Sentada en la cama, miró con pereza hacia sus pertenencias. Creía que lo había metido todo, o al menos todo lo que fuera consciente de necesitar. Ya no estaba segura de nada. Aquellos días estaban siendo completamente un caos para todo el mundo y a ella la habían pillado en medio.
- ¿Ya has terminado? – Yamato salió del baño, apagando la luz.
- Creo que sí… Son dos días, yo creo que aunque me olvide de alguna cosa puedo sobrevivir.
- Yo diría que sí – tomó asiento a su lado, mirándola unos segundos en silencio.
- ¿Qué pasa? – arqueó una ceja.
- Pues… He estado pensando – se ladeó para poder hablarle más de frente.
- ¿Quieres venirte a Kioto conmigo? Mira que echo a Haru a que vaya a recibir familiares al aeropuerto…
- No – se rio entretenido con la salida de ella-. Estaba pensando en lo que nos pasó el otro día cuando Mimi tuvo la brillante idea de ponerse de parto.
Sora arqueó automáticamente una ceja. ¿Estaba insinuando algo? No le importaría llegar completamente muerta del sueño al tren si las cosas iban a tomar cierta dirección que empezaba a hacerles demasiado falta a todos.
- Sabes… Creo que fue lo mejor que pudiera pasar – le dijo, acabando por echarse a reír al ver la cara que se le quedó a la pelirroja.
- ¿Perdón? – debía de haber escuchado mal.
- Escucha… Cuando se me pasó el enfado y se me fueron las ganas de darles una patada en el trasero tanto a ella como a Koushiro… Me di cuenta de una cosa muy importante. ¿Tú en esos momentos te paraste a pensar que en realidad no podíamos seguir?
- ¿Cómo que no podíamos seguir? – estaba demasiado confusa.
- Ninguna de las veces que los intentamos, de haber conseguido algo, podríamos haber seguido, Sora… - esperó unos segundos a ver si ella era capaz de adivinar por dónde estaba queriendo ir-. Escucha… Evidentemente tú no estás tomando tus pastillas desde que te quedaste embarazada y aún queda tiempo para que puedas hacerlo…
Aquellas últimas palabras la hicieron quedarse aún más confusa. Intentó centrarse y llegar así a ser capaz de entender de lo que le estaba hablando. Fue entonces cuando se dio cuenta de repente, llevándose ambas manos a los labios emitiendo una ligera exclamación de sorpresa.
- Exacto – divertido por su reacción, asintió-. Tranquila, yo tampoco me había parado a pensar en ello… Digamos que… todo este tiempo me has tenido demasiado mal acostumbrado.
- Ni siquiera lo había pensado – reconoció.
- Pues… La paranoia que podríamos tener ahora mismo sería grave – comentó, riéndose por lo bajo-. Lo que quiero decir… Es que tenemos que tener cuidado de ahora en adelante. No te preocupes, yo me encargo. Es lo justo.
¿Cómo podían no haberse dado cuenta? No es que hubieran tenido mucha suerte con los intentos, pero de haberlo conseguido el riesgo, por mínimo que fuera, estaba ahí. Y, sin duda, no iba a ser el mejor momento para llevarse esos sustos.
- Me parece bien – le dijo-. Tendremos que acostumbrarnos…
- Yo creo que ese puede ser el menor de todos los problemas que hemos tenido hasta el momento. La pena es que no se me ocurriera primero para poder aprovechar bien esta noche – bromeó, acercándose ligeramente hacia ella.
- Pues… con la racha que llevamos, ese sí que es el menor de todos los problemas que hemos tenido – usando sus propias palabras, se inclinó hacia delante para darle un corto y rápido beso en los labios-. Voy a lavarme los dientes…
Sora terminó de cerrar bien la maleta, quedándose mirando a su alrededor intentando comprobar que no hubiera nada que se le hubiera quedado fueran. Eran solo un par de días, pero quería asegurarse de que llevaba todo con ella. El viaje seguramente habría requerido más atención por su parte pero Aiko era demasiado pequeña todavía como para poder pasar días alejada de ella. Y tampoco le apetecía tan siquiera planteárselo, sabía que la que lo iba a pasar peor iba a ser ella echándola de menos.
