Metió la llave en la cerradura de casa con lentitud, cansada del viaje. Sabía que era más tarde de la cuenta y no quería hacer ruido por si la niña se despertaba… Los planes habían cambiado en el último momento y había terminado cogiendo otro tres de vuelta a la capital que había provocado que llegara horas después de lo previsto.
Había avisado a Yamato para que no esperase por ella y que no se le ocurriera ir a buscarla teniendo que trabajar al día siguiente, de manera que contaba con encontrárselo dormido ya. Cerró la puerta con cuidado y dejó sus cosas en la entrada, dándose cuenta de que la luz estaba encendida pero no había sido ella la que la había dejado así.
Dejando olvidado la maleta se giró buscando a alguien por allí, no tardando en darse cuenta de que asomaban unos mechones de cabello rubios por uno de los laterales. Sonrió ligeramente, acercándose con cuidado de no hacer ruido para encontrarse con Yamato durmiendo plácidamente con Aiko echada sobre él haciendo exactamente lo mismo que su padre. Extendiendo su sonrisa ante la imagen, se tomó unos segundos. Le daba hasta pena despertarlos, pero no era la mejor de las ideas que se quedaran allí.
Se apartó para dejar su bolso y su chaqueta encima de la mesa más cercana, volviendo a acercarse a ellos, dándose cuenta de que los ojos de la niña se habían abierto y estaban fijos en ella cuando se asomó de nuevo. Tardó unos segundos en reaccionar al ver de nuevo a su madre, empezando a revolverse y a querer llamar su atención, empezando a hacer pequeños ruidos.
- Shhh… Que vas a despertar a tu padre – le dijo acercándose por el otro lado del sofá para cogerla con cuidado de encima de Yamato-. Hola cielo, ¿me has echado de menos? – se inclinó hacia ella dejando pequeños besos en sus mejillas que consiguieron que la niña sonriera ampliamente-. ¿Qué le has hecho a tu padre que parece estar en coma?
Caminando con la pequeña en brazos se dirigió hacia la habitación para poder dejarla en su cuna. Era tarde para ella y, por mucho de menos que la hubiera echado, no eran horas. Se dio cuenta de que los digimon se habían quedado también dormidos y que ni siquiera se fijaron cuando ella encendió la luz y avanzó con ella.
- Mañana por la mañana me voy a pasar toda la mañana contigo para compensar, ¿qué te parece? – le dijo a Aiko, acunándola entre sus brazos-. Ahora tengo que ir a despertar a tu padre y a él no creo que pueda hacer como contigo y traerlo en cuello hasta la cama… - se rio ligeramente, acariciando con sus dedos el cabello de la pequeña, continuando con aquello hasta que se fijó en cómo los ojos de ella empezaban a cerrarse de nuevo.
Se quedó con ella hasta que comprobó que se había quedado del todo dormida. No era raro en ella, siempre había dormido muy bien, en eso no podrían decir que no habían tenido suerte. Aiko era la niña más tranquila de las que había conocido y eso les ayudaba bastante en su rutina o en momentos como aquel. Posándola en la cuna, salió con sumo cuidado de la habitación para que no se despertase de nuevo, cerrando la puerta y apagando la luz antes de acercarse de nuevo hacia Yamato.
Estaba completamente dormido todavía y eso le sacó una risa. Por lo que ella sabía se había pasado el día rodeado de sus sobrinos pequeños y Daigo, eso sin contar a Takeru y Taichi dándole la lata. Eso podría explicar perfectamente que no se hubiera enterado de nada de lo que pasaba a su alrededor. Tomó asiento a su lado en el sofá, observándolo unos segundos antes de alargar la mano y empezar a acariciar con suavidad su cabello, intentando llamar su atención.
Pasados unos segundos pudo ver como ligeramente entreabría los ojos y se quedaba mirando hacia ella solo para volver a cerrarlos. Divertida, continuó con lo que estaba haciendo hasta que por fin pareció reaccionar y volvió a enfocarla, notándose ahora la sorpresa en su cara.
- Sora… - dijo con voz somnolienta-. ¿Cuándo…?
- Hace un rato, estabas dormido con la niña. Ya la he echado yo, tranquilo – explicó continuando con lo que había estado haciendo hasta entonces.
