Yamato todavía no había terminado de asimilar la conversación que había tenido en casa en el momento en el que llegó al hospital. No se podía creer que ella hubiera sido capaz de llegar a semejante conclusión. No había sido capaz tan siquiera de procesar lo que había escuchado. Mientras que entraba en el hospital en el que le habían dicho que estaba su padre, intentó hacer memoria de lo que había pasado la noche anterior.

Sí que había sido capaz de llegar a algunas conclusiones y sí que tenía que darle toda la razón sobre que era él quien le había dicho que se estuviera quieta. Pero tampoco le había dicho lo del saludo con más intención que esa, saludarla… Estaba que se caía por las esquinas, ¿no había sido lo suficiente evidente? Pues parecía que no… Parecía que había conseguido que la situación terminara por explotar.

Lo triste de todo aquello era que debería de alegrarse porque por fin hubiera sido capaz de decir lo que le pasaba por la cabeza y dejar de darle tantas vueltas ella sola. Pero las conclusiones a las que había llegado… ¿Cómo podía ser? ¿Cómo se le había podido ocurrir que él se iba a hacer cansado de intentarlo? Como si tan siquiera necesitara pensar en algún motivo para querer estar con ella fuera de la forma que fuera más allá que el simple hecho de ser ella. ¿Cómo narices se iba a cansar?

Intentó relajar el gesto cuando llegó a la planta, no queriendo preocupar a nadie más de lo necesario. Buscó a su madre con la mirada, encontrándola sentada en el pasillo que le había dicho en el que lo esperaría acercándose a ella con paso rápido.

- Yamato – dijo nada más verlo, poniéndose en pie.

- ¿Takeru? – miró hacia los lados.

- No tenía con quien dejar a los niños hasta dentro de un rato. Cuando Yuuko esté en casa vendrá para aquí - explicó, observando como el mayor de sus hijos asentía.

- ¿Qué te han dicho exactamente?

- Pues… Poco más que lo que te he dicho. Es el diagnóstico base que tienen, ni siquiera es seguro – se encogió de hombros, se la veía cansada y nerviosa-. Dijeron que se pasarían más tarde para decirme algo.

Observó a su madre detenidamente mientras que le daba aquella explicación. Hasta dónde él sabía llevaba ahí toda la mañana y no tenía tampoco pinta de querer moverse de allí en ningún momento. Relajó el resto, cogiendo aire y soltándolo lentamente antes de acercarse hasta ella y pasar un brazo en torno a sus hombros, frotando con suavidad el otro en un intento de gesto cariñoso con ella.

- Si se tiene que quedar esta noche la paso yo con él, ¿queda claro? Llevas todo el día aquí, así que no acepto ni media palabra de protesta.

No le dijo nada simplemente se quedó en silencio acabando por relajarse ante el gesto de su hijo y dejando la cabeza caer hacia su hombro, quedándose así apoyada durante unos minutos sin abrir de nuevo la boca en todo ese tiempo.

- Me quedé con él anoche – explicó finalmente – porque no me gustaba la tos que estaba teniendo y además le había vuelto a subir bastante la fiebre. Hoy por la mañana me costó convencerlo para que viniera al médico y para encima tuvo que venir él, claramente, no me dejó llamar a nadie. Por eso te avisé cuando ya estábamos aquí, no te vayas a creer que le pareció demasiado bien.

- De alguna parte tiene que venirme lo de cabezota – asintió a la explicación que ella le daba-. Tendríamos que haberlo traído de la oreja si hacía falta hace unos días cuando empezó a ponerse peor y no hacerle caso.

- Lo intenté, pero todavía no estaba demasiado afectado como para dejarse mangonear con facilidad – separándose, aprovechó para observarlo-. ¿Y tú? ¿Te hice salir del trabajo?

- No, estaba en casa porque había salido primero y… - frunció el ceño-. Dame un segundo, que tengo que llamar para avisar de que me voy a quedar aquí.

