Taichi había aprovechado que aquel día su horario coincidía con el de Koemi para acercarse hasta donde ella solía trabajar en uno de los descansos. Normalmente no solían cuadrarles, pero, en aquella ocasión quería aprovechar y así asegurarse de ponerse bien de acuerdo.

- ¿De dónde sales tú? – le preguntó ella mientras que llegaba con una carpeta entre las manos-. No he terminado todavía.

- Lo sé… Me acaba de llamar Sora – arrugó el ceño.

- ¿Ha pasado algo?

- Pues… parece que sí. Resulta que el padre de Yamato se ha puesto lo suficiente mal como para que lo hayan dejado ingresado – se encogió de hombros antes de acercarse hasta ella para cogerle las carpetas y caminar a su lado-. Se ha ido a las carreras para allí.

- ¿Quién? ¿Ella? – sorprendida por eso, giró la cabeza mirándolo.

- No, claro que no. En otras condiciones seguro pero mientras que siga en la época de la lactancia no se le pasa por la cabeza…

- Ah… Vale, entonces ya entiendo de qué va esto – sonriendo ligeramente divertida a pesar de la situación era seria se quedó mirando hacia él-. ¿Te veo a la hora de cenar?

- ¿No vas a comer conmigo primero? – intentó poner su mejor cara de pena.

Le conocía demasiado bien como para saber exactamente lo que le iba a decir, no lo podía evitar. No es que fuera el rey de las sutilezas pero ella, además, jugaba con ventaja al leer en él como en un libro abierto.

- No puedo, no he terminado todavía… Vete al hospital, ya voy yo luego a por Daigo… Seguro que Yamato tampoco ha comido, así os entretenéis.

- ¿Segura?

- ¿Por qué? ¿Quieres ir a tú a por Daigo a casa de mis padres? – comentó entretenida acercándose a decirle aquello en voz más baja-. Te veo luego, ¿vale? Y… si Sora se va a quedar sola podemos secuestrarla para cenar cuando vuelvas de darle la lata…

- Hmmm… No, gracias, pero no – se acercó a ella para despedirse con un beso en la mejilla al estar en el trabajo todavía-. Además, ¿quién te ha dicho que voy a ir a darle la lata luego?

- Que le digas que venga a cenar con nosotros, ¿de acuerdo?

Recuperó sus carpetas y se quedó siguiéndolo por el pasillo con la mirada hasta que desapareció. Lo había conocido sin tener a Yamato en su vida y aún así le había llegado a hablar lo suficiente de él en aquellos años. Incluso había sido capaz de darse cuenta de que solía acabar enfadándose él solo cuando se acordaba de cosas pasadas de ellos y que al final, ese enfado no era más que rabia provocada por la tristeza de haber "perdido" a un muy buen amigo. Ahora verlo salir a las carreras por algo relacionado con cualquiera de dos que ella se sabía era lo más normal del mundo. Y sabía que eso le gustaba.

Reaccionando, tras haberse quedado distraída mirando hacia la nada, carraspeó ligeramente antes de continuar con su camino.


Yamato había girado justo la cabeza, aún apoyada en la pared, cuando Taichi aparecía en la esquina. Arqueó una ceja, sorprendido por verlo allí. No contaba con que se hubiera enterado tan pronto, aunque era más que lógico. Su hermano ya había llegado y eso quería decir que había vuelto locos a unos cuantos Yagami en el intento compara que él no se hubiera enterado.

- ¿Estás solo? – sorprendido, bajó la mirada hacia él cuando llegó a su lado.

- Los he echado a comer. Mi madre lleva aquí desde bien temprano.

Asintió a modo de respuesta antes de tomar asiento a su lado, tomándose unos segundos antes de volver a abrir la boca. Giró la cabeza, observando a su amigo pensativo. La verdad es que la cara que tenía era la que podía esperar, todos los que conocían a Yamato sabían la relación que tenía con su padre. Era normal que le afectara de esa forma.

- ¿Has hablado ya con el médico?

- Sí. Voy a esperar a que vuelvan de comer, que prefiero que ella descanse un rato. Sí que es neumonía. Esa maldita manía suya de fumar durante tantos años se le ha juntado con un mal catarro. Entre la fiebre y demás quieren tenerlo en observación y tratarlo aquí – soltó de golpe, casi como si hubiera estado esperando a decirlo en voz alta.

