Yamato había quedado con su hermano pequeño en una de las esquinas de las calles principales del barrio comercial de Ginza. Era lógico haber dirigido sus pasos hacia aquella zona de la ciudad ya que si de verdad no encontraban algo apropiado para ponerse en aquel lugar, ¿dónde sino? Se apoyó en la pared de forma distraída mientras que sacaba el teléfono para entretenerse.
- ¿Ya has llegado? – la voz de su hermano lo devolvió a la realidad unos minutos más tarde-. ¿Tú solo? ¿Te ha traído papá?
- No, ¿por qué?
- ¿No te has perdido?
- Qué gracioso… - puso los ojos en blanco antes de guardar el aparato y quedarse mirando hacia él-. ¿Dónde vamos? Porque si esperas que yo esté puesto al día de las tiendas que hay por aquí o no…
- Tranquilo, tengo más o menos idea de dónde podemos ir – haciéndole un gesto a Yamato para que lo siguiera, echó a andar entre la gente.
Haru salió con paso rápido de una de las salas con un montón de carpetas en las manos con la intención de entretenerse de ponerlas en orden para ser capaz ella misma de encontrar las cosas. Dirigió sus pasos a la sala de reuniones para poder ocupar así la mesa, pero justamente en ese momento vio pasar a Sora acompañada de Andrew hacia allí. Frenó sus pasos en seco, girando hacia la primera sala vacía que encontró.
- Haz el favor de calmarte… - murmuró por lo bajo antes de decidir que la mesa vacía que estaba viendo era un buen lugar para dejar todas las carpetas.
Cuando terminó de agruparlas, salió en busca de aquellas que no había traído consigo mismo, frenando en seco al ver aparecer a dos caras que no formaban parte del equipo de trabajo. Tardó unos segundos en ubicarlos, resultándole ambos familiares, hasta que pudo caer en la cuenta de quiénes eran. Confusa, se acercó hasta ellos, a sabiendas de que quizás fuera la única que pudiera hacerse a la idea de quiénes eran. Solo esperaba que el calor que notaba en su cara como resultado de ir de susto en susto fuera volviendo a la normalidad.
- Hola… - carraspeó-. ¿Puedo ayudaros?
La atención del menos de ambos se centró en ella rápidamente, sonriendo. Por el contrario, cuando Yamato dejó de mirar hacia los lados sin tener ni la más remota idea de dónde estaba y fue capaz de reconocerla, alzó ambas cejas sin ser capaz de ocultar la sorpresa. Esa chica, de la cual no recordaba el nombre, era la sombra de Sora.
- Sí, ¿está Sora? Me dijo que nos pasáramos por aquí – tomando el control de la situación, Takeru sonrió a modo de saludo.
- Ahora está ocupada, creo… La he visto pasar antes a la sala de reuniones. ¿Os está esperando?
- No, no la he avisado, pero me dijo que viniera cuando quisiera – asintió.
- Pues… Ahora vengo, voy a decírselo… - salió con paso rápido hacia la sala de reuniones.
Takeru esperó unos segundos antes de atreverse finalmente a girarse hacia su hermano con la más neutral e inocente de sus expresiones, encontrándoselo todavía con la cara de susto que no había sido capaz de quitar desde que había reconocido a Haru.
- ¿Qué? – le preguntó finalmente.
- ¿Qué has hecho?
- ¿Yo? Traerte a un sitio que conocía en Ginza donde nos podrían ayudar… ¿Pasa algo? – empezó a dejar quela sonrisa delatadora apareciera en su cara-. Antes de que me amenaces con convertirte en hijo único que sepas que se ofreció ella a ayudarnos.
Yamato estaba demasiado en shock como para ser capaz de hilar todas las frases y todo lo que estaba pasando en orden o como para poder intentar reaccionar de alguna manera más allá de fulminar a su hermano con la mirada. ¿Aquel era el estudio de Sora? ¿Situado en pleno centro del barrio de Ginza? ¿Cómo de bien le había ido exactamente en todos estos años que no había sabido de ella? Estaba demasiado confuso como para ser capaz de entender nada.
- Esto es que es surrealista… - murmuró Haru por lo bajo antes de llamar a la puerta de la sala de reuniones reclamando así la atención de los dos presentes-. Siento la interrupción…
- ¿Pasa algo Haru? – Sora miró hacia ella girándose.
- No… - fijando la vista en la pelirroja y sin atreverse a mirar más allá dónde, sin levantar la cabeza del papel con el que estaba trabajando, Andrew parecía estar demasiado concentrado como para mirar hacia ella tan siquiera-. Bueno, sí… Tienes vista…
- ¿Visita? – confusa, se quedó observándola.
- Sí, Ta… Takeru dice que le has dicho que se pase por aquí y…
- ¡Oh! ¿Ha venido al final? Espera un momento – le dijo a la chica antes de bajar la vista hacia sus papales, pensativa-. Hazme un favor. Dile que sí a lo que te diga y pídele a alguien que se encargue de ir cogiéndole las medidas, ¿de acuerdo? Yo voy ahora que quiero terminar esto.
