Sora había decidido aprovechar para darle de comer a la niña antes de que llegara Taichi y así poder hacerlo con tranquilidad. Así la pequeña quedaba cena y ella podía despreocuparse en ese aspecto aunque fuera algo más temprano de lo normal.
Había pasado la tarde trabajando, queriendo adelantar cosas para estar la semana siguiente más relajada y, realmente lo había conseguido. De esa forma su cabeza había estado completamente distraída y no se había estado volviendo loca. No había sido hasta que se había entretenido con la niña cuando había tenido tiempo para pensar en algo que no fuera el trabajo.
- Me parece que vamos a ir a ver a Daigo – le dijo a la niña-. Porque empiezo a intuir que las intenciones para esta noche van a ser secuestrarnos…
Entretenida al ver cómo ni siquiera la mirada, ya que estaba muy ocupada con su cena, se dedicó a observarla con calma hasta que el sonido del teléfono la distrajo. Alargó la mano para cogerlo, estando a su lado en el sofá. Se quedó paralizada al leer el nombre de Yamato en la pantalla, no contando con saber de él todavía después de todo lo que había pasado aquella mañana. Contestó finalmente, nerviosa.
- ¿Qué tal está? – fue el saludo de ella.
- Lo suficiente mal como para que espere a que mejore algo para montarle una buena por haber tardado tanto en venir al médico – contestó con voz cansada-. Me ha dicho Taichi que ya te ha informado él.
- Sí, hablé con él antes… - intentaba tantear el estado de ánimo de él a través de su tono de voz, pero solo era capaz de percibir el agotamiento en él.
- Vale. Voy a quedarme esta noche aquí con él.
- Como quieras – le dijo, casi sin saber muy bien qué otra cosa más decir.
- Creo que va a ser lo mejor también para los dos ya de paso – soltó de golpe-. Si hay alguna novedad ya te aviso con lo que sea… Dale un beso a la niña de mi parte, yo voy a ver si consigo echar a mi madre a casa.
No fue capaz de contestar al momento después de lo que había dicho sobre que quizás fuera lo que mejor les iba a venir a ellos. No debería de sorprenderle que siguiera enfadado con ella, pero no quería escucharlo tampoco.
- Vale, está cenando ahora mismo… Ya se lo daré.
- Pues… Mañana hablamos – acabó por decir, dando la llamada por terminada antes de que pudiera ella decirle algo más.
Se quedó con el teléfono en la mano a pesar de haber colgado ya. Era más que comprensible que él se comportara de esa forma, pero igualmente le dolía. Dejó los ojos cerrados unos segundos, intentando recuperar la calma. Sin duda llevaba un día de lo más horroroso. La mezcla de emociones y de pensamientos que arrastraba sabía que no iban a acabar bien.
¿Tan complicado de entender era? Hacía tiempo que estaba preocupada con aquel tema. Desde que habían podido ver que existía la posibilidad de poder continuar, ¿cómo era posible que no hubieran podido intentarlo de nuevo? Tragó saliva lentamente, acabando por bajar la mirada hacia la pequeña, quien ahora sí que miraba hacia su madre habiendo terminado de cenar.
- Hoy no va a venir papi a casa – le dijo a pesar de todo-. Tenemos a tu abuelo malito, así que ahora nos toca esperar a que se ponga bien… - la miró detenidamente antes de posarla de nuevo en el sofá para poder colocarse bien la ropa por si acaso llegaba Taichi.
A pesar de todo le hubiera gustado poder estar acompañándolo en el hospital, pero sabía que las cosas eran más complicadas en aquella situación. Que dejando a parte la discusión que habían tenido por la mañana, ella tenía que cuidar de la pequeña y estar más pendiente de ella. Un hospital no iba a ser la mejor de las ubicaciones para ella todavía, pero, tampoco quería que Yamato tuviera que pasa la noche solo.
Terminando de colocarse la ropa, se puso en pie, dando unos pasos, estirándose ligeramente. Necesitaba despejar la cabeza o iba a volver a disgustarse ella sola con todo lo que pasaba por su cabeza, y, por mucho que hubiera protestado en su momento, empezaba a querer que el embajador llegara lo antes posible, sabía que al menos iba a ser capaz de distraerla.
- ¿Cuántas veces voy a tener que decir que soy perfectamente capaz de volver a casa yo sola desde la tuya?
