Yamato caminó por el pasillo del hospital buscando la habitación en la que le había dicho Sora que podría encontrar a Mimi. Se había ido directo hacia allí cuando había terminado en el trabajo, cruzándose con los padres de Koushiro por el camino, entreteniéndose con ellos.
Cuando llegó por fin a la habitación llamó a la puerta antes de entrar, asomándose para encontrarse rápidamente con caras conocidas.
- Mira quién se digna a aparecer… Yo ya pensaba que como te había despertado a la niña no ibas a venir ni a verme…
- Vengo a buscar a Sora, no te lo creas tanto – contestó a Mimi dejando claro que, muy a pesar de todo, no hablaba en serio-. ¿Qué tal estáis?
Caminando hasta colocarse al lado de la pelirroja se quedó mirando hacia la pareja allí presente, especialmente hacia la castaña. El parto se había alargado más horas de lo que ninguno de ellos hubiera podido esperar, por ese motivo todavía estaba la pelirroja allí. Se notaba en las caras de todos los presentes el cansancio, y era totalmente comprensible.
- Acaban de volver a la habitación hace nada ellos dos, así que no creo que estén ni siquiera para lanzarte puñales ahora mismo – contestó la pelirroja antes de que alguno de ellos dos pudiera llegar a decir algo.
- Sí, ni siquiera nos han traído a la niña todavía, pero al menos ya estamos aquí y ha ido todo bien… - habló finalmente Koushiro.
- ¿Y tú? – finalmente Yamato se dirigió finalmente a Mimi de forma más directa-. ¿Estás bien?
- Cansada, pero sí…
- Con ganas de que la dejemos todos en paz y poder echarse a dormir – Sora se puso en pie caminando hacia el rubio-. ¿A que nunca la has visto tan callada como hasta este momento? – sonrió ligeramente mirando a su amiga.
- Es cierto, ahora que lo dices… - sonrió también-. ¿Necesitáis algo? ¿Queréis que os traiga algo de la cafetería?
- Tranquilo, ya lo he intentado yo antes, pero ya se ha encargado Yoshie de traerles reservas para no perder las costumbres. También les he dicho que si necesitan que le echemos un vistazo a Hiro para que los padres de Koushiro puedan estar más tranquilos por aquí no había problema… Pero nada. Y yo no me voy a pelear con la abuela ya bastante vamos a tener luego con intentar recuperar a Aiko de sus abuelos.
- Pues entonces ya no digo nada…
- Gracias igualmente, Yamato – contestó Koushiro-. Además, Sora ya ha hecho bastante por nosotros desde anoche, casi que lo mejor que podéis hacer es iros a casa y que tú te asegures de que duerme todo lo que no ha dormido por mi culpa.
- Técnicamente es culpa de mi padre, así que podemos decir que estamos en paz – riéndose ligeramente se quedó mirando hacia Koushiro.
El sonido de la puerta abriéndose llamó la atención de los presentes. Aquella vez no era ninguna visita, sino que una enfermera traída con ella a la niña por fin desde que habían vuelto a la habitación.
- Aquí está – comentó yendo directa hacia Mimi que había parecido despejarse del todo al ver a la pequeña llegar, dejándole a la niña en brazos-. Dentro de un rato volveré a por ella para que pueda descansar, ¿de acuerdo? – esperó a ver como asentía antes de girarse y mirar hacia la otra pareja-. Y lo mejor sería dejar a la señora Izumi sola, ha pasado mucho tiempo entre las contracciones y todo el proceso y tiene que reponerse.
Sora asintió automáticamente a la enfermera esperando a que se fuera para volver a decir algo. Tenían que ir a casa de Hiroaki a recoger a Aiko finalmente y ella estaba agotada de haber pasado tanto tiempo en el hospital.
- No tenéis que iros porque ella os lo diga – escuchó cómo Mimi protestaba, sin mirarlos, con la vista fija en su niña-. Además, tenéis que conocer todavía a Sen…
- ¿Sen? ¿Ese va a ser el nombre definitivo? – preguntó al pelirroja acercándose hacia ellas, notando como Yamato seguía sus pasos.