Sonrió ante su propia idea antes de coger el teléfono y meter el cargador en el bolso para salir de la habitación y bajar las escaleras, arrastrando la maleta con ella.
- Quieta ahí – la voz de Yamato desde abajo la sorprendió, haciendo que arquease una ceja-. Ahora vengo, papá – posó el teléfono encima de la mesa y se acercó hasta ella con pasos rápidos cogiéndole la maleta.
- ¿En serio? Solo es ropa para un par de días, no pesa nada…
- Déjate de protestar – le dijo girándose para darle un toquecito en la nariz con el dedo sacándole así una sonrisa.
Lo siguió con la mirada escaleras abajo, dándose cuenta de que dejaba la maleta en el suelo y se acercaba de nuevo a por el teléfono. Cuando bajó tras él le hizo un gesto indicándole que se iba a la habitación de la niña para buscarla.
Le daba muchísima pena tener que alejarse de Aiko esos días, se había repetido a sí misma que apenas iba a estar separada de ella que era una tontería ponerse así, pero le costaba. Era la primera vez que lo hacía. Empezaba a entender todos los dolores de cabeza que había podido darle a su madre en el momento cuando parecía que todo lo hacía por amargarle la existencia y realmente lo único que hacía era preocuparse por ella.
- Menuda la que nos va a esperar – le dijo a la niña a modo de saludo-. Sí, ¿te parece normal que casi no haya pegado ojo anoche pensando en lo mucho que te voy a echar de menos?
Como respuesta a escuchar la voz de su madre, la pequeña empezó a mover sus brazos, emitiendo ligeros ruiditos buscando así llamar su atención sacándole una sonrisa automáticamente a la pelirroja quien la cogió directamente por debajo de sus bracitos, acercándosela así.
- ¿Qué? ¿Quieres venirte conmigo? ¿Nos vamos las dos de viaje de chicas con Haru? – se rio, observando los movimientos de ella, entretenida al ver como parecía querer alargar su mano hacia ella-. No, no podemos, ¿qué iba a hacer tu padre solo sin tenerte a ti para que lo cuides?
Se acercó algo más a la pequeña, dejando su frente pegada a la de la niña, aprovechando para observarla tan de cerca, notando como finalmente conseguía posar su mano sobre su cara, como si quisiera jugar con los mechones rojizos de su cabello.
- Te voy a echar mucho de menos, que lo sepas.
Se quedó mirándola, así tan de cerca, estudiándola como si no lo hubiera ya hecho cientos de veces desde que había nacido, pero le gustaba hacerlo. Le gustaba hacerlo, darse cuenta de los mínimos cambios que había en ella a medida que pasaban los días. Dejó que finalmente su mirada se fijarse en los ojos de su hija. Le gustaban demasiado… Le daba exactamente igual cómo hubiera salido la pequeña pero lo único que había sabido desde el principio que le iba a hacer ilusión que heredase los de su padre. Y lo había hecho.
- Ya verás cuando seas más mayor y te des cuenta de lo mucho que te pareces a tu padre – sonrió, acomodándola mejor entre sus brazos ahora-. Que sepas que cuando nos dijeron que eras niña él estaba empeñado en que te parecieras a mí, pero yo me salí con la mía y ahora tienes unos ojos tan preciosos como los suyos.
Parpadeando y volviendo a mirar hacia Sora fijamente como si entendiera algo de lo que le decía, volvió a reclamar la atención de su madre con algunos sonidos, terminándolos en una pequeña risa.
- ¿Te hace gracia? Pobre Yamato, ¿ya te ríes de él? – riéndose ella también usó la mano que no estaba sujetando a la pequeña para hacerle unas cosquillas en la barriga-. Voy a dejarte de niñera con él, tienes que asegurarse de que se porte bien, ¿eh?
