2018
- ¿Entonces se van a quedar con nosotros? – preguntó Gabumon mientras que seguía a Yamato con la mirada.
- Sí, ¿por qué? ¿Te parece bien?
Llevaba toda la mañana entretenido en revolver por la habitación. Había movido las cosas de un lugar para otro para poder hacer hueco a lo que Sora fuera a traerse con ella. Por suerte, debido al su estilo de vida, tampoco tenía demasiada ropa en el armario y sabía que ella tampoco era de llevar consigo demasiado equipaje aunque fueran a estar varios meses allí.
Varios meses...
En cuestión de horas había cambiado su situación de la forma más radical que se pudiera imaginar. Había pasado de estar de mal humor, disgustado y enfadado con el universo a estar nervioso sin saber qué hacer para dejar las cosas lo mejor posible porque ella le había dicho que sí, que se quedaba con él hasta que tuviera que irse de nuevo.
En aquellos momentos casi que podía ver con buenos ojos todo lo que había pasado en el último mes. Si todo aquello no hubiera pasado seguramente no hubiera acabado llevándolos al punto en el que estaban ahora… Sonrió ante ese pensamiento.
- ¿Has escuchado algo de lo que te he dicho? – protestó el digimon devolviéndolo a la realidad.
- No…
- Pues… No te lo repito – bajándose de la cama donde se había sentado de un salto, echó a andar-. Me voy fuera a que me dé el aire.
- Luego el cascarrabias soy yo… - le contestó riéndose siguiéndolo con la mirada hasta que llegó a la puerta, viéndolo detenerse en ella.
- Me alegro por ti…
Fue lo único que dijo antes de perderse de la vista de su compañero. Yamato se quedó mirando hacia el punto dónde hubiera estado hasta hacía unos segundos simplemente para acabar ampliando su sonrisa antes de volver a lo que estaba haciendo. Un rato más tarde cuando por fin se había quedado contento con cómo estaban las cosas en la habitación decidió ir a despejarse corriendo un rato y haciendo unos recados. Ante la negativa de acompañarlo por parte de ambos digimon se limitó a irse tranquilamente. Hacía un buen día, podía aprovecharlo para relajarse.
Sora llegaría al día siguiente y estaba seguro de que era capaz de volver a poner la casa patas arriba antes de que lo hiciera por temor a que algo que no pudiera estar como tocaba. Daba igual el número de veces que se repitiera a sí mismo que probablemente le diera exactamente igual, pero no podía evitarlo.
Salió de la tienda un buen rato más tarde con algunas cosas que había comprado para hacer la cena ese día, habiéndose encontrado allí con Takao y habiendo preferido ignorar totalmente las tonterías con las que le había venido, sobretodo cuando había sentido cómo le vibraba el teléfono en el bolsillo y había visto quién llamaba.
- Tengo a Taichi y a Mimi gritándome uno a cada lado… Creo que me voy a huir a Koemi en la terraza y dejarlos aquí abajo… - fue el saludo de ella.
- Es la mejor idea en ese caso… Y eso que yo de verdad pongo en duda la fiabilidad de las neuronas de esa mujer – riéndose acabó por hacerle un gesto de despedida a Takao-. ¿Todo bien?
- Muy bien. Ya les he dicho que me voy.
- ¿Y bien?
- ¿Por qué crees que están gritando?
Echándose a reír, continuó con su camino por la calle. La conversación había durado poco al tener ella compañía, llamándolo para confirmar la hora a la que iba a llegar al día siguiente y despidiéndose con a amenaza de ir a esconderse de verdad con Koemi con helado al fresco. Sonaba como algo que ella sí que haría.
Fijando la vista en el frente, se dio cuenta de que estaba pasando por una de las calles principales, llegando prácticamente a la altura de un local conocido que reclamó su atención. Se detuvo, quedándose mirando hacia la entrada, pensativo. Hacia bastante tiempo que tenía trato con los dueños y ante la idea que acababa de cruzar su mente quizás pudiera ser factible.
Sora se acercó con paso lento debido a las maletas, buscando con la mirada a Yamato el cual siempre solía ser fácil de encontrar debido a la estatura, encontrándolo distraído mirando hacia la pantalla informativa.
- Buh – saludó tras conseguir acercarse hasta él sin que la viera divertida al ver cómo saltaba.
- ¿De dónde sales?
- He aprendido a teletransportarme – sonrió.
- ¿Qué tal el viaje? – inclinándose hacia ella, se acercó para saludarla con un beso corto.
- Más corto que el anterior… Al menos no iba intentando decirme a mí misma que no iba a ser buena idea que me diera un ataque de nervios – sonó como si estuviera bromeando, pero no podía hablar más en serio-. Y me muero de hambre…
- ¿Tú? ¿Con hambre? – dibujando en su rostro una de sus sonrisas de medio lado alargó la mano para ayudarla con el equipaje-. ¿Te acompañó Taichi al aeropuerto al final?