- Me senté con ella un rato y… - giró la cabeza hacia la pantalla dándose cuenta de que se había quedado apagada-. No sé ni cuándo me quedé dormido. ¿Qué tal el viaje?
- Bien, ya sabes que me gusta hacer ese trayecto en tren. Lo he hecho demasiadas veces en mi vida – explicó, dejándolo incorporarse cuando le vio las intenciones-. Ya desharé la maleta mañana…
Se puso en pie, dejándole su espacio, yendo en búsqueda de sus pertenencias para subirlas mientras que él terminaba de ubicarse y conectar del todo a la realidad. Aceleró para evitar que intentara subirle la maleta, podía ella perfectamente y estaba todavía desperezándose. No tardó en seguirla a pesar de todo, apagando las luces y comprobando que todo estuviera en su lugar antes de avanzar escaleras arriba él también.
- Te lo digo en serio – comentó cerrando la puerta de la habitación tras él-, no sabes la suerte que hemos tenido con Aiko…
Fue a sentarse en la cama, observando cómo la pelirroja iba y venía por la habitación dejando algunas cosas para poder ponerse el pijama. Le gustaba hacerlo.
- ¿Por qué? – le dijo divertida cuando volvió a pasar hacia el armario para coger su pijama.
- Porque esos tres niños juntos son el mal – negó con la cabeza-. Te lo digo en serio… El mal personificado, dejan a sus padres atrás.
- ¿Qué te han hecho?
- ¿A mí? Si yo solo he intentado que siguieran todos con vida y que no me dejaran a Gabumon en terapia…
Desapareciendo al entrar al baño con una risa por lo que decía se pudo imaginar perfectamente la escena, sabía perfectamente lo que había con esos tres pequeños.
- ¿Y tú padre?
- Igual, le he llamado antes y estaba con tos y fiebre… - sonó algo más serio cuando dijo aquello, consiguiendo que volviera a asomarse ella.
- ¿No ha mejorado nada?
- No, de hecho ahora ya obedece cuando lo mandas quedarse en cama sin protestar. Así que debe de ser que ha empeorado.
- Bueno, no te preocupes – le dijo-, ya sabes que con el aire acondicionado puesto a tope en todas partes de la ciudad es lo más normal en esta época. Sobre todo si luego sabes a la calle y hay diez grados más.
- Lo sé – asintió, poniéndose en pie para empezar a retirar los cojines de la cama, aprovechando cuando Sora volvió a salir del baño para cogerla por el brazo, atrayéndola hacia sí-. ¿Y tú no piensas saludarme en condiciones o qué?
El comentario de él provocó una ligera risa por parte de ella, dejándose acercar después de tirar encima de la silla la blusa que tenía entre las manos.
- Tengo que terminar de cambiarme – intentó hacerse la interesante.
- Yo ya te veo el pijama perfectamente puesto, mira que luego me vuelvo a quedar dormido – soltó su brazo para posar ambas manos en la cintura de ella, sonriendo al notar que automáticamente rodeaba su cuello.
- ¿Es una amenaza?
- No, un hecho – intentó no reírse y aprovechó para inclinarse hacia ella lo justo para quedarse lo suficientemente cerca, sin llegar a alcanzarla.
Volviendo a reírse tan solo unos segundos, fue la pelirroja quien se puso de puntillas para recordar la distancia entre ambos para saludarlo, como bien había dicho él, en condiciones. Le dedicó un beso tranquilo, pero largo, demostrándole así que realmente lo había echado de menos, se acostumbrada demasiado rápido a pasar todos los días a su lado.
Sonrió sin separarse al sentir como la apretaba más contra él mientras que subía su mano por su espalda hasta dejarla colocada en su mejilla, dedicándole así una caricia a la vez que le daba otro corto beso tras haber hecho una pausa para poder respirar.
- Vete a terminar de cambiarte – le murmuró sin alzar demasiado la voz dejándola ir finalmente.
Bajó sus manos, arrastrándolas por los brazos de él, asintiendo a lo que le decía y dándose la vuelta para terminar con lo que había estado haciendo hasta entonces.
