Haru pasaba por el pasillo todavía negando con la cabeza. Estaba bien saber que no siempre Sora era la persona coherente y perfecta que ella tenía en mente, que tenía sus fallos cerebrales gordos y le daba por montarse paranoias dignas de una película de terror o bien de que le diera con la carpeta más gorda que tuviera a mano en la cabeza.
Se acercó hasta su mesa, dándose cuenta de que encima de ella estaba el sobre en el que había guardado algo que había conseguido en la reunión y que había pedido específicamente que le pudieran traer. Levantó ligeramente la solapa antes de sonreír y aprovechar para guardarlo en su bolso.
Sacó su teléfono para poder consultar la hora, dándose cuenta de que era la hora de salida y que alguien estaba esperando por ella. Sonrió automáticamente ante esa idea antes de empezar a recoger sus cosas y acercarse hacia la puerta apagando la luz tras ella.
Se despidió de aquellos con lo que se cruzó en el pasillo y fue directa hacia la salida, entrando en el ascensor y dándole a la tecla de bajada. Llegando a la planta baja del edificio, salió tranquilamente avanzó hacia la puerta y fue entonces cuando vio aparecer una cara conocida acercarse con gesto distraído sin haberla visto.
Arqueó ambas cejas antes de acelerar el paso para alcanzar a Yamato antes de que pudiera perderlo y engancharlo del brazo para que no solamente frenase, sino que también retrocediera para poder quitarse del medio del vestíbulo y así poder hablar con él.
- ¿Quieres matarme del infarto o qué? – le dijo sorprendido-. ¿De dónde sales tú?
- ¿Del ascensor? – ironizó-. ¿Vas a buscar a Sora?
- Sí, ¿por qué? ¿Está ocupada?
- No, creo que estaba recogiendo para irse a casa, hasta dónde yo sé la pillas de milagro porque no sabía que fueras a venir.
- Ya. Lo sé – contestó encogiéndose de hombros cuando ella lo soltó, quedándose mirando hacia Haru unos segundos, empezando a estudiar la expresión de la cara de ella poco a poco. No tardó demasiado en darse cuenta de que parecía querer decirle algo y que no sabía cómo. Por suerte, o por desgracia, pudo adivinar muy fácilmente cuál era el problema-. ¿Pregunto o mejor me lo sigo imaginando yo solo?
Haru lo miró, parpadeando algunas veces. Al menos Yamato era consciente de lo que podía estar pasando y eso le daba bastantes puntos de ventaja, quizás por eso hubiera aparecido por allí sin avisar tan siquiera.
- No creo que vayas demasiado desencaminado – contestó finalmente-. No está de muy buen humor, pero… No contra ti.
- Ya, si me lo puedo imaginar… Créeme que me puedo imaginar exactamente lo que pasa por esa cabeza… Si nos conocemos bastante ya a estas alturas.
- Pues ya sabes, mira a ver cómo lo arreglas porque mi mejor opción era darle un carpetazo por tonta… - no era un tema de su incumbencia de manera que le hizo un gesto al rubio para que pudiera continuar su camino tranquilamente. Fue entonces cuando se fijó en que debajo de la chaqueta del uniforme parecía traer algo con él-. Estaba en su despacho.
- Gracias Haru – asintió antes de despedirse de ella con un gesto.
Era un tema delicado que quizás en otro tiempo le hubiera molestado que acabara siendo de dominio de alguien más que ellos dos. Pero Haru no era el caso y él mismo había acabado por abrir la boca con Hideki y Mai, era totalmente lógico que aquello hubiera llegado a oídos de ella. Tenía demasiado calada a Sora como para que hubiera podido pasar desapercibido cualquier tipo de problema.
Sora terminó de recoger sus cosas, dejando todos los papeles y materiales con los que había estado entretenida el último rato encima de la mesa para poder seguir al día siguiente trabajando con ellos. Había quedado en llamar a Natsuko cuando pudiera ir a buscar a su pequeña, de manera que cuando llegase a la calle lo haría para poder irse tranquilamente a casa. A esa hora del día solo le apetecía darme una ducha para estar fresca y poder ponerse cómoda.
Se giró al escuchar la puerta abrirse a sus espaldas. Seguramente fuera Haru que venía a decirle algo aunque ya se hubiera despedido de ella… Aunque esa teoría le duró poco ya que a la que se encontró no fue a la chica.
- ¿Qué haces aquí? ¿No es pronto para ti?
