- Es que no me puedo creer que todavía no hayas comprado nada para ponerte…

Haru parloteaba mientras que caminaba unos pasos por delante de Sora. Habían pasado toda la mañana atendiendo los asuntos que las habían llevado a la ciudad, pudiendo así terminar de firmar todos los acuerdos con los proveedores.

Desde que habían tomado la determinación de dedicarse al tema de los kimonos de forma totalmente nacional, con los propios materiales de allí también, las cosas habían parecido ir mucho mejor. Cualquier cambio se podía hacer de forma rápida y presencial sin tener que cruzarse medio mundo… Y dada la situación de ambas, no era el mejor momento para tener que desaparecer largas temporadas.

- Ya te digo que no he tenido tiempo, lo siento muchísimo, Haru… Pensaba diseñarme algo… Pero se me ha echado el tiempo encima.

- Ya, ya.. Excusas – negó con la cabeza-. Ahora no te va a quedar más remedio que dejarme escoger a mí.

- ¿Y se puede saber por qué?

- Ya te lo he dicho. Soy la novia y tengo derecho a elegir lo que se ponen los invitados… Es… una buena tradición – sonrió-. ¿Tienes hambre?

- Pues… Un poco – confesó-. Podemos buscar dónde comer y luego te dejo arrastrarme de tiendas…

- ¿Probarse ropa después de comer?

- Sí – sonrió-. Y no, antes de que digas algo, ya no estoy con la paranoia de haber bajado demasiado de peso. Creo que lo he recuperado por fin… Pero… No sé tú, pero yo pretendo poder cena en la boda de cierta señorita y luego poder respirar con el vestido puesto… - se encogió de hombros.

Haru se quedó mirándola atenta a la explicación, esperando algo que sonara medianamente serio ya que, en teoría, estaba hablando con alguien que conocía mejor aquel lugar. Quizás fuera mejor ir más tarde a comprar porque las tiendas podrían estar cerradas… Que el motivo fuera que no quería que le apretase la ropa después de comer puso más que hacer que se echara a reír antes de cogerse el brazo de la pelirroja.

- Guías tú…


Yamato estaba mirando con cara de suma concentración el papel que Sora le había dejado con las indicaciones para darle la comida a la niña. Sabía que se acercaba la hora y quería hacer las cosas bien sin tener que pedirle ayuda.

Se había dedicado siempre a la pequeña todo lo que había podido, pero debía reconocer que el tema de la comida era algo que siempre se lo había dejado a Sora. Evidentemente era algo que solo podía hacer ella y, puesto que no se habían separado ambas demasiado tiempo, tampoco habían tenido problemas de aquel tipo.

Era él quien se estrenaba con aquello y ni siquiera estaba seguro de si Aiko iba a estar de acuerdo en que no fuera su madre la que le diera de comer… Esperaba que no fuera así y que no se le echase a llorar porque no iba a saber muy bien cómo hacer.

- Sora te dijo que tenías que mirar bien la temperatura – alzando el vuelo al lado del rubio Biyomon acabó por subirse encima de la encimera.

- Es verdad…

- Te dejó también con qué medirla en la misma bolsa que lo demás…

Giró la cabeza hacia el ave, dándose cuenta de que tenía toda la razón, acabando por asentir y cogiendo de nuevo las cosas para empezar a revolver y sacar todo lo que pudiera hacerle falta.

- También dejó apuntado cuál es el que tienes que coger primero. ¿Se lo vas a dar ya?

- Yo creo que sí entre que lo preparo y no…

- ¿Puedo ayudarte?

- Si ya lo estás haciendo – levantando la vista hacia ella, sonrió-. Además, pareces tener más idea tú que yo.

- Porque estaba con ella cuando lo preparó todo. Gabumon salió corriendo a esconderse porque le sigue dando mucha vergüenza, nunca se queda con nosotras cuando Sora le da de comer a la niña…

Se rio por lo bajo. no le estaba contando nada que no supiera. Lo había podido ver con sus propios ojos y sabía que eso no iba a cambiar nunca. Era parte de la personalidad de Gabumon, tan parecida a la suya en muchos aspectos. Uno de ellos el de la timidez extrema.

