Sora se quedó congelada al escuchar las palabras de su amigo. ¿Podría ser que Yamato hubiera hablado del tema con él en algún momento? Eso explicaría que acertara las cosas de una forma tan exacta. Su mirada de sorpresa acabó por conseguir que el castaño se riera ligeramente, esperando todavía aún tipo de respuesta de ella.

- ¿Has hablado con él?

- No. He sido padre y te conozco como la palma de mi mano. Contesta a la pregunta que te he hecho.

- No es que no me apeteciera…

- Dime la verdad – se puso ligeramente serio.

- Las últimas solo… - acabó por confesar, bajando la mirada.

- ¿Y de verdad esperas que Yamato haya querido hacer algo contigo de forma más frecuente? Si hasta yo creo que sus compañeros de trabajo son capaces de darse cuenta de esa forma de ser que tienes – alargó la mano para hacerla mirarlo-. Además, aquí entre tú y yo, ¿quién en su sano juicio sería capaz de rechazarte a ti? Él desde luego que no… Yo tampoco, pero es que luego Koemi no me deja entrar en casa y verás tú, tengo que irme a dormir con Yamato al hospital.

Prefirió ignorar sus últimas palabras, a sabiendas que las decía para intentar hacerla reír. Esas palabras se las había escuchado a Haru, y ella misma se las había repetido varias veces en su cabeza… Incluso se lo había escuchado a Yamato. Aquella mañana se lo había vuelto a decir, que si había tenido cuidado era porque tenía miedo de hacerle daño con la cicatriz, o a molestarla, o… Desvió la mirada hacia la nada, intentando ordenar sus propias ideas en su cabeza.

La parte racional de su cabeza le decía que todos tenían razón y que era ella la que se equivocaba. La parte de su cabeza que todavía vivía con inseguridades, a la que le había costado acepar todo de nuevo después del parto y todo lo que le había supuesto… Esa era otro tema. Esa era la que tenía miedo al enfriamiento de la relación entre ellos por su culpa… Y ahora…

Ahora se estaba dando cuenta de que todo, efectivamente todo, era culpa suya. Taichi tenía razón. Yamato solo había estado respetando su espacio, su situación y su tiempo de adaptación. Había sido él quien la había rondado en las últimas ocasiones y se había esforzado por que ella estuviera lo más cómoda posible, intentando darle cierta ventaja en todo momento siempre…

- ¿Sora? – reclamó su atención, devolviéndola a la realidad-. En serio, ayer puede que fuera él quien te dijo que no quería hacer nada. Pero sigo diciendo que si de verdad no cae en coma al llegar a casa yo mismo le doy una medalla…

Continuó guardando silencio. Estaba bloqueada por el miedo. Literalmente. El miedo a la estupidez que había sido capaz de cometer… Y en el peor momento posible. La frustración acumulada a lo largo de los meses la había hecho comportarse de formas mucho más forzadas, y, lo que era peor: de había esforzado más de la cuenta, llevando a veces las cosas fuera de sus propias costumbres. Ahora se estaba dando cuenta.

Explotó, sin más. Casi provocando que Taichi se asustara, se giró hacia él, escondiendo la cabeza contra su hombro al abrazarse a él. Necesitaba desahogarse y que todo aquello saliera de alguna forma, y, sin duda estaba con la compañía apropiada.

Pasada la sorpresa inicial, acabó por rodearla con un brazo, pasando el otro por su cabello buscando que se tranquilizara.

- Eso ya me parece más tú… Sora, sé que es complicado salir de un embarazo aunque todo haya ido bien. Cambias tú, cambia tu cuerpo, tu vida, tu relación… Pero creo que con Yamato no vas a tener ningún problema de ese tipo de ninguna de las maneras. Háblalo con él cuando vuelva del hospital, ya verás cómo lo entiende.

No podía creerse cómo había dejado que su propia cabeza se la jugara de aquella forma. No era una cuestión de confianza en sí misma, aunque quizás también hubiera que tenerlo en cuenta. Lo que le había fallado era la confianza en Yamato y en sus motivos para actuar cómo actuaba…

- He metido la pata hasta el fondo – dijo la pelirroja finalmente entre sollozos, cogiendo aire, intentando poder seguir hablando-. No sabes cuánto… No estaba ni siquiera enfadado conmigo cuando se lo solté esta mañana – ahora se daba cuenta-. Estaba dolido…

- Y… sin querer escoger bando… ¿No te parece que estaba en todo su derecho?

- Ya lo sé… - se alejó de él, frotándose los ojos con la manga de la camiseta-. Ahora me doy cuenta… ¡Soy idiota!

- Lo has dicho tú solita…

Se puso en pie, alejándose de ella para ir hacia la cocina, empezando a abrir algunos armarios hasta que finalmente dio con las servilletas de papel, cogiendo algunas con él y acercándoselas de nuevo a la pelirroja.

