Sora estaba sentada en la mesa de reuniones, observando atenta la pantalla de su tableta en dónde se podían ver las imágenes de las telas. Aquella reunión había surgido de repente y era de suma importancia para poder seguir adelante con los kimonos. Aquel proyecto había pasado a ser el principal para ella. Le hacía muchísima ilusión poder hacerlo y, ahora por fin habían llegado los nuevos diseños de las telas más todavía.
- Hemos traído las muestras de las telas.
- ¿Qué? – Sora levantó la vista.
- Sí, no estábamos seguros de poder tenerlas todas a tiempo, por eso no habíamos dicho nada hasta ahora, pero al final ha sido posible.
- ¿Habéis traído las muestras? – toda la atención de ella quedó centrada en aquel con el que estaba hablando, dejando la pantalla encima de la mesa-. ¿Puedo verlas?
- Claro que sí – acercándose hacia ella, le tendió el material.
Haru llevaba un buen rato vigilando a la pelirroja. Había llegado un poco antes de que comenzara la reunión y no había podido cruzar palara con ella, pero la conocía muy bien y la había notado extraña. Quizás fuera el hecho de que no trajera con ella a la niña, pero no había tenido tiempo de asegurarse.
Sonrió ligeramente al notar como le cambiaba el gesto cuando le había dicho lo de las muestras. Ella sí que lo sabía pero había preferido guardar silencio para que fuera una sorpresa para ella. Durante el tiempo que ella había estado ausente los avances en esa materia habían sido notables, pero al no haber problemas o contraindicaciones, no le había dicho nada a Sora. por eso mismo no le quitó la vista de encima a la pelirroja mientras que le tendían las muestras.
Sora alargó las manos con la que, aunque no lo supieran, fuera su primera sonrisa sincera del día, cogiendo entonces el muestrario y dejándolo delante de ella en la mesa. Una cosa era ver los dibujos y otra por fin tener delante el material y poder tocarlo. En aquellos asuntos era casi más importante el tacto que el propio dibujo. Había tenido también mucho cuidado con esas cosas.
Amplió su sonrisa al llegar al primero de los patrones, reconociendo automáticamente el dibujo que ella misma había creado de la nada. Sin darse cuenta se aisló por completo de lo que pasaba a su alrededor. A cada uno que pasaba su sonrisa iba en aumento. Aquello era justamente lo que necesitaba aquel día, sin lugar a dudas.
- Me encantan – reconoció finalmente levantando la vista-. De verdad, son perfectas.
- Pues… entonces supongo que podemos empezar con la producción definitiva, ¿no?
- Totalmente – buscó a Haru con la mirada-. ¿Tienes alguna pega?
- No, ninguna – asintió con la cabeza a la vez que hablaba.
- Entonces todo perfecto. Podemos dar luz verde a la producción por completo. No me puedo creer que después de tantas vueltas por fin hayamos llegado a este punto. ¿Hace falta que os firme algo?
- Sí, necesitamos unas autorizaciones y quedará todo listo.
- Perfecto – asintió, volviendo a distraerse en las telas, se quedó a la espera de que le tendieran los papeles.
Haru aprovechó el momento para acercarse a algunos de los presentes para poder tratar algunos asuntos, dejando de vigilar a Sora habiendo visto cómo parecía más relajada desde que había podido ver las telas. Se le había ocurrido una idea y prefería comprobar primero si era posible.
Dando por terminada la reunión, Sora se puso en pie, saliendo de la sala de reuniones la primera para poder sacar tranquilamente su teléfono del bolsillo, comprobando que no tenía ningún mensaje más allá del "Ok" de Yamato a lo que le había dicho de la niña. Arrugó el gesto antes de buscar el nombre de su suegra en la lista de contactos. No estaba acostumbrada a pasar tanto tiempo sin Aiko a su lado. Sonrió al notar como contestaba rápidamente, cerrando así tras ella la puerta de su despacho para poder hablar tranquilamente y comprobar que todo estuviera bien y que no necesitaban nada.
