- ¿Qué estás haciendo tú aquí? – fue el saludo de Hiroaki nada más ver aparecer por la puerta al mayor de sus hijos.
- Para encima… - puso los ojos en blanco mientras que terminaba de cerrar tras él.
- ¿No se supone que no te habían dado el día?
- Sí, pero me han dejado salir primero al cambiar unos horarios – se acercó hacia su madre para saludarla.
A aquella hora del día se notaba el cansancio reflejado en el rostro de él. Había empezado ya demasiado cansado todo aquel jaleo por diversos frentes y, a esa hora del día, empezaba a dudar que fuera capaz de algo más que llegar a casa y caer en coma en la cama.
- ¿Te quedaste tú toda la noche con tu padre y tenías que trabajar? ¿A qué hora entraste? – preguntó Natsuko.
- A la de siempre, por la mañana…
- Pero bueno, ¿y por qué no me lo dijiste? Me habría quedado yo.
- Tú llevabas aquí todo el día, mamá – negó con la cabeza-. ¿Y qué más da? Puedo sobrevivir, tranquila.
- Con esa cara que traes permite que lo ponga en duda – acabó por decir la voz de su padre.
- Tú a callar, que no tienes derecho a decir nada de nadie en estos momentos – se giró hacia él-. Sora quería venir por aquí, pero con la niña es preferible que no lo haga…
- Pues es una pena porque seguro que ella me ayudaba a llevarte de la oreja para casa. Hijo… Estoy mejor, ¿de acuerdo? Así que aprovecha que has salido primero para irte a cenar y a meterte en la cama, que tienes tú peor cara que yo.
- Osea que vengo a verte y me echas ¿te parece normal?
- Sí, eso mismo estoy haciendo y creo que tu madre va a darme la razón en esto. Tienes las de perder, así que tú verás…
- ¿Qué te ha dicho el médico? – cambió de tema.
- Nada. Que parezco estar mejor, pero nada más – se encogió de hombros-. Mañana se volverá a pasar por aquí.
Asintiendo a lo que decía, se quedó apoyado en la pared, observándolo. Se iba a quedar un rato con ellos dijera lo que dijera, luego ya tendría tiempo de sobra para irse a casa tranquilamente, todavía era pronto.
Sora había visto el mensaje que le había mandado Yamato diciendo que había salido primero peor que se iba a ir al hospital justo cuando ella terminaba el trabajo por ese día y finalmente había conseguido que a Haru se le pasara el ataque de nervios que parecía tener aquel día.
Sin más había aprovechado para recoger y prepararlo todo para irse a casa con tranquilidad. Quizás podría aprovechar que ella iba a ser la primera en llegar para hacer algo de cena que pudiera servir como ofrecimiento de tregua, si es que el rubio era capaz de llegar a casa y mantenerse despierto el tiempo suficiente como para cenar algo.
A sabiendas de que tenía que trabajar quizás no hubiera sido la mejor de las ideas que se quedara él toda la noche en le hospital, pero… Aparte de que se preocupaba por su padre y que entre ellos tenían una relación mucho más cercana de la que podría tener con su otro hermano o con Natsuko… Sabía que uno de los motivos por los que había preferido quedarse en el hospital era por la discusión que habían tenido.
Conocía a Yamato y aparte de que se lo había dicho directamente, estaba segura de que lo hacía para evitar que el problema pasara a mayores diciendo él algo de lo que luego se pudiera arrepentir por más que merecido que se lo pudiera tener ella. Eso solo conseguía que el sentimiento de culpa aumentara por momentos. Tampoco quería agobiarlo y, aquella mañana cuando la había cortado no se lo había tomado a la tremenda. No le había gustado que lo hiciera, quería hablar las cosas y arreglarlas, pero tampoco podía culparlo.
- Nos vamos a casa, Aiko… Aunque vaya bien que te lo debes de haber pasado tú. Me da que dentro de nada vas a tener más cosas para estrenar – le dijo a la pequeña ante la atenta mirada de los digimon.
- Se ha pasado Haru la tarde probándole cosas – dijo Biyomon.
- Eso me parecía… Lo que yo decía, que la dejaba jugar a las muñecas con Aiko… - colocó a la niña en el cochecito, girándose luego hacia ellos-. Yamato ha ido al hospital a ver a su padre, así que nosotros nos vamos a casa ya, ¿de acuerdo?
- ¿Puedo ir yo a ver a Hiroaki la próxima vez? – preguntó Gabumon.
- Por supuesto que sí, pero eso vas a tener que hablarlo con Yamato para ver cuándo va a ir él, ¿de acuerdo? Cuando llegue a casa se lo dices. Ahora tenemos que irnos nosotros que ya va siendo la hora de que Aiko se vaya a dormir.