Taichi se quedó en silencio escuchando lo que él le decía. No era una información que le gustara escuchar, era un tema delicado, de manera que entendía la preocupación que tenía encima el rubio, lo cual se le podía notar a distancia.

- ¿Le has dicho ya algo a los demás?

- No, cuando suban se lo diré – se encogió de hombros-. ¿Te avisó Hikari? Takeru ha llegado hace poco porque tenía que ir a dejar a los niños a casa de tus padres…

- No, Hikari no me ha dicho nada. Si de mi hermana depende me entero el último – se rio ligeramente-. Me llamó Sora hace un rato, como ella no va a venir por aquí por la cuenta que le trae, pues a alguien tenía que mandarte a hacerte de niñero.

Yamato no llegó a reflejar la sorpresa por eso en la cara. Desde que había hablado con el médico, no sabía si para bien o pasa mal, no se había vuelto a acordar de la pelirroja y de lo que habían tenido entre medias cuando su madre lo había llamado horas antes.

- Gracias por venir – le dijo finalmente.

- Ni que tuvieras que dármelas, idiota…


Sora llegó al estudio llevando a la niña y a los digimon con ella. Había decidido ir a trabajar a pesar de todo para tener la mente ocupada todo lo que pudiera y no darle vueltas a nada más. Sabía que tenía todavía trabajando pendiente aquella semana y quería terminar de ponerse al día antes de que Haru desapareciera. Además, quería dejarle más libertad a su socia aquella semana por motivos más que evidentes, de manera que había desviado la mayoría de la carga de trabajo hacia ella.

- Buenas tardes – saludó a su ayudante mientras que entraba en su despacho.

- ¡Espera, espera! – se puso en pie yendo tras ella para acercar con algunas carpetas en la mano.

- ¿Qué pasa Kaori? ¿Qué es eso? – señaló con la cabeza los papeles.

- Son los documentos para la autorización del comienzo de producción de la colección nueva para que los firmes.

- Vale, déjamelos encima de la mesa y ya los firmo cuando termine de dejar las cosas… ¿Corren prisa?

- No, tranquila – sonrió-. ¿Necesitas algo?

- Por ahora no, gracias. Voy a adelantar trabajo así que intenta no derivarme más que las llamadas realmente importantes, ¿de acuerdo?

Asintiendo a las palabras de ella fue a dejar las carpetas dónde le había indicado acercándose a ella luego para poder echarle un vistazo a la pequeña.

- Está dormida, lo siento… - le dijo la pelirroja dándose cuenta.

- Bah… Pues luego lo intento otra vez que tengo guardado en el escritorio el lazo con el que estuvo jugando el otro día…

La frase de la chica sacó una sonrisa a Sora, posiblemente la primera del día. Asintió a lo que ella le dijo y luego la dejó ir. No tardó en sentarse en su mesa y abrir las carpetas, empezando a dejar su firma en todos los papeles.

Le había costado volver a la rutina desde que había tenido a la pequeña y sabía que los días que se venían iba a ser complicados. Hacía más de un año que había relajado tanto en Haru que le iba a costar poder encontrarse sin ella. Esperaba sobrevivir, porque bastante tenía ya con sus propios problemas en casa como para estresarse por el trabajo.

Cuando ya llevaba un rato ocupada en sus labores, el sonido de su teléfono reclamó su atención, viendo el nombre de Taichi en la pantalla. Decidió contestar.

- ¿Dónde estás? – fue el saludo de él.

- En el trabajo, ¿dónde voy a estar? ¿Tú?

- En el pasillo del hospital aburrido… Me han dejado solo, así que me he ofrecido a pasarte el parte informativo. Ya te llamará luego nuestro astronauta favorito si es capaz de saber dónde tiene la cabeza.

Agradecía estar teniendo esa conversación por teléfono y no en persona ya que notó cómo la expresión de su rostro iba cambiando con sus palabras. No, no contaba con que fuera a llamarla porque seguramente siguiera lo suficiente enfadado como para querer hablar con ella más de lo justo.

- ¿Os han dicho algo ya?