Cuando terminó la llamada, se quedó sentada en su mesa, quedándose pensativa. Aquel había sido sin duda un día demasiado raro. Miró la hora dándose cuenta de que se la había pasado la hora de la comida, aunque no tenía nada de hambre. Aquello sí que se podía considerar haber vuelto a su rutina laboral totalmente… Aunque el verdadero motivo de que no tuviera hambre tuviera poco que ver con el trabajo. Arrugó la nariz, volviendo a comprobar si Yamato había dado algún tipo de señales y antes con las prisas no había podido hacerle caso. No se encontró nada nuevo.
Dejó el teléfono encima de la mesa y se apoyó en el respaldo de la silla. Había conseguido alejar esos pensamientos de ella gracias a la reunión, pero ahora habían vuelto de nuevo. Entendía perfectamente que él se hubiera ido enfadado. Tenía que estar más que harto de la situación que tenían… Siempre era el que peor parado salía. Le había pedido que si por algún motivo notaba que las cosas se iban a torcer se lo dijera pero claro, el problema venía cuando ella no quería detenerse tampoco y al final era su propio cuerpo el que lo hacía imposible.
Habían evolucionado bastante. Ahora sí que respondía a la situación, no lo había buscado por forzar las cosas o porque pensara que tenían que solucionarlo cuanto antes solo por él. Ella también echaba de menos todo aquello… Pero, a la hora de la verdad, no había manera. Y sabía que el problema estaba en su propia cabeza, que se ponía tan nerviosa y se presionaba tanto que incluso había llegado a dolerle. ¿Qué podían hacer contra aquello? ¿Cuánto tiempo iba a durar? Siempre decían que dependía de la persona… Pero ella estaba harta.
Quería estar con su marido de una vez. Habían pasado meses y no había forma de poder pasar de cierto punto. Y hoy él se había ido enfadado. Lo conocía y sabía que estaba igual de harto que ella. Incluso más. Y no podía evitar sentirse terriblemente culpable por ello.
¿Qué podía hacer? ¿No volver a intentarlo hasta dentro de una temporada? ¿Y si aquello se acababa convirtiendo en un problema más grave entre ellos? Se pasó la mano por el rostro, intentando despejarse. Su parte racional le decía que todo aquello eran tonterías, pero su parte frustrada y harta de toda aquella situación le decía que no iba tan desencaminada.
Y aquella mañana… Aquella mañana había rechazado que al menos intentara compensarlo y que no se fuera así. Literalmente era lo que había ocurrido. La había rechazado y se había ido enfadado… sabía que estaba más que harto. Era ella la que lo había buscado en las últimas ocasiones. Yamato no había hecho absolutamente nada por acercarse a ella con esas intenciones.
- Vale, ahora mismo vas a decirme de una vez qué es lo que te pasa…
La voz de Haru provocó que Sora diera un brinco sobre sí misma, no contando con escucharla salir de la nada tan de repente. La buscó con la mirada, encogiéndose de hombros simplemente sin tener demasiado claro lo que podría contestarle. Se acercó a la pelirroja caminando hasta ella para sentarse al otro lado de la mesa y observarla.
- ¿Has comido? No, ya te digo yo que no has comido. ¿Pedimos algo?
Levantando la vista hacia ella, agradeció el cambio de tema, asintiendo. No tenía hambre pero era consciente de que no le iba a venir nada mal.
- Pues… Yo creo que ya sé lo que te va a venir bien a ti en este momento – sacó su teléfono y empezó a tocar la pantalla buscando en las aplicaciones la opción correcta.
- Hazlo desde el mío, ya que te he dejado sin poder irte a comer a casa... ¿qué menos que invitarte?
- Déjate de tonterías – continuó tocando puntos de la pantalla hasta acabar por dar la orden por terminada, sonriendo antes de posarlo encima de la mesa-. Y ahora… ¿qué ha pasado? ¿Estás así porque es el primer día que te veo sin la niña o qué?
Arqueó una ceja, volviendo a quedarse en silencio durante unos segundos antes de dignarse a contestar finalmente.
- Puedo sobrevivir a eso, tranquila. Además, está con la madre de Yamato… Estará peleándose con su padre o su hermano a ver quién le da más mimos ahora mismo. Acabo de hablar con ella, de hecho.