Viendo como ambos asentían continuó con lo que había estado haciendo. Sabía que a Yamato le gustaba ser él quien bañaba a la niña y la echaba a dormir, pero estaba casi segura de que no iba a llegar tampoco demasiado motivado para hacer nada, por lo que sería mejor dejarla esas cosas hechas también.
Cuando finalmente llegó a casa, el rubio no se dio ni cuenta de que las luces estaban encendidas y que Sora estaba distraía por la cocina terminando de preparar las cosas. Únicamente se limitó a dejar la chaqueta y dejar los zapatos en la entrada antes de avanzar unos pasos hacia el interior.
- ¿Cómo está tu padre? – la voz de ella reclamó su atención.
- Mejor, ya tiene hasta gana de tocarme las narices – se acercó hacia ella, dándose cuenta de su presencia finalmente-. ¿Aiko?
- La he echado pero no estaba dormida todavía, creo que te está esperando – se encogió de hombros.
- Voy a ir a verla – asintió antes de echar a andar.
La pelirroja lo siguió con la mirada viendo cómo desaparecía tras la puerta de la habitación de la pequeña. Con solo echarle un vistazo le había servido para ver la cara que traía con él y decidir que no pensaba abrir la boca con el tema que pesaba sobre sus cabezas. Iba a dejarlo cenar en paz sin más. Era lo menos que le decía por el momento. Aprovechó para terminar de prepararlo todo y empezar a dejar la mesa lista para la cena mientras que él volvía.
Se acercó hacia la pequeña comprobando que estaba todavía despierta como le había dicho Sora, sonriéndole ligeramente.
- Oye – la voz de Gabumon reclamó su atención-. ¿Puedo ir mañana contigo a ver a Hiroaki?
- ¿Quieres venir? – girándose hacia él no llegó a coger a la niña-. Tienes que tener cuidado y hacerte pasar por un peluche si hay gente, eso ya lo sabes…
- Me da igual, quiero ir a verlo – asintió.
- Pues… mañana tengo que trabajar. Si quieres estar con Aiko y luego voy yo a buscarte antes de ir al hospital…
- No, puedo ir contigo ya al trabajo. Quiero verlo.
- Seguro que se alegra de escuchar eso – sonrió ligeramente-. ¿Le has pedido permiso a la niña? Seguro que tiene algo que decir al respecto, ¿eh?
Bromeó antes de acercarse hacia ella para dedicarle algo de tiempo ese día antes de que se quedara dormida, aunque había posibilidades de que lo hiciera él antes que ella como se acomodara.
Cuando salió de nuevo se fijó en que estaba la cena encima de la mesa. Tenía más sueño que hambre, pero tal y como estaban las cosas algo le decía que irse directamente a la cama sin querer comer nada iba a servir solo para empeorar las cosas, de manera que se acercó hacia la mesa, sentándose.
Sora lo siguió con la mirada, estudiando sus gestos, casi sin atreverse a decirle nada por el momento, simplemente acabando por hacer lo mismo que él y tomar asiento dónde siempre solía hacerlo.
- Ya se ha quedado dormida – dijo al cabo de un rato él, sin buscarla con la mirada tampoco-. ¿Se ha portado bien hoy?
- Pues… No lo sé – contestó, dándose cuenta de que con sus palabras parecía haber llamado su atención-. Haru está de los nervios, así que se ha pasado toda la tarde trasteando con ella.
- ¿No le habías dicho que no la querías en el estudio estos días?
- Sí, eso mismo le había dicho – se encogió de hombros-. Dice que está demasiado nerviosa y que no puede quedarse sola.
- ¿Qué le ha hecho ya al pobre Andrew?
- No están pasando estos días bajo el mismo techo, él se ha ido con sus familiares. Así que vino a pedirme socorro porque está histérica y tenía que hacer algo con su existencia… Mañana la tendré otra vez con nosotras, supongo.
Yamato acabó por esbozar una ligera sonrisa, intentando concentrarse en terminar la cena y así poder echarse cuando antes, agradeciendo que al menos estuviera todo listo para no tardar demasiado tiempo.
- Mañana Gabumon se viene conmigo al trabajo. Quiere ir a ver a mi padre.
- Sí, me lo dijo antes que quería ir a verlo. Yo también querría ir a verlo, pero no me atrevo… Mándale saludos de mi parte.
- Tranquila… Me ha echado a mí esta tarde. Si te ve a ti seguramente se levante él mismo para cerrarte la puerta en las narices. Esta noche se quedaba Natsuko con él… Que tengo que dormir, dicen…
- Es que tienes que dormir – asintió-. Cuando termines de cenar subes a la habitación, ya recojo yo todo, ¿de acuerdo?
La observó unos segundos de forma directa finalmente. Sabía que tenían una conversación importante por delante, pero era capaz de adivinar que ella había entendido bien lo que le había dicho por la mañana. Sabía que no era un buen momento y que necesitaba tener la cabeza en condiciones. Asintió, finalmente, volviendo a centrarse en la comida.
