Parte del mal humor de él desapareció al ver la cara de sorpresa que puso ella sin poder evitarlo al verlo. Parecía que la encerrona al menos había sido para los dos y que la última persona con la que hubiera contado ella allí fuera él. Intentó relajar el gesto, disimulando todo lo que estaba pasando por su cabeza.

- Me ha dicho Takeru que te has ofrecido a ayudarnos, así que me ha traído hoy a rastras y aquí estamos – se despegó de la pared.

- Haru no me había dicho nada de… - dándose cuenta de que su ayudante ya no estaba, intentó concentrarse en la realidad buscando sobreponerse a la sorpresa como pudo-. No sabía que estabas tú también – sonrió a modo de disculpa.

Un incómodo silencio se formó en el lugar, únicamente viento roto por el sonido del teléfono del menor de ambos hermanos, quien pudo cara de no entender nada en cuanto vio la pantalla del teléfono.

- Vengo ahora mismo, es importante – saliendo hacia el pasillo, dejó que ambos se quedasen solos.

Sora caminó por la sala, intentando aparentar neutralidad. Sí que era cierto que ella misma había dicho que podría ayudarlos a los dos, pero no se le había ocurrido que fuera a aparecer acompañando a su hermano. Llegados al punto en el que estaban últimamente prefería estar prevenida de la posible presencia de él. Siempre le quedaba la opción de inventarse estar muy ocupada para escaquearse, pero dentro de su cabeza algo le decía que no le iba a hacer gracia la idea de dejar el asunto en manos de alguien más.

- Si hubierais venido primero seguro que podría haber hecho más por vosotros – habló finalmente, sonriendo el silencio.

- Bueno… Si te digo la verdad no estaba informado de que existiera esta opción hasta que vi aparecer a tu ayudante y la reconocí – admitió encogiéndose de hombros. No le importaba reconocer aquello, seguramente le ayudase a comportarse de forma más relajada-. Pero si vamos mal de tiempo… Ya tienes pinta de estar bastante liada con todo esto.

La pelirroja asintió, intentan disimular la sorpresa ante esa confesión tan gratuita. No le extrañaba tampoco, y casi que hasta se podía oler ya desde el principio las intenciones del menor de los dos hermanos. Eran bastante esperables.

- Aunque no te voy a negar que tengo curiosidad por ver cómo la famosa diseñadora Takenouchi se desenvuelve – continuó hablando dedicándose a seguirla con la mirada por el lugar.

- ¿Por qué? Si no lo hago bien vas a aprovechar para corregirme tú – sonrió a sabiendas de que no la podía ver desde el ángulo en el que estaba. No iba a negar que aquella especie de tira y afloja en el que estaban sumergidos desde hacía semanas no le disgustaba ni lo más mínimo-. Supongo que en algo podré llegar a colaborar, a fin de cuentas, no es cualquiera quien se casa.

Esbozó una sonrisa ligeramente ladeada cuando la vio girarse hacia él de nuevo, aunque le duró poco al escuchar la voz de su hermano de vuelta.

- Lo siento – se excusó-. Voy a tener que irme…

- ¿Qué has hecho ya?

- Nada, pesado. Es de… la editorial, quieren hablar conmigo en persona.

- ¿Editorial? ¿En serio? ¿Te han hecho caso por fin? ¿Tan mal está la situación en el país?

- Qué tonto eres… - el menos de ambos puso los ojos en blanco-. ¿Vienes conmigo o sabrás volver solo desde aquí?

- Tranquilo, Takeru, ya te lo mando yo luego a casa de tu padre para que no se pierda – riéndose, se mantuvo en su posición.

- No… Tranquila, si te lo puedes quedar para ti sola no hace falta que me lo devuelvas – tardó unos segundos en darse cuenta del doble sentido que podían tener sus palabras, limitándose a mantener el gesto neutro y que ellos dos las entendieran como quisieran-. Os veo luego.

- Largo – fue la despedida de su hermano.

- Te acompaño – le dijo Sora antes de que echara a andar.

La pelirroja, en su camino de vuelta, aprovechó para pensar en la situación en la que ella misma parecía haberse querido meter. No estaba segura de que la idea no fuera a costarle unos cuantos cabezazos más tarde, pero tampoco podía acobardarse ahora. A fin de cuentas era una adulta profesional, ¿no? Cerró la puerta tras ella cuando entró de nuevo en la sala.

- ¿Qué te parece el estudio? – le preguntó acercándose por fin a él, habiendo aprovechado para coger la cinta métrica con ella.

- Sabía que te había ido bien, pero… ¿en medio de Ginza? Eso sí que me ha sorprendido.

- Digamos que en el último par de años me ha ido bastante bien como para poder permitírmelo, aunque claro, seguro que las noticias de mod ano te debían de llegar fuera de planeta como para estar al día – sonrió antes de ponerse seria-. Esto seguro que se te da muy bien, pero quédate quiero y lo más recto que puedas, ¿de acuerdo?