- No tenía nada más que hacer y decidí pasarme por aquí a ver si todavía te alcanzaba – cerró la puerta tras él, acercándose hasta donde ella estaba-. ¿Has acabado ya?
- Sí, justo iba a llamar a tu madre para ir a buscar a Aiko – asintió, esquivando mantenerle la mirada, aprovechando para alejarse en dirección hacia su bolso.
- Sora… - reclamó su atención sujetándola por la mano de la mano para evitar que se alejara-. Lo siento. Sé que no es culpa tuya. No debería de haberme puesto de mal humor contigo, pero no he podido evitarlo. De hecho, no estaba enfadado contigo, solo con la situación – era mejor ir directo.
Nada más que sintió como la sujetaba de la mano frenó, dando un ligero respingo ante el repentino contacto. Cuando lo escuchó hablar no llegó a levantar la vista hacia él, manteniéndola perdida en algún punto de la sala.
- Sora, lo digo completamente en serio. Me di cuenta a media mañana de que podrías haberme malinterpretado y he venido en cuanto he podido a disculparme…
No le contestó, simplemente porque no era capaz de hilar una frase completa ni siquiera en su propia cabeza. Solo levantó la cabeza hacia él cuando notó como, tras soltarle la mano, la hacía mirarlo.
- ¿De acuerdo? Y no me pongas esa cara porque entonces voy a sentirme todavía peor ahora que cuando me di cuenta de la que había liado…
Esperó unos segundos para ver si conseguía sacarle alguna palabra o cambiaba el gesto, pero tampoco consiguió nada. Alargó la otra mano para posar su chaqueta y lo que traía con él sobre la mesa con intención de poder tener las dos manos libres. Justo en ese momento fue cuando se dio cuenta de que Sora daba un paso hacia él para posar la frente contra su hombro y los brazos en torno a su cintura para quedarse abrazada a él.
Respondió a su gesto rodeándola con los brazos para luego dejar un beso en su cabello. No le gustaba que ella no dijera nada, pero no tenía ganas de hacerla hablar si ella parecía no colaborar. Le servía con que por fin hubiera reaccionado de alguna manera.
- Lo siento – dijo finalmente sin alzar demasiado la voz-. Siento que estemos así por mi culpa...
- Por tu culpa no. ¿Queda claro? Que no te vuelva a escuchar echarte la culpa de lo que está pasando Sora. Acabas de ser madre, fin de la discusión… No quiero que te disculpes.
- Claro que me tengo que disculpar, Yamato. ¿Quién empezó a sabiendas de que la situación es complicada?
- Como si yo te hubiera puesto muchas pegas, ¿no? No me sirve como motivo por el que disculparse.
Notó que volvía a abrazarse más a él, escondiendo mejor la cabeza contra su pecho. Sonrió ligeramente, bajando la cabeza para apoyarla sobre la de ella, aunque le duró poco al notar el ligero temblor de hombros en la pelirroja que delató lo que realmente estaba pasando. Arrugó el gesto, esperando unos segundos antes de intentar distraerla, reclamando así su atención.
- Y para que veas que en el fondo no soy tan cascarrabias te he traído algo…
Lo miró, levantando la cabeza hacia él, confusa. No tenía demasiada intención de soltarlo, incluso estando en esa situación, sentir como la abrazaba de vuelta era lo que más necesitaba en ese momento.
- ¿Me has traído algo? ¿En serio?
- Sí, me comporté como un idiota por la mañana. Creo que al menos venir con una ofrenda de paz era lo menos que podía hacer.
- Yamato… - se le escapó en un tono poco apropiado para la edad que tenía.
- Nada. ¿Decías que la niña estaba con mi madre, no? ¿Tú crees que podrá quedarse con ella más rato? ¿O quieres ir a buscarla ya?
- ¿Por qué? – confusa, intentó centrarse en lo que le decía.
- Porque tú y yo necesitamos evadirnos de todo un rato y se me había ocurrido que podíamos ir a cenar fuera… Es pronto, podemos aprovechar y luego ir a por la niña. ¿Qué te parece?
- ¿No le importara a tu madre? Yo… creo que no debería de haber problema, que tiene todo lo que necesita si tardamos un poco más.
- ¿A Natsuko? Lo peor que puede pasar es que no nos abra la puerta porque se la quiera quedar hasta mañana. La llamo yo ahora para ver qué nos dice, ¿qué te parece? ¿Me dejas que te lleve a cenar por ahí?