- ¿Tú crees que será capaz de vigilar que no lie ninguna? – la voz de Yamato reclamó la atención de ambas.
- Oye, estamos teniendo una seria conversación privada. Aiko, dile algo a tu padre que se dedica a escuchar conversaciones ajenas… - sonrió hacia él, acercándose hacia dónde estaba- ¿Qué tal está tu padre?
- Convertido en una fábrica de estornudos, pero sobrevivirá – posó su mano sobre la cintura de Sora observando a la niña-. ¿Lo tienes todo preparado?
- Sí… Me da una pena horrorosa y son dos días… ¿te parece normal?
- Bastante, mejor no te cuento lo bien que llevaba yo los primeros días del trabajo – acercó algo más a la pelirroja hacia él-. ¿Quieres que te lleve yo? Podemos llevar a Aiko con nosotros.
- No, tranquilo. He quedado con Haru en que ellos venían a por mí y ya nos íbamos a la estación del tren, no quiero que la pequeña se agobie… ¿Seguro que te vas a arreglar tú solo?
- ¿Pones en duda mis habilidades?
- ¿De profesional astronauta de la JAXA? – se encogió ligeramente de hombros finalmente-. Lo digo porque siempre hemos estado los dos y seguro que uno solo no se las va a arreglar también.
- Tengo a los digimon y al final me han dado el día, no te preocupes.
- Podrías haber venido conmigo… Pero es tan pequeñita que me da pena llevarla en un viaje tan largo en tren o en un avión – posó sus ojos en ella, dándose cuenta de que seguía queriendo alcanzar su cabello.
- Estaremos bien, tranquila. Además, ¿le has dicho que tiene que cuidarme, no? Seguro que lo hace perfectamente, tú no te preocupes que se queda ella al cargo.
- ¿Vas a volver a traértela a dormir contigo?
La sonrisa que apareció en el rostro de él fue lo suficiente clara para que la pregunta quedase por contestada. Acabó por girarse del todo hacia él acercándose para dejarle a la niña en brazos a su padre, lanzándoles una mirada.
- Deben de estar a punto de llegar… - resopló ligeramente.
- Venga, son solo un par de días. Yo creo que sobrevivirás – riéndose ligeramente acomodó bien a la niña contra él-. Y sino hago como tú y me dedico a mandarte fotos todo el tiempo fotos de ella.
- Por la cuenta que te trae… - levantó la vista hacia él-. Si tienes cualquier problema con…
- Sora, tranquila. Creo que soy capaz de cuidar de la niña yo solo…
- No iba a decir eso – le dijo usando un tono sabiondo, bromeando-. Iba a decir que si tienes cualquier problema con ella y la comida llámame, ¿de acuerdo? Sea la hora a la que sea.
Asintió, observándola en silencio antes de inclinarse ligeramente para dejar un beso en su frente y después separarse de ella para poder dejar a la niña de nuevo en su cuna.
- ¿Seguro que no quieres llevarte a Biyomon contigo?
- ¿Y convencerla de que es buena idea dejar a Aiko en tu compañía? – negó con la cabeza-. Déjala aquí con vosotros, así puede ayudarte.
El sonido de su teléfono hizo que Sora diera un respingo, sacándolo de su bolsillo y comprobando que acababa de mandarle un mensaje Haru para que bajara. Volvió a guardarlo tras contestar, acercándose a lanzar una última mirada a la pequeña.
Finalmente, salió de la habitación escuchando los pasos del rubio tras ella. Fue a por su maleta y cuando se giró, lo encontró tendiéndole su bolso y chaqueta.
- Gracias… - dijo cogiéndolas.
- ¿Gracias? ¿Te vas hasta dentro de un par de días y es el máximo agradecimiento que obtengo? – sonrió de forma ligeramente ladeada.
