se vistió rápidamente y guardó sus cosas en la taquilla antes de salir de nuevo hacia su zona de trabajo.
Sora se acercó a la puerta cuando escuchó el sonido del timbre sabiendo a quién se iba a encontrar al otro lado, sonriéndole a modo de saludo.
- ¿Llego tarde? – preguntó Natsuko.
- Claro que no, pasa – apartándose dejó que la mujer entrase.
Aquel día tenía una reunión importante en el estudio y no podía llevarse con ella a Aiko. A su abuela paterna le había faltado tiempo para ofrecerse a hacerles el favor de quedarse cuidado a la pequeña. Sus padres estaban terminando los últimos detalles de la mudanza a Tokio y no había querido molestarlos.
- Te he dejado todo lo que Aiko puede necesitar en la bolsa… Aunque hubiera podido ir a acercártela yo a casa.
- Tranquila, con el día tan bonito que hace podemos ir dando un paseo, no te preocupes.
- Y… me sé de dos que van a querer irse contigo también, ¿te importa?
- Tampoco me molestan. Si lo más probable es que Takeru y los niños se acaben pasando por casa a rondar más tarde.
Asintiendo a las palabras de ella, Sora fue a por la niña a la habitación, volviendo con ella en brazos para poder dejarla en los de su abuela. Tenía prisa y, desgraciadamente, aquella mañana no había podido organizarse como le hubiera gustado.
- Muchas gracias, Natsuko, de verdad…
- Deja de darme las gracias. Como si tuviera yo mucho problema por quedarme con esta cosita tan preciosa teniendo el día libre. Venga, termina de recoger que te acompaño hasta abajo y ya me voy con la pequeña.
Sonriendo ligeramente, subió las escaleras rápidamente viendo como Biyomon y Gabumon iban a colocarse al lado de la otra mujer. Volvió a bajar apenas unos segundos más tarde con el bolso y la carpeta que necesitaba para la reunión.
- ¿Vamos?
- ¿Lo tienes todo?
- Sí… ¿necesitas que te acerque a alguna parte? – vio como negó con la cabeza antes de bajar la mirada hacia los digimon-. No le deis vosotros dos demasiado la lata…
Escuchando como Natsuko empezaba a reírse mientras que dejaba a la niña en su cochecito, ambas salieron finalmente de casa.
AnnaBolena04: hooooooooooooola :D
Tengo al raptor comprado, lo siento. Esta vez he estado intentando comprarlo para ver si se pone de mi parte. Le he dejado a él a la tortuguita para que se entretenga y así poder hacer yo el mal. Si es que estaba visto que la cosa iba a acabar explotando por alguna parte, ya fuera o no de una manera más intencionada que no intencionada.
Y quizás Sora se tome las cosas más a la tremenda de lo que debería, peero bueno, así aprovecho para aclararlo. Lo que le pasa es la combinación de toda la situación que tiene encima con la mala salida de tono de él. No se ha puesto toda tristona porque se haya ido gruñendo por lo bajo, peor bueno, creo que con un personaje como ella estas aclaraciones casi qeu no son necesarias.
Voy a seguir buscando dónde esconderme que no quiero que me tiréis nada a la cabeza que esta semana tiene pinta de ser muy, pero que muy fea. ¡Besitos de tortuguita!
Natesgo: es el debe de esos dos niños el acabar juntos. Es lo que ha hecho que uno salga nene y otro nena que en algún momento puedan tener descendencia y que de ahí salga una costa con semejante genética jajajajajajajaaja Pobre Aiko, que tiene un par de meses y mira las cosas que estamos diciendo de ella, pobrecita. Nada nada, ella a mediar con los dramas de sus padres.
Eso o a ponerse mimosa con su madre y a provocar que la pobre mujer termine de explotar de la frustración y tenga que desahogarse de alguna forma porque ya no puede más con su existencia. Que de verdad que esa cabeza es todo un peligro.
¡Un beso!
Beyond and Epic Night: son un matrimonio de cuatro, de manera que está bien que compartan estas informaciones sobre ellas. Como siempre, seguramente que la persona más indicada, por nivel de confianza y años de amistad para estos temas sería Mimi. Ella además tiene experiencia en el tema también, peeero como personaje cargante y tan cafre pues mira, yo es la típica que de tenerla de amiga sería completamente incapaz de contarle nada. Así que vamos a recurrir a cosas más sutiles como bien puede ser Koemi.
A Yamato le va a acabar pasando como a Taichi con Hikari. Va a ponerse en modo "con mi niña no" y luego, cuando acabe por encontrar el peor de los males, pues tendrá que aguantarse y pensar que al menos Daigo es medianamente amenazable. Y sino amenaza a su padre y también le sirve para desquitarse sin que la nenita se entere de nada jajajajaja ¡Un beso!
Guest Vecina: sabía yo que te iba a gustar la aparición estelar de Taichi dando la lata. Además, yo es que me he reído mucho porque suelo visualizar algunas cosas mientras que las escribo y con el comentario de Sora de que uno estaba supermoreno y el otro reflejaba la luz del sol no ayudaba para nada. Y lo peor es que ahora mismo Taichi estaría diciendo lo de los nenes por tocarle las narices a Yamato, peeeeeeeeeeeeeeero el día que se dé cuenta de que esa idea le gusta mucho ya lo veo diciéndole a Daigo que por qué no va a buscar a Aiko para ir a jugar jajajaja
¿Qué decías de situaciones feas y raras? Je... Pues eso... Ya sabes que me justa ir calentando poquito a poquito la cosa hasta que finalmente las cosas acaban explotando de repente y parece ser que hoy Yamato sí que se ha ido de MUY malas pulgas al trabajo y que a la pobre Sora no le ha sentado nada bien. ¿Empiezo a ver si me aceptan en algún otro país o cómo hago? Jajajajaa En el fondo es que es todo muy lógico, lo que mueve a ambos en el fondo es lo mismo y se llama frustración, solo que cada cual lo exterioriza como puede.
El fin de semana ha sido corto y el lunes ha sido infernalmente malo... La semana promete, ya te lo digo desde ya, menos mal que tengo muchas cositas escritas. Solo te diré que hoy me han dado las 11 y pico de la noche corrigiendo un examen... Y me he dejado cosas sin hacer que me corren prisa para mañana pero no me daba la cabeza para más. Mañana madrugaré más o lago... Ains vecina, nada, que estamos a lunes muy lunes. Un bico grandote.
