Sora atravesó corriendo las puertas del hospital, acercándose a recepción para poder preguntar dónde podía encontrar a Mimi. Al haberse encontrado sola en casa cuando se había puesto de parto había acabado llamando para que fueran a buscarla.

Debía de reconocer que inicialmente le estaban entrando ganas de colgarle el teléfono y poder continuar con lo que estaba a punto de hacer después de tanto tiempo. Se había enfadado con el mundo muchísimo porque no estaba la cosa a aquellas alturas para que les pasaran aquellas cosas… Luego, finalmente, había entendido el motivo de la llamada. Más allá de ser su mejor amiga y tener el don de ser la persona más inoportuna que conocía… Había llegado a caer en la cuenta de que si Koushiro estaba en Kioto y los padres de ella en Estados Unidos ella se había convertido en una de las opciones en las que primero pensaría su amiga. En ese mismo momento se había sentido terriblemente culpable y era cuando se había vestido y salido corriendo de casa dejando a Yamato con la niña.

- ¿Mimi Tachikawa?

Un momento, por favor – el encargado de recepción buscó en el ordenador el nombre que le había dicho-. No me sale nadie con ese nombre.

- ¿Cómo que no…? – hizo una pausa, frunciendo el ceño. ¿Se podía haber equivocado de hospital con las prisas? Rápidamente cayó en la cuenta, sonriendo a modo de disculpa al recepcionista-. Perdón, Mimi Izumi.

Asintiendo a las palabras de ella metió el nuevo nombre, encontrando sin problemas ahora la información que buscaba, alzando la vista de nuevo hacia la pelirroja.

- ¿Es un familiar?

- No, ¿por qué?

- Porque necesitamos algunos datos que quedan por rellenar.

- Su marido no se encuentra en la ciudad y el resto de su familia vive fuera del país. Si sirvo yo…

- Podría servir – le tendió el papel para que pudiera ver los datos que podían faltar.

Echándole un rápido vistazo asintió. Conocía toda la información de ella, siendo datos sencillos como direcciones y teléfonos que evidentemente ella no había podido dar.

- ¿El padre?

- Ya está avisado, llegará a la ciudad en unas horas – explicó mientras que terminaba de escribir lo que le habían pedido-. ¿Necesitan algo más?

- Por el momento no. Está en la habitación 300.

- Muchísimas gracias – contestó, saliendo con paso rápido haca el ascensor.

Cuando llegó al pasillo en el que se encontraba la habitación avanzó con rapidez, siguiendo los números de las puertas hasta que encontró la que le habían indicado, entrando a sabiendas de que se iba a encontrar sola a su amiga.

- ¡Mimi! – fue directamente hacia ella-. ¿Cómo estás?

- ¿Koushiro?

- Cuando yo le llamé ya lo había avisado su madre – explicó-. Está de camino ya, no te preocupes… ¿Cómo se te ha ocurrido adelantarte tanto?

- No lo sé, me faltaban tres semanas más o menos… Estaba recogiendo las cosas de la cena cuando me empezó a doler… Y cuando miré venía la niña…

- ¿Qué te han dicho?

- Que estoy teniendo las primeras contracciones y que todavía es pronto para ir a la sala de partos. Así que vamos a ver si Koushiro llega a tiempo o me lo cargo porque el parto llega antes…

Sonrió, dejando la chaqueta que se había echado encima de los hombros en una silla, se colocó a su lado finalmente. Observándola unos segundos antes de encogerse de hombros.

- Yo creo que si le dejas un ordenador es capaz de engañar a los de alguna aerolínea para que crean que la hora de embarque es la que él les diga…

- Pues que lo ponga en… - cerrando los puños, guardó silencios unos segundos-… Marcha.

- Seguro que llegará a tiempo – asintió-. ¿Necesitas algo?

- No… y muchas gracias por venir. Te llamé a ti antes que a nadie, ni siquiera a mis pobres suegros… No sé, cuando me vi sola fuiste la primera que me vino a la mente… ¿Os desperté a la niña?

