Toshiko sonrió como hacía tiempo que no lo hacía mientras que acercaba a su nieta a las flores que tenía en la tienda para que pudiera olerlas. Las caras que iba poniendo la pequeña de sorpresa a medida que lo hacía eran las responsables de la sonrisa en los labios de su abuela.
- Si te ve papá tengo que llevármelo al hospital a las carreras – dijo Sora mientas que las observaba a amabas.
- A tu padre se le da muy bien perderse estas cosas. Aunque a ti no te llamaban tanto la atención las flores. Si mal no recuerdo la primera vez que lo intenté empezaste a estornudar – habló con resignación acercándose hasta ella de nuevo.
- Podría ser… No te lo voy a negar – sonrió antes de bajar la vista hacia la taza de té que la mujer había dejado en la mesa-. ¿Dónde está?
- ¿Tu padre? Pues… no debería de tardar en volver. Ha ido a hacer unos recados pero no creo que le lleven media mañana a no ser que se haya perdido, claro. Lo cual podría ser bastante factible…
- Eso sí que me lo veo a creer a ciegas – se rio, quedándose mirando hacia Aiko ahora viendo como no le quitaba ojo-. Podríamos haberlo dejado con Yamato cuando volvió a la ciudad a ver dónde teníamos que ir a buscarlos.
- ¿Segura de eso, cariño? Si te quieres quedar viuda conozco formas menos crueles… Que tu marido "don astronauta" creo que podría seguir poniéndose más pálido de lo que ya es si me quedo mirando hacia él fijamente con gesto serio… Como para dejarlo solo con tu padre de aquella.
- ¡Mamá!
Sora se echó a reír ya sin poder evitarlo, incluso a sabiendas de que su madre tenía toda la razón el comentario le había hecho gracia y daba gracias de que el té estuviera todavía demasiado caliente como para haberlo tenido ya en la boca o hubiera acabado por parecer un surtidor.
- Sí Aiko, mira a tu madre como se ríe, pero si dejas a tu padre solo conmigo un rato seguro que le empiezan a sudar las manos – cogiendo otra vez una de las flores que tenía más cerca se la acercó a la niña quien alargó la mano intentando cogerla-. Lo cual además no tengo ni la más remota idea de dónde le viene. Ni que yo hubiera dicho algo en contra de él en algún momento y más a su cara… O bueno, al menos algo que no se hubiera merecido.
Carraspeó intentando ponerse seria mientras que volvía a enfocar a Toshiko y a la niña.
- Posiblemente paranoias de esas que tanto le gustan. Creo que sigue echándose en cara él solito cosas que pasaron hace años entre los dos, porque algun vez tiene hecho referencia a ello… Lo tengo amenazado con que más le vale dejarse de tonterías, pero tiene que tener algo con lo que emparanoiarse, sino no se queda contento, ya lo sabes.
- Bueno, no te preocupes. Seguro que ahora con Aiko es capaz de pensar motivos nuevos para estresarse… Tómate el té, venga, que se te va a enfriar.
El sonido de la puerta de entrada cerrándose llamó la atención de las presentes. Haciéndole un gesto a su hija Toshiko se encaminó hacia el recibidor con Aiko en brazos para poder recibir a su marido, quien no tenía ni idea de que iban a tener visita.
- ¿Pero tú que estás haciendo aquí?
Esas palabras llegaron hasta Sora, quien sonrió mientras que terminaba de dar finalmente un trago a la bebida, esperando a que su padre apareciera. Aprovechó esos segundos para estudiar la sala, dándose cuenta de que todo estaba exactamente igual que siempre. Su madre seguramente nunca cambiaría pasara el tiempo que pasase y fuera la situación que fuera.
- Hija… ¿no se te ocurrió avisar antes de pasarte por aquí? – entrando a la sala con la niña en brazos fue hacia ella para saludarla con un beso en la mejilla.
- Eh, a mí no me mires. Reclamaciones a mamá, que a ella ya la llamé por la mañana. Si sigue conspirando en tu contra a mí no me reclames nada… - se giró hacia él, devolviéndole el gesto-. ¿Te has perdido de camino a la tienda?
- ¿Por qué lo preguntas?
- No… por nada… - volviendo a intentar centrar su atención en la taza se rio por lo bajo-. Además, a mí no tienes nada que reclamarme. Fue Aiko la que me dijo que quería venir a ver a los abuelos, así que tuve que traerla.
- Ah, claro. Si fue Aiko obviamente no le puedes decir que no.
- Ríete ahora lo que quieras, pero cuando aprenda a hablar y de verdad me pida que la traiga a veros bien que se te va a caer la baba…
- Si ya se le cae ahora y la niña no debe de saber ni dónde está, Sora – Toshiko se acercó hasta acabar sentándose al lado de su hija, al otro lado de los digimon quienes estaban entretenidos con su propia merienda.
- Acabo de llegar a casa, ¿os importa dejar de apuñalarme? La niña todavía no habla, no le enseñéis malas maneras tan pronto – negó con la cabeza antes de levantar la vista hacia la pelirroja, estudiándola unos segundos con la mirada-. Tienes buena cara, ¿has mejorado mucho, no?