- Sí, es el que más le pega – asintió.
- Es preciosa, Mimi – mantuvo la vista fija unos segundos en la niña y luego mirando hacia sus padres-. Ahora Aiko ya no va a ser la más pequeña y va a tener a alguien de su edad con quién poder jugar…
- Bueno… No sé yo cómo de bueno será eso – abriendo de nuevo la boca, Yamato bromeó ligeramente-. Enhorabuena…
Más allá de los problemas que pudiera tener con Mimi cuando se ponía más pesada de la cuenta… les tenía aprecio a ambos y se alegraba sinceramente porque todo hubiera ido bien y la niña a pesar de haberse adelantado estuviera sana. Al igual que esperaba que Mimi pudiera recuperarse pronto de haber pasado tantas horas allí. Cruzó una mirada con Koushiro antes de sonreír.
- Ahora creo que puedo quedarme yo con la amenaza que más escuché cuando nació Aiko… Más te vale que la niña haya heredado tu carácter y no el de la madre porque sino de verdad que me vuelvo a fugar al Sur…
- Uy sí… Poco de menos que me echarías tú si te fueras tan lejos – riéndose, la castaña miró hacia él unos segundos.
- Muchísimo – ironizó, posando su mano en torno a la cintura de Sora-. ¿Vamos? Hasta a mí me está dando pena la cara de agotamiento de Mimi…
La pelirroja asintió rápidamente, alargando la mano para rozar con suavidad la mejilla de Sen antes de volver a mirar hacia sus amigos.
- Cualquier cosa que necesitéis me llamáis, ¿de acuerdo?
- Sora – Koushiro la cortó rápidamente-. Ya has hecho bastante… Y no sabes lo agradecido que estoy porque hayas estado al lado de Mimi mientras que yo llegaba… Pero ahora haz el favor de irte a cenar y a dormir que te lo has ganado. Antes conseguí echar a Jou, no me obligues a hacerlo contigo también.
- Eso fue porque vino por aquí Taichi y se lo llevó de la oreja…
- Pues esa misma amenaza puedo hacértela a ti. Aunque no creo que me haga falta porque con Yamato aquí seguro que nos arreglamos.
- ¿Con Yamato aquí? A ver si te crees tú que si Sora le dice seria que se quiere quedar va a decir algo en contra… ¡Ja! – Mimi empezó a reírse-. Venga, fuera los dos…
La cara del rubio fue cambiando de neutra a confusa por la forma en la que aquella conversación había derivado, acabando por encogerse de hombros con resignación. Ni siquiera se molestó en intentar discutir con Mimi la última acusación que le había hecho.
- Tampoco gano nada discutiéndotelo… Pero tenemos que ir a buscar a Aiko, así que yo creo que con eso igual sí que conseguimos que aquí la cabezota de Sora nos haga caso y se vaya a descansar.
- ¿Cabezota? – miró hacia él arqueando una ceja-. A juego contigo entonces…
- ¿Y que tiene eso de malo? – riéndose a la vez que ella le hizo un gesto con la cabeza-. ¿Os vemos mañana?
- Seguro que sí, no creo que la dejen irse tan pronto a casa – contestó Koushiro-. Y gracias otra vez…
- Déjalo, ¿quieres? – la pelirroja negó con la cabeza-. Y descansad vosotros dos también, que ya tenéis a la niña con vosotros.
Se inclinó hacia Mimi para despedirse de ella con un beso en la mejilla y con una leve sonrisa de Koushiro que estaba colocado al otro lado de la cama de ella. Yamato imitó el último gesto de ella a modo de despedida a ambos antes de caminar hacia la puerta.
Hiroaki miró hacia el reloj a sabiendas de que no pasaría mucho tiempos antes de que su hijo apareciera por casa para ir a buscar a Aiko. Aquella mañana había aprovechado que tenía el día libre para quedarse con su nieta nada más que se lo habían pedido. Había hecho de niñero muchas veces a Dai y Reiji, pero cuidar de la niña era muy diferente. Apenas se hacía notar salvo a las horas del día en que necesitaba atención.
