- Como no te estés quieta te voy a acabar pinchando con un alfiler y verás tú el drama que me vas a montar…

Arrodillada en el suelo del estudio, a los pies de Haru, estaba Sora con una caja de alfileres en la mano mientras que terminaba de hacer los ajustes a la parte del bajo del vestido de novia. Por fin había llegado terminado a falta de hacer los últimos arreglos y de eso se iba a encargar ella misma.

- ¿Cómo lo ves por el resto del cuerpo? – levantó la vista hacia ella mientras que continuaba cogiendo el bajo.

- Yo creo que está bien, ¿no?

- No lo sé, dímelo tú. Se supone que tiene que ser ajustado, tú verás si lo ves suelto o demasiado apretado… No queremos que no te llegue el oxígeno al cerebro ese día precisamente… El que tiene más probabilidades de desmayarse es Andrew…

- Qué graciosa… - se rio ligeramente por lo bajo antes de observarse de nuevo en el espejo-. Yo lo noto bien… No sé. Respiro bien pero tampoco lo noto flojo…

- Pues entonces perfecto. Ahora solo te falta no ponerte histérica de aquí a la boda y quedarte en nada…

- O lo contrario… - resopló mientras que miraba como se ponía en pie-. ¿Qué te parece?

- Aléjate hacia el espejo, venga – dándole un ligero toquecito en la cintura, esperó a que hubiera el espacio suficiente entre ambas para poder observarla de cuerpo entero-. Yo creo que estás perfecta… ¿Son los zapatos definitivos?

- Sí, me los ha regalado mi cuñada… ¿te gustan?

- Son bonitos y parecen cómodos, ¿no? Todo lo cómodos que pueden ser unos de esos claro… Yo cuando llegué ese día a la habitación esa noche casi que entraron por delante de mí…

Se quedó pensativa unos segundos acordándose precisamente de ese camino, delatándose con suma facilidad al sonreír sin motivo aparente. Por suerte, Haru estaba demasiado distraída con su propio reflejo, estudiando el vestido que tenía puesto.


Por suerte era tarde y apenas quedaba gente por el pasillo mientras que volvían hacia la habitación. Cualquiera que se cruzaba con ellos se quedaba mirando especialmente hasta ella debido al vestido, consiguiendo que se le volvieran a subir los colores.

Estaba en un estado extraño. Todo lo que ocurría a su alrededor le parecía demasiado perfecto como para que pudiera llegar a ser real. Iba a necesitar unos días hasta ser capaz de creerse que de verdad estaba volviendo en aquellos momentos de la propia fiesta de su boda. Sonrió ligeramente mientras que se apoyaba en la pared, esperando que el ascensor llegara hasta donde ellos estaban. Levanto la vista, encontrándose con la mirada de Yamato fija en ella.

- ¿Qué? – sonrió.

- Nada – se acercó hasta ella haber tocado la tecla-. ¿No puedo dedicarme a estudiar más detalladamente el trabajo de tu ex ayudante?

- No sabía que entendieras de moda ahora – entretenida, se quedó a la espera de que la alcanzase-. ¿Algo que comentar? Aunque pensé que habías podido estudiarlo bien a fondo antes…

- No te creas, se me olvidaron algunos detalles. Pero creo que todavía tengo tiempo para poder terminar de comprobar que esté todo a mi gusto – llegó a colocarse a su lado justo a la vez que se abrían las puertas y la pelirroja se escapaba de su alcance.

Repitió la misma jugada, quedándose apoyada ahora en la propia pared del ascensor. Haciéndolo en parte para esperar a que se acercara de nuevo hacia ella y también porque necesitaba un punto de apoyo notándose ya cansada a aquella hora de la noche sonrió cuando finalmente la puerta se cerró tras ellos.

- Yo no he podido todavía hacer un buen estudio sobre lo que tú te has puesto – le dijo.

- ¿Segura de que no?

- No – sonrió de medio lado-. ¿No tengo derecho a hacer una valoración técnica? Seguro que soy capaz de sacarte algún defecto?

Yamato sonrió de medio lado, terminando por acercarse para posar las manos en la barandilla del espejo, una a cada lado de Sora, observándola desde allí al inclinar ligeramente la cabeza, sin querer recortar demasiado la distancia entre ambos todavía. No tenía prisa todavía.