- Te ha quedado rica la cena – murmuró por lo bajo finalmente.
Se quedó mirándolo ante sus últimas palabras, dejando ir una sonrisa antes de volver a seguir comiendo no queriendo forzar más las cosas.
- Gracias – contestó.
Habiendo terminado de recoger todo por la cocina, todavía tardó algo más en ir a la habitación. No quería molestar a Yamato, quien había subido nada más terminar de cenar. De manera que había cogido su ordenador portátil y había aprovechado para contestar unos correos que tenía pendiente antes de decidir que era el momento de irse ella también a la cama.
Se asomó a la habitación de la niña comprobando que sus tres ocupantes estaban completamente dormidos. Volvió a cerrar tras ella, con cuidado de no hacer ruido y empezó a apagar todas las luces de la planta de abajo. Se acercó únicamente hacia el vestidor para echar un vistazo en silencio al vestido que había dejado colgado el día anterior para la boda de Haru.
No se había vuelto a acordar de él y estaba demasiado a la vista. Quizás fuera mejor esconderlo y así poder usarlo el día de la ceremonia un poco a su favor para intentar sorprender a Yamato. Esperaba que todo estuviera mejor para esa fecha, aunque apenas quedaran unos pocos días… Alargó la mano para cogerlo y colocarlo doblado a la mitad dentro de uno de sus abrigos, quedando así oculto de la vista.
Subió finalmente a la habitación, entrando sin encender la luz al darse cuenta de que él estaba completamente dormido, yéndose con sumo cuidado hasta el armario para coger sus cosas y colarse en el baño, cerrando la puerta tras ella. Fue rápida para no hacer más ruido del que debiera, saliendo y yéndose directa hacia la cama, echándose en su lado tras comprobar que había puesto el despertador.
No se acercó a comprobar que Yamato siguiera dormido ni nada, no quería molestar tampoco. Sabía cómo solía comportarse cuando se quedaba acompañando a alguien en los hospitales y estaba segura de que no había dormido absolutamente nada en toda la noche. Y, sin duda, ella no debía de haber colaborado con sus tonterías… Mejor dejarlo descansar y ya, cuando fuera el momento apropiado hablaría con él.
AnnaBolena04: a ver, sí, dar da un poquito de pena esta pobre mujer, ahora... que se lo tiene más que merecido eso no lo puede ni negar ella misma. Ella solita se lo ha buscado y el pobrecito Yamato seguramente es mejor esperar a que esté algo más descansando y con las neuronas en frío antes de tratar el tema. Conociéndolo, es mucho mejor así, no vaya a ser que salga con algún corte de los suyos y la tengamos liada mucho más de lo que ya está. Por el momento parece que ya se ha metido en la cama por fin y que parece que está vivo, cosa importante.
Habrá que ver qué tal se levanta una vez que haya descansado... cofcofcof ¡Besitos de tortuguita!
Guest Vecina: sí, no vamos a dejar que nos afecte que se ría de nosotros xD Es como cuando se pone idiota y me borra palabras cuando subo capítulos o me pongo a corregirlos. Hay que intentar no odiarla demasiado que al menos hace tiempo que no da demasiado por el saco como cuando no quiere dejar que se publique algo o derivados. Y todo madera tras el comentario, claro.
Jajajajaja Taichi es que escoge bando fácilmente, pero sabe que la que tiene toda la culpa es ella. La amenaza de la patada en el trasero es extensible a los dos yo creo, solo que después de la llorera que presenció, pues le debe dar penita amenazarla a ella también, que además, parece que ha recuperado la cordura por fin. Haru está para que alguien la abanique, que por el momento se entretiene robándole a Aiko a su madre. Porque esta historia tiene como protagonistas a quienes los tiene, que sino esa pobre mujer al noche/mañana antes de la boda debería de ser digna del estudio a lo largo de un par de capítulos jajajajaja Pobrecita xD
Hideki se merece una medalla a la paciencia, eso ya de entrada. Luego el pobre pues... es que yo creo que les ha cogido aprecio. A fuerza de aguantarlos... Que la primera vez que estuvieron en Marte fue muchísimo más tiempo y yo creo que era o cogerles aprecio o quedarse él allí, y no volver, disfrutando de la soledad del planeta rojo jajajajajaja
Ains, no, no he desconectado. Osea, no he dado clases este fin de semana - aunque lo intentaron - pero tenía muchísimas cosas que preparar para la semana que viene, recados que hacer... Anoche salí, estoy de pseudoresaquilla y me han hecho madrugar porque teníamos visita y, además, tengo intención de arrastrarme a votar en algún momento del día. ¿Suena bien, no? Y mañana lunes, aaaaaaaaaaaaains lloro mucho vecina... ¿Qué tal vas con el TFG y Romano? ¿Sobrevivimos?
¡Un bico grande grande!