Asintió, haciendo lo que ella le pedía. No se le había pasado por la cabeza llegar a aquella situación pero no se iba a quejar por la escasa cercanía a la que habían quedado, solo esperaba que su propio cerebro no lo traicionase al tenerla tan cerca, por mucho que le gustara idea de saber que lo que estaba sintiendo apoyado sobre su espalda eran las manos de la pelirroja.

Sora apenas había tardado unos segundos en decidir que la mejor idea sería empezar a coger la medida desde la espalda. Así tendría tiempo para poder reordenarse las ideas y dejar de pensar estupideces relacionadas con estar peligrosamente cerca de Yamato. Recordaba perfectamente el día que se había acercado a ver las fotos del vestido de Koemi y que lo único que había sido capaz de hacer había sido salir corriendo. Y también recordaba como había sido capaz de no apartar la mano cuando él se había acercado en la cafetería cuando la lluvia los había acorralado. Ahora no podía echarse para atrás.

- Perdón – la voz de Haru la hizo saltar literalmente-. Pensé que estabas sola…

- No… No pasa nada – giró la cabeza hacia ella-. ¿Pasa algo?

- No… ¿puedo ocupar la mesa de la sala de reuniones? Tengo que ordenar unas carpetas y es la más grande que hay.

- Claro – sonrió viendo como parecía irse de nuevo-. Espera, hazme un favor, pásame la libreta que he dejado encima de esa mesa, ¿quieres?

La chica asintió, acercándose a coger lo que ella le había dicho dándose cuenta de que la cara de Sora estaba algo más roja de lo normal. Sabía que aquello le iba a costar que la dejara durmiendo en el felpudo un par de semanas, pero una idea cruzó su mente.

- ¿No te he interrumpido?

- No, tranquila – sonrió alargando la mano para cogerlo.

- Eso suponía, porque vamos, no creo que te ocurra ponerte a coger medidas con la camiseta puesta, eso no lo hacía yo ni en primero – fijó sus ojos en Sora directamente al decir aquello y ni siquiera se molestó en disimular la inocencia de sus palabras en su comentario-. ¿Necesitas algo más?

La pelirroja se quedó mirando hacia ella, congelada. No fue capaz a articular palabra o a tan siquiera cambiar de posición. No lo había hecho intencionadamente, simplemente su cabeza no se había atrevido a llegar a esa conclusión. El pánico se apoderó de su cabeza dejando así a Haru la oportunidad de escapar y cerrar la puerta tras ella.

- No le hagas caso, no hace falta para nada – consiguió decir finalmente dejando clavada la vista en la puerta.

- Tú sabrás, eres la experta aquí – se había dado cuenta perfectamente de la situación. Conocía algo a Haru mínimamente y se podía empezar a oler las intenciones poco honestas de aquel comentario. No iba a decir que tuviera nada en contra de ellas, quizás fuera un buen momento para volver a tantear el terreno.

Arqueó una ceja con las palabras de él. Se había dado cuenta, estaba completamente segura de ello. Bien, si así estaban las cosas, no iba a ser ella la que ahora se echara para atrás. Se limitó a encogerse de hombros.

- Si no es molestia, yo solo lo decía por no incomodarte.

- En absoluto – sonrió ligeramente.

Entretenido por la situación, intentó no delatarse demasiado con la situación. Tenía suficiente confianza en sí mismo y en su aspecto como para ser capaz de llevarlo a su terreno. Agradecía haber recuperado sus costumbres de salir a correr por las mañanas en aquel momento, aunque hubiera sido por motivos ajenos a él. Se retiró la prenda sin tener cuidado de despeinarse lanzándola a la mesa cercana, intentando evitar mirar directamente hacia ella, no buscando delatarse demasiado.

No tardó en escuchar de nuevo el sonido de las pisadas de ella acercándose para volver a hacer su trabajo, tomando las mismas medidas que ya había tomado antes, tachando las anteriores y volviendo a apuntarlas. No abrió más la boca mientras que hacía su trabajo, simplemente indicándole con gestos sobre cómo colocarse mientras que seguía apuntando todo. Sin saber como interpretar su silencio, se limitó a dejarla hacer.

Había preferido guardar silencio y comportarse de la forma más profesional que podía. Conocía a Yamato lo bastante como para saber que si todavía no se había puesto de todos los colores era porque estaba seguro de estar en su territorio. Y lo estaba, realmente lo estaba, pero no iba a dejar que se notara tan fácilmente. Se suponía que estaba acostumbrada a aquellas cosas, ¿no?

El problema veía cuando ya tenía bastantes problemas en su cabeza cuando aquel con quien estaba trabajando era él. Recurriendo a la estrategia de antes, volvió a empezar por la espalda, diciéndose a sí misma que era una adulta y una profesional. Mataría a Haru más tarde, eso lo tenía claro. Se fijó en cómo le temblaban las manos, agradeciendo que todavía no pudiera verla.

