Sora estaba sentada en el estudio terminando de hacer algunos dibujos. Había decidido centrar toda su atención en nuevos proyectos de cara a las siguientes temporadas. Las nuevas ideas y nuevos trabajos siempre conseguían hacerla olvidarse de todo lo demás y, con la racha que estaba teniendo últimamente en lo que personalmente se trataba, era mejor que se centrara en su trabajo.

Sonrió al observar el boceto terminado, satisfecha con su trabajo. Había pensado en que podía intentar fusionar algo de sus proyectos más actuales con parte de su trabajo de otros años intentando llevar la influencia de los kimonos a algunos vestidos de noche. Y el resultado le había gustado bastante.

- ¡Eh! – protestó Haru entrando -. ¿Dónde está la niña?

- Con su padre… Yamato hoy tenía la tarde libre así que se han ido a pasearse por ahí.

- Bah… ¿los del programa espacial nunca trabajan o qué?

Caminó hacia la pelirroja, deteniéndose unos segundos a su lado para observar el papel que tenía frente a ella y dándose cuenta de que era algo nuevo. A pesar de ser la socia de Sora, había muchas veces que ella trabaja simplemente en las ideas que se le iban ocurriendo hasta que consideraba que estaban listas para ver la luz o simplemente las guardaba porque "no merecían la pena".

- ¿No estarás buscando todavía qué ponerte para la boda, verdad? – levantó la vista hacia ella.

- No me pegues… pero todavía no tengo qué ponerme – sonrió a modo de disculpa antes de alzar ambas manos en señal de paz-. Estaba esperando a que mi cuerpo volviera algo más a la normalidad para no tener que andar arreglándolo. ¿De acuerdo?

- ¡Sora! ¡Pero cómo puede ser! – negó con la cabeza-. Si tú ya estás más que perfectamente y está muy cerca ya todo… ¿Voy a tener que llevarte de la oreja a mirar vestidos? Porque a no ser que tengas algo a medio hacer no te va a dar tiempo a hacerte algo tú… Y nos conocemos, seguro que no tienes nada guardado en el armario ya desde hace tiempo.

- Tranquila, tú no te preocupes, que me las arreglaré a tiempo. ¿Tienes ya todo listo para el viaje a Kioto?

- Eso, cámbiame de tema – tomó asiento encima de la mesa, cruzándose de brazos-. Menos mal que una siempre piensa en todo…

Levantó la vista hacia Haru sin entender muy bien de lo que le estaba hablando, especialmente con la vio empezar a sonreír de una forma delatadora mientras que guardaba silencio intentando hacerse la interesante unos segundos.

- ¿Qué estás tramando?

- Tranquila, estoy bastante estresada con todos los preparativos como para haberte hecho yo algo… a ti – recalcó especialmente aquellas palabras, terminando por empezar a revolver en su bolso hasta sacar un pequeño paquetito.

- ¿Y eso? – confusa, alargó las manos para cogerlo cuando se lo tendió.

- Diré que no es mi culpa… Que son cosas que te pasan por dejarme con la niña y claro… Da la casualidad de que tengo con quien conspirar en casa para hacer estas cosas.

Confusa, bajó la vista hacia el paquete, empezando a abrirlo con cuidado. Lo primero que pudo ver fue un trozo de tela de color azulado que asomó, haciendo que acelerase sus movimientos. Ella esa tela la conocía… pero… ¿cómo se las habías arreglado Haru si los proveedores únicamente habían traído las muestras hacía poco tiempo? Consiguió terminar de desenvolverlo, encontrándose en sus manos con un pequeño vestido.

El diseño de la tela que ella había entregado hacía meses en forma de papel había llegado en sus manos ahora en forma de una prenda del tamaño perfecto para su niña. De fondo azul claro, los dibujos de pequeñas flores aparecían de vez en cuando en tonos vivos y llamativos, tal cual había copiado ella de los meses que había pasado en Tanegashima.

- ¿Pensabas que no iba a asegurarme de que Aiko no sea la más guapa de la fiesta? Y creo que ya tengo controlado cuál es el azul que le queda bien a la niña. Es tan sencillo como fijarse en el número de veces que se da contra las esquinas la pobrecita de Kaori los días que te viene a buscar Yamato por aquí…

Intentando no echarse a reír directamente, centró su atención en el vestido, sonriendo cada vez más. No se le habría imaginado a lo que dedicaba su amiga el tiempo libre, pero, sin duda, era una de las cosas más bonitas que había visto en mucho tiempo.

- Va a estar preciosa…

- Ya te digo yo que sí – sonrió delatadoramente-. ¿Qué? Había que probárselo para saber si le quedaba bien…

- ¿Has estado jugando a las muñecas con Aiko?

- Culpable – amplió aún más su sonrisa-. Y culpable también de que te haya cambiado la cara de lechuga que traías antes. ¿Te gusta?

Volvió a bajar la vista hacia la prenda para finalmente ponerse en pie para quedar a la altura de ella y poder abrazarla a modo de agradecimiento.

- ¿Cómo narices conseguiste la tela?