- Pues… vamos a ello, a ver si somos capaces de hacer que Aiko coma – le dijo a Biyomon antes de acercarse a la nevera.


Sora se quedó mirando hacia Haru con la única cara que sabía ponerle ante la ocurrencia que acababa de tener. Habían terminado de comer y habían buscado tiendas dónde pudiera haber algo de su interés. Ella simplemente se había limitado a hacerle de guía y luego había empezado a seguirla con resignación mientras que le iba enseñando vestidos.

- Haru… ¿Tú de verdad me ves con eso puesto?

- ¿Y por qué no? – miró hacia el vestido-. Te los he visto parecidos yo creo… ¿Cómo era el que llevaste a la boda de Taichi?

- Ya, pero… No lo sé. Ahora… Ahora no sé yo si será le mejor de las opciones – arrugó ligeramente los labios en una pequeña mueca.

- ¿Y por qué? ¿No habíamos quedado en que ya se te habían pasado los completos esos estúpidos que tenías?

- No, si no son complejos… - acabó por alargar la mano hacia el vestido-. Esto… Estoy tiene demasiado escote…

- ¿Y desde cuándo te ha preocupado eso a ti? No tiene tanto como lo que dejaba ver en la parte transparente el vestido de novia…

- Ya – acabó por reírse ligeramente-. Pero por aquel entonces no estaba dándole el pecho a Aiko… Y no sé si te habrás fijado, pero quizás no sea el mejor momento para ponerme algo así…

Haru la miró unos segundos como si no entendiera a lo que se refería, acabando por bajar los ojos hacia el cuerpo de Sora, casi con una cara de seria concentración, como si estuviera intentando examinar bien los detalles.

- Oye, que si te me quedas mirando así tan fijamente a ver si el novio se te va a poner celoso y no va querer casarse ¿eh?

- Tú pruébate el vestido de una vez y de dejar de dar vueltas, que tampoco te noto tanta diferencia.

- Porque llevo una blusa suelta…

- Que te lo pruebes – avanzando un par de pasos hacia la pelirroja la cogió por el brazo, arrastrándola junto con el vestido hacia el probador más cercano.

Negando con la cabeza se dejó arrastrar. Debía de reconocer que el vestido le parecía bonito, como bien había dicho Haru, era bastante acertado para su estilo en esas ocasiones. El problema estaba viendo que podría ser el tipo de escote dada su situación. No quería que pudiera parecer inapropiado…

Resignándose por completo acabó por empezar a desvestirse, sabía que no se iba a librar al menos de dejarla verla con él puesto. De manera que cuanto antes empezara antes podría acabar.


Yamato comprobó de nuevo que la temperatura fuera la correcta antes de dejar el biberón encima de la mesa y acercarse a la niña para cogerla en brazos. No estaba demasiado seguro de cómo se iba a tomar Aiko aquello o si iba a querer comer. Era la primera vez que tenían que hacer las cosas así y esperaba no tener que acabar llamando a Sora, no quería preocuparla… La conocía de sobra como para saber que sería perfectamente capaz de aparecer en Tokio en el primer avión que encontrara.

- A ver, señorita, vamos a comer… No me hagas quedar mal con tu madre, que luego se mete conmigo – acomodó bien a la pequeña en sus brazos antes de alargar la mano y coger de nuevo el biberón.

- ¿Has mirado que no queme? – preguntó Biyomon asomándose por el otro lado.

- Que sí… Tranquila… ¿Dónde se ha metido Gabumon?

- Se ha quedado dormido. Como siempre se escapa cuando Sora le da de comer aprovecha para dormir un rato…

Empezó a reírse, acabando por centrarse de nuevo en la pequeña antes de acercarle el biberón con cuidado, esperando que fuera ella la que se interesara. Esperaba que fuera capaz de reconocerlo, acercándoselo a la boca a la espera de que ella hiciera algo.

- Venga, es tu hora de comer, ¿no tienes hambre? – acercó más el biberón a su boca.

La niña apartó la cara, esquivándolo, empezando a revolverse en brazos de su padre, quien la miraba sin entender nada. Volvió a intentarlo, viendo como ella volvía a hacer lo mismo, haciendo muecas de estar a disgusto.