- ¿No te encuentras bien? ¿Es eso? Porque si vuelve a dolerte el estómago no sé yo si la comida que acabo de pedir te vaya a sentar bien…
- Haru. Estoy perfectamente – la cortó-. No me duele nada, físicamente estoy perfectamente, solo un poco cansada, pero eso es normal últimamente.
- ¿Entonces qué te pasa? No te he visto levantar la cabeza de la mesa desde que ha empezado la reunión hasta que te dieron las muestras de tela.
- No me pasa nada – se encogió de hombros-. De verdad…
- Ya, claro. ¿Se te olvida que tengo demasiado calada a estas alturas ya? ¿Voy a tener que enfadarme? – se quedó callada, observándola, acabando por tener una leve idea se cruzó en su mente-. ¿Te has peleado con Yamato?
Eso sí que era nuevo. Sora no era la persona más abierta del mundo con su vida personal y eso que ella podía considerarse afortunada ya que siempre había sido capaz de sacarle bastante información sobre temas delicados, nunca había sido ella la que había empezado la conversación. El silencio de ella fue la respuesta que necesitó.
- ¿Qué ha hecho? – se fijó en cómo fijaba la vista en ella, mirándola sorprendida-. No, quita esa cara y contesta. ¿Qué ha hecho esta vez?
- No ha hecho nada… No, Haru. Es en serio. No ha hecho absolutamente nada… Soy yo la que está metiendo la pata.
- ¿Tú? ¿Meter la pata tú? No me lo creo…
La observó detenidamente mientras que pensaba si debería de contarle algo de lo que estaba pasando o no. Confiaba en ella a ciegas, pero se había vuelvo una situación demasiado delicada como para querer comentarla con nadie…
Chasqueando la lengua apartó la vista de su amiga, mirando hacia otra parte. Estaba enfadada consigo misma, preocupada por Yamato y por el camino que estaban tomando las cosas y, para encima… También empezaba a necesitar poder dejarse de tonterías y desquitarse con él. Y la simple idea de todo aquello terminaba por dejarla sin saber como reaccionar, frunciendo los labios sin poder evitarlo.
- Ah no… Ni hablar. Tú no te me quedas callada, necesitas desahogarte y contarme lo que te ha pasado o cuando lleguen los de la comida les digo que no te den ni las migas…
- ¿Es una amenaza? - le dijo sonriendo ligeramente.
- Es un hecho que no me gustaría tener que demostrar, que sino luego a ver cómo me meto en el vestido de novia si me como lo tuyo y lo mío…
Dando por vencida, finalmente empezó a hablar y a explicarle la situación, intentando ser todo lo detallada que podía con el tema, no queriendo meterse donde realmente no era necesario que lo hiciera. Sabía que podía confiar en ella aunque no tuviera demasiada idea del tema, quizás le vendría bien hablarlo de forma más abierta con alguien.
- Sora… ¿Tú te has oído? – preguntó cuando terminó de darle la explicación-. ¿De verdad has llegado hasta aquí en el mundo de la moda con una cabeza capaz de tener semejantes conclusiones?
- Haru, te lo digo en serio…
- No, y yo también te lo digo en serio. O mucho engaña Yamato o… ¿tú estás tonta o qué? Vale, normal que se haya ido de malas, a saber lo que le costó enfriar luego la… cabeza y más si se fue a las carreras, pero… ¿Cómo narices te va a estar echando la culpa si sabe que estás así porque has tenido a la pequeña hace dos meses?
- Según la doctora es una consecuencia de la lactancia también…
- Pues peor me lo pones. ¿Lo sabe él?
- Sí…
- ¡Sora! Es que vamos a ver… ¿Tú de verdad te has parado a pensar en serio en esto? ¿Cómo narices te va a echar la culpa de nada? Tiene mal pronto y punto, eso es lo que pasa… Seguro que tú tampoco reaccionas tirando flores por tener que quedarte con las ganas… Venga ya, por favor. ¿Te ha dicho algo que te haya hecho llegar a esa conclusión? ¿A que no?
- No, no me ha dicho nada. Pero te estoy diciendo que hoy ya no quiso continuar, prefirió irse así que dejar que yo… Bueno, da igual, que prefirió irse porque estaba enfadado conmigo.
