Yamato llegó al descansillo tranquilamente, sabiéndose el camino a casa de sus suegros de memoria. Habían sido muchas las veces que años atrás había ido hasta allí, de manera que no necesitaba ni siquiera pensar por dónde iba.

Llamó a la puerta y esperó a que alguien fuera a abrir, sonriendo al ver aparecer a Sora al otro lado, completando así alguno de los recuerdos que habían ido invadiendo su mente a medida que se había acercado.

- Has llegado pronto – saludó apartándose para dejarlo entrar.

- Acababa de terminar la reunión aburrida del día cuando me llamaste – explicó acercándose a saludarla con un beso en la mejilla al estar dónde estaban-. Fue ir a por las cosas y venirme hacia aquí. Al final no traigo nada…

- Ni falta que hace, creo que en todo caso tendremos que intentar chantajearlos para que nos vuelvan a la niña – señaló con la cabeza hacia el salón.

Riéndose, dejó su mano en la parte baja de la espalda de Sora, caminando a la vez que ella y así dejando que lo guiara. Sus ojos se fijaron automáticamente en su suegro, o, concretamente, en Aiko que estaba todavía en sus brazos.

- Mira quién ha llegado – le dijo el profesor a su nieta, saludándolo con un gesto.

- No sé yo si querrá hacerme mucho caso estando tan bien acompañada… Hola – saludó finalmente acercándose.

- No, seguro que no… - Sora se quedó a la espera, dándose cuenta de cómo la niña nada más escuchar la voz de su padre había empezado a buscar con la mirada por la sala, intentando encontrarlo.

Se rio, apartándose para dejarlo acercarse hasta ella notando como en la cara de ella empezaba a aparecer la sonrisa con la que solía recibirlo y como comenzaba a revolver poco a poco sus bracitos para llamar así su atención.

- Así todos lo días cuando llega a casa – aclaró la pelirroja mientras que se fijaba en cómo él acababa por acercarse, cogiendo a Aiko de brazos de su abuelo-. No sé quién está peor, si la niña con el padre o el padre con la niña…

- Qué rápido que me ha vendido – divertido por la reacción que acababa de tener su nieta, Haruhiko se puso en pie, observándolos desde donde Sora estaba-. Voy a ver si tu madre necesita algo, vosotros esperad aquí si queréis.

Asintiendo a sus palabras, devolvió la vista hacia los otros dos que tenía delante, manteniendo la sonrisa que se había dibujado en su cara. Se acercó hasta ellos, posando su mano sobre el brazo de su marido.

- ¿Quién ha llegado Aiko? – levantó la vista unos segundos hacia el rubio, quien no apartaba la vista de la niña.

Nunca había llegado a poner en duda que Yamato se fuera a comportar de esa forma con la pequeña, lo había visto demasiadas veces con sus sobrinos como para no llegar a pensar en ello. Aún recordaba el día en el que había pensado por primera vez en ello y había sido precisamente por culpa de Dai ya tiempo atrás en Tanegashima cuando había ido a buscarlos tras quedarse ella trabajando en casa algo más de tiempo y se los había encontrado jugando con las gafas de sol de Yamato. Y ejemplos no le faltaban…

- Pobrecito…

- ¿Pobrecito? ¿Por qué? – arqueó una ceja girando la cabeza hacia Sora.

- Sí, pobrecito. Porque no tienes nada que hacer contra la niña. Va a hacer exactamente lo que le venga en gana contigo…

- Puff – resopló de tal manera que su flequillo se movió, causando que los ojos de la niña se fijaran en ese gesto-. Menuda novedad… Y lo dices como si la madre no hiciera ya lo que quisiera conmigo cuando le viene bien – se inclinó ligeramente hacia ella para darle un beso a la pelirroja ahora que no estaba su suegro delante.

- ¿Cómo arrastrarte tras un día de trabajo a cenar con mis padres? – susurró sin apenas levantar el tono a sabiendas de que la escuchaba.

- Por ejemplo - echándose a reír a juego con ella, se centró de nuevo en la niña.