- ¿No te apetece comer? Se va a enfriar como no te lo tomes ahora… - intentando de nuevo que la niña aceptara el biberón, aquella vez pudo ver como el rostro de la pequeña empezaba a crisparse, arrancando con el llanto apenas segundos después.

Yamato no pudo más que poner cara de susto al verla empezar a llorar. Era la primera vez que intentaba darle de comer él, siempre había coincidido que fuera Sora la que lo hiciera cuando estaba con Aiko… Y era la primera vez que la veía ponerse así precisamente a esa hora.

- Shhh – intentó calmarla, dejando el biberón encima de la mesa-. No llores… Calma… - la acercó algo más a él buscando tranquilizarla sin obtener más resultado que el llanto de la pequeña aumentando-. ¿Qué te pasa? ¿No quieres comer? Tienes que comer, es tu hora…

¿Qué hacía? Olvidándose de la comida por el momento centró toda su atención en intentar hacer que la niña se tranquilizara.


Sora observó su reflejo en el espejo detenidamente antes de dejar que Haru se asomara. No podía negar que no le gustara lo que estaba viendo. No era una persona que tuviera demasiado ego, estaba completamente segura de que nadie podría acusarlo de aquello, pero, en aquella ocasión, estaba entretenida observando como aquel vestido encajaba perfectamente en su cuerpo.

Era largo, siendo así apropiado para un evento de noche, dejándole libertad de movimiento al tener una abertura en la falda. Era discreta y no enseñaba demasiado, al menos no desde aquella posición, tendría que verlo al caminar. no se ajustaba demasiado hasta llegar a la cintura, la cual enmarcaba a la perfección antes de subir completamente ajustado hasta sus hombros. El problema de aquel vestido, a ojos de ella, era el pronunciado escote en forma de pico que dejaba ver más de lo que podría considerar correcto.

- ¿Estás ya o no? – Haru asomó la cabeza-. Wow… A ver, sal que te vea…

- Espera – se giró hacia ella-. Termina de subírmela, por favor – dejó que viera la cremallera, esperando que hiciera lo que ella le había dicho.

- Lista… Venga, sal que te vea de una vez…

Esperó a que la pelirroja saliera del probador, estudiando el aspecto de ella con aire crítico, entendiendo a lo que se refería ella antes cuando había dicho lo de darle de comer a la pequeña.

- ¿Sabes que es lo peor? Que aunque sí que tengas más escote ahora… No te queda mal ese vestido así…

- ¿Tú crees? – bajó la vista ligeramente, colocándose recta después, intentando verse bien en el espejo.

- No, no queda vulgar si es lo que te preocupa… Sora, es que es hasta de ese verde que ya te he visto ponerte más veces porque dices que al rubio ese con el que te juntas le gusta cómo te queda…

- Lo sé – sonrió ligeramente, aprovechando para dar unos pasos-… No estoy segura…

- ¿De qué? ¿De que das mucho asco ahora mismo porque te quede así habiendo tenido un bebé hace apenas tres meses? Eso ya te lo confirmo yo. Estás con ese vestido para que tenga que tener cuidado de que no me dejen plantada en el altar… Yo también me lo pensaría si me permites el comentario…

- Qué tonta eres… - echándose a reír, giró, estudiando su reflejo desde atrás.

- Di lo que quieras, pero como no te lo compres no te dejo ir a la boda…

- Haru, creo que… Sí me encanta y es precioso, pero… ¿No te parece un poco demasiado?

- También puedo comprártelo yo y luego amenazarte para que te lo pongas…

- ¡Haru! Hablo en serio.

- Y yo también. Deja de decir estupideces. Te queda perfectamente, fin del asunto y si alguien tiene algo que protestar será envidia pura porque no les queda como a ti. ¿Lo llevas cómoda?