- ¿Y bien? ¿Tienes algo con lo que protestar? – repitió bajando mínimamente el cuello así para poder decirle aquello prácticamente sin alzar el tono.

- Sí, uno bastante gordo – notó las palmas de las manos de la pelirroja posándose en él, y cómo las movía ligeramente hacia arriba.

- ¿Se puede saber cuál es? – entretenido con la conversación no se apartó de ella incluso aunque sintió cómo se abrían de nuevo las puertas.

- Si te portas bien igual te lo acabo contando…

Consiguió escaparse al pillarlo desprevenido, haciendo que soltara uno de sus brazos saliendo así del ascensor. No tardó en seguirla, riéndose por lo bajo y notando como los habitualmente seguros pasos de Sora parecían serlo algo menos. Se acercó de nuevo, cogiéndola ahora desde la espalda.

- Me parece que a alguien empiezan a molestarle demasiado los zapatos ya – murmuró por lo bajo, entretenido.

- ¿Te lo parece solo? – se detuvo unos segundos-. Porque nos queda cerca la habitación que sino ya te digo que quedaría de lo más glamourosa con ellos en la mano…

- Seguro que sí – se pensó unos segundos el hacer por detenerla y colaborar para que llegase más cómoda a la habitación, acabando por descarta la idea al darse cuenta de que estaban realmente al lado-. También puedo dejarte fuera de la habitación por no querer decirme qué pega le sacas a mi ropa.

- ¿Y qué ibas a hacer tú sin mí hoy? ¿Eh? – ladeó la cabeza, observándolo-. Descubrir a dónde nos vamos de viaje mañana lo dudo…

- ¿Ves? Si es que tendría que dejarte fuera – intentó sonar serio antes de inclinarse, sujetándola mejor con los brazos contra él, pudiendo así darle un ligero mordisco en el cuello que aumentó la risa de la pelirroja.

- Anda… Suéltame y abre y de una vez que me duelen ya los pies…

Cediendo con facilidad la soltó para poder así llegar hasta delante de la puerta y meterse la mano en el bolsillo para poder abrir. Había guardado él la tarjeta para así poder tenerlo más sencillo gracias a la ropa.

Lo siguió con la mirada mientras que abría, terminando por acercarse a él, abrazándolo por la espalda nada más que entraron en la habitación, tomándose unos segundos en silencio mientras que intentaba cerrar la puerta con el pie. Cuando lo consiguió, apoyó su frente sobre su espalda, sonriendo.

- La única pega que se me ocurre es lo mucho que me tiene que haber envidiado todo el mundo hoy por lo guapo que te has puesto hoy – murmuró suavemente.

Yamato, quien había apoyado sus manos sobre las de ella en el mismo momento en el que la había sentido abrazarlo, sonrió automáticamente al escucharla, notando como el calor subía a sus propias mejillas. Era absurdo que en la situación en la que estaban precisamente se le subieran los colores por ese comentario, pero suponía que ese era el efecto que Sora causaba en él. y le gustaba demasiado.


Sin darse cuenta, Sora se había quedado completamente ida sin escuchar ni media palabra de lo que Haru le estaba diciendo. Parpadeó, despertando de entre sus propios recuerdos cuando la voz de su amiga la sacó de ellos.

- Yo creo que no hace falta que le hagamos ningún cambio al vestido. Está perfecto… ¿cómo lo has hecho? Para que te quede con las medidas tan exactas algo tan ajustado...

- Pues porte que tengo demasiado vista – disimuló, conectando del todo con la realidad-. Y sí, creo que tienes razón. Solo con el retoque del bajo que he dejado marcado antes estás lista… Así que venga, corre a cambiarte, no vaya a ser que se le ocurra aparecer por aquí a Andrew o algo por el estilo.

- Mejor me cambio aquí si no te importa y me ayudas – dijo mientras que se giraba hacia ella para que pudiera desabrocharle el vestido-. ¿Has sabido algo de proyecto de la nueva colección de invierno?

- Sí… Bueno, en realidad del proyecto no he sabido nada todavía – explicó mientras que dejaba las alfileres encima de la mesa-. Pero quieren reunirse con nosotras la primera semana de septiembre en Kioto.

- ¿Kioto?

- Sí, parece ser que se han establecido por fin allí los proveedores. Nishjin siempre ha sido conocida por su dedicación a los tejidos tradicionales. Por suerte… tengo donde quedarme.