Cuando Toshiko volvió a salir un rato más tarde de la cocina para avisarles de que la cena ya estaba lista se distrajo unos segundos observando a los recién estrenados padres con Aiko. Con el constante revoloteo de gente que siempre solía estar pendiente de ellos las veces que había podido estar con los dos a la vez no había podido verlos tranquilamente y ajenos a todo lo demás. Sonrió, casi que sin poder llegar a entender qué motivos podía llegar a tener su yerno para emparanoiarse él solo con temas que quizás solamente él entendería sobre ella y su marido.

- Yamato – saludó, acercándose hacia ellos-. ¿Qué tal?

- Bien, gracias – girando la cabeza hacia Toshiko, sonrió.

- Ya lo veo, ya – asintiendo no tardó en hacerles un gesto con la cabeza-. Ya está la cena lista. Sora, hija… ¿cómo vas a hacer con Aiko?

- Tranquila mamá, se la quité hace un rato a papá. Lo conseguí aunque no te lo creas… Así que ya ha cenado y… ¿dónde vamos a hacer?

- Le he dicho a tu padre que fuera poniendo la mesa del comedor para estar más cómodos.

- Pues entonces podemos dejar a Aiko echada en el sofá y si necesita algo la escuchamos y puede vernos – asintió, mirando hacia Yamato quien hizo lo mismo que ella.

- Perfecto, ¿necesitáis algo para ella?

- No, no te preocupes. Vete a sentarte tranquila, ahora mismo vamos nosotros.

Asintiendo a las palabras de su hija dejó solos a la pareja para que pudieran acomodar a la niña tranquilamente, no tardando en aparecer tras ella y tomando asiento en la mesa.

- Hacía mucho tiempo que no te veíamos por aquí, ¿qué tal el trabajo? – la voz del profesor reclamó la atención del rubio.

- Aburrido – confesó encogiéndose de hombros-. Pero bueno, es lo normal en el comienzo de los proyectos. Hasta que empiezan a tener mínimamente forma todo son reuniones y más reuniones.

- Y déjalo mejor como proyectos por el momento… - tomando asiento a su lado, Sora no pudo evitar el comentario, observando hacia lo que su madre había preparado para la cena.

- Sí, es lo único por lo que no me quejo tanto.

- Haruhiko, deja en paz al pobre Yamato con el tema del trabajo que bastante aburrido estará ya de todo… ¿qué te apetece Sora? – mirando hacia su hija, Toshiko sonrió-. Venga, que te echo la primera que eres la que más lo necesita esta temporada.


Tras haber vuelto a casa y dejado a la niña con los digimon en la habitación, Sora se había sentado en la cama mientras que esperaba a que Yamato terminase de preparar sus cosas para poder hacer lo mismo que ella. Se había apoderado de algunos cojines y simplemente estaba entretenida viéndolo pasar de un lado para otro mientras que pensaba en sus cosas.

- ¿Qué? – preguntó divertido al darse cuenta.

- Nada, ¿no me puedo dedicar solo a observarte?

- Normalmente suelo ser yo el de ese pasatiempo… - sonrió mientras que apagaba finalmente la luz del baño y se acercaba hacia ella.

- ¿Qué tal hoy en la cena?

- Bien, ¿por qué?

- No sé, como te sueles poner nervioso cuando tienes a los terribles suegros delante… - dibujó una sonrisa traviesa en los labios que poco duró al tener que echarse a reír por la cara que puso él.

- Claro, tú lo que pasa es que tienes mucha suerte porque mis padres ni siquiera sé lo que se pueden considerar…

- Ya, y los míos muerden, ¿no? A mí padre se le daba mejor guardar las apariencias de serio catedrático cuando estaba een Kioto me parece a mí. Ahora con eso de haberse estrenado como abuelo ya no le queda nada de respeto.

- Pues como yo – negó con la cabeza-. No es que antes tuviera mucho, pero mientras que le colaba al mundo la idea de que podría tirarles algo a la cabeza si me hablaban más de la cuenta todavía podía aparentar algo de seriedad.

- ¿Ah sí? ¿de verdad eso ha colado en algún momento? – observó cómo terminaba por echarse encima de la cama, al igual que ella, sin cubrirse con las sábanas. Hacía demasiado calor en aquella fecha como para hacerlo.