- Es que… Yo… Yo sé lo mal que lo ha estado pasando. Me pidió que le avisara con tiempo y al final nada… Siempre era en el último momento… - enrojeció al sacar aquellos temas de forma más abierta con otra persona, aunque fuera Taichi-. Era cuando se daba cuenta de que yo de verdad no lo estaba pasando demasiado bien…

- No se pasa bien, te lo digo por propia experiencia que no se pasa nada bien. No es… demasiado agradable. Sobre todo si no tenía luego oportunidad para… arreglarlo – le lanzó una mirada significativa esperando que lo entendiera -. No se pasa nada bien. Pero eh, es lo que hay. Sin probar no ibais a saber nunca cómo estaban las cosas, Sora. No te culpes de eso tampoco…

- Soy una idiota y una paranoica… Y para encima se lo he dicho a él y sé que le he hecho daño al hacerlo… - se llevó una mano al rostro, arrastrándola por él-. ¿Cómo puedo hacer pensado semejante tontería de él?

- Creo que también tiene que ver la recuperación del postparto. No me hagas mucho caso, no tengo demasiada idea, pero aunque no llega a los niveles hormonales de locura del embarazo también os afecta… - se encogió de hombros-. Háblalo con él, lo entenderá más de que de sobra.

- Se fue muy disgustado por mi culpa y para encima está pasando la noche solo en el hospital – no podía sentirse peor en aquel momento, volviendo a coger otra servilleta al notar que en vez de calmarse todavía lloraba más-. No puedo creer que yo misma haya provocado esto.

Tenía razón, no podía negárselo. Lo mejor que podía hacer en aquel momento era dejarla desahogarse, porque parecía que llevaba necesitando aquello mucho tiempo. Dejar salir todo lo que había estado volviéndola loca era lo que realmente necesitaba.

- Vamos a hacer una cosa, ¿de acuerdo? Te voy a hacer algo caliente para que lo tomes antes de ir a la cama. Prometo no incendiarte la casa… Y luego te vas a ir directa a dormir. Sora, estás agotada, ¿de acuerdo? Si no quieres hacerlo por ti piensa que Aiko necesita a su madre y no puedes estar así…

No esperó a que contestara, simplemente se puso en pie de nuevo para cumplir con lo que le había dicho. Quería dejarle también su espacio para que llorara todo lo que necesitase sin tenerlo a él de espectador directo.


Yamato se había quedado sentado en uno de los sillones. Realmente, empezaba a odiar los hospitales… La daban más disgustos que otra cosa. Ahora estaba allí con los ojos fijos en la nada mientras que su padre dormía plácidamente. Según le habían dicho le había bajado la fiebre y eso era buena señal.

Estaba agotado física y mentalmente. Si la noche anterior se había dormido nada más tocar la cama… el cansancio que había notado entonces no tenía nada que ver con el de aquellos momentos. No sabía exactamente qué era lo que le afectaba más. Estaba preocupado por su padre, mucho más de lo que pudiera aparentar. Estaba dolido y preocupado por lo que había pasado con Sora.

Sora… ¿de verdad había sido capaz de pensar eso? ¿Qué iba a ser lo siguiente con lo que podía haberle salido si la discusión hubiera seguido? ¿Iba a llegar a preguntarle si no estaba interesado en hacer algo con ella era porque había alguien más?

Negó con la cabeza, resoplando antes de pasarse las manos por el pelo. Aquello era demasiado surrealista como para pensar tan siquiera en tomárselo en serio. ¿Cómo podía haber pasado? Había reconstruido los detalles de la noche pasaba, dándose cuenta de dónde había venido el problema. Había sido un total malentendido.

Ya estaba. Cuando le había pedido el beso lo había hecho sin segundas intenciones de ningún tipo porque de verdad tenía mucho sueño y solo quería descansar. Quizás ella lo había entendido mal y por eso luego había querido algo más… Ya sabía que estaban pasando por una racha complicada. Sabía perfectamente que ella seguía dándole vueltas a todo aunque fingiera que no…

Lo que no pensaba escuchar era que él se hubiera cansado de ella. ¿Él? ¿Cansarse de ella? Sonaba demasiado ridículo. Estaban hablando de la misma persona de la que había estado enamorado toda su vida y con quien había tenido una pequeña a la que adoraba tanto como a la madre. No se podía creer lo que había pasado. Simplemente era incapaz de llegar a asimilarlo.

- ¿Qué haces tú aquí? – la voz de su padre reclamó su atención haciendo que levantara la vista.

- ¿A ti qué te parece? – alejando el hilo de pensamientos que había estado teniendo hasta ese momento, se puso en pie-. Tú espera a que estés mejor verás qué par de collejas te voy a dar. ¿No podrías haber venido primero?