- Sí, y eso es raro porque de la lactancia suele molestarme la ropa en el pecho y no…

- Eso, tú dame más motivos a mi favor. Te llevas el vestido y punto, ahora si quieres podemos dedicar el resto de la tarde a buscarte algo bonito para con él… - estudió el gesto de ella antes de acercarse-. Sabes que te lo diría si no te quedase bien, deja de tener miedo a lo que puedan decir. Estás muy guapa, te vas a quedar viuda y yo me voy a reír mucho. Todo perfecto. Así que vete a cambiarte y a pagar. Fin de la discusión.

- ¿No tengo derecho a decir nada?

- No. Soy la novia y a la novia no se le puede contradecir…


AnnaBolena04: es que es la primera vez que se tiene que separar tanto tiempo de su nenita preciosa, que eso no puede ser. Que lleva con ella todos los días desde que nació y de verdad que la va a echar mucho mucho de menos... Aunque parece que Aiko ha tenido a bien reírse de su padre ya que el rubio creo que empieza a estar un poco estresado con el tema darle de comer. Que tiene que quedar bien con la pelirroja, que no puede ser que no sea capaz de hacer que la nena coma y más aún, que deje de llorar. A este paso llegarán y se encontrarán al rubio estresado habiendo tenido que ir a pedir ayuda a alguna de las abuelas, verás tú jajajaja Que no porque Aiko lo necesite, sino porque más de cinco minutos la cosita llorando seguro que ya consigue que hiperventile.

Y hablando de hiperventilaciones... Parece que la señora diseñadora ha encontrado por fin qué ponerse para la importante ceremonia que tiene encima. Parece que le está sentando bien desconectar de la realidad por el momento. A ver si no se nos deprime porque echa de menos a Aiko.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: je, no... Últimamente si actualizo más seguido es porque he escrito un capi ese día, sino no... Y como llevo tres días para escribir media cara creo que con eso ya te puedes hacer a la idea de cómo anda el patio jajaja Y eso que tengo claro lo que quiero hacer, ¿eh? Pero las neuronas dan para lo que dan y las pobrecitas se me han puesto en huelga por atentado estudiantil en forma de seres del mal también conocidos como alumnos xD

Jajajaja pues entraría en pánico porque hay mil motivos médicos peligrosos. Entre que ya de mano no sería muy bueno, lo mal que lo pasó ella los primeros meses, el susto que se llevaron y la cesárea... Si de repente consiguen tortuguear y existe la más mínima duda de poder haberla liado, a Yamato le dan cinco infartos de golpe porque la habrían liado muy gorda jajajaja El pelirrojito que llegue cuando tenga que llegar... Que yo lo veo superchiquitín y aún le quedan unos añitos para aparecer.

¿Qué decías de Aiko? jajajaja

Estás muy cerquita ya, vecina... Cualquier día te llevas el susto. Yo por el momento ya me voy uniendo al programa de protección de testigos poquito a poquito por si acaso.

Si es que no sé ni lo que tuve, solo sé que me morí mucho un par de días y luego, puf, desapareció. Así que vete tú a saber... Y menuda la que debes de haber liado con la silla tú también anda jajajaja Al menos tienes para reírte una temporada con semejante culada que te debes de haber dado. Pobrecita xD

¡Un bico grandote, vecina!

Beyond an Epic Night: pues en nada haré un añito por aquí también. Así que se nos van juntanto las cositas ya.. Lo que yo no entiendo es cómo me dio hace un año por empezar a rondar por aquí por son épocas en las que ando corre que te corre de un lado para el otro, así que no sé ni de dónde me saqué tiempo para poder empezar a escribir nada xD Ya sabes que yo encantada de daros vicio del que tanto nos gusta, aunque te digo lo mismo que a la vecina... Cuidado que se acercan maldades.

Son formas de ser demasiado diferentes las de Haru y Mimi. Posiblemente sea la clave de que las cosas las maneje mejor Haru, siendo menos tocahuevos y más tranquilita. Mimi es mucho más bruta y yo, sinceramente, con ese tipo de gente tampoco puedo, de manera que se tiene que notar de alguna manera. Ya sea que me haya tenido que sacarme otro personaje para ocupar ese personaje. Las maldades y trastadas que haga ya con ella son para provocar que el pobre Yamato se dé cabezazos, evidentemente.

¡Un beso enorme! Y... se viene algún que otro FB cofcof