- Sí, pero no te preocupes Mimi… Ya se quedó Yamato con ella. Ya sabes que le gusta aprovechar cualquier momento con ella… - aunque el verdadero motivo del enfado de él hubiera sido otro que poco tenía que ver con Aiko-. Y tú no podías estar aquí sola. ¿Hiro?

- Lo he dejado con sus abuelos… Por eso te llamé a ti. Lo asusté mucho cuando me empezó a doler y claro, ¿con quién lo iba a dejar mejor que con ellos dos?

- Hiciste bien, aunque si necesitas ayuda con él ya sabes que yo puedo hacerme cargo de él.

- ¿Tú?

- Sí, yo. No tengo ningún jefe que vaya a decirme algo por faltar al trabajo, así que estoy para cualquier cosa que necesites – se sentó a su lado, cogiendo la mano de su amiga-. ¿De acuerdo?

El sentimiento de culpa por haberse llegado a plantear el dejarla a la espera apareció de nuevo en la cabeza de Sora. Aunque cualquiera hubiera podido decir que a aquellas alturas hubiera sido un motivo más que justificado. Intentó no pensar más en ello, alejando de mente cualquier pensamiento relacionado con Yamato.

- ¿Has avisado a alguien más? – habló, alargando la mano para echarle el cabello hacia atrás.

- No…

- Vale, no te preocupes. Ya los aviso yo – alagó la mano para sacar su teléfono-. Tendrías que haberte venido al mismo sitio que yo… Así tendríamos un médico amenazable a mano – empezó a buscar los nombres de sus amigos para enviarles el mensaje con la noticia.

- Ya, lo pensé, pero como aquí es donde nació también Hiro… Y además, es amenazable igualmente. Si le monto un poquito de escándalo viene también.

- Eso no lo pongo en duda – sonrió, asintiendo a sus palabras-. ¿Has llamado a tus padres?

- Los avisó Yoshie… O bueno, eso me dijo que iba a hacer.

- Pues estarán intentando encontrar un vuelo, no te preocupes. Cuando lleguen ya podrán conocer directamente a su nieta, ya lo verás.

Pudo escuchar como Mimi cogía aire lentamente, intentando calmarse, no tardando en posar su mano para cerrarla con fuerza luego sobre el brazo de Sora.


Yamato se había quedado en un estado complejo. Aquella vez no estaba enfadado o frustrado, sino que realmente no había sabido como reaccionar. A la vez se había vuelto a quedar con las ganas… Y lo que era peor, no porque ninguno de ellos dos tuviera el más mínimo impedimento. A la vez Aiko se había puesto a llorar y Sora había tenido que salir corriendo.

Lo único que había conseguido hacer tras intentar calmarse y pensar en frío había sido irse a buscar a Aiko para que dejase de llorar. Esa niña conseguía distraerlo lo suficiente para no quedarse con la última imagen que había tenido delante antes de que el teléfono sonase, aunque en aquella ocasión le estaba costando mucho más de lo que cabría esperar.

- Aiko, como al final Mimi no se haya puesto de parto igual me la acabo cargando – se quedó apoyado encima de la cama mirando hacia la niña.

A sabiendas de que esa noche se iba a quedar solo había llevado a Aiko con él a la habitación, dejándola echada en la cama. Los ojos de la pequeña estaban fijos en él, entretenida cada vez que veía como el flequillo de su padre se movía.

Totalmente despierta, parecía haberse desvelado y ahora movía sus bracitos en el aire reclamando así la atención del rubio, quien volvió a bajar la vista hacia ella.

- ¿Qué? ¿Te estás riendo de mí? – posó su mano encima de su barriguita, haciéndole cosquillas con los dedos-. Normal que te rías de mí… La situación es digna – casi como si le contestara hizo un ruidito antes de empezar a sonreír.