- ¿Y si cuando vengan tus padres no les abro la puerta? ¿Tú crees que se van a enfadar mucho? A lo mejor aprovechan la noche libre y se entretienen en darte un hermanito… - riéndose solo la cogió en brazos para sentarse en el sofá.
Sonrió al verla mirarlo atenta con sus ojos fijos en él. Se tomó sus segundos para observarla de forma más detenida, cogiendo uno de los juguetes que había dejado tirados por el sofá para llamar así más su atención.
Cuando había visto por primera vez el color de ojos que había heredado su nieta automáticamente se había dado cuenta de quién era ese color tan característico. Había temido que quizás fuera algo momentáneo ya que era sabido que muchos niños solían nacer con los ojos azules y luego cambiaban pero con Aiko no había sido el caso. Tenía exactamente los mismos ojos que su padre y se parecía muchísimo a él… Quería a sus dos hijos por igual, pero bien era cierto que el que había crecido a su lado día a día a pesar del trabajo había sido Yamato. Y que ahora le hubiera dado aquella nieta tan clavada a él había terminado por ablandarlo del todo.
Eso sin tener en cuenta de que durante toda su niñez Yamato había sido quién más se había parecido a su madre. Había sido con el paso del tiempo en el que había dejado de ser tan evidente, pero muchos rasgos y gestos de su hijo le recordaban a ella y ahora veía aquello en Aiko muchísimo más.
Se dio cuenta de que la niña había cerrado su mano en torno a un pequeño trozo del peluche con el que había estado jugando con ella, sacándole de nuevo una sonrisa a su abuelo quien tiró muy suavemente de él para seguir entreteniéndola.
- ¿Qué? ¿Te lo pasas bien? – movió con sumo cuidado su mano de nuevo.
Aiko soltó el juguete quedándose de nuevo mirando hacia su abuelo haciendo un pequeño ruidito justo antes de dibujar una sonrisa en sus labios. Una sonrisa que dejaba ver la cara de risa de la niña incluso sin tener todavía ningún diente visible para segundos después volver a hacer un ruido alargando sus brazos hacia el juguete.
Sorprendido, no supo ni cómo reaccionar consiguiendo así ella alcanzar de nuevo su objetivo mientras que los ojos de su abuelo la miraban. Sabía que la niña ya hacía esas cosas, se lo habían dicho, pero era la primera vez que se reía con él.
Solo cuando volvió a verla repetir el mismo gesto a la espera de que siguiera jugando con ella fue capaz de reaccionar, recomponiéndose y volviendo a mover su mano para poder continuar con lo que estaba haciendo.
- Estos niños van a acabar conmigo cualquier día – murmuró a sabiendas de que los digimon presentes estaban pendientes de ella-. ¿Te parece bonito? Tu abuelo ya está mayor para que le hagas estas cosas asi sin avisar… Luego me riñe tu padre por comprarte otro peluche nuevo para que puedas dormir con él.
Mientras que volvían hacia casa de Hiroaki a buscar a la niña Sora se acercó hacia Yamato, buscando cogerse a su brazo mientras que caminaban, sin importarle demasiado estar por medio de la calle. Él giró la cabeza para observarla, sonriendo a modo de respuesta y facilitándole el trabajo.
- ¿Estás cansada?
- Ni te lo imaginas…
- Tendrías que haberme dejado llevarte a casa y que fuera yo luego a por Aiko a casa de mi padre…
- No, quería que me diera el aire. Llevo demasiado tiempo metida en el hospital y créeme, todavía sido saturada de mayo – resopló-. Me viene bien este paseo.
- Eso tengo que concedértelo… ¿quieres que cojamos algo de comida antes de irnos a casa? Te diría que podemos aprovechar para cenar nosotros dos fuera pero con esa carita de cansada que tienes prefiero lo otro… ¿qué te parece?