Tomó aire antes de intentar centrarse lo mejor que pudo para acabar colocándose delante de él continuando con lo que estaba haciendo y apuntando a su vez las cosas. Estaba haciendo el esfuerzo por no llegar a tocarlo directamente prácticamente, no necesitaba más problemas dentro de su cabeza en aquellos momentos, aún tenía demasiadas dudas en su cabeza como para saber si estaba dispuesta a jugar más en serio con él.

- Levanta los brazos, por favor – dijo seria antes de ver como obedecía pudiendo así pasar la cinta en torno a él.

Posiblemente fuera la primera vez que había podido darse cuenta de detalles de Yamato que hasta entonces nunca había observado, como algunos lunares que destacaban en la blanca piel de él, o en cómo se marcaban sus definidas formas. Aquel, sin duda no era el mismo Yamato que ella había conocido años atrás, en todos y cada uno de los sentidos de la palabra. Notando la garganta reseca, aguantó el aliento cuando tuvo que volver a maniobrar para continuar con las medidas, acercándose a él más, llegando a rozarlo con el flequillo al hacerlo.

Fue entonces cuando notó que aunque no lo pareciera, estaba tan sumamente nervioso como ella, ya que al estar tan cerca pudo ver cómo se le había erizado por completo la piel. Hizo el esfuerzo por no dejar notar una sonrisa, apuntando lo que le faltaba antes de, haciendo acopio de todas sus fuerzas, levantar la vista directamente hacia él.

- Una sola más y estamos – le dijo, llevando ambos brazos ahora hacia su cuello, colocando la cinta alrededor.

- No te aproveches ahora para librarte de mí, ¿eh? – bajó la vista hacia ella.

Se rio simplemente a modo de respuesta, aún sin levantar la cabeza de los números, anotándolos y dando por terminado el trabajo, quedándose con todo en la mano. Acabó por alzar la mirada hacia él, sonriéndole ligeramente.

- No me des ideas, Ishida – se giró unos segundos para dejar todo el material de trabajo encima de la mesa, cogiendo la camiseta de él, retirándola hacia atrás cuando alargó la mano para cogerla-. Una cosa más…

Confuso, estudió sus movimientos notando como se quedaba sin respiración al verla volver a recortar la distancia entre ambos, ahora llevando las manos directamente hacia su cabello, terminando por colocarlo tal y como había estado antes de haberse despeinado.

- No quiero recibir acusaciones de lo que hayamos podido estar haciendo los dos aquí si sales con esos pelos… - aprovechó para echarle le flequillo ligeramente hacia atrás-. No al menos sin justificación.


AnnaBolena04: si es que te tengo demasiado consentida... En el fondo me he reído mucho escribiendo esto y, debo reconocer, que como siempre se me han ido por libre y han acabado haciendo lo que les ha venido en gana. En este caso, la pelirroja algo más lanzada y aprovechándose de la situación que tenía delante de ella. Que podría haberse convertido en un tomatito y dejar claro que la pobre mujer no atina en esas situaciones, pero no, no ha sido así... Ha acabado casi que siendo ella la que ha hecho al rubio pasar apuros.

Y... aunque sea en FB, hacía tiempo que no os daba un corte y, sin duda, este era el mejor momento para poder darlo. Antes de que empiece a oler a quemado con las neuronas del pobre rubio intentando funcionar por lo que le acaban de decir. Que el pobre estaba ya colapsado como para que le vengan con esas de repente, que por favor, que todo a la vez no.

¡Besitos de tortuguita y que alguien abanique a los todavía-no-Ishida en este FB!

Guest Vecina: y aquí Haru y Takeru se la han jugado a los otros dos que ha dado gusto. Ha sido una buena venganza por los ataques que iban recibiendo. Aunque Haru no estuviera demasiado enterada de que si Andrew se iba gruñendo por lo bajo era también por su causa... Lo de repartir puñales en todas las direcciones es para que todos se sientan queridos seguro jajaja

Nos cae bien por cosas como esta: arrastrar a su hermano hasta donde trabaja Sora y dejarlo allí solito con ella. Por eso nos cae bien, porque cuando quiere sabe liarlas que da gusto jajajajaja Seguro que se sintió muy orgulloso después de eso, que le había hecho una buena encerrona a esos dos.

Igual tiene las paredes del estudio blancas y el rubio estaba camuflado... Jajajaja Lo más probable es que llegase tan tranquila, pensando en que Takeru había ido solo y simplemente se puso a hablar con él hasta que de repente... ¡sorpresa! Pero tranquila que creo que ahora queda claro que se ha dado cuenta bastante bien que estaba en el estudio diría yo jajaja

Pufff... el clima horroroso... Entre la lluvia, el viento, el granizo... Yo salí de casa un rato para hacer unos recados en un centro comercial y me volví corriendo. Que está intratable todo hasta para ir a sacar al perro. Y creo que dan así el clima para toda la semana... Así que nada... Bienvenida la primavera en el noroeste peninsular que nos gusta mucho el sol y el buen clima que hay... Ains... qué desastre xD

¡Un bico grande vecina y puedes soltar a las tartarugas que hoy el capi va a ser de su agrado!