El gesto de Yamato cambió enseguida al verla hacerlo, riéndose a su vez volviendo a mover los dedos de su mano sobre ella. Le parecía extraño que los digimon no hubieran subido con ellos, dando por supuesto que se habrían quedado dormidos ajenos a todo lo que había pasado en cuestión de minutos.

A la vista de que Aiko parecía no tener sueño, decidió que iba a centrarse únicamente en ella a sabiendas de que la solución a todos sus estreses mentales era aquella niña.


- ¿Se ha dormido por fin? – preguntó Sora en el pasillo.

Hacía rato que se habían llevado finalmente a Mimi a la sala de partos, casi a la vez que Koushiro llegaba sin aliento por el pasillo del hospital. Al menos había conseguido llegar a tiempo. La pelirroja estaba sentada en el pasillo, a la espera de noticias y había aprovechado para llamar a Yamato.

- Sí, no quería, estaba demasiado ocupada riéndose de mí. ¿Qué tal todo por ahí? – contestó él al otro lado de la línea.

- Bien. Koushiro ya ha llegado y yo estoy esperando por noticias. Cuando sepa algo me iré a casa aunque seguramente sea muy tarde…

- No me obligues a dejar cerrada la puerta de casa por fuera para que no vayas al trabajo mañana por la mañana… Avisada estás, que nos conocemos.

- Bah… - riéndose por lo bajo, hizo una pequeña pausa-. ¿Y tú?

- ¿Yo? ¿Que crees que no puedo sobrevivir a quedar de niñero yo solo?

- Sabes perfectamente que no estoy hablando de eso…

- Pues… Yo no creía que pudiera cogerle más manía a Mimi de la que ya le tenía, pero mira, se ha empeñado en jugar con por todo lo alto.

- Lo siento – arrugó el gesto-. Pero tenía que venir, ya sabes que…

- Sora, deja de decir "lo siento". Solo estamos teniendo mala suerte y ya está. No serías tú si no hubieras salido corriendo por ella.

- Ya… Pero…

- Nada de peros. Y además, he descubierto que a la niña le hace gracia verme resoplar porque se me mueve el flequillo. Así que se ha pasado un buen rato riéndose a costa mía… Creo que sé a quién puede haber salido.

- Es que mientras que estamos en el estudio me dedico a enseñarle a reírse de ti. Ya sabes que es muy lista y aprende rápido – agradeció el cambio de tema-. Yamato, es tarde, y tú sí que trabajas mañana. Vete a la cama… Intenta descansar, ¿vale?

- Sí, lo sé. ¿Cómo hacemos si me tengo que ir antes de que llegues tú?

- Que se lo echen a suerte entre los abuelos que seguro que todos quieren quedarse con ella. Aunque no lo creo… Tengo que llegar yo para darle el desayuno, así que si no sé nada todavía me iré. Así que no te preocupes por eso.

- Vale pues… ¿buenas noches?

- Sí, buenísimas… - se rio-. Descansa, ya hablamos mañana.

Cuando colgó finalmente la llamada se quedó con la mirada fija en la nada. Se habían tenido que volver a quedar con ganas de poder continuar pero no estaba tan frustrada como solía estarlo en otras ocasiones.

Aquella vez no había sido ella la que había causado el problema. Lo había notado desde el momento en el que él se le había acercado, no necesitaba comprobarlo para saber que aquella vez su cuerpo sí que estaba colaborando. Pero luego, con sus acciones, había conseguido que volviera a sentir exactamente lo mismo que antes. La simple idea de aquello la hizo sonreír, notando un ligero calor apoderarse de su cara.

Habían tenido que detenerse por motivos totalmente ajenos a ellos… Las cosas eran muy diferentes y eso hacía que la situación fuera más llevadera. Esperaba que él estuviera pensando exactamente lo mismo que ella porque era un cambio muy importante.

Levantó la vista, encontrándose con una cara conocida acercándose por el pasillo.

- Pero bueno… ¿tú qué estás haciendo aquí?

- ¿Yo? La ruta de los hospitales – negando con la cabeza, con gesto cansado, Jou tomó asiento al lado de ella-. ¿Se sabe algo?