- Las que sean necesarias – negó con la cabeza.
- Taichi, ya sé que voy con la niña, pero vamos a ver… Mira quiénes vienen con nosotras. ¿En qué cabeza cabe que…? – dimitió de sus palabras cuando vio la cara que le estaba poniendo él.
- Te acompaño porque me viene en gana y punto – cruzó los brazos-. Que se te meta en la cabecita de una vez. Y, además, con lo ausente y tristona que has estado toda la cena, te crees tú que te voy a dejar volver sola a casa. Que ni siquiera te has entretenido friendo de fotos a Daigo vigilando que Aiko siguiente durmiendo mientras que estábamos cenando…
- Anoche llegué de Kioto tarde, estoy bastante cansada – se encogió de hombros.
- Ya, claro, y yo voy y me lo trago… No me pienso volver a casa hasta que confieses, avisada estás. Por el momento te acompañado hasta arriba y te ayudo con la niña.
- Taichi…
- Taichi nada – le hizo un gesto con la cabeza-. Venga, circula.
Chasqueó la lengua, caminando delante de él a sabiendas de que no iba a ganar nada poniéndose a discutir con él. No había nada que hacer en aquellas situaciones, sabía más que de sobra lo que había. Y si conocía a Koemi como ya la conocía, seguro que ella no le abría la puerta a su marido si volvía sin resultados.
- Vamos a hacer una cosa – le dijo una vez que llegaron a casa-. Vete a cambiarte tú y a ponerte cómoda y yo me ocupo de la niña mientras.
- ¿En serio?
- ¿Por qué? Daigo sigue vivo, ¿no? Creo que soy capaz de ponerle el pijama a la niña. Es más, sé dónde los tenéis guardados porque cuando nuestro astronauta favorito estaba intentando sobrevivir a la habitación lo pude ver…
- … Vale, llévate a los digimon contigo.
Cedió con facilidad. Se fiaba a ciegas de él, de manera que si quería echar a la niña, no iba a ser ella la que le dijera que no. Dejó que se fuera hacia la habitación, quedándose mirando hacia ambos antes de subir para poder cambiarse. Realmente necesitaba ponerse cómoda y con su ropa de estar en casa. Estaba agotada y aunque se había vestido de la forma más cómoda que había podido, nada era como el pijama.
Bajó al cabo de un rato ya cambiada, encontrándose ya a Taichi en el salón, observándola.
- En serio, ¿esa niña de dónde la habéis sacado?
- ¿Por qué? – arqueó una ceja.
- La he cambiado, casi ni se ha enterado y se ha quedado dormida según la he posado en la cuna. ¿Tú sabes lo que es echar a Daigo a dormir?
- Creo que tu madre sigue defendiendo que te lo tienes más que merecido por la lata que le diste tú a ella de pequeño…
- Podría ser – sonrió ligeramente, estudiándola-. ¿Vas a contarme ahora qué te pasa? ¿No es solo por Hiroaki, verdad?
- Estoy preocupada por él y por Yamato – se encogió de hombros caminando hacia el sofá para sentarse cogiendo un cojín para quedarse abrazada a él al subir sus rodillas.
- Ya… ¿tengo que volver a preguntar? A él no le he notado nada raro, no al menos que no pudiera justificar de casa a que su padre esté ingresado con neumonía… Pero aquí está pasando algo más y no me la das…
- Ha pasado que nos hemos peleado al mediodía, ¿contento? Ya lo sabes – soltó de golpe-. Justo cuando llamó Natsuko, de hecho.
- ¿Os habéis peleado? – sorprendido, se acercó hasta ella, mirándola detenidamente-. ¿Cómo que os habéis peleado? ¿Por qué? ¿Qué os ha pasado?
Dejó la vista perdida en un punto del salón, esquivándolo. No estaba segura de que fuera un tema del que quería hablar con él, pero, por otro lado, ¿quién mejor que él? La conocía mejor que nadie.
- Sora… - se sentó a su lado, reclamando así su atención.
- Pasa que llevamos desde abril sin poder hacer nada de nada y anoche, cuando quise empezar yo algo no quiso.
Parpadeó, confuso. Le costó incluso entender el significado de aquella frase y justo cuando estaba a punto de preguntar qué era lo que no habían estado haciendo, cayó en la cuenta del tema del que se trataba.
