- Te digo que no quiso hablar de nada por la mañana – sentada en su silla del despacho, teléfono en mano, llevaba un rato hablando con Taichi-. No, no estoy paranoica. Me lo dijo directamente… ¿Qué por qué? No lo sé, quizás porque se ha pasado desde ayer en un hospital, está enfadado conmigo por lo que le dije, no ha pegado ojo y para encima ha tenido que ir a trabajar… Te dejo elegir el motivo.

Le hizo un gesto a su ayudante cuando la vio asomarse para que se acercara a dejarle los papeles que tenía que firmar encima de la mesa, haciéndolo automáticamente mientras que escucha las tonterías desde el otro lado del teléfono.

- No, no vas a ir a patearle el trasero a nadie. Por la noche, si es que sigue vivo, ya hablaré con él en condiciones, ¿de acuerdo? Bastante tiene con lo de su padre ingresado.

- ¿Padre ingresado? – la voz de Haru, quien había entrado también sin que Sora se diera cuenta la distrajo.

- Taichi, tengo que trabajar, ¿de acuerdo? Ya hablamos más tarde… Y no te pongas paranoico tú también ahora… - dirigió la vista hacia la recién llegada, consiguiendo colgar el teléfono finalmente-. ¿De dónde sales tú?

- ¿Quién está ingresado? – repitió la pregunta.

- El padre de Yamato – dejó el terminal encima de la mesa-. Ayer por la mañana mi suegra lo llevó a rastrar a urgencias y resultó que era más grave de lo que parecía. Es neumonía y lo han dejado ingresado…

El rostro de Haru se vio dominado por la sorpresa, acercándose hasta donde estaba la pelirroja, quedándose apoyada en la mesa como solía hacer.

- ¿Y eso? ¿Está tan mal?

- Tenía bastante fiebre… Pero por lo que me dijo Yamato han conseguido controlársela. Así que tranquila, yo creo que llegaremos vivos a la boda todos – intentó bromear.

- ¿Has ido con él al hospital?

- ¿Por qué? – arqueó una ceja.

- Tienes mala cara… Te necesito de una pieza para el sábado, ¿eh? Si me da por entrar el pánico a ver cómo me las arreglo.

- Lo primero de todo… Si entras en pánico la colleja que te doy resuena por todo Tokio y… No, no he ido con él al hospital. No me atrevo a ir – se encogió de hombros-. No quiero arriesgarme a coger nada en un hospital… Durante el periodo de lactancia es peligroso para Aiko. Y no sabes la rabia que me da no poder estar con Yamato…

La castaña acabó por asentir. No estaba siendo capaz de darse cuenta de que Sora estaba disimulando el verdadero motivo de su mala cara, o al menos, que no estaba siendo del todo sincera con ella. Aquella semana tenía demasiadas cosas en su cabeza como para tan siquiera ser capaz de ver la evidencia.

- Pero bueno, no te preocupes por nosotros – la pelirroja se puso en pie-. ¿Tú qué haces aquí? ¿No habíamos quedado que esta semana no te quería ver en el estudio?

- Sora… Estoy de los nervios, ¿vale? Si me quedo en casa voy a acabar volviéndome loca… Necesito hacer algo con mi vida. No hago más que tropezarme yo sola por las esquinas… No duermo porque estoy histérica y… Andrew ha acabado teniendo que irse a pasar estos últimos días con su familia.

- ¿Con su familia? ¿A Los Ángeles?

- No, no, pero van a quedarse una temporada en Tokio y lo han secuestrado… Y yo sola en casa voy a acabar volviéndome loca.

- ¿Y qué? ¿Pretendes que te deje a la niña para distraerte o qué?

- ¿Por favor?