- ¡Oh! – dio un ligero brinco al acordarse-. ¡Al final va a ser un niño!
- ¿Niño? – girando la cabeza hacia ella, arqueó una ceja-. Lo que le faltaba a ese universo, un miniél…
No pudiendo más que reírse con el comentario a sabiendas de que era exactamente lo que él iba a decir, echó a andar junto a él dejándose guiar contándole las últimas novedades del norte.
- ¿Dónde vas? – confusa, siguió a Yamato con la mirada.
Habían ido a dejar las maletas a casa para poder estar más tranquilos y que Sora pudiera saludar a su compañera tras algunos días alejada de ella. Lo que había pasado por la cabeza de ella era que se iban a quedar tranquilamente en casa, no que Yamato estuviera esperándola de nuevo en la puerta.
Lo miró interrogante pensando que se quedarían en casa, limitándole a hacerle caso cuando lo vio señalar hacia fuera con la cabeza. Estaba algo cansada del viaje y de haber tenido que recoger sus cosas tan rápido, pero no podía negarse ante la idea de ir a cenar tranquilamente fuera. Lo poco que había visto de aquel lugar le gustaba y al ser mucho más tranquilo que Tokio dudaba que fuera a cansarse demasiado.
- ¿Se puede saber a dónde vamos, Ishida?
- Ya lo verás, Takenouchi.
Cerrando la puerta tras ella, posó una mano en su cintura acercándosela. Aquello no era la capital del país, podia comportarse de una forma muchísimo más cercana con ella en la calle si quería. La acercó algo más para caminar tranquilamente en dirección hacia la calle principal. Se aprovechaba de que Sora no conocía el lugar para que aquello jugara a su favor y no se pudiera imaginar a dónde iban.
Cuando se fijó en que se estaban acercando, sonrió ligeramente antes de sujetarla mejor por la cintura, llegando a abrazarla del todo al colocarse detrás de ella.
- ¿Qué haces? – confusa, se detuvo.
- Espera…
Entretenido, esperó unos segundos antes de mirar la hora, comprobando que al final todo encajaba bien. Acabó por soltar una de las manos de la cintura de ella para posarla sobre sus ojos. Notó la sorpresa de ella al verla ponerse algo más tensa. Se fiaba completamente de él pero no lo había visto venir. Sonrió directamente antes de inclinarse mínimamente para dejar un leve beso en su cuello.
- ¿Qué estás tramando?
- Ahora lo verás – le dijo al alejarse de ella y darle un ligero empujón para que caminase.
Avanzando tan solo unos pasos, consiguió acercarse hacia la entrada del lugar delante del cual había pasado el otro día.
Katsu caminaba de forma distraída por la calle. Había salido a hacer unos recados antes de la cena y ahora no había podido evitar fijarse en una silueta conocida que acababa de ver a lo lejos. ¿Aquel era Yamato? ¿Estaba acompañado? Aceleró el paso para poder verlo más de cerca, dándose cuenta de que sí, que era quién él creía y que estaba en actitud cariñosa con una mujer pelirroja.
Recordó de forma inmediata que Takao había estaba diciendo tonterías sobre que lo había escuchado teniendo una conversación extraña por teléfono no hacía más que un par de días. Cuando se quiso dar cuenta, los había perdido de vista.
Una vez en el interior del lugar Yamato dejó a Sora volver a ver, dejándola que fuera ella la que se diera cuenta de dónde estaban. Hacía tiempo que había podido generar algo de trato con el dueño de una heladería cercana a su casa. No le había costado poder llegar a un acuerdo con ellos para poder darle así una sorpresa a Sora a sabiendas de mucho que le gustaba a ella el helado.
Entretenido al ver la cara de ella, dándose cuenta de dónde estaban, aprovechó esos segundos para despedir al encargado con un gesto quien salió hacia la trastienda. No tardó en ver cómo Sora se giraba hacia él, todavía sorprendida.
- ¿En serio?
- ¿Te he contado alguna vez lo que uno puede llegar a conseguir cuando puede hacer chantaje a alguien con una visita guiada por una base espacial? – sonriendo, entretenido, se acercó a ella-. ¿No tenías hambre? Vamos a estar tú y yo sin que nadie nos moleste…
Parpadeó, confusa, volviendo a mirar hacia los lados y luego hacia él, sonriéndole sinceramente y de forma amplia.
- ¿Qué te parece el plan?