Bajando la cabeza hacia sus propios zapatos de forma automática cuando se dio cuenta de que Andrew levantaba la vista de su trabajo para colocarse bien las gafas, asintió a lo que la pelirroja le decía antes de salir con paso rápido de allí, cerrando tras ella.
- ¿Qué? ¿Ahora jugamos a las miraditas? – Sora se echó a reír, posando la mano en la espalda de su amigo-. Que lo haga ella… vale… ¿Pero tú?
- Cállate… que estás tú peor que yo – dándole un manotazo para que lo dejase en paz-. Vamos a terminar esto que tengo que ir todavía a recoger un encargo.
- Es que no me puedo creer que tenga un hermano tan sumamente traidor. ¿Cuándo se supone que yo he necesitado ayuda para ver lo que me ponía o no para la boda de Taichi? Sé comprarme algo perfectamente solo, simplemente lo estaba aplazando – gruñó cruzándose de brazos.
- No seas exagerado, estaba hablando con Jou y ella del tema y simplemente comenté que…
- No, mira, cállate. No quiero saber qué es lo que has dicho o hecho… No – cortó al verlo abrir la boca de nuevo-. Ni media palabra.
Pudo ver por el rabilo del ojo que Haru se acercaba de nuevo hacia ellos, haciendo el esfuerzo por mantener el gesto neutral y no delatarse demasiado en cuanto a intenciones de estrangular allí mismo a su hermano se trataba.
- Dice que me encargue yo por ahora… ¿No os importa? Lleva toda la mañana reunida con Andr… - carraspeó de nuevo recordando dónde estaba y que aquello parecía ir de temas de trabajo-, con el Sr. Evans. Cuando termine viene.
Si la encerrona de su hermano había servido para que el humor de Yamato empeorase de repente, lo que acababa de escuchar en aquel momento no había ayudado. No le molestaba que hubiera conseguido una excusa de lo más sencilla para poder forzar un encontronazo con Sora, peor hubiera agradecido que avisara primero. Con lo delicada que estaba la situación en aquellos momentos en los que ni siquiera sabía cómo interpretar las palabras de ella o sus acciones, la sorpresa no era un buen factor. Y ahora… Sabía perfectamente a quien se estaba refiriendo la ayudante. No era demasiado bueno con los nombres, pero daba la casualidad de que ese nombre sí que se le había quedado en la cabeza.
- Yo que tú dejaría de reírme por lo bajo – dijo a su hermano cuando tuvo oportunidad-. Yo no soy el que va a la boda del hermano de mi pareja en cuestión de unas semanas. Avisado estás…
Cruzándose de brazos, de un notable mal humor a causa de los últimos acontecimientos se limitó a mira enfadado hacia la nada, sin prestar atención a nada de lo que lo rodeaba.
- ¿Listo? – preguntó Andrew mientras que se ponía en pie.
- Yo creo que sí… Si tengo algo más que modificar ya te aviso, ¿vale? – observó como asentía-. Ahora voy a ver si el visitante que tengo se está portando bien…
- ¿Quién es? – preguntó mientras que empezaba a recoger sus cosas de encima de la mesa.
- ¿Takeru? Creo que lo conociste el día de la fiesta en mi casa… Un chico rubio…
- ¿El que pretende matarme con la mirada? – arqueó ambas cejas.
- No… Ese es su hermano – se aguantó la risa-. Se parecen bastante, es algo más joven que nosotros. ¿No es un problema no? Ya sabes, como te da por montarte paranoias con la edad de la gente…
- Sora… ¿te mando yo o te sabes el camino tú sola?
La risa de la pelirroja no tardó en delatar que ambos salían por fin de la sala de reuniones. Intentaba hacer comentarios mucho más sutiles cuando Haru estaba delante a sabiendas de lo mal que lo pasaba y lo roja que se ponía mientras que pensaba que nadie más se daba cuenta. Había llegado a tenerlos demasiado calados a ambos como para no saber lo que estaba pasando por ahí incluso sin que ellos fueron capaces de darse cuenta de nada.
- Te veo mañana – le dijo a modo de despedida quedándose en medio del pasillo-. Aunque contando que te pasas más tiempo en Tokio que en tu casa deberías de empezar a buscarte dónde vivir aquí, ¿eh?
- ¿Para qué? ¿Para que me tengas más a mano para maltratarme? – se inclinó para despedirse de ella con un beso en la mejilla-. No gracias…
Riéndose, dejó que se fuera, tardando unos segundos en centrarse de nuevo.
- ¡Andrew! Acuérdate, ¿vale? Si tengo que hacer cualquier modificación o lo que sea ya te mando a mi ayudante para que os arregléis… - aprovechando que no creía haber nadie mirando hacia ellos le guiñó el ojo justo antes de que desapareciera tras la puerta del ascensor murmurando algo que, sin duda, prefería no escuchar.