- Sí, lo van a dejar unos días en observación hasta que le baje la fiebre. Sí que era neumonía, y como ya no es un crío, prefieren vigilarlo de cerca. Así que me parece que vamos a tener rubios histéricos para rato… Creo que Yamato estaba discutiendo antes con su madre sobre quién de los dos se quedaba a hacer noche, iba ganando él, pero ya te lo dirá…

- ¿Cómo está ahora?

- Ni idea, están hablando con los familiares. Por eso me han dejado tirado en el pasillo.

- Yamato no ha comido – dijo tras unos segundos en silencio-. Así que hazme el favor de llevártelo a rastras…

- Me parece bien… ¿Y tú?

- ¿Yo qué?

- Si se queda aquí, ¿qué vas a hacer luego?

- ¿Cómo que qué voy a hacer luego? Irme a casa con la niña para bañarla y acostarla temprano… No puedo ir al hospital… Ya lo sabes, es mejor que no me acerque.

- No lo decía por eso – hizo una pausa-. Luego te paso a buscar, ¿vale?

- ¿A buscarme? ¿Para qué? – arqueó una ceja.

- A buscarte y punto. Te llamo cuando vaya a ir por ahí, avisada estás. Son órdenes de Koemi, así que ya sabes cómo se suele poner. Es mejor no desobedecerla…

- Taichi, tengo mucho que hacer aquí. La semana que viene me quedo so…

- Shhh – la cortó-. Ni media palabra. Avisada estás, y no me hagas secuestrarte porque sabes que soy perfectamente capaz de hacerlo. Te paso a buscar luego.

- Haz lo que quieras… - acabó por darse por rendida a sabiendas de que tenía todas las de perder-. Voy a seguir trabajando, ¿de acuerdo? Vete a darle la lata a Koemi por teléfono si te aburres.

Una vez que dio por terminada la llamada, se quedó pensativa. Al final se había confirmado el diagnóstico de su suegro. No quería ni saber cómo podría estar en aquel momento Yamato… Y ella había ayudado a hacerle todavía peor aquel trago. Normal que todavía no la hubiera llamado, bastante tenía encima como para pensar en algo más.

Cogió aire, soltándolo lentamente intentando así calmarse ligeramente. Sabía que esa solo cuestión de tiempo que las cosas acabaran por explotar. Sabía perfectamente que él no se tragaba que todo esta bien, pero, sin lugar a dudas había acabado por escoger el peor de los dias. Ahora solo tenía más motivos por los que sentirse aún más culpable.

Posó su codo sobre la mesa, pudiendo dejar así su rostro apoyado sobre su mano a la altura de los ojos.


Salió de la habitación acompañado de su madre y su hermano. No era bueno que se quedaran demasiado tiempo con Hiroaki por el momento, por lo que el personal se había encargado de echarlos rápidamente.

- ¿Sigues aquí? – le dijo a Taichi cuando llegó hasta su altura.

- Claro. Pero tú te vienes conmigo ahora a la cafetería. Y no acepto un no por respuesta, acaban de recordarme amablemente que no has comido todavía, así que no me obligues a llevarte a rastras.

El rubio dejó la vista posada en Taichi, mirándolo de forma interrogante pudiendo llega a imaginarse de donde había sacado esa información.

- No me mires así, algo tenía que hacer mientras que tú estabas dentro. ¿Al final habéis terminado de pelearos por ver quién se queda a pasar la noche?

- Sí… - giró la cabeza hacia su madre y hermano antes de echar a andar con Taichi-. Ahora vengo… Sí – le dijo a su amigo una vez que avanzaron por el pasillo-. Me quedo yo. Takeru con los dos niños tampoco es demasiado buena idea que esté tanto tiempo aquí o a tu hermana acabará por darle algo con esos dos sueltos contra ella sola.

- No te creas, a mi hermana suelen hacerle bastante caso – acabó por asentir-. Le he dicho a tu querida pelirroja que pienso secuestrarla hoy. Son órdenes de Koemi además, así que contra eso no se puede hacer nada.

- Mejor – asintió-. No le va a venir mal estar acompañada…

Taichi se quedó mirándolo, estudiando sus gestos. Notaba algo raro, pero, evidentemente, estando su padre mal ¿de qué otra forma podría estar Yamato?