- Pues… sí. He tenido una revisión no hace mucho y he recuperado casi todo el peso que había perdido durante los meses que estuve mal. Y la herida ya casi no me da la lata ni si quiera cuando me muevo, así que estoy haciendo vida prácticamente normal.
- Me alegra mucho escucharlo – sonrió el profesor-. ¿Y mi yerno? ¿Se ha muerto ya?
- Hasta dónde yo sé no… Aunque eso depende bastante del humor del que esté esa señorita que tienes en brazos. Ahora que ya ha decidido que cada vez que lo escucha tiene que ponerse a hacer ruiditos o a sonreírle creo que no sé cuánto nos va durar de una pieza.
- Si ya decías que la sentías moverse más de la cuenta cuando no había nacido porque lo escuchaba ahora seguro que es mucho peor – asintió Toshiko -. ¿A que hora sale del trabajo?
- Pues… depende del día. Suele avisarme por si acaso estoy todavía en el estudio, ¿por qué?
- Porque puedes decirle que venga a buscarte y así os quedáis a cenar. ¿Qué te parece? Desde que tu padre se ha instalado del todo en Tokio todavía no hemos podido aprovechar para celebrarlo- cruzó una mirada con su marido.
- A mí no me mires, cualquier excusa para tener un rato más en casa a esta cosa preciosa me sirve. Yo creo que Yamato es de lo más inofensivo que nos podemos encontrar.
- ¿Queréis dejar de meteros con él? – riéndose, finalmente, Sora se puso en pie- Voy a llamarlo, a ver qué me dice. Mamá, ¿dónde me has puesto el bolso?
Yamato estaba con los brazos cruzados mientras que terminaba de escuchar el resumen de los últimos datos que habian llegado gracias a las lecturas de los satélites. No entendía gran cosa, no era su especialidad y todos aquellos datos sobre medidas, niveles de compuestos y tecnicismos químicos le sonaban completamente a otro idioma.
Agradeció que la reunión terminase para poder escaparse lo antes que pudo, notando cómo su teléfono comenzaba a vibrar en su bolsillo sacándole una sonrisa automáticamente al ver el nombre de Sora en la pantalla.
- ¿Me espías? Justo acababa de salir de la reunión – hizo una pausa, dándose cuenta de que Hideki parecía esperarlo al final del pasillo, haciéndole un gesto para indicarle que ya iba-. ¿Con tus padres? ¿Hoy? Pues… Claro, por mí perfecto. ¿Estás ya con ellos? ¿Hace falta que lleve algo? Vale, pues en nada te veo.
Guardándose el teléfono en el bolsillo aceleró el paso hasta llegar a dónde el general esperaba, saludándolo con un gesto.
- ¿Ya?
- Ya… Si no sé por qué tengo que ir a estas cosas si no estoy seguro de que cuele mi cara de que me estoy enterando de algo.
- Por hacer acto de presencia – riéndose por lo bajo echó a andar.
- Claro, como tú ya te has librado de ellas, ¿no?
- Algo bueno tiene que tener el puesto… ¿te vas ya?
- Sí, con la reunión terminada solo me queda ir a recoger mis cosas.
- ¿Vas a ir a buscar a Sora?
- No, hablaba con ella. Tenemos cena en casa de mis suegros.
- La maestra de ikebana terrorífica.
Giró el cuello hacia él, mirándolo y dándose cuenta de que se estaba riendo de él antes de poner los ojos en blanco.
- Esa misma, solo que viene acompañada de su marido. Tienen a la niña con ellos y supongo que pretenderán usarla de rehén si me da por intentar escaparme – se encogió de hombros.
- Es lo malo cuando se vuelven abuelos- asintió a sus palabras-. ¿Todo bien?
- Pues… - tardó unos segundos en darse cuenta de hacia dónde podía ir enfocada la pregunta de él-. ¿Qué respuesta te digo? ¿La oficial o la realista?
- La que quieras darme – arqueó una ceja, curioso por su respuesta.
- Se supone que tengo que creerme que está todo bien y que se le ha pasado el disgusto y la paranoia. Soy bastante bueno aparentándolo, no te creas, y no ha vuelto a decir nada, pero…. Estoy completamente seguro de que estamos en las mismas.
- Por lo que me has contado de ella es bastante probable – asintió-. ¿Habéis tenido más problemas con el tema?
- No, ninguno. Ninguno se ha vuelto a acercar más de la cuenta al otro. Y creo que va a ser la mejor solución por el momento para los dos.
- Quizás sí. Déjale su espacio y su tiempo y a ver lo que tarda en terminar de volver a la normalidad. Es todavía pronto, hazme caso que yo con dos fieras en casa sé de lo que hablo.
Asintió. Era exactamente lo que él pensaba y cómo pensaba llevar la situación. Si a él lo que le importaba era que estuviera todo bien, luego ya vendría lo demás. Cuando llegó a su escritorio cogió sus cosas antes de despedirse de Hideki.