No le respondió de palabra, simplemente recortó la distancia que los separaba para, hacer como tantas había hecho, echándole los brazos al cuello para abrazarle tras dar un pequeño salto. Conociendo ya ese tipo de gestos de ella, en cuanto le vio las intenciones no tardó en afianzarla mejor rodeando su cintura con los brazos.
- Yo creo que ya que… hemos tenido una temporada un poco complicada estás últimas semanas teníamos que buscar una forma de terminar de hacer las paces de una forma apropiada, ¿verdad?
La escuchó reírse a modo de respuesta, dejando que volviera a dejarla a la altura del suelo antes de ver de nuevo como se estiraba para poder responder a sus palabras con un beso más largo y dedicado, sonriendo de nuevo sin poder evitarlo cuando se separó.
- ¿Se te ha ocurrido a ti solito esto?
- ¿Y quién crees que tú me que me iba a dar la idea? – movió los dedos en los costados de ella, haciéndole cosquillas ligeramente-. ¿Tú no tenías hambre?
Levantando la vista de nuevo hacia él, asintió antes de soltarse, alejándose así para poder ir a ver más de cerca el lugar y, más en concreto, los sabores que tenía delante de ella, distraída ante la atenta mirada de Yamato.
Sin duda había sido la mejor idea que había tenido en mucho tiempo.
- Escucha… - reclamó la atención de ella-. Sé que… Tampoco es culpa mía, pero siento que en todo un mes no hayas sabido de mí. Me tuve que incorporar demasiado rápido y estaba demasiado enfadado como para ser yo el que te avisara tan siquiera de lo que estaba pasando.
- Yamato… Mira, vamos a dejar esta temporada pasada en el olvido, ¿vale? Prefiero hacerlo así porque no me apetece mucho acordarme de nada de todo ello… Mi mayor preocupación ahora quiero que sea decidirme sobre qué helado quiero y luego sobre dónde voy a meter mis cosas en el armario.
- Me gustan esas dos preocupaciones. ¿Lo del lado de la cama vamos a tener que discutirlo también o cómo va la cosa?
Se alejó, guardando silencio, acercándose a mirar la lista de sabores, tomándose algo de tiempo antes de terminar por girarse hacia él con la mejor de sus sonrisas más inocentes.
- Eso, podríamos discutirlo también… Pero se me ocurren formas mejores de poder saber en qué lado prefiero dormir…
AnnaBolena04: Gabumon salvando la situación del rubio viene siendo el día a día, siendo de la forma que sea jajaja Si es que el pobrecito se pasa demasiado tiempo pendiente de la niña y claro, se ha ido fijando en cosas que Yamato seguramente no, como por ejemplo el detalle del biberón. Así que ya puede ir buscándole chantaje del alimenticio o dejándolo más tiempo con la niña que se lo ha ganado de sobra el peluche.
Y aquí tenemos un poquito de azúcar en forma de helado que siempre viene bien endulzar un poco la vida de estos dos ya que parece que en el presente alguien se ha empeñado en gafarlos. Que esa época fue un poquito complicada y está bien saber que al final consiguieron dejar con la paranoia a los dos ingenieros más efectivos de toda la isla.
¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: ains vecina, sé que estamos en mala época para los estudiantes, pero espero que al menos vayas a tener unas buenas vacaciones para descansar, que ya te tocan. Yo no me libro de trabajar y estoy de relativo mal humor porque la gentuza es incapaz de fijarme horarios y que pueda yo tan siquiera organizarme con algo de tiempo, cosa que odio. Así que igual los acabado mandando a todos a paseo y cogiéndome yo las vacaciones por mi cuenta.
Jajajaja si seguro que se lo puso a mano, o al menos junto con el resto de cosas que pudiera necesitar, otra cosa es que el pobre hombre no tuviera las neuronas espabiladas porque no se había dado el caso hasta entonces de ser él quien tuviera que darle el biberón. Eso o quería reírse un poco de él de esa forma, cosa que también podría ser bastante factible que ya sabemos todos de quién estamos hablando.
Y los recuerdos iban encaminados al otro FB que debía que se te venía encima... No me adentré demasiado en los primeros días de esos dos después de la bronca que tuvieron, así que siempre viene bien meterse un poquito más por ahí. Haru... la pobre mujer a este paso no va a llegar de una pieza a la boda, y ya verás por lo que te lo digo jajajaa Si es que le ha dado por ponerse histérica a la pobre.
¿Qué tal la tutoría? Yo siempre salía de malas pulgas porque mis tutorías se basaban en mi tutor y yo dándonos cabezazos porque el aparato no hacía más que dar por el culete y al final nos obligó a cambiar el tema del tfg y llevarlo a explicar por qué ese aparato de m***** no funcionaba y por qué deberían de cambiarlo jajajaja Desastroso xD
¡Un bico grande vecina! Y aprovecha las vacaciones todo lo que puedas.