- Anda, venga… Vamos, que algo tienes que comer de una vez que no son horas…


AnnaBolena04: ya, ya, ahora disimula... Que al principio no iba a ser el abuelo el que se iba a poner malito y eso no salió de mi cabeza malvada. Es lo único que tengo que decir en mi defensa, así que ten cuidado no vaya a ser que el raptor te pegue un mordisco a ti también por darme ideas cuando yo ya tenía montado el drama por un frente.

Ya tenemos al marido haciendo las funciones de marido a dos frentes y haciendo de niñero en ambas ocasiones. Y Koemi fangirleando ella sola porque sabe que el matrimonio es de cuarto y claro, le hace ilusión ver cómo se preocupa por ellos. Sigo diciendo que es una parte del pasado en la que me quiero meter, a ver cuándo doy con la excusa perfecta para irme vía FB a esa época.

Por el momento parece que la cosa está delicada por todas partes... A ver por dónde acaba saliendo todo cofcofcof. ¡Besitos de tortuguita desde lejos todavía!

Ace Cornell: yo creo que Biyomon lleva con ganas de darle picotazos desde quién sabe cuando y aún está buscando la excusa perfecta para hacerlo. Debe de ser algún sueño frustrado o algo, por mucho que ahora la culpa no sea de él, si es que ella es capaz, con lo que sabe, de ver más allá de que por culpa de él Sora se ha quedado triste, claro jajaja

¿Qué? ¿Alguien me cree capaz de dejar a la nenita sin ese abuelo precisamente? Je... Bueno, son preguntas que es mejor no hacer, porque ya me sé la respuesta y así pues mira, evitamos tomatazos en caso de que me entre la tos o algo por el estilo...

Corre a ponerte la radio un rato, corre.

IreneFl: Yamato empezaba a tener sus dudas de si tan siquiera ella estaría hablándole en el mismo idioma, porque no lo tiene demasiado claro todavía. Como ya he dicho, ya lo veremos de verdad recapitulando y dándose cuenta de las cosas que han pasado y lo que de verdad han estado hablando en casa. Por el momento el pobre parece que solo ha tenido cabeza para lo de su padre y para ponerle cara de susto a Taichi por verlo aparecer de la nada sin que nadie lo hubiera avisando hasta dónde él sabía.

Bueno, no creo que por estas historias se hayan molestado mucho en disimularlo, no... Otra cosa es que no sea parte del hilo principal y por ello no me dedique a escribir evidencias demasiado chillonas jajajajaja

¡Un beso!

Guest Vecina: jajajajajaja mira, esa es buena. Meteros miedo con que tengo pensado liarla muy gorda y que luego no pase nada. ¿Cuenta como los trailer de las pelis que hacen ahora? Ains vecina... he tenido una semana de "vacaciones" bastante maja, no lo voy a negar porque aunque he trabajado hasta el miércoles he tenido unso días bastante tranquilos y de salir temprano. Ahora... la semana que se me viene encima es verla en la agenda y echarme a llorar. Con decirte que acabo de digievolucionar y empiezo a dar clase a universitarios más específicamente - antes me caían de rebote cuando ya no había hueco - por las mañanas...

B/Piyomon se ha quedado con que Sora está tristona y parece que es por culpa de Yamato. Conclusión: pitoear al rubio. La pobrecilla pues tampoco sabe más, o si lo sabe y prefiere hacer como que no, eso ya es otro cuento jajaja Y yo sigo diciendo que todo esto viene de que se ha quedado con ganas en algún momento de darle picotazos y no se va a quedar a gusto hasta que lo haga. Gabumon quiere ir a ver a Hiroaki, claro, tiene que ir a comprobar que el abuelo de Aiko esté vivo todavía jajajaja

Y ya tenemos al marido entrando en acción para domar fieras por distintos frentes. Creo que esto, en parte, deja un poquito más al descubierto por dónde puede ir el bofetón de realidad.. ¿Iban por ahí tus ideas? Jajajajaja Y no me refiero a que se vaya a armar drama más gordo, sino a que, a mí punto de vista, es peor otro capítulo que hay escrito que el de la bronca. Cuando salga, ya te preguntaré a ver si eres de la misma opinión. O puede ser que de alguna se le tire al cuello al rubio y lo vea la pelirroja, claro JAJAJAJAJA

Ya, ya me voy a airearme un rato antes de me tiréis piedras xD ¡Bicos desde lejos vecina!