- Yamato, si tienes que trabajar…

- No termines la frase, tengamos la fiesta en paz – dijo mientras que buscaba el teléfono en su bolsillo-. No voy a dejar que te quedes sola hasta que llegue el otro cuentista…

Buscando el número de Hideki se alejó unos pasos de su madre para poder hablar con tranquilidad con él y decirle lo que había pasado. Natsuko se quedó observándolo agradeciendo que hubiera llegado tan pronto y que pareciera estar controlando tan bien la situación. Ella quizás llevaba demasiado tiempo en el hospital y empezaba a estar más nerviosa de la cuenta como para pensar con la cabeza clara.


Sora se había quedado completamente congelada con lo que Yamato le había dicho después de la llamada. Hasta donde ella sabía Hiroaki estaba peor del catarro aquel que tenía, pero no hasta aquel punto y no había podido cogerla más por sorpresa la noticia.

En el momento en el que lo vio salir por la puerta ni siquiera fue capaz de reaccionar del todo. Era sin duda lo que menos esperaba que pasara en aquel momento en el que ellos dos habían empezado a discutir. Y lo único que había acabado por sentir había sido un terrible sentimiento de culpa, porque, sin duda, había escogido el peor de los momentos que se le hubieran podido ocurrir.

Cerró los ojos unos segundos, intentando calmarse y luego se acercó hacia las cosas que Yamato había dejado encima de la encimera para empezar a recogerlas. No tenía hambre en aquel momento para ponerse a comer nada, de manera que ya comería más tarde si se daba la oportunidad.

- ¿Está Hiroaki enfermo? – la voz de Gabumon reclamó su atención, haciendo que recordara que habían estado allí todo el tiempo.

- Ha empeorado, sí – dejó automáticamente de recoger, recordando que ellos sí que no habían comido y que su estado de ánimo de aquel momento no tenía que afectarles a los pobres digimon-. Lo han dejado en el hospital. Cuando sepa algo más ya os cuento… Voy a hacer la comida, ¿de acuerdo? Cuidadme a Aiko mientras…

Casi había dejado a los dos pobres sin comer y aunque sabía que podía darles cualquier cosa que hubiera por el armario como galletas, no tenían culpa de que ella estuviera cómo estuviera. Siguió con la mirada al digimon hasta que desapareció de nuevo tras el sofá, quedándose así unos segundos antes de empezar finalmente a hacer lo que había dicho.

- Biyomon… - llamó a su compañera-. ¿Me haces un favor? Tráeme el teléfono que lo tengo en la habitación.

Viendo como la digimon hacía lo que le había pedido se centró en la comida hasta que la escuchó volver y dejar el teléfono a su lado.

- ¿Qué os ha pasado antes? – reclamó la atención de la pelirroja.

- ¿Hm?

- A Yamato y a ti… Llevabas ya toda la mañana triste, ¿quieres que lo picotee? Si estás triste es porque seguro que ha hecho algo.

- ¡No! – saltó rápidamente-. No me ha dicho nada, Biyomon. Tranquila… Simplemente… Bueno, da igual – no quería hablar precisamente de aquel tema con ella, sabía que era algo demasiado poco familiar como para que pudiera entender de lo que hablaba-. Son cosas de pareja, ya nos arreglaremos nosotros, es la única solución que hay.

- Vale, pero si cambias de idea me lo dices y le doy un buen picotazo para que se le aclaren las ideas.

El comentario de la digimon consiguió que Sora se riera ligeramente, teniendo que agradecer la inocencia de su compañera en todo aquel jaleo. Algo más animada, prefirió centrarse únicamente en hacer la comida para ellos, quizás con el olor le acabara entrando hambre. Sabía que no se podía permitir andar haciendo el tonto con la comida mientras que Aiko dependiera de ella para alimentarse, de manera que haría el esfuerzo.

Continuó con lo que estaba haciendo mientras que repasaba en su cabeza la conversación que habían tenido momentos antes, sobre todo la parte final. Entendía por lo que le había dicho que no quería que fuera ella al hospital. No era la mejor época para ella para pisar por un hospital y mucho menos estando su suegro mal de lo que estaba. Solo le faltaría acabar contagiándose de algo… Por eso le había pedido el teléfono a Biyomon. Si ella no podía estar, no quería que Yamato estuviera dándose cabezazos solo por los pasillos.

- Buh – dijo cuando escuchó cómo descolgaba Taichi.

- ¿Ya no podías vivir sin mí?