Yamato la siguió con la mirada unos segundos antes de girarse para poder abrir la cama, echando las sábanas hacia un lado. Tomó asiento, cogiendo su teléfono para comprobar que la alarma estuviera puesta y que tuviera ningún mensaje nuevo. Volvió a bloquearlo y a dejarlo encima de la mesita de noche y se metió finalmente en la cama.
En el momento en el que su espalda tocó el colchón pudo darse cuenta de que le dolía demasiado todo. Aquellos tres diablillos habían conseguido acabar con él y se suponía que partía de la base de que seguía un estricto entrenamiento debido a su trabajo. Se acomodó, colocando los brazos tras su cabeza, intentando buscar la mejor postura.
Sora terminó de lavarse los dientes y la cara y salió automáticamente del baño, todavía terminando de cepillarse el cabello. Apagó la luz y, desde la puerta, observó a Yamato, pensativa. Con una ligera sonrisa, se acercó a la mesa a dejar el cepillo y se encaminó hacia la cama, apagando las luces en el proceso.
Quizás pudiera aprovechar aquel día para terminar lo que habían dejado a medias el día que Mimi se había puesto de parto. Era curioso como apenas habían sido capaces para estar juntos desde entonces y cuando lo conseguían la niña acaparaba todas sus atenciones… Pero en aquel momento estaban ellos dos solos y quería entender que por la forma en la que la había cogido antes quizás hubiera posibilidad de intentarlo aquella noche. Esperaba que sí porque… Realmente ya no era por él, por lo que pudiera o no necesitar, era también por ella, que hacía ya semanas que había vuelto a sentir la necesidad de tenerlo a su lado de esa forma.
Colándose por el lado contario de las sábanas, disfrutó del tacto fresco de estas antes de ladearse y quedarse de nuevo mirando hacia él. Ya no estaba echado bocarriba, sino que ahora se había ladeado y le daba la espalda. Se arrastró hasta quedarse pegada a él, rodeando su cintura con su mano. Notó segundos después como la mano de él se posaba sobre la suya. Interpretando ese gesto para acercarse algo más a él aprovechó para dejar un beso sobre su hombro, escuchando un ligero sonido de aprobación, volviendo a hacerlo, antes de incorporarse algo sobre su otro brazo para tener mejor acceso y llevar lentamente sus besos hasta su cuello.
Retiró su mano de debajo de la de él bajándola algo más para intentar colarla por debajo del pijama, haciéndolo de forma lenta y estudiada. Sin embargo, no consiguió hacerlo, volviendo a notar su mano en torno a la de ella, deteniéndola. Confusa, se quedó congelada, con los ojos fijos en él.
- Sora… Es tarde – fue lo único que le dijo-. No necesito llegar mañana al trabajo sin haber pegado ojo.
No reaccionó inicialmente, no hasta que sintió como dejaba de sujetarla y entonces pudo retirar la mano hacia atrás, echándose hacia atrás de tal forma que su espalda acabó por quedar apoyada en el colchón de nuevo. Ladeó la cabeza para volver a observarlo, en cómo se había quedado exactamente en la misma postura sin decir nada más.
- Buenas noches – abrió la boca de nuevo, esperando por una respuesta, sin obtenerla.
No tenía sueño, de manera que intentó relajarse y cerrar los ojos.
Yamato intentó no hacer ruido al levantarse de la cama. Aquel día entraba antes de la cuenta y no quería molestar a Sora a sabiendas de que había llegado tarde la noche anterior. Aún se encontraba cansando, pero no le quedaba más remedio que aguantarse. Lo primero que hizo antes de ir a meterse bajo el agua fue bajar a la habitación de la pequeña, cogiéndola con sumo cuidado en sus brazos para no despertarla y poder así subir con ella de nuevo para dejarla al lado de su madre.
Entró al baño llevando la ropa de deporte con él, no queriendo dar más vueltas de la cuenta y, cuando salió, lo hizo listo para irse. Iba a desayunar en la sede, prefería hacerlo así que salir atragantado como casi todas las mañanas y, además, no quería despertar a nadie más. Era pronto y sabía que Sora no iba a ir a trabajar aquel día.
Observándola unos segundos, giró la cabeza hacia la bebé que no se había enterado del cambio de cama. Con cuidado de no hacer ruido se acercó hasta la pelirroja, posando la rodilla en el colchón para así poder inclinarse y dejar un beso en su frente antes de salir de la habitación.