- ¿O… porque llegaba tarde y en esta ciudad hay un tráfico horroroso y él tiene que cruzar medio Tokio para llegar a Chofu? Venga ya… No, no me lo trago. Así que vas a hacer el favor de dejar de darle vueltas a semejantes estupideces… Te digo yo que es el no haber comido a estas horas del día todavía… ¡Lo que me faltaba por escuchar!
El sonido de unos golpes en la puerta hizo que guardara silencio y mirase hacia ella, viendo asomar a la ayudante de Sora junto con el repartidor.
- Te libras de que te siga echando la bronca porque me estoy muriendo de hambre, pero es que te voy a dejar castigada sin postre y me voy a comer yo el de las dos. Avisada estás…
Poniéndose en pie se acercó hacia ellos para poder coger la comida.
AnnaBolena04: Mai es que se debe de haber aprendido que con comida las cosas parecen ir mejor con cualquiera. Seguro que habrá sabido tener muy bien controlado a Taichi, pero por el bien del pobre Yamato, mejor que esos dos no se conozcan más, muchas gracias jajajaja
Y ahora, a pesar de la diferencia de edad y de que siempre ha sido Sora la que se ha comportado como la voz de razón con Haru... aquí tenemos a la pequeña del equipo haciendo de adulta de las dos... Por mucho que pudiera tentarle darle una colleja a Sora que le reordenase las ideas de una vez por todas. Aunque, también está bien que sea capaz de hablar de lo que pasa por esa cabeza de forma clara con alguien. Que tragárselo todo no es sano y más cuando son paranoias de las feas como las que ella se pega...
Ains, pobre pelirroja y sus propios pensamientos. Eso le pasa por no tener a la nenita con ella para que le alegre la mañana, aaaunque el tema de las telas parece que la ha animado bastante. ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: tal para cual, sí jajajaja Esto es como las parejas empalagosas que compiten por ver quién quiere más al otro, pues ellos dos por ver quién lo siente más jajajaa
A ver, creo que queda claro que han llegado al punto en el que Hideki, por muy jefe que sea, es más bien amigo ya que otra cosa. Poco a poco Yamato ha ido estableciendo con él la relación que necesita para tener una voz con un poco de cordura con la que hablar de ciertos temas sin que le lluevan puñales de todas partes. Y, sin duda, Hideki - con todo lo que ha ido cambiando todo con respecto a ellos - es la elección perfecta. Creo que no le he puesto nunca mucho "interés" a su descripción o aspecto, pero debe de sacarles unos 10 añitos más o menos al resto, tiene algo más de rodadura ya.
Y respecto a lo del mensaje... Lo pensé. Pero es que mira, yo soy de las que te contesta con el "ok" a secas y se queda tan tranquila. Así pueda la otra persona montarse diez paranoias seguidas porque al lado del Ok no iba una carita feliz jajajajaa Vamos a partir de la base de que se conocen lo suficiente para saber cómo contesta cada uno los mensajes para evitar más desgracias que bastante tiene ya Sora solo con lo que pasa es su propia cabeza.
Es viernes de los que pienso en meterme en la cama, quitar el despertador para mañana y morirme mucho. Hoy he salido loca... Es que no faltó nada para que empezara a echar a gente de clase, pero bueno... Al final me comporté, que no estaba la cosa para más jaleos por allí que andaba el patio calentito... Pero eso, que me voy a meter en la cama a hacer el setita hasta mañana bien tarde. Espero que tu plan sea igual de bueno que el mío vecina, que toda descansar de la semana. ¡Un bico enorme!
Beyond and Epic Night: esa app es un ser del mal. Tú tienes a malvados como Sauron, Voldemort... luego subes de nivel y te encuentras a seres aún más retorcidos como Dolores Umbridge... Y justo detrás de ella está la app. En esa jerarquía anda la cosa.
Y que conste en acta que "no" ha metido la pata. No controló la forma de decir las cosas del todo, pero dada si situación no había otra forma, pobrecito... Pero es lo bueno que tiene que sepa tan bien lo que tiene en casa y sepa que el problema va a ir por otro lado. Así que sí, el chocolate debe de ser una buena forma de tantear el terreno, que parece que con Sora funciona jajajaja
¡Un beso!