- No tienes remedio, que lo sepas – riéndose por primera vez desde que había empezado todo aquello le señaló a la pequeña-. Puedes ir a jugar con ella a las muñecas otra vez si quieres, ya sabes que ella se deja…


Yamato llego a su mesa, apenas se había dignado a saludar a nadie de aquellos con los que se había cruzado, demasiado cansado y enfadado con el mundo como para tener intención de perder el tiempo en esas cosas. Al menos aquel día no tenía que hacer ningún tipo de esfuerzo físico más allá de quedarse despierto. Y aún así, ponía en duda su capacidad para conseguirlo.

- ¿Cómo está tu padre? – la voz de Hideki desde sus espaldas hizo que diera un respingo.

- Mejor, creo… O al menos estaba mejor cuando yo me fui – asintió-. Creo que lo tienen ingresado para poder hacerle mejor el seguimiento.

- Me alegro. No he conseguido que te puedas coger un par de días, estamos con menos personal estos días del necesario…

- No te preocupes. Lo entiendo perfectamente, ya bastantes días me he acabado cogiendo por cosas así esta última temporada – se encogió de hombros, terminando por girarse del todo hacia él.

- Ya bueno… Estás un poco gafado – asintió-. Lo que sí que he podido hacer es mover un par de horarios y que puedas salir un par de horas antes.

Levantó la vista hacia él, sorprendido, no tardando en contestar con un gesto de agradecimiento. No contaba con aquello y posiblemente sería una de las primeras buenas noticias que escuchaba desde hacía un par de días.

- Gracias – dijo finalmente-. Así puedo aprovechar para pasarme por el hospital antes de ir por casa.

- Eso suponía – asintió-. Tampoco tienes demasiada buena cara, que lo sepas. Así que intenta no cargarte a ninguno de los nuevos en lo que te queda de día, que no queremos asustar a la gente.

- En algún sitio tengo que mantener la fama…

Dejó que Hideki se fuera, siguiéndolo con la mirada antes de tomar asiento finalmente. No había contado con esa posibilidad y la agradecía. Sabía que no dependía de él gestionar sus horarios, de manera que era un detalle a tener en cuenta que hubiera conseguido eso. Miró hacia el frente, viendo el puesto de Mai vacío. Eran sus días de vacaciones y posiblemente por eso no hubiera podido desaparecer ese par de días. Tampoco iba a culparla, por supuesto que no.

Con resignación, acabó encendiendo la pantalla del ordenador. Había un par de cosas que quería comprobar antes de poder volver a retomar su trabajo dónde lo había dejado el día anterior. Había podido avanzar desde casa el día que se había quedado solo con Aiko y quería ver si se había transferido todo bien o se había olvidado de pasar algo.


- Dime la verdad, ¿me está usando la pobre Hikari para tener un par de días de calma y tranquilidad?

Takeru se quedó mirando hacia su padre con cara de circunstancia antes de cruzar los brazos sobre el pecho y entrecerrar los ojos para poder lanzarle una mala mirada. A su lado, su madre acababa de dejar su chaqueta y se dedicaba a mirar entretenida del uno al otro.

- Para encima que me preocupo por ti y quiero hacerte compañía protestas, muy bonito, sí señor. Pues mañana va a venir quien yo te diga y te vas a pasar el día aburrido mirando para la pared.

- ¿Qué tal estás? – ignorando a su hijo, Natsuko se acercó hacia Hiroaki.

- Yo creo que mejor. Cuando se fue por la mañana tenía peor cara Yamato que yo si eso te sirve como referencia.

- ¿Se quedó contigo hasta por la mañana?

- Sí – se encogió de hombros ligeramente-. Me subió algo la fiebre de nuevo pero solo unas décimas – confesó a sabiendas de que no estaba en situación de ir guardándose esos detalles o cuando saliera de allí iban a andar a collejas con él.

- Mejor – asintió-. ¿Te han dicho algo más?

- No, y no será porque no les he dado yo la lata sobre cuándo me van a dejar salir.