- Ya lo sé hijo, ya lo sé – acabó por darle la razón sin poner pegas-. No pensé que fuera para tanto. Anoche, según tu madre, empezó a subirme muchísimo la fiebre y fue lo que la hizo traerme.

- Pues ya puedes ir dándole las gracias cuando la veas – protestó-. Ahora la he echado a casa a descansar que lleva aquí todo el día.

- ¿Te vas a quedar tú conmigo?

- Sí y como ahora mismo el que parece tener más neuronas de los dos soy yo, no acepto quejas ni reclamaciones – le posó la mano en la frente comprobando que no estuviera valiente-. No pareces tener fiebre. ¿Tienes hambre? Han dicho que puedes comer lo que quieras, que te vendrá bien para reponer fuerzas.

- No, no tengo hambre pero sí sed…

- Vale, ahora te doy agua…

Caminó hacia la mesa en la que habían dejado agua y un vaso, llenándolo y volviendo hacia su padre para tendérselo. Dudó unos segundos, posándolo cerca y ayudando así a Hiroaki a incorporarse ligeramente para poder beber.

- Puedo pasar la noche durmiendo tranquilamente yo solo, hijo. Tú tienes a la niña en casa y deberías de estar con ella.

- Aiko está con su madre, no me necesita ahora. Mi padre es otro cantar, porque como es un cabezota…

- De alguien tenías que haberlo heredado, ¿no? – volvió a colocarse bien entre los cojines.

- Con lo que me ha costado mandar a mamá a casa no sé yo si habré heredado algo también de ella.

- Pues más te vale no haberle contagiado nada a mi nieta, que contigo como cabezota estrella de la familia estamos todos más que servidos – empezó a reírse ligeramente, teniendo que dejar de hacerlo al entrarle repentinamente la tos.

- Anda, deja de dar la lata y haz el favor de echarte de nuevo y taparte en paz. Deja que te ayude.

- Puedo yo…

- He dicho que dejes que te ayude – se inclinó hacia él, ayudándolo acomodarse mejor entre las almohadas, colocándole bien las mantas para que quedara bien cubierto-. Mañana por la mañana ha dicho Takeru que vendrá él para que yo pueda ir un rato por casa y cambiarme, ¿de acuerdo?

- ¿Vas a dejarme solo con tu hermano? ¿Ese es tu plan de venganza hacia a mí por haber tardado tanto en venir al médico?

Yamato no contestó inicialmente, demasiado cansado o sin humor suficiente como para poder echarse a reír como hubiera hecho en otra ocasión. Simplemente se limitó a terminar de acomodar a su padre y luego encogerse de hombros.

- Cada uno lo que se ha buscado…


AnnaBolena04: ¿me escondo? Mira que en el fondo ha sido para bien, que la pelirroja se ha dado cuenta de lo que pasaba aunque haya acabado echa una llorona con su embajador. Que se ha estado jugando que él le diera una buena colleja y seguro que se ha ido con ganas de dársela. Se debe de haber librado porque en el fondo le ha dado penita verla así y porque Aiko ha sido muy cuqui y se le ha portado muy bien cuando la ha echado. Yo apuesto a que le han entrado ganas a él de ir por el hospital a llevarse al rubio de la oreja a casa para que se dignen a hablar entre ellos.

No es culpa es... conociemiento de la realidad jajajajaja Sé con lo que estoy jugando estos días y en una de estas me llueven cosas en la cabeza xD ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: mira, vengo a las carreras solo para poder felicitarte en fecha... ¡Muchas felicidades, vecina! Estoy que no te hayan amargado mucho el día los petardos de la uni, y sino me lo dices y les mando a las tartarugas para que les muerdan el trasero, ya lo sabes. O les azuzo a mis fieras que de repente se han acordado de que tienen exámenes la semana que viene tras llevar dos semanas ausentes y han venido a volverme loca entre todos.

Es que con ella tiene la confianza más que de sobra para sacar el tema. El problema viene con que tiempo atrás pues tuvieron sus asuntillos, pero mira, casi que mejor, es que ¿quién mejor que él? Mimi me da miedo en estas situaciones y luego sería capaz de decir alguna estupidez y acabar empeorando las cosas. En Koemi sí que pensé, fíjate, pero al final se ha llevado la palma él. Embajador sutilezas lo llaman jajajaja Más confianza no pueden tener, ahí si tiene que dejarle las cosas claras se las deja, y luego, hace el esfuerzo y va a dejárselas al rubio, pero, por una vez, parece que es ella la que necesitaba las aclaraciones pertinentes jajaja

Y... me voy a ver si tengo tiempo para preparar unas clases que esta semana va a ser el infierno y estamos a martes... Jajajajajajajajaja lloro jajajajajaja Aaaaaaaaaaaaaaaaay bicos vecina T_T