- Pues… ¿Mal por él? – sonó perdido-. ¿En abril no fue cuando te pusiste mal?
- Sí, fue cuando estuve en el hospital. Me dijeron que evitara cualquier tipo de relación íntima por precaución.
- Vale… - le costaba tratar aquellos temas de forma directa con ella, pero, a fin de cuentas, se suponía que era su mejor amigo. Era lo que le tocaba y, quizás, sin Yamato delante, no se le complicaba tanto la situación-. ¿Y qué problema hay en eso? Sora, es normal que no hayas querido hacer nada después de tener a la niña. ¿Tú también lo has echado de la cama por pesado? Porque te digo que he acabado alguna vez durmiendo en el sofá…
De no estar con el humor por los suelos aquel día se hubiera echado a reír por el comentario. Se limitó a negar con la cabeza a modo de respuesta. Miró hacia él, viéndolo poner caras y sacar sus propias conclusiones hasta que abrió de nuevo la boca.
- ¿Se ha enfadado contigo por no querer hacer nada? Porque si tengo que ir a darle dos collejas me va a dar igual que esté en el hospital.
- No, Taichi. Lo que pasa es que llevamos semanas intentándolo y ya se ha hartado de quedarse con las ganas por mi culpa incluso en el último momento. Y hace un tiempo sí que conseguimos avanzar y cuando estábamos a punto no pudimos seguir… Desde entonces no se ha vuelto a acercar y, cuando me acerqué yo anoche me dijo que me estuviera quieta. Eso es lo que pasa… Pasa que se ha cansado de intentarlo…
Se quedó mirándola. Sin más. No fue capaz de decir nada más, solo mirarla e intentar comprender lo que ella le había dicho. Ciertamente no era el tema que más hubiera tratado con ellos dos, pero algo le daba en la nariz sobre que precisamente esos dos no debían de tener problemas de ese tipo. Continuó con los ojos fijos en ella, intentando buscarle algo de lógica a lo que ella le acababa de decir.
- ¿Te has peleado tú con él porque no quiere hacer nada?
- No me he peleado, solo se lo he dicho y no le ha parecido bien y empezamos a… discutir…
Asintió, volviendo a quedarse pensativo. Aquella vez solo necesitó unos segundos más antes de volver a abrir la boca.
- ¿Tú estás tonta o qué te pasa?
- ¿Qué? – devolvió la vista hacia él.
- Que si estás tonta. ¿De verdad me estás diciendo que te has peleado con él porque se te ha ocurrido que no quiere hacer nada contigo? ¿Contigo? ¿Yamato? ¿Tú te escuchas cuando hablas? Si ese idiota no se te ha acercado es porque sabe comportarse mejor que yo y te ha tenido toda la paciencia del mundo… ¿Cómo narices va a ser que no quiere nada contigo? Sora, por favor… Por favor. ¿Te tengo que repetir lo de dormir en el sofá que te he dicho antes?
- No es eso…
- Sí que es eso. Te lo digo yo, que estoy en su lugar y sé lo que os puede haber pasado. ¿Cómo sois tan idiotas de no haberlo comentado con más gente?
- Sí que lo he comentado, Taichi…
- Pues cualquiera lo diría si me vienes ahora con esas tonterías. Si hay alguien que esté más sumamente tonto después de tanto tiempo con alguien ese es Yamato contigo. ¿Cómo va a haberse cansado de intentar hacer nada contigo? Sora, es molesto, no te voy a decir que no. Pero créeme que no… Además, ¿ayer? Ayer estuvo de niñero y hasta dónde yo sé se fue a casa que parecía que venía de la guerra. Si de verdad me dices que fue capaz de llegar a casa y tirarte a la cama a desquitarse de todos estos meses de verdad que le doy un premio.
Sora permaneció en silencio, observándolo. Sí, todo eso se lo había dicho ella a sí misma, pero habían sido semanas dándole vueltas a todo aquello y de verdad que ella había llegado a esa conclusión con motivos reales. O al menos reales para ella.