- Pobres enfermeras – acabó por escucharse de nuevo a Takeru de fondo-. Si al final es mejor que no hayas coincidido en el mismo hospital que está Jou o sino lo tendrías aburrido al pobre intentando escaparte.

- Tú aprovéchate de que ahora mismo no estoy en condiciones… - contestó, acabando por relajar el gesto del todo-. Te lo digo en serio, Takeru, puedes irte a casa. Tus pobres suegros se merecen descansar de esas dos fieras que tienes por niños de una vez y Hikari ya tiene que estar al salir. Yo estoy bien.

- Tu padre tiene razón. Ya me quedo yo con él hoy no te preocupes – asintió, girándose hacia él.

Observó a sus padres antes de acabar por ceder, girándose para coger la chaqueta y luego acercarse hasta su madre para despedirse de ella con un beso en la mejilla, quedándose ahí para lanzarle una mirada a su padre de nuevo.

- No le amargues la existencia al pobre personal médico… Mañana me pasaré por aquí otra vez, ¿vale? Creo que a mi hermano no le han dado días esta vez, así que te toca aguantarme a mí por las mañanas.

- Pobre de mí – sonrió ligeramente a modo de despedida.

En el momento en el que por fin se quedaron solos, la mujer aprovechó para volver a girarse hacia él, poniendo el gesto algo más serio que antes.

- ¿Te parece normal que si no te llego yo a traer a rastras ayer estarías mucho peor?

- ¿De verdad? ¿No me voy a librar de la bronca?

- No, ya pareces más un ser vivo de nuevo, así que te aguantas. Creía que ya eras mayorcito para ser capaz de admitir cuando estás mal sin que yo tenga que traerte de la oreja.

- ¿Tú crees que a mí se me había ocurrido que fuera algo más que una gripe o un catarro fuerte? – puso los ojos en blanco-. No soy tan cabezota, ¿o protesté ayer cuando quisiste que viniéramos?

- Por la cuenta que te traía – le dijo antes de terminar de par un par de pasos hacia él.

- Efectivamente – estudió sus gestos antes de decidir que no se iba a llevar un manotazo si alargaba la mano para así coger su mano y tirar de ella para que quedara sentada a su lado.

- Qué morro que tienes – le dijo a pesar de haberse dejado manejar sin poner muchas pegas-. ¿Te han dado de comer?

- Sí, pero no tenía mucha hambre – no la soltó a pesar de haber conseguido su propósito-. A ver si ahora cuando me traigan la cena hay más suerte.

- Claro que habrá más suerte, porque a mí no me vas a engañar como a Takeru… ¿Cenaste anoche?

- Estaba durmiendo y prefirieron no despertarme. Ni Yamato protestó demasiado, aunque…

- ¿Aunque? – arqueó una ceja, cediendo del todo finalmente y girando su mano para coger la de él a su vez.

- Yo supongo que a él también le he dado un buen susto, pero no tenía demasiada buena cara ayer. Empiezo a olerme que pasa algo más…

- ¿Tú crees?

- Sí, anoche me desperté un rato y estaba apoyado en la ventana con no demasiada buena cara… No sé, quizás sean imaginaciones mías, pero yo creo que le pasa algo.

- No lo sé, ayer cuando llegó estábamos los dos demasiado nerviosos todavía y no me di cuenta de nada más… De todas formas… Tú lo conoces mejor que nadie. Así que puede que tengas razón o que simplemente está preocupado porque al cabezota de su padre hubiera podido pasarle algo.

- ¿Sabes que pasa? Que si solo fuera eso ya me hubiera estado dando la lata y echando la bronca de forma más eficiente y persistente que tú – acabó por esbozar una ligera sonrisa de medio lado.

- A mí no me pongas esa cara que le digo a alguien que necesitas un calmante o algo te los que son en vena… No me vas a convencer tan fácilmente.