- Qué simpática… - intentó hacerse el ofendido sin conseguirlo. Limitándose a pasar el brazo en torno a los hombros de Sora, la atrajo hacia sí para que lo usara como apoyo.

Se quedaron en silencio unos segundos, simplemente aprovechando el momento de tranquilidad. Momentos que Sora aprovechó para meditar en su mente parte de la conversación que había tenido durante la cena, tomándose su tiempo para darle forma en su mente.

- ¿Cuánto tiempo crees que puede faltar para que se organice una nueva misión?

- ¿Qué? – confuso, bajó la vista hacia ella.

- Sí… Antes dijiste que todo estaba empezando y que… era aburrido… Eso… ¿podría significar que puede estar organizándose algún viaje? No te acuso de que sepas algo y no me lo hayas contado – aclaró rápidamente-. Pero… las otras veces te lo olías.

- Pues… lamento informarte de que si eso es así esta vez no tengo ni la más remota idea. Supongo que es a dónde nos llevará esto y que por eso se están empezando a formar nuevos equipos, pero… Ha empezado todo prácticamente a la vez que nos trasladamos desde el sur. Son gente que ni siquiera ha salido ninguna vez fuera de órbita. Lo más seguro es que estemos hablando de años.

- La anterior vez fue cosa de.. ¿dos? ¿tres años?

- Era diferente, Sora. No van a mandar a un grupo de gente sin experiencia a un viaje de meses como es el de Marte. Probablemente en ese periodo de tiempo sí que tenga que salir, pero… Será cosa de semanas, son viajes cercanos y para que se adapten. Nada más. Así es como empecé yo…

Asintió. Tenía sentido lo que le estaba contando. Eran situaciones muy diferentes. Recordaba cuando él le había contado lo del traslado y cuando por fin habían podido hablar más larga y tendidamente del tema. El último viaje a Marte posiblemente hubiera sido la última salida de tanta duración que tendría Yamato por delante. Y nadie más que ella sabía lo que lo agradecía. Había llevado medianamente bien los meses de ausencia de él, su trabajo no le había dejado demasiado tiempo. Pero ahora… no era ella la que iba a tener el mayor problema.

- Me parece bien – contestó, levantando la vista de nuevo hacia él-. Sino les mandamos a Aiko a que les deje claro que nadie puede venir a secuestrarle ni a su padre ni a su sitio favorito para dormirse por las tardes tanto tiempo.

- ¿Perdona? Hablas como si ese traidor fuera a irse conmigo teniendo a la niña en casa. Ya puedo irme yo solo a flotar por el espacio todo lo que quiera que ni se despide de mí – fingió poner cara de resignación.

- No lo creo… Porque si no va él contigo no te vamos a dejar ir… Así que vosotros veréis cómo os arregláis. ¿Tienes otras habilidades? Lo digo por ir buscándote otro trabajo…

- No lo sé. ¿Tú crees que tu madre podría hacerme un hueco en la tienda?

- Hmm… No te veo yo demasiado interesado por las flores. Bueno, no te preocupes. Como diseñadora internacionalmente famosa que soy puedo dejarte en casa y así me haces de niñero sin tener que pagarte. Yo creo que salgo ganando.

Las palabras de Sora hicieron que se empezara a reír automáticamente. Era consciente de que esos comentarios se los había buscado él ya que no hacía más que usar sus propias palabras en su contra. No dijo nada, simplemente alzó la barbilla ligeramente en un intento de gesto orgulloso antes de ceder del todo e inclinarse para dejar un beso en su cabello.

- Lo peor es que con esa opción también saldría yo ganando, así que ten cuidado no vaya a ser que me lo tome al pie de la letra – le murmuró por lo bajo antes de alargar la mano para poder apagar el interruptor de la luz.


AnnaBolena04: pues seguimos con los abuelos muriendo del amor con su nieta. Que al menos es una distracción para que no se rían tanto de las paranoias que es capaz de montarse él solito ese yerno que les ha salido. Si ellos dos son encantadores y ahora que cada vez que ven a la niña se les cae la baba no hay forma de que las paranoias del rubio salgan adelante.