- ¿Sabes qué pasa? Que tú me tienes más malacostumbrada a desaparecer largas temporadas… - imitó su gesto, posando las cosas apoyadas encima de la mesa-. Aunque la verdad es que ya hace bastante tiempo desde la última vez… - y había sido cuando ella se había enterado ni más ni menos de que estaba embarazada.
Nada más verse con las manos libres, las posó en los costados de él, acercándose algo más.
- ¿Vas a echarme de menos? – le preguntó moviéndolas lentamente hasta dejarlas en su espalda.
- ¿Tener la cama para mí solo y poder dejar las cosas tiradas sin que me gruñas por detrás? Deja que me lo piense… - puso gesto meditativo antes de echarse a reír y buscar acercarse a ella.
- Ah, ahora… Pues ahora no quiero yo – echándose hacia atrás fingiendo estar ofendida se apartó de él.
- Ni se te pase por la cabeza.
Cerró su mano en torno al brazo de ella dándole un tirón para dejársela pegada y poder sujetarla con el otro por la nuca para despedirse de ella en condiciones, dedicándole un beso que únicamente llegó a verse interrumpido cuando el teléfono de Sora volvió a sonar. Sora mantuvo los ojos cerrados cuando se separó de él, tardando unos instantes más en abrirlos.
- Te veo en dos días – le contestó antes de girarse a por sus pertenencias.
- Avísame cuando vayas a llegar y si no es tarde te vamos a buscar a la estación, ¿de acuerdo? Y llámame cuando llegues…
- Yamato, me voy a casa de mi padre, no al otro extremo del mundo – dedicándole una sonrisa de despedida, abrió la puerta para salir finalmente.
Haru estaba mirando hacia el portal, esperando ver aparecer a Sora. Empezó a reírse por lo bajo cuando se dio cuenta del color de las mejillas de ella, dándose por enterada de que si había tardado algo en bajar había sido porque la habían entretenido.
- No seas mala – le dijo Andrew a su lado.
- Eh, ahora se entretiene metiéndose conmigo, estoy en todo mi derecho de picotearla un poco – giró la cabeza hacia él, observándolo-. ¿Qué vas a hacer estos dos días?
- Pues… el vago. Sí, el vago. Eso y pasearme tranquilamente por casa con las gafas puestas sin que nadie me las desgracie. ¿Qué te parecen mis planes del que posiblemente sea mi último momento de soltería en soledad?
- … ¡Sora! – saludó a la pelirroja cuando escuchó la puerta abrirse ignorando el comentario que acababa de escuchar-. ¿Has sobrevivido a decirle adiós a Aiko?
- Mejor no hablamos de eso… ¿Has secuestrado al pobre Andrew para que nos lleve él?
- Tampoco tiene nada mejor qué hacer, ¿a que no?
- Es para que me vaya acostumbrado – sonrió a modo de saludo hacia la pelirroja-. Vamos con tiempo, no creo que cojamos tráfico de camino a la estación.
Asintiendo a lo que decía se entretuvo en ponerse en cinturón, quedándose despistada mirando todavía hacia la puerta. Sin duda, iba a tener que acostumbrarse a volver a tener que salir de Tokio y a dejar a la niña con Yamato o con alguno de sus abuelos… Sabía que era perfectamente capaz, pero era la primera vez y le daba mucha pena.
- Oye, ¿y qué se supone que piensas hacer tú en los últimos días de soltería si se puede saber? – tras un tiempo en silencio, Haru contestó por fin al comentario de él de antes.