Hiroaki acabó por reírse con suavidad, notando como aún le dolía absolutamente todo. Estaba convencido de que lo que tenía eran agujetas de haber estado tosiendo tanto los días pasados. Esperaba que fueran imaginaciones suyas y que la mala cara que le había visto a Yamato no fuera más que la preocupación y la incomodidad de tener que pasar la noche allí.


Guest Vecina: yo creo que a la página se le fue del todo la pinza otra vez. Vamos a ver... Es que de verdad ¿eh? xD De repente me llegó el aviso de una review, y miro y eran dos, de la misma hora y venían juntas las dos. No lo entiendo, pero vamos, que es la página haciendo el tonto, nada nuevo que deba de sorprendernos. Hoy vengo corriendo a actualizar porque estoy de peores pulgas que Yamato en un mal día porque llevo una semana infernal y tengo que hacer muchas cosas este fin de semana y eso me pone de peor humor todavía. Así que mejor me alejo de los Srs Tortuga por el momento, que como los cace igual acabo provocándoles una crisis estatal o algo.

Te adelanto que no, la conversación que te digo no es la de Yamato y Taichi. Es con ella con quién tenía que hablar el asunto, nada más xD Aunque ya haya pasado tiempo y parezca que todo el jaleo de Londres ha quedado en el olvido, mejor no andar sacando temas que se pueden volver demasiado delicados de repente con Yamato y Taichi, que no anda el patio para meterse en esos arenales, no sé si me explico jajaja. Que, seamos sinceros, no creo que sea la mejor de las situaciones.

Aiko es el remedio de todos los males de su padre. Ella ahí, tan tranquila sin enterarse de la fiesta, durmiendo con la camiseta de papi y el otro sobreviviendo así al día infernal que algún ser un poco puñetero le ha puesto por delante solo porque tenía ganas de liarla jajaja

Y mira quién se ha dado cuenta de que algo está pasando... Si es que era más que evidente que Hiroaki, en cuanto estuviera un poco mejor, se iba a dar cuenta de que los morros del rubio no estaban solo relacionados con él, que algo más le pasaba. Ahora veremos si se atreve a indagar un poco más en el tema o simplemente se dedica a vigilar desde su posición.

Un bico grande, vecina. Disfruta del fin de semana que yo cada vez que pienso en todo lo que tengo que hacer me pongo de mal humor.

AnnaBolena04: ya se ha dado cuenta papi de que a Yamato le pasa algo y que no está solo relacionado con el susto que les ha pegado por cabezota. Ahí pasa algo más y Hiroaki ha tardado muy poco en darse cuenta. Debe de ser muy gracioso querer hacerse el digno y al que no le pasa nada y que te estén leyendo en la cara como en un libro abierto. Si es que lo tiene demasiado calado.

La pelirroja, por suerte, ha entendido bien las palabras de Yamato y sabe que no era buen momento para poder hablar las cosas bien y que por eso esquivó el tema con ella. Eso es todo un gran avance y deja claro que las palabras de Taichi parecen haberla calmado del todo, al menos en la parte de las paranoias. Ahora le queda ser capaz de ir a por ese sentimiento de culpa que arrastra...

Un besito de tortuguita grande grande.

IreneFl: no creo que a nadie se le ocurra meterse en semejante tema que tienen entre ellos para tocar las narices jajaja Seguro que alguno que está preguntando todavía si Yamato con el trabajo que tiene no disfruta de algún tipo de inmunidad para linchar gente o algo, y prefieren no comprobarlo jajajaa Sin duda no es el mejor momento para ir a tocarle las narices a ninguno de los dos, no xD

Parece que por el momento no han sido capaces de hablar las cosas, veremos a ver qué pasa cuando lo consigan finalmente... Y, ya que me suena haberte leído que te gustan Hiroaki y Natsuko y la dinámica entre ellos aquí los tienes un poquito y... puede que más adelante haya algo sobre ellos que leer.

¡Un beso!