Y por fin parece que tocan un tema un poquito más serio ahora que ya han tenido a Aiko. Saben que la posibilidad de que en cualquier momento le venga a Yamato otro viaje está ahí y que con la nenita chiquitina en casa van a ser las cosas más complicadas. Por la niña también... Pero a ver quién despega al rubio de ella. Esperemos que nadie tenga la ocurrencia cofcofcof - no, NO soy tan desalmada, antes de que alguien me tire algo a la cabeza -.

¡Besitos de tortuguita!

Beyond and Epic Night: lo de descansar es más o menos relativo... Pero bueno, poquito a poquito. Antes solía ponerme al día en la lectura de camino al trabajo y a la vuelta, pero ahora deben de haber quitado líneas o algo y parece aquello una lata de sardinas y ni leyendo en paz puede ir una... De ahí mayormente mi drama.

Si en el fondo en la rutina diaria hay cosas más interesantes que en una trama totalmente basada en el Mundo Digital. Aunque oye quién sabe, cualquier día me da por ahí... Por el momento creo que con Toshiko como personaje que más miedo le dé a la gente me sobra. Aunque muy poco va a durarle la fama a la pobre mujer si lo que hace es pasearse con Aiko en brazos muriéndose ella sola del amor.

La guerra que se pueden montar los abuelos por ver quién tiene más mimada a la niña es preocupante. Uno es su primera nieta y el otro ya tiene más, peeero también ha sido quien ha estado más tiempo dando la lata... Cuando crezca y ya no tenga que estar tanto tiempo con su madre ya se verá a los dos corriendo por ver quién se ocupa de Aiko, sí xD Crisis entre abuelos por culpa de la niña, ya verás tú.

¡Un beso enorme!

Guest Vecina: jajajaja puedes hacer una cuenta, sí. Yo creo que la gente por aquí que lo agradecería, así seguro que te buscarían para conspirar en mi contra... Y no estoy mirando a nadie por aquí, no, no.

Totalmente de acuerdo. Una cosita pequeña, clavada a Yamato, pero siendo adorable y haciendo ruiditos debe de ser para que realmente todo el mundo esté tonto. Los abuelos paternos que saben lo que era eso seguro que fangirlean un montón al acordarse de él cuando era pequeño. Eso si no nació ya con sus cara de malas pulgas y les escupía el chupete cada dos segundos. Cosa que sería bastante creíble viniendo de él.

La relación de Yamato con sus suegros pues es encantadora, ya lo sabes. Sora con los suyos es al revés que esos se ponen de parte de ella rápidamente. Toshiko Y Haruhiko e que seguro que se rien mucho de ver cómo se le va - más - el color de la cara al rubio si le lanzan algún puñal al pobrecito. Y eso que son dos personajes bastante serios, que podrían reírse mucho más de él xD

No, no lo era xDD Aquí hemos trabajado ayer y hoy, así que... Aquí he estado hace un ratito imprimiendo cosas para mañana y así dejarlo todo listo antes de ponerme a seguir haciendo el mal. Y claro que sí, ¿por quién me tomas? Podría decirse que por dónde voy yo el frente tiene nubarrones por diversos frentes. Casi tantos como por dónde me van a llover collejas a mí. A ese nivel... cofcofcof

Un bico grandote vecina y otro para las tartarugas, que oye, ellas seguro que están vigilantes a ver qué lío...

Natesgo: Jajajajaja Pone que a Mai la ha ido a buscar el marido jajajaja Ya te digo yo que los monstruitos te sientan tan bien como a mí xDD

Dice Yamato que sí, que ya se le había ocurrido a él esa solución, pero que la cosa empieza a estar tensa y que oye, al pobre le salen las malas pulgas esas que tiene y pasa lo que pasa. Al menos ha sabido salir de esta y por el momento parece que su máxima preocupación es que los suegros no lo hagan atragantarse y que los posibles viajes no le vengan demasiado pronto que su nena aún es demasiado pequeña. Ya podemos imaginarlo como poco enganchado a la cuna de Aiko diciendo que no la suelta, que ni hablar, que él no se va. Es un hecho futuro bastante realista.

Al menos están mentalizados los pobres de que esta opción siempre está en el aire y que tarde o temprano va a llegar.

¡Un beso y ánimo con lo que queda de semana!