Yamato, quien había preferido ignorar completamente a su hermano, no había podido evitar que su atención se viera atraída por completo a un tono de voz que conocía perfectamente. La voz de Sora acercándose por el pasillo había conseguido distraerlo y que girase la cabeza lo justo para ver cómo se despedía en el pasillo. Arrugó algo más el ceño sin poder evitarlo al darse cuenta de los gestos de ella y de la forma en que se estaba comportando sin poder evitarlo. Solo cuando la vio que se giraba para echar a andar hacia donde ellos estaban fijó su mirada en la pared de enfrente.
- ¿Tú no sabes avisarme de cuándo vienes o qué? – fue el saludo de ella mientras que se acercaba directa hacia Takeru sin percatarse de que había llegado acompañado.
- Lo sé, es que surgió así, sobre la marcha – sonrió a modo de excusa-. ¿Estabas muy ocupada?
- Un poco… Pero bueno, podría haberte hecho hueco de haberlo sabido y así no habrías tenido que esperar.
- No he tenido que esperar – señaló hacia Haru con la cabeza-. Ya se ha encargado ella de todo de maravilla, ¿a que sí?
- No le digas esas cosas que se pone roja como un tomate… Gracias, ya me encargo yo Haru- alargó la mano hacia el papel que su ayudante le tendía, concentrándose unos segundos y alejándose de ellos. Fue entonces cuando al levantar la vista lo que vio delante de ella no fue la pared vacía que hubiera esperado ver, sino otra cara que conocía muy bien. Demasiado bien-. Yamato…
AnnaBolena04: Andrew y Yamato al final se van a hacer buenos amigos, ya verás jajaja Mucho mirarlo mal y mucho reírse el otro de todo esto, pero al final van a tener que aliarse entre ellos porque sino las otras dos les cogen demasiada delantera.
Y este capítulo en realidad no debería de considerarse como tal... Es más bien una concentración de puñales volando en todas y cada una de las direcciones sin dejar títere con cabeza. No se queda nadie sin un par de buenos puñales y, de propina, unos buenos morros por parte de Yamato porque ese estadounidense se acerca más de la cuenta a la pelirroja y a él no le hace gracia.
No aportan nada a la historia a estas alturas, pero lo que me he reído escribiendo estas cosas... Jajajajajaja Así te has quedado tú también contenta con esto. ¡Besitos de tortuguita!
Beyond an Epic Night: pues si te reías en el capi anterior este ya va prometiendo jajajajaja Yo creo que es de las cosas que más me he entretenido escribiendo, y el que viene mañana aún más. Haru la pobre aún es susceptible de que se le suban los colores que no está acostumbrada del todo a esas cosas aunque ya haya confianza. Y Yamato el pobre es que lo lleva de serie. Encantadores los dos.
Ellos dos pueden aliarse para defenderse de esas dos, pero bueno, puede que algún día Yamato se dé cuenta de por qué Andrew sí que se comportaba de forma tan cercana son Sora provocándole tantos errores neuronales y humos saliendo de la cabeza.
¡Un beso!
Guest Vecina: pues mira, hoy es viernes pero de verdad, porque esa tropa de odiosos ni siquiera se dignó a aparecer a la hora de clase, así que me he pasado la última hora vagueando en mi aula pegadita a la calefacción viendo como fuera caía todo el agua que tenía que caer. Es un buen plan jajaja
Andrew es la cosa más tranquila y adorable que pisa por ahí. Está totalmente tranquilo en casi todos los momentos y arrastra una buena parsimonia con él. Quizás por eso pegue tan bien con Haru, especialmente cuando le da el histerismo jajaja Mira, lo de las gafas es que me lo creo. Me acuerdo de un compañero mio de prácticas que pasó un mes con las gafas perdidas. De aquella dejábamos las cosas en taquillas, pero no teníamos una fija asignada... Y un mes más tarde, coincidió que yo metí mi mochila en dónde él aquel día y me encontré sus gafas justo el día que ya iba a la óptica a comprarlas. Así que yo de reírme de dramas de gente que no encuentra las gafas tengo un par de máster (pero de los de verdad, ¿eh? jajajaja)
Seguimos con el fb y parece que cada vez se pone más entretenido. A ver cómo acaba la cosa y si alguien acaba linchando a otro alguien porque los puñales van subiendo a nivel exponencial de tal manera que esto parece hasta competencia profesional de a ver quién ataca dónde más duele jajajaja
Vecina... si a estas alturas la que lío es tan grave como para que no haya pelirrojito yo creo que no es que me tenga que tenga que unir al programa de protección de testigos, es que la peli "El Turista" comprado con lo que tendría que hacer yo es carnaval del baratejo jajajajaja ¡Un bico grandote y dile a las tartarugas que no se me pongan agresivas que prometo pelirrojito cuando llegue el momento!
PD: no lo encuentro, jo, estuve de tarde en esa hora muerta buscándolo de nuevo. Tenía que haberlo guardado jajajaja Pero era de una de esas cuentas de "abogados enfurecidos" o cosas así que andan por las redes. Un pozo negro que se viene llamando, vamos jajaja Si lo encuentro otra vez ya te lo pondré por aquí.