- Más o menos… ¿Te ha dicho algo tu hermana?

- ¿Decirme algo de qué?

- Vale, al final han acabado ingresando a Hiroaki, creen que puede ser neumonía… Yamato acaba de irse corriendo para allí.

- No se te irá a ocurrir ir con él y querrás dejar a la niña conmigo, ¿verdad? Porque no pienso dejarte ir.

- No… No se había ocurrido, y ya llegas tarde, esa amenaza ya me la ha hecho Yamato. Pero…

- ¿No quieres que esté solo por ahí y has pensando a mandarme a mí a que lo estrese un poco más?

- Exactamente – sonrió ligeramente al ver cómo rápidamente había adivinado sus intenciones.

- Cuando salga del trabajo voy, no te preocupes. Ya lo arrastro a que haga la comida que sea que se ha saltado por estar de los nervios.

- Muchísimas gracias, Taichi… De verdad.

- ¿Estás bien? – dijo tras escuchar sus últimas palabras.

- Sí, es que justo nos acaba de llamar Natsuko ahora mismo y él ha salido corriendo…

- Vale, pues no te preocupes. ¿De acuerdo? Ya me paso por allí yo a ver cómo está.

- Gracias otra vez… No te molesto más.

- Eso, no me molestes más que soy un serio y ocupado embajador con unas serias labores entre manos…

- Vamos, que te he pillado comiendo, ¿a que sí? Que aproveche…

Dando por terminada la llamada, revolvió la comida para que no se quemara y buscó otro número en la lista, encontrando rápidamente a Haru. Se quedó con la mano encima de la pantalla en el botón de llamada… Acabó por posar el terminal.

Haru sin duda tendría cosas mucho más importantes que hacer esa semana que estar pendiente de si ella tenía problemas o no y por eso no aparecía por el trabajo. No, iría en cuanto terminara con la comida. Era lo suficientemente mayorcita para sobrellevar bien aquello.

- Venga, ¿dónde queréis comer? -viendo como asomaban la cabeza ambos por encima del sofá, intentó olvidarse por un momento de todo lo demás.


Takeru llegó con paso rápido hacia dónde estaban su madre y su hermano, intentando recuperar el aliento de una vez, ya que poco le había faltado para ir corriendo desde casa de sus suegros hasta allí. No habia podido hablar con su madre por la mañana al estar demasiado ocupado con los niños y cuando finalmente había conseguido hacerlo le había caído la noticia como un balde de agua fría.

- ¿Papá? – preguntó nada más llegar donde ellos estaban.

- Todavía no sabemos nada – su hermano negó con la cabeza-. ¿A que me haces un favor? Llévate a mamá a comer que lleva aquí desde a saber qué hora.

- ¿Qué? No…

- Sí – asintió exageradamente con la cabeza-. ¿Te la llevas?

- Sí claro… Mamá, venga, vamos - le tendió la mano-. Si aparece alguien a decirnos algo ya nos avisa Yamato, pero si llevas aquí todo el día tienes que comer algo.

Acabó por ceder, poniéndose en pie finalmente, quedándose con la vista fija en el mayor de sus hijos unos segundos.

- Cualquier cosa nos llamas… Volvemos ahora mismo, ¿de acuerdo?

- Tómate el tiempo que necesites, yo os espero aquí mismo – asintió a las palabras de ella antes de cruzar una mirada con su hermano de agradecimiento.

Esperó a que ambos se fueran para volver a tomara siento en la silla que su madre había dejado libre en el banco, no queriendo mover las cosas de ambos de la continua. Nada más sentarse notó como todo el cansancio que tenía acumulado le pesaba como si tuviera encima una loca. Cerró los ojos y los apoyó en la pared.