- Muy buena idea… - realmente estaba lo suficientemente cansada como para pensar únicamente en llegar a casa, ponerse el pijama y olvidarse de todo lo demás mientras que cenaba.
- ¿Cuántas horas has estado al final allí?
- No quiero ni saberlo, créeme…
Riéndose por el tono que usó la pelirroja se inclinó hacia ella para dejar un beso en su cabello antes de continuar caminando.
AnnaBolena04: je je je es que fue ahí a traición. Veía venir bien los tomatazos, pero bueno, la tontería tenía que venir de alguna parte aunque una creyera que miraban para ella y el rubio estaba buscando dónde esconder la cabeza para no tener que mirar directamente a Sora jajajaja Pobrecito, si es que, menudo trauma.
Además, el rubio no puede engañar a nadie. Todos sabemos que a él Sora le gusta más que a un Yagami la comida. Incluso con uno de sus pijamas de peluche bien tapaditos seguro que se le cae la baba, así que no necesita que vaya por ahí enseñando las piernas por culpa de la temperatura de la ciudad a esas fechas del año... Pobrecito él. Si es que las hormonas las tiene revueltas por culpa de ella durante la edad que sea jajaja
Al menos el rubio se ha dignado finalmente a ir a ver a Mimi, aunque fuera para ir a buscar a Sora y llevarla de nuevo a casa... Y Hiroaki, pues nada, seguramente cuando vayan a buscar a la niña se lo encuentren tirado en el suelo tras haberse babado entero porque su nieta preciosa le ha sonreído finalmente... Ahora a ver quién se la quita.
¡Besitos de tortuguita!
Beyond an Epic Night: Sí, Mimi se a colocado en lo más alto de la lista negra de unos cuantos. Sin embargo, el karma se la ha devuelto en forma de un parto largo. Pobrecita, seguro que el rubio se da por contento como venganza hacia ella por evitar lo que evitó... Que mucho le había costado a él llegar hasta ahí con Sora y de repente Mimi a tocarle la moral... Pues no. Eso no se hace.
Ya que se ha dignado a pasarse a saludar por el hospital... Que eso ya son muchos puntos.
Hiroaki mientras tanto babándose entero por todo lo alto porque finalmente Aiko le ha saludado como se debe y le ha dedicado una de sus bonitas sonrisas. Con lo mucho que quería él tener esa nieta ahora que le sonríe a él también... Pobre hombre, desmayado en el suelo.
¡Un beso!
Guest Vecina: pues te cuento una buena noticia... Se vienen unos cuantos FB jajaja Tengo de distintas épocas y temáticas, pero son de los buenos todos ellos, no son para revolver basurilla del pasado. Para eso ya tenemos el presente para hacer el mal, ya verás cómo te gustan los FB jajajaj
Pues... temporalmente el anterior está en la época en la que ya habían estado juntos. Más o menos en el último año antes de irse a la universidad, cuando estaban en último curso. Así que son los 17 añitos... En los que las hormonas debían de estar en todo su esplendor... Al igual que ahora a sus 32 añitos del rubio jajaja Que tiene las hormonas ya al mismo nivel porque no hay manera de llegar a nada con la misma pelirroja de siempre. Normal que las hormonas sigan en el mismo punto, si es que la cosa en vez de mejorar empeora.
Taichi tenía que aparecer por el medio a estrellarse con él, era una necesidad en mi vida jajaja
Con Aiko vamos a tener padre histérico si le da por jugar al tenis, si le da por irse al cine con un amigo, si le da por irse a la playa con gente de clase, etc, etc... Que padre paranoico como el suyo hay poquitos y va a acabar Sora con el rubio de una oreja con una mano y con la otra diciéndole adiós a la niña. Que a ver qué va a ser eso de ponerse histérico porque sí.
Estamos igual aquí con los cambios de temperatura, pero lo peor es el viento infernal que no hay quien lo soporte... Así que nada, saldremos volando en cualquier creo que me puede venir bien a modo de técnica de escape si sigo haciendo trastadas. Así puedo irme volando... ¡Bicos grandes vecina!