Cuando salió de la habitación y cerró la puerta tras él, los ojos canela de Sora se abrieron. No estaba dormida, sino que había fingido estarlo. No había pegado ojo en toda la noche pero había preferido hacerse la dormida cuando había sonado su despertador. Se ladeó automáticamente para quedar así mirando hacia la pequeña de ambos, observándola fijamente con la mente completamente en otro lugar.
AnnaBolena04: le ha dado la paranoia a la pobrecita, déjala. Si es que debe de estar que se sube por las paredes ella sola y sin motivo, porque a buen sitio, que esa mujer hace lo que quiere con Andrew. Que sin duda alguna no tiene ni un solo motivo por el que estar de los nervios, pero debe de haberle entrado el estrés de repente por todo lo que no se debe de estar tirando de los pelos él.
Y mientras tanto, Yamato en coma en el sofá con Aiko dormidita encima hasta que ha escuchado a mami, claro. Que lleva un par de días sin verla y seguro que la ha echado mucho de menos a pesar de que parece que por fin ha decidido dejar que su padre sobreviva. Aunque el pobre parece no tener tampoco demasiada moral para seguir vivo tampoco... Pobrecito rubio, que han podido con él los nenes.
¡Besitos de tortuguita!
Ace Cornell: es verdad, ahora que caigo, ya no debería de haber bestias sagradas, ¿no? Después de la que liaron en Tri se han quedado hasta sin eso, ellos verán a ver cómo arreglan sus desgracias ahora xD Pero sí, a los hechos nos remitimos, sin duda han sido capaces de acabar con alguien que se supone que ha estado dos veces en Marte y que debe de tener más viajes a sus espaldas... Pobrecito, son nenes traviesos mezcla de genes Yagami y Takaishi, no puede salir nada bueno de ahí.
Gabumon estará todavía escondido y tomándose tila a ver si así supera el trauma... ¡Un beso!
Beyond an Epic Night: ¿para qué se le iba ocurrir a esa pobre mujer irse de forma individual ella sola en ese mundillo? Como mucho venderla por el "enemigo" que para eso dentro de poco se va a dedicar a gastar su apellido... Pero no tiene mucha pinta de que le vaya a dar por ponerse por independiente ella solita le hace falta demasiado a la pobre para poder tirar por semejante cosa xD Principalmente, todavía está demasiado dominada por su modo fangirl.
Mira, yo... Es que cada día que vuelvo del trabajo me entran menos ganas de tener esos seres del mal a tiempo completo haciéndome compañía. Es la única conclusión a la que llego todos los días... No sé si es que tengo lo peorcito de cada casa o de verdad que un día me va a acabar dando alergia... Así que esperemos que no se me quejen las dos víctimas del ataque de los nenes en este caso, que con lo bien que se porta Aiko de vez en cuando también le viene bien a Yamato sufrir un poquito. Que tengo inspiración de sobra para ponerlos haciendo el terror en este mundo.
¡Un beso!
Guest Vecina: nah, las ganas de tener vacaciones es lo que tengo. Porque esa fauna es TAN torcida, que llevan semanas sin aparecer y ahora me vienen en manada... En vacaciones deciden venir a clase, yo, de verdad que intento entenderlos, pero mi cabeza está a un nivel inferior. No me da para llegar a tantas conclusiones. Debe de ser que son mentes superiores.
Aiko solo ha tenido un momento de volver loco a su padre, han sobrevivido los dos y ahora ya tiene a mami en casa otra vez. Ya todo está bien xD Aunque por mucho que le diera por llorar, yo creo que después de haber estado haciendo de niñero de esos tres la nena seguiría pareciendo el ser más adorable de este mundo. Y sino que le pregunten a Gabumon.
Jajajajaj ya veremos lo bien que se porta Haru cuando llegue a Tokio. Ya te digo yo que pinta de quedarse quietecita no tiene ni la más mínima cofcofcof Y puede, puede ser que estés adivinando uno de los frentes... Es más que evidente a estas alturas, pero no va a venir solo y yo ya tengo todos los papeles listos para unirme al programa de protección de testigos.
Pásalo todo lo bien que puedas estos días vecina y descansa que falta nos hace a todos a estas alturas del curso ya. ¡Un bico grande!