- Pues… yo ya sabía que te la iban a traer para que la vieras – confesó finalmente-. Así que les pedí que si por favor podían traer un trozo más grande de esta… Es lo que estaba trapicheando con ellos el día de la reunión…

- Muy bonito… Ahora consigues ocultarme las cosas delante de mis propias narices…

- Digamos que eso de que hayas estado de baja por el parto y luego con Aiko por aquí me ha dejado hacer lo que me ha venido en gana todo este tiempo, sí… Cuando se lo pruebes quiero una foto, ¿eh?

- ¿No se supone que ya se lo has probado? – sonrió, divertida.

- Bueno, pero es para que la vea Andrew también…

- Ya, como si él no la hubiera visto ya – se echó a reír, empezando a doblar con cuidado de nuevo el vestido-. En realidad… No has podido acertar más. Total, ya que es clavadita a él que lo sea en todo los aspectos…

- ¿Por qué lo dices? – arqueó una ceja-. ¡Ja! ¿Van a ir a juego ahora?

- Sí, creo que sí. Por lo que tengo visto por casa, diría que esto es más o menos del mismo color de la ropa que va a llevar él…

- ¿Y te parece normal? La diseñadora eres tú y eres la última en tener qué ponerte… Eso te lo voy a arreglar yo en cuanto nos quedemos solas en Kioto.

- ¿No me digas?

- Sí y como soy la novia te tienes que poner lo que yo te diga… Ah, se siente. No haberte metido en todo este jaleo… ¿No queríais que me dejara de tonterías? Pues toma boda.

Echándose a reír abiertamente se sentó al lado de Haru. Sin duda, como ella decía, había acabado rápidamente con su cara de lechuga", y lo había hecho con demasiada facilidad.

- Y sí, ya lo tengo todo preparado para irnos a Kioto, tranquila. ¿Y tú? ¿Cómo os vais a arreglar?

- Pues he tenido que decirle a mi padre como tres o cuatro veces que no hace falta que me hagan ellos de niñeros, que Yamato se encarga de la niña y creo que está algo enfadado… Ya sabes, la pelea de siempre por ver quién se la queda.

- ¿Yamato con la niña? ¿Se arreglará?

- ¿Pones en duda las habilidades de un astronauta que ha estado dos veces en un planeta que solo él y otros cuatro han pisado alguna vez? – se notó en el tono de su voz que estaba bromeando con el tema-. Sobrevivirá. En casa siempre que tiene un rato se encarga él de ella… Por el momento de lo único que no se ha ocupado es de darle de comer, por motivos más que obvios, pero creo que puede sobrevivir a ello… - hizo una pausa antes de mirar hacia Haru de reojo-. Y los digimon se quedan con él, que me quedo más tranquila.

Un carraspeo no tardó en poder escucharse detrás de ellas, haciendo que se girasen lo justo para ver que en la puerta del despacho estaba precisamente aquel de quien estaban hablando. La única respuesta que pudieron dar ellas fue echarse a reír.

- Sí, claro, ahora… - cruzó los brazos sobre el pecho-. ¿Así se supone que trabajáis vosotras dos?

- Sí, suele ser la dinámica de todos los días – asintió la pelirroja, acercándose hacia él-. ¿Aiko?

- Pues… verás. Como no tenía nada mejor qué hacer se me ocurrió ir a buscar a mi padre al trabajo y… No solo me encontré con que mi madre había tenido la misma idea sino que se las arreglaron para convencerme para que viniera a buscarte para poder cenar tranquilamente fuera nosotros dos…

- ¿Tus padres te han robado a la niña? – divertida, se quedó mirando hacia él.

- Sí, eso es justa y exactamente lo que han hecho. Que cuando terminemos de cenar les avisemos…

- ¿Puedo llamar a tu hermano para decirle que si le parece normal que sus padres me secuestren a la niña para irse a pasearla los dos juntos? – empezando a reírse finalmente se quedó mirando hacia Haru-. Mira, que te enseño un regalo que nos ha hecho Haru hoy… Bueno, a nosotros no… Pero ya verás.

Yendo hacia la mesa donde había dejado el vestido, se fijó en como Haru saludaba al rubio con un gesto de la mano, intentando no reírse demasiado de la conversación que acababa de presenciar.

- ¿Ya estás consintiendo tú también a la niña?

- Claro que sí, ¿cómo no voy a hacerlo? Con lo buena que es colabora a la perfección con estas cosas. Seguro que tú no te dejas tanto – le dijo a Yamato divertida, volviendo a quedarse sentada sobre la mesa solo que ahora mirando hacia ellos, atenta.

- ¿Yo? Yo te hago de modelo cuando quieras – intentando sonar serio y no reírse, guiñó uno de sus ojos de forma más exagerada hacia Haru antes de centrar toda su atención en lo que Sora le tendía.

La pelirroja giró la cabeza hacia su socia, dándose cuenta de que se había quedado callada de golpe y que, tal cual había hecho tantas veces años atrás, no había podido evitar ponerse roja hasta la punta de las orejas provocando que le entrara la risa a pesar de que no llegase a decir nada.