Acabó por sonreír, mientras que asentía con la cabeza antes de notar como la sujetaba por las mejillas para dejar así un beso en sus labios, cariñoso y tranquilo. Se tomó su tiempo antes de buscar tan siquiera separarse para recuperar el aliento. Era justo lo que había necesitado durante aquel día para terminar de calmarse y despejar de su cabeza todo lo demás.
- ¿Qué me has traído? – acabó por preguntar, curiosa, sacándole una risa a Yamato.
- Vas a tener que soltarme para ver qué es…
- ¿Me merece la pena? – sonrió por fin estando ya más tranquila.
- No lo sé, depende de lo que valores más…
Entretenido con su respuesta, volvió a inclinarse para poder dejarle un beso en la frente, soltándola por fin para que pudiera tener libertad de movimiento. Se le escapó una risa al verla ir rápidamente a buscar debajo de que chaqueta la caja que había dejado.
- Oye, ¿entre Haru y tú os habéis propuesto que engorde o qué? – pudo escucharla decir de fondo.
- Pues mira, no lo había pensado, peeeero… - encogiéndose de hombros se echó a reír. Si ya se lo había dicho él a Hideki, con Sora iban a funcionar mejor dulces que las flores.
Sentado en el sofá de casa estaba con la mirada fija en Aiko, quien dormía plácidamente desde hacía rato en sus brazos. Yamato se había quedado, sin darse cuenta, atontado con la mirada fija en su pequeña, sonriendo sin poder evitarlo.
Le daba demasiada pena moverse, y no solo por la niña. A su lado, con la cabeza apoyada sobre su hombro, Sora también se había quedado completamente dormida con el gesto relajado. Se quedó mirándola pensando en lo fácil que había sido arreglar su salida de tono aquella mañana, dándose cuenta de que quizás no estuviera todo tan aparentemente bien como ella quería hacerle creer. Quizás debería de insistir algo más, pero no quería presionarla… Simplemente se dedicaría a observarla más detenidamente en esos temas, a ver si de verdad estaba más tranquila.
Recordando las palabras que había tenido con Haru no pudo evitar fruncir el ceño al pensar que seguramente Sora había pasado un día de perros. Disgustada y echándose la culpa de a saber qué tontería que poco tenía que ver con la realidad. Le servía por el momento poder verla dormida a su lado. Se revolvió con sumo cuidado para poder ponerse en pie sin despertarla, decidiendo que Aiko tenía que echarse a dormir en su cuna.
Cuando volvió de echar a la pequeña se acercó hacia Sora, apagando la televisión que ninguno de ellos había estado viendo. Ni siquiera intentó despertarla, sino que simplemente la cogió con cuidado para poder llevarla a la habitación, era mejor que ese día hubiera terminado por completo para ella y que se olvidase de todo lo demás. Mañana sería un día completamente nuevo y esperaba que las cosas fueran diferentes… Por el bien de su propia cabeza y salud.
AnnaBolena04: a Haru solo le ha faltado subir detrás de Yamato para asegurarse de que de verdad arreglaban las cosas. Aunque yo creo que ni ella se traga que todo sea tan fácil, que conoce ya bastante bien la cabeza de la pelirroja. Todos son conscientes de que va a costar bastante trabajo sacarle de la cabeza todas esas tonterías que tiene que son parte de su forma de ser. Por el momento parece que se han calmado un poco las aguas, ¿hacemos apuestas a ver cuánto les dura?
Al menos el pobre Yamato se conforma con ver que parece estar tranquila mientras que duerme, que eso significa que no está dándole vueltas a nada y que más o menos pueden sobrevivir al desastre... ¡Besitos de tortuguita!
Beyond and Epic Night: tengo que ponerme al día leyéndote... Estamos en esa época del año muy fea que consiste en que cuando llego a casa y termino de hacer todo lo que me he traído pendiente me quedo zombie y no sirvo ni para leer xD Algún día de estos cogeré carrerilla y me lo leeré todo del tirón.
Aguantan bastante como para no tener derecho a soltar muchos puñales jajajaja Lo de Haru en el fondo es lo más gracioso, porque es bastante más joven y debería de ser ella la que pudiera tener en ocasiones la cabeza a pájaros. Va a costar quitarle de la cabeza la sensación de que es culpa suya, porque a sus ojos evidentemente es culpa suya y no hay nada más que hablar o razonar. Sigo diciendo que al menos viene bien que no se la esté colando del todo a Yamato y que él sepa lo que pasa por esa cabeza, que sino la cosa podría ser mucho peor.
Por el momento parece que sobrevivimos a la crisis... A ver lo que dura. ¡Un beso!