- ¿Tienes? ¿Vas a ir sola?

- Yamato tiene que trabajar – se encogió de hombros.

- ¿Y la niña?

- Pues la dejaré con él. Son solo un par de días. Además, es demasiado pequeña… No me apetece que tenga que hacer un viaje largo ya… No sé, yo creo que nos las podemos arreglar.

- ¿Vas a estar tu sola en Kioto?

- Haru, mi padre ha pasado toda su vida en esa ciudad. Mi madre es de allí… Gran parte de mi familia, por no decir toda, es de allí. Creo que no me voy a perder por Kioto.

- No estoy diciendo que te vayas a perder – hizo una pausa, sacando la cabeza de dentro de la camiseta que se estaba poniendo-. Estoy diciendo que vas a estar sola.

- ¿Y qué?

- Pues que no. No me da la gana de que vayas a irte sola por trabajo… - negó con la cabeza, sacudiéndose así el pelo-. Yo voy contigo.

- ¿Tú? ¿Tengo que recordarte que te casas poco después y que tendrás mil cosas que hacer?

- Sora, ¿tengo que recordarte que te pasaste un mes fuera del país antes de tu propia boda? Ni hablar… Y además, yo tengo a Andrew, si lo dejo seguro que sabe organizar las cosas mejor que nadie…

- Haru…

- No, ni hablar. No acepto un no por respuesta. Hace mucho tiempo que no nos vamos las dos a ninguna parte. ¿Tienes reservado ya el hotel?

- Claro que no – negó con la cabeza-. Mi padre no se ha deshecho de su casa allí… Así que tengo que ir a ponerle casa de pena para que me deje las llaves – recogió el vestido con sumo cuidado, acercándolo a su funda para dejarlo colgado en ella-. ¿Estás segura?

- Segurísima. Nos vamos las dos a Kioto. Además, tú lo has dicho, serán un par de días… Ya sabes que cuando se me mete algo en la cabeza no hay forma de sacármelo…

Ladeó la cabeza, observando a su amiga, entretenida por su respuesta. Había planeado todo aquello y se había mentalizado de que iba a ir sola. No era algo que le molestara, pero, sin duda, la idea no le desagradaba ni lo más mínimo. Sonrió finalmente, asintiendo.

- Si la futura señora Evans se empeña yo no voy a ser quién para negarme a sus últimos deseos como soltera…

- Sora… Cállate… - poniéndose completamente roja y escuchando las risas de la pelirroja de fondo, resopló-. ¿Dónde está Aiko?

- Con sus abuelos paternos. Me la han secuestrado esta mañana… Así que supongo que no sabremos de ellos hasta la hora de comer que me vengan a traer a la niña.

Unos golpes en la puerta reclamaron la atención de ambas, haciendo que se girasen hacia ella, viendo aparecer la cabeza de Andrew tras ella segundos más tarde.

- ¿Puedo entrar?

El sonido del cierre de la cremallera de la bolsa en la que Sora había escondido el vestido fue la única respuesta que le dio mientras que se iba a posarlo encima de la silla, quedando así oculto detrás de la mesa.

- No, no puedes. Te estamos criticando muy fuertemente hasta el nivel de que Haru está planeando fugarse conmigo a Kioto unos días.

- Tampoco me parecería demasiado raro – entrando finalmente, se quedó observándolas-. ¿Qué hacéis? ¿Y Aiko?

- Otro igual… Con sus abuelos…

- Lo que ha dicho Sora va en serio – Haru se giró hacia él-. Tiene un viaje y no quiero que vaya sola. ¿Te importa que vaya con ella?

- ¿Que si me importa que vayas con ella? – confuso, miró primero a una y luego a la otra-. Qué me va a importar a mí… Vete si quieres, ¿dónde tenéis que ir?

- A Kioto.

- Kioto… ¿no tengo derecho a intentar acoplarme con vosotras con cualquier excusa barata? – dejó claro con el tono de voz que bromeaba-. En serio, empiezan a llegar algunos familiares demasiado pesados… Oye Sora, ¿tú no se supone que tienes conocidos en la policía? ¿Habrá forma de que no los dejen entrar al país?

- Oye, deja de meterte con tu pobre hermana, que bastante contenta va a estar porque el atolondrado de su hermano pequeño se casa por fin… - riéndose les hizo un gesto con la cabeza-. Venga, fuera los dos de aquí que tengo que dejar algo que no puede ser visto colgado donde no se arrugue y cierto entrometido me estorba.