Vale, como comentario general. Sigo sin entender por qué hace esto la página, pero cuando subo un archivo se come palabras. Muchas veces paso haciendo revisión y las añado de nuevo, algunas veces respeta eso y no desgracia más las cosas y, otras, hace lo que le sale de las narices y cada vez que grabo se carga las que le viene en gana. ¿Que para qué os cuento este royo? Pues para que sepáis que este capítulo me está dando problemas con ese tema y que si de repente os faltan palabras sepáis de dónde viene. Dicho esto... Pues voy a seguir escondiéndome en mi rincón... cofcofcof

AnnaBolena04: sí, claro, del que tú sola querías creas jajajajaja Que pusimos malo a Hiroaki al final porque era la mejor de todas las opciones para liarla, que la primera sugerecia que pude leer no fue precisamente el abuelo el que se iba a poner pachucho cofcofcof Y lo sabes... Así que ahora si te llueven tomatazos los sufres mientras que piensas en si al final alguien durmió en la terraza o no jajajaja

El raptor y yo ya somos amigos, ya lo sabes. De tantas veces que me lo has mandado a morderme el trasero nos hemos hecho amiguitos jajajaja Yamato ahora mismo está siendo la representación de aquella frase de los juegos de Pokemon "está tan confuso que se hirió a sí mismo". El pobre es incapaz todavía de entender qué ha pasado, como y por qué.

A ver cómo van evolucionando las cosas, desde todos los frentes, claro... ¡Un besito de tortuguita pero desde lejos!

IrereFl: exacto, esa frase de que de alguna parte de viene la cabezonería a Yamato vamos a leerla muchas veces a lo largo de estos capítulos por parte de muchos jajajaja Si es que al final por no dar su brazo a torcer ha acabado en el médico y sin poder huir como le gustaría. Ahora a ver cuántos días lo dejan allí y si no empeora.

Respecto a los otros dos... Bueno, podría ser cofcofcof O bien podría ser que de esta a Yamato ya se le fundieran todo las neuronas y no valiera ni para eso. Que de verdad que no vio venir la que tenía montada en casa. Si lo llega a saber huye a esconderse a algún sitio hasta ser capaz, al menos, de ser consciente de lo que fuera que se le estaba acusando.

¡Un beso!

Ace Cornell: sobre una de las peores vergüenzas del país prefiero no hacer comentarios. Y sobre lo demás... Venga ya, que me conocéis ya a estas alturas como para verme venir a distancia. A ver a dónde os pensáis que estaba llevando todo esto jajajaja Y porque es Yamato y porque están como están, que esta situación podría dar pie a hacer mucho más daño a la pareja. Pero MUCHO más.

Ahora bien, tampoco tengo gana de mudarme, que mira, que de lo malo no se vive tan mal en mi zona del país jajajajaja Ponte a escuchar la radio un rato, corre.

Guest Vecina: aaaaaaaaaaaaains, lo que me empecé yo a reír en mi rincón de las maldades cuando me llegó tu review jajajajaja ¿De verdad se te pasó por la cabeza que YO iba a dejar pasar la oportunidad y que ahora consiguieran por fin pasar la barrera? Jajajajaja Además, me costó mucho llegar a este punto. En el capítulo en el que él está zombie y le dice que pare, me costó mucho manejarlo de tal forma que pareciera cortante. Y más me costó que ella se emparanoiara. Soy una persona de ciencias muy puras, yo tiro primero por la lógica antes de cualquier otra cosa, para mí montar numeritos absurdos o sin sentido... No sabes lo que me cuesta, tengo que tenerlo todo muy claro para que queden bien. Así que sí, yo también creo que le hace falta un buen bofetón de realidad... Y puede que se lo lleve, y puede que venga de un frente diferente al esperado.

Yamato no sabía ni si estaba en la Tierra o no jajaja Pobrecito, de hecho sigue igual, está demasiado confuso. No entiende qué pasa, ni por qué. Él solo llegaba a comer con su niña y Sora y salió de allí con todas las neuronas en error fatal y, para encima, con el susto de papi. Vamos, que día redondo... También te digo... Hay otro capítulo peor desde mi punto de vista. Aquí predomina el enfado y la confusión, cuando predomine otra cosa... hablamos.

Ya estoy, hasta me he cambiado el color de pelo para que no se me reconozca, sí, sí jajajajajajajaja Menos mal que os saco como unos... ¿35 capítulos? - muajajaja - y puede que las cosas estén en un rumbo totalmente diferente por dónde yo vaya. O puede que no, y que la haya liado más y Yamato de verdad se haya cabreado mucho por La Estupidez.

Ya se verá... Muajajajajajajaja Bicos desde lejos, que me mandas las tartarugas a que me muerdan seguro, vecina.