- No me mires así y deja de poner caras… Sabes que tengo razón. Mira… - hizo una ligera pausa-. Creo que tú y yo nos conocemos lo suficiente como para poder hablar de todo esto de forma más abierta… Puedo ponerme en su lugar y posiblemente si te ha dado tu espacio es porque sabe que eres tú la que necesita tu tiempo, adaptarte a la nueva situación. Y, lo más importante de todo… Si no fueras así, perderías tu encanto y… todos te queremos demasiado siendo cómo eres pero… En ciertas ocasiones, antepones demasiado a los demás. ¿A que te ha dicho que si no quiere forzar las cosas es porque sabe que lo haces por él y no porque de verdad quieras?
- ¿Cómo..?
- Es más, dime la verdad. De todas las veces que habéis hecho algo, ¿cuántas lo has hecho porque de verdad querías acostarte con él y no porque sentías la obligación de hacerlo?
Mirad, vuelta a las andadas. Yo de verdad que no entiendo qué pasa, pero si edito algo, me lo desgracia por otra parte. Así que lo voy a dejar todo tal cual está. Si veis que falta algo o hay algo que no cuadra, por favor, tiraos de los pelos conmigo porque la página no me quiere. Debe de ser que le he hecho algo últimamente y me tiene manía cofcof
AnnaBolena04: sale corriendo que da gusto. Posiblemente lo hiciera por cualquiera de sus amigos, pero es que esos dos están a otra escala. Especialmente ella, que ya sabemos que en el fondo cojea algo más de ese pie, pero ahí ahí se andan. Tiene que ir a poner orden de una vez antes de que alguien se termine de volver loco... Si es que pobrecito él, que acaba metido en todas partes. Poco le debe de haber durado a Sora la fachada de estar simplemente preocupada por su suegro. Muy poco...
Y si alguien echaba de menos alguno de mis cortes, aquí llega el más bonito. Aunque creo que todos sabemos la respuesta a esa pregunta, solo que el hecho de que aquí el señor embajador sea capaz de ponerse serio finalmente y tirar para delante es lo importante. Posiblemente con ella le sea mucho más sencillo sacar esos temas ya que no tiene miedo de que le acabe volando algo a la cabeza.
Lo importante es que hemos acabado descubierto que sí que ha estrenado el sofá por pesadito en alguna que otra ocasión jajajaja ¡Un besito de tortuguita! Pero todavía desde lejos que no me fío yo, no, no.
Guest Vecina: que conste que hoy he madrugado y todo para ponerme a mirar las clases de lo de la universidad. Y me han puesto de malas pulgas. Debe de ser automático, que gruño con solo ver cosas de universidad ya... Todo mal explicado, mal hecho, sin dar motivos... Normal que me llamaran a punto de tirarse de los pelos. Hay cosas que parecen resueltas poniendo números aleatoriamente y que me he tenido que tirar yo un buen rato de mi vida con cara de confusión intentando entender algo xD
Y evidentemente, tenía que meterse el señor embajador. Primero le tocó estar babeando con su ahijada, claro, eso contaba como premio previo a todo lo demás. Con lo de que venía de un frente no tan evidentemente se refería más bien al hecho de que haya tenido que ser él y que además lo haya hecho de forma tan directa. Sí, es con quién más confianza tiene, pero ya sabemos que es un tema tabú debido a ciertos problemitas del pasado. Y una pena que haya tardado en hacerlo, porque tampoco es el rey de las sutilezas y para una vez que va de frente hay que dejarlo a ver hasta dónde consigue llegar.
Normal, vamos a lo de siempre, si la nena no da la lata y es una versión en miniatura de su padre que lo único que hacer es dormir o mirarlos a todos y reírse, tienen que estar todos que se baban por las esquinas. Hay por ahí un fanart de Yamato con ella de chiquitina llevándola en una de esas cosas que sirven para llevar a los bebés como si fueran mochilitas pero por delante - ¿se nota que tengo control en el mundillo bebé, eh? Jajaja ni idea de cómo se llama eso - que cada vez que me lo cruzo me da para fangirlear dos semanas. Así que me puedo imaginar al resto.
Ánimo con la tutoría que seguro que al final has podido sobrevivir a ella. ¿Es tu cumple mañana? ¿Por qué cumplís todos años este mes? ¿Qué clase de conspiración del mal de estar rodeada por absolutamente todas partes de gente nacida en abril es esta? Jajajajaja Ánimo con la semana, vecina que la semana que viene al menos el día 1 libramos jajajaja
¡Un bico! Desde lejos también que sigo sin fiarme xD