Girando la cabeza rápidamente hacia Sora, Andrew se quedó mirando hacia ella con cara de susto al haber entendido perfectamente a lo que se refería, no tardando en notar como Haru lo cogía del brazo y lo arrastraba hacia fuera, dándose cuenta de que la pelirroja los despedía agitando los dedos de su mano.


AnnaBolena04: pero lo que pasa es que el raptor y yo ya somos amiguis. ¿No ves que se pasa más tiempo vigilándome que no? Pues ya es mi amiguito y hasta me da ideas de cómo hacer maldades. Y, además, para que quede aquí la prueba... ¿De quién es la culpa de una de mis últimas-futuras trastadas? Pues eso, yo ahí lo dejo. Así de la que me llueven tomatazos a mí te caen a ti también de rebote.

Pero bueno, mientras que huyo poco a poco del país para cuando llegue el momento, os distraigo con un FB de una de las partes de la boda de los Srs Tortuga que no llegué a escribir en su momento. Un poquito de azúcar no les va a venir mal a los pobrecillos. Y de paso, pues vemos un poquito al pobrecito Andrew que llevaba tiempo desaparecido el pobrecillo.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: anda, hacía tiempo que no lo hacía. Antes lo hacía mucho, no dejaba ver el capítulo hasta que a la página le salía de las narices, así que debe de estar de rememoración de sus maldades pasadas o vete tú a saber xD Llevaba bastante tiempo sin dar la lata por aquí, así que de vez en cuando tiene su permiso xD

Y sí, tiene toda la pinta de que la que va a tener que ponerse seria ahí va a ser Sora. Porque lo que viene siendo Yamato... Él ya tiene asumido desde hace tiempo que Aiko va a hacer lo que le venga en gana con él, así que espera que aprenda a hacerle un poquito la pelota. Esperemos que de verdad salga del todo a la madre y que no dé demasiado la lata, porque yo sigo diciendo que sino acaba siendo como poco la próxima Regina George.

Sí, normalmente si tienen gente delante suelen comportarse. Lo suelo hacer así precisamente por lo que dices, por la cultura oriental que tienen, que oye, aunque son más modernos y esas cosas algunas cosas sí que se les tienen que quedar y seguro que saludarse cómo se saludarían a solas en casa delante de los suegros pues... Aparte de que culturalmente para ellos sería raro, yo creo que a Yamato le dan cinco colapsos porque OMG LOS SUEGROS jajajajaja

Mis maldades podrían ir por ahí... O no, y podrían ir por lugares - que no lugar - diferentes y de diversos tipos cofcofcofcof Pero mientras tanto te toca aguantarte y fangirlear un poquito con detalles de ellos en la boda que quedaron por ahí porque no quería enrollarme más que las persianas...

Y ya estamos a viernes vecina, venga, que poco a poco vamos sobreviviendo a las semanas. Disfruta del fin de semana y descansa todo lo que puedas.

Ace Cornell: Si ahora nos estamos enterando de que Yamato hace tiempo que no muerde creo que te perdiste en la primera historia jajajaja Lo que pasa ahora con la niña es que se le cae la baba demasiado pero yo creo que a los nuevos de la base de Chofu aún se la tiene colada con eso de serio y esas cosas que intenta fingir y le salen tan mal xD

¿Cita? ¿Primer chico que le presente? Ja, déjate que se fije en que un cierto Daigo Yagami quiere jugar con su nenita adorable, verás tú como le vuelven los morros automáticamente jajaja

¡Un beso!

Beyond and Epic Night: jajajajaa se muere él solo si tiene a la suegra como jefa. Yo creo que aún podrían intentar hacer de provecho con él con el mundillo de la música o algo por el estilo, pero bueno, puede entretenerse en buscar nuevas opciones para su vida laboral.

Puede que sí que tenga algún viaje cerca y él no lo sepa todavía, no se sabe. O puede que sepa algo y no haya abierto la boca por el momento... Yo no voy a pronunciarme a un lado o al otro, porque total, me van a caer tomatazos haga lo que haga así que anda... A ver si aprovecho y avanzo un poquito que llevo días queriendo escribir una cosa y hoy justo he llegado a ello y no quiero que se me acabe olvidando xD

¡Un beso!