- Oye, ¿Mai?
- La he echado para casa – sonrió-. Se estaba quedando dormida encima de la mesa literalmente. Así que ya debe de haber venido Arata a buscarla.
- Espero que no me toque a mí eso también – negó con la cabeza-. Te veo mañana.
Sora tenía la vista fija en su padre quien no había soltado a Aiko desde que había llegado y se había quedado sentado con ella sobre sus rodillas jugando con ella con uno de sus juguetes que tenía en la silla.
- Yo creo que a Aiko le va a venir muy bien tener a su abuelo en Tokio – la voz de su hija hizo que Haruhiko levantase la vista hacia ella-. Aunque vas a tener una dura competencia con Hiroaki, claro.
- Ese tiene dos nietos más, que no sea acaparador – sonrió-. Simplemente aproveché la oportunidad de la vacante en la Universidad de aquí. Ya sabes que es complicado poder…
- Papá, no lo decía por eso – negó con la cabeza-. Ya sé que un puesto como el tuyo no es tan sencillo de manejar. Pero la niña va a agradecer tenerte cerca, es lo único que digo.
- Y yo a ella – movió el juguete viendo como los ojos azules de Aiko lo seguían-. Aunque podía haberse parecido un poquito a ti, ¿no crees?
- Bueno… A mí me hacía ilusión que al menos sacara los ojos de su padre – sonrió, acabando por ir a sentarse al lado de ellos.
- Pues te has tenido que quedar muy contenta porque es idéntica a él. Pero bueno, no pasa nada, dentro de un añito os dedicáis a buscarle compañía a Aiko y así ya solucionamos el problema…
- Papá… por ahora céntrate en que no se te caiga la baba encima de la niña, anda… Y déjate de pedir más nietos… Que luego acabas como Yuuko y Susumu que ya tienen tres…
- ¿Y? Yo encantado, ya lo sabes… - un ruidito procedente de Aiko reclamó la atención de ambos-. Y mira, creo que está de acuerdo.
AnnaBolena04: Haru iba con toda su buena intención a prevenir al rubio para que supiera lo que se iba a encontrar. Menos mal que él también lo sabía e iba prevenido con el tema. Es más, sigue sabiéndolo y es una garantía de que al menos uno de los dos tiene las cosas claras y la cabeza como la tiene que tener. Manda narices que haya sido Yamato el que ocupe ese lugar, pero bueno, pobrecita Sora, está demasiado estresada por todo todavía como para ver las cosas como tiene que verlas.
Por suerte ahora llegan los abuelos a morir del amor un rato con su nieta. A ver a quien le cuela Yamato que su suegra da miedo si está con Aiko en brazos muriendo de amor al darle a oler las florecillas. Intentaremos que los Takenouchi no puedan demasiado del amor.
¡Besitos de tortuguita!
PD: para que luego te quejes, ¿eh?
Guest Vecina: pues poco antes jajajaja si es que seguro que mientras que yo estaba subiéndolo tú estabas rondando y no nos cruzamos por causalidad.
Mimi debería de ser la opción a que Sora recurriese siempre, pero como es un personaje al que personalmente solo le apetece decirle que se meta la lengua por... cofcofcof en este tema me pareció que nada de lo que dijera fuera a ser apropiado. Primero porque seguro que acababa soltando alguna de sus tonterías y, sin duda, no era el mejor momento. Por mucha experiencia con el tema que pueda tener al haber sido madre antes. Haru tenía que hacer de Petita Grillo de la historia.
Yamato sabe lo que hay y no se la da. Parece que intenta tomar medidas al respecto para no tener más problemas. A ver lo que les dura... pero por el momento tenemos que ver a los abuelos muriéndose de amor con la niña que aún no los había sacado por aquí y ya les tocaba.
Vecina... me has hundido jajajaja Aquí no hay puente. Ni siquiera sabía que hubiera puente en alguna parte... Vergüenza debería de darte. Pues... a modo de venganza que sepas que esta tarde me he portado muy mal y he escrito dos capítulos dignos de tomatazos, ale jajajajaja Ya, ya huyo a ir escondiéndome. ¡Un bico enorme y ánimo con las clases!
PD: son las menciones más justas para hablar de esa app infernal, lo siento jajajaja
Natesgo: ehm... Nat, yo entiendo que te hayan mandado de excursión con tus fieras esta semana y que las neuronas se resienten pero... Creía que era más que evidente que el problema que han tenido es que sí que han intentando tortuguear y al final no han podido. Que lo han intentado varias veces ya y la cosa no funciona. ¿Sino por qué iba a irse Yamato de malas pulgas por haberse quedado con las ganas? Jajajajaja
Y si el tío en cuestión por un mínimo tiempo sin poder hacer nada con su señora, en un caso como este, en el que si se casaron fue queriéndose mucho, más que la al trucho, se va a buscar fuera lo que no le dan en casa es para darle dos h****** bien dadas jajajaja Que no es que sea Yamato ya, que sería demasiado triste eso ya xD