- Nada… - se encogió de hombros-. ¿Has salido de trabajar ahora?

- No podía no venir… Me queda de camino a casa… - habló con resignación-. ¿Has dejado a Yamato de niñero?

- Sí, si algún día lo echan de la JAXA se le da bastante bien hacer de niñero.

- Es un buen cambio, aunque yo veo igual de peligrosos ambos trabajo – apoyó la cabeza en la pared, cerrando los ojos unos segundos antes de girar el cuello para mirar hacia Sora viéndola reírse-. ¿Koushiro?

- Llegó a tiempo, así que creo que no vamos a tener que ir preparando su funeral.

- Bueno, tampoco sería culpa suya. Viene con adelanto…

- Buena suerte intentando hacer que Mimi entendiera eso si llega a tener a la niña y él no está con ella…

- No gracias…


AnnaBolena04: me he acordado de que hoy tocaba actu y para que no me matéis estoy aquí actualizando a las carreras para no dejaros sin ella hasta que llegue por la noche...

Mimi la pobrecita debe de tener un pitido de oídos muy, pero que muy, digno... Que la cosa se pone complicada para el pobre rubio y para encima va Mimi a amargarle la existencia cuando parecía que todo iba bien. Si es que debe de estar en casa odiándola muy, pero que muy profundamente por lo que ha conseguido. Que de verdad que esta vez que sí que iba todo bien, que la cosa estaba bien... Pobre Yamato, tiene los planetas alineados en su contra... jajajajaja

¡Besitos de tortuguita y me voy corriendo al trabajo!

Natesgo: Mimi acaba de sentenciarse jajaja Aunque bueno, si lo pensamos... ¿De quién es la culpa en realidad? Mimi se ha puesto de parto, sí, y coincidió que estaba sola. ¿Por qué estaba sola? Porque Haruhiko mandó a Koushiro a Kioto jajajajaja Esto ha sido todo una conspiración del suegro para reírse un poco de Yamato jajaja

En defensa de Koushiro diré que como ya se ha dicho, se le ha adelantado bastante el parto y no debería de haber tenido ningún problema por quedarse sola el par de días que él estaba fuera. No es tan cobardica como para ir a esconderse a otra ciudad acercándose la fecha, venga, pobrecito, un poquito de crédito que se lo merece. Aunque a Mimi poco le ha faltado para quedarse sola ahí... Pero bueno, Sora es Sora, no podía dejarla tirada en un momento así, por muy ocupada que estuviera ella.

¡Un beso!

Guest Vecina: jajajajajaajaja ayer estaba escribiendo cosas malas - malas malas - cuando me llegó tu review y me empecé a reír sola maléficamente. Literlamente, me entretuve en buscar gifs de Úrsula, no te digo más jajajaja Ayer acabé yéndome a la cama después de leerme un ff que han subido supercuqui de estos dos a antes de terminar por liar una desgracia, no te digo más jajajaja ¿No me conoces ya? No me quedo en paz... Hay cosas que no he hecho y que quería explorar, no todo va a ser purpurina y cosas bonitas jajaja

El qué habría pasado si Mimi no hubiera llamado vas a poder ver cómo lo hablan un poquito más adelante, que lo sepas. Más que nada porque lo he escrito para darle sentido y coherencia a otras cosas ayer y claro, ahora queda constancia de dicha conversación. Aiko, como bien dices, siendo la principal fuente de distracción de su padre para evitar que se cargue a Mimi. Lleva muchos años guardándoselas... En una de estas la lincha y le echa la culpa a un ingrediente de una tarta caducado.

Hoy contesto rapidito que me tengo que ir corriendo al trabajo otra vez... Aaains semana de vuelta a la rutina más que total. A ver si no termino por linchar yo a nadie, que se anuncia fea la semanita... ¡Un bico grande grande! Y dile a las tartarugas que no me odien mucho por la falsa alarma que les di en el capi anterior, que ha sido una trastada inocente cofcofcof