Pero bueno, ¿cuándo hemos pasado de las 100 review? OMG no me había fijado. Si es que ya os vale ❤❤❤❤ Que aquí ya llevamos una buena temporada de tomatazos, amenazas, tortuguitas y tortugueos todos en paz y armonía como buenos viciados que somos. ¡Mil gracias por cada uno de los segundos que dedicáis a leer y a dejarme uan revirew! De verdad, ya sabéis que os lo digo más que en serio ❤❤
AnnaBolena04: el rubio se montaba él solo unas paranoias de categoría con Taichi a sabiendas de que llevaba viéndolos toda la vida comportarse así entre ellos siendo ambos de la misma cultura. En el caso de Andrew se debió de quedar en el que él era un moscón que rondaba a su pelirroja de forma cercana y ya se le ponían los morros tan grandes que no era capaz de ver nada de nada más allá de sus propios morros. Que claro, que además la pelirroja mala lo estaba haciendo malpensar de forma intencionada.
Y parece que por fin a Yamato le ha dado la cabeza para ponerse a pensar que de verdad se estaban olvidando de algo MUY importante. Que solo les faltaba darle un hermanito a Aiko tan pronto. Que de verdad que a él le da algo jajaja Fin de semana de chicas e Kioto, a ver qué tal se le da al rubio sobrevivir a ser padre a tiempo completo.
¡Besitos de tortuguita!
Beyond an Epic Night: jajajajaja me alegro que te haya gustado el fb jajaja Yo debo decir que lo hice simplemente porque alguien estaba poniéndome cara de pena tras pasarle un trocito de una peli y... Así hemos acabado. El tonteo que se traían esos dos antes de la boda de Taichi era mucho más serio de lo que parecía. Esas referencias que salen en la primer historia de que sí que se habían estado bien más veces de las que los demás pensaban... Pues ya sabes de dónde ha salido alguna de ellas.
Ella toda profesional intentando que no se notara demasiado que estaba cenándose al rubio con la mirada tan de cerca y él intentando que no se notara que estaba teniendo dos o tres taquicardias a la vez. Ya ni hablar de cuando le lanzó la indirecta más directa de la historia que le fundió todas y cara una de las neuronas al pobre y no sabía ni por dónde salir. Andrew les hizo un favor, porque fue lo que motivó a Sora a salir huyendo con Yamato para irse a cenar. En el fondo todo el mundo salía ganando después de tantos puñales volando.
Biyomon se lo pasa siempre demasiado bien desde su punto de adorabilidad lanzando puñales de los que duelen jajaja Solo diré que anda amenazando en el presente con darle picotazos al rubio a ver si se espabila, que sus neuronas andan a la misma velocidad que las del fb.
¡Un besazo enorme!
Guest Vecina: no era catarro... No sé ni lo que era xD Estaba un poquito pocha del estómago, el domingo pasado me fui a sacar a la bola de pelo y volví supermal a casa, con fiebre y hecha un asco. Me morí del todo dos días en la cama y luego, sin más, se me pasó. Sin más, ni nauseas ni nada, simplemente dolor y fiebre. Yo creo que es alergia a las fieras... Pero vamos que no fui a trabajar un día y el resto de días me arrastré porque me daba penita dejarlos tirados jajajaja
Yamato nunca se debió de parar a pensar en eso. A él le importaba que ese se acercaba más de la cuenta a su pelirroja y no le gustaba. Le da para mirarlo mal, no para darse cuenta de que es la cosa más normal del mundo. Aunque claro, lo tendrá visto con Sora y con Haru y a la segunda como no se atrevía ni a hablarle pues se montaría sus buenas películas. Déjalo, pobrecito, hay que quererlo, ya sabemos todos que nos lo vendieron algo defectuoso en algunos temas...
Aunque por fin ha salido un tema importante en todo esto. Por fin uno de los dos se ha dado cuenta de que tienen que tener más cuidado. Que en todos los intentos fallidos de tortugueo que han tenido ninguno de los dos se había parado a pensar en eso. Y, sin duda, aunque el riesgo es mínimo, mejor prevenir que curar que no están ellos dos para algo así jajajajaaja
¡Un bico grande vecina! Hoy me han dicho que no vamos a tener vacaciones más allá de los días festivo nacional ya seguro... Así que intentaré no llorar demasiado fuera de mi rincón que ya con el clima chiflado que tenemos de tormentas, frío y viento ya nos vale...