- ¿Para Aiko? – olvidándose de la otra conversación, cogió el vestido que su esposa le tendría.

- Sí, resulta que aquella señorita que ves ahí ha estado conspirando a mis espaldas. Primero con los proveedores de telas para que yo no supiera que ya las tenían hechas… Luego para que le trajeran un trozo de la que más le gustó para la niña… Y finalmente ha estado entretenida con Aiko cuando yo no estaba delante. Dice que ya tenemos qué ponerle para su boda.

- Mira tú la que no quería casarse ni a bien ni a mal y me tenía amenazado en mi propia boda con que me iba a poner el ramo de sombrero como le dijera algo más – sonriendo sin poder evitarlo al imaginarse a la pequeña con aquello-. Luego no te quejes si te quedas en un segundo plano ese día porque tú sola te lo habrás buscado – le dijo a la chica.

- Eso, tú para encima no me des ni las gracias… ¿a que le digo a Sora que se busque otro acompañante? – farfulló poniéndose en pie y acercándose hacia la puerta.

- ¿Dónde vas? – preguntó la pelirroja entre risas.

- ¿Yo? A recoger, es la hora de salir y he quedado con Andrew para que me venga a buscar. Me gustaría llegar sin la espalda sin que parezca un colador…

- Se puede vivir así, te lo digo yo que tengo bastante experiencia con la gente con la que me junto - Yamato levantó la vista del vestido de la niña para devolvérselo a Sora antes de sonreírle a Haru-. Gracias.

- Ya, ya… Ahora – negó con la cabeza mientras que caminaba hacia la puerta.

Sora volvió a colocar bien la prenda, acercándose también hacia el escritorio y cerrando la tapa de su ordenador, dando por terminado el día de trabajo.

- Eh, eh, tú quieta – le dijo a Haru-. ¿Os apetece venir con nosotros dos? – cruzó primero una mirada con Yamato buscando ver si la idea le parecía apropiada, viendo como giraba la cabeza él también hacia la otra chica esperando así respuesta.

- ¿A cenar? Pues no sé, tengo que pr…

- ¿Preguntarle a quién? – caminando hacia ella la pelirroja se acercó de nuevo con su bolso en la mano-. Si ese pobrecito de Andrew seguro que ni te protesta a nada de lo que le dices

- Pues mira, igual que Yamato…

- Oye, que estoy delante… - fingiendo ofensa, posó su mano en torno a la cintura de Sora.


AnnaBolena04: fue a por un helado y le tocó otro de premio, a ese nivel de merecerse un premio anda jajajaja Que ese día durmió muy feliz en su cama habiendo hecho maldades y viendo cómo esos dos se ponían de todos los colores. Que manda narices que sea él precisamente quien se tenga que meter para que dejen de hacer el zoquete.

Shhh no les des ideas que entre todos cazan a uno y a otra y los dejan encerrados un par de semanas. Eso o abren la puerta al mundo digital y les pegan una patada en el culete a los dos y cierran la puerta detrás. Y nada de volver hasta que se arreglen de una vez o creo que hasta Gabumon empieza a amenazar con morder el trasero de ambos.

Y en el presente, cuando por fin han dejado de hacer el zoquete, pues ya no tienen una nenita a la que probarle vestiditos porque sus abuelos se la han robado para darse a la fuga con ella. Si es que es todo por el bien de la niña, está claro, cofcofcof.

Me abrigo, me abrigo que está granizando jajajaja Empezamos abril con una buena granizada, sí señor... Y yo aquí pensando estos días si comprarme un chubasquero relleno de borreguillo pero dándome pereza porque "bah ya estamos en primavera"... ¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: y sigo pocha, pero bueno, al menos ayer fui al trabajo como se pudo. Y la fama me la creáis vosotros, evidentemente, si yo al final siempre me acabo portando muy bien cofcof

Jajajaja lo de parva nunca lo había, pero sí, entiendo a lo que te refieres jajajajaja Es que es un caso demasiado en bandeja de ir a la playa y más con alguien como él al que evidentemente hay que echarle bien la crema sí o sí o se pasa dos días mudando de piel jajajaja Pobrecillos ellos, su adolescencia y las hormonas que conspiraban en su contra. Aunque no tanto como las neuronas de ambos, que en situaciones así podrían haberse dignado a hablar entre ellos y así empezar a arreglar las cosas de una vez. Para que sea Taichi el que acabe desquiciándose y metiéndose... Ya tiene que ser grave la cosa.

Y ahora Haru malmetiendo un poquito y apareciendo con ropita para Aiko. Si es que era solo cuestión de tiempo que empezara el goteo de diseños en exclusiva para la niña jajajaa Con esa madre, esa socia y ese futuro Sr. Haru así de entrada va a ocupar más espacio su ropa en el armario que la de sus dos padres untos jajajaja Menos mal que ella se deja que jueguen a las muñecas con ella sin protestar.

Un bico grande vecina que tengo que volverme al trabajo y estoy aquí remoloneando porque no me apetece ir T_T