Toshiko tomó asiento con su hija en la terraza en la que habían quedado, divertida mientras que seguía con la mirada a Haru quien tenía a Aiko en brazos y estaba entretenida enseñándole unos molinillos de papel que habían llamado la atención de la pequeña.
- Está de los nervios… Yo ya no sé qué hacer con ella, pero hasta se escapa de su familia para que no la pongan más nerviosa de lo que ya está.
- Bueno, lo dice la que estaba tan nerviosa que no era capaz de dormir los días antes… Y se casaba con alguien con quien nos tenía a todos ya aburridos de esperar por ello…
- Ya… - contestó devolviendo la vista hacia la carta que estaba encima de la mesa, llevando la vista hacia la sección de comida. Era la hora de la merienda y le había entrado el hambre.
- ¿Qué tal está Hiroaki? – sin apartar la vista de su hija, se entretuvo estudiándola.
- Mejor, ya no tiene fiebre, así que a ver si tenemos suerte y lo dejan salir del hospital pronto, que se aburre mucho allí y lo tienen demasiado vigilado.
- ¿Y Yamato?
- ¿Hm? – levantó la vista hacia su madre-. Pues… Te lo podrás imaginar. Ya sabes la relación que tiene con su padre, así que no lo está pasando demasiado bien. Además, no le han dado días libres en el trabajo… Hoy se ha llevado a Gabumon con él porque quería verlo.
- Me lo puedo imaginar – continuó estudiando los gestos de su hija, viendo como no levantaba la vista del papel, arrugando ligeramente el ceño-. ¿Te pasa algo? ¿Estás bien tú?
- Sí, mamá… Tranquila, simplemente no tengo el día – no quería entrar en esos temas con su madre, no le parecía apropiado tratar con ella el motivo por el que habían empezado los problemas-. ¿Vas a estrenar el kimono que te regalé para la boda? – cambió de tema de forma descarada.
Toshiko se dio cuenta y cedió con facilidad, sin querer insistir demasiado. Quizás no fuera el momento para hablar o bien su hija no estuviera de humor para hablar de esas cosas con más gente delante. Dejó el tema de lado, aunque quizás volviera a intentarlo más tarde.
- Claro, es la excusa perfecta para estrenarlo…
- Ya verás cuando te lo vea papá puesto… - sonrió ligeramente.
- Cariño... a veces me pregunto si de verdad conoces a tu padre. Si lo dejas no se dará ni cuenta – se rio ligeramente-. ¿Tú ya sabes lo que te vas a poner?
- Sí que lo sabe – Haru se acercó hacia ellas, tomando asiento finalmente.
- ¿Ah sí?
- Sí, me arrastró por medio Kioto hasta que encontró algo que era de su agrado y me metió en el probador tanto si quería como si no. Así que sí, ya tengo qué ponerme para la boda de doña "yo-no-me-quiero-casar"… Si es que llegamos a tener boda y a la novia no le da algo antes de que llegue el día.
Cruzándose de brazos tras haber dejado a la niña en el cochecito, Haru se quedó mirando mal hacia Sora por el comentario que acababa de lanzarle consiguiendo que se riera.
- Además, ¿qué importa lo que me ponga yo o no? La que tiene que preocuparse por lo que se pone o se deja de poner es esta señorita…
- Lo sé – murmuró por lo bajo-. Déjame la carta que me ha entrado hambre… - alargó la mano para cogerla de las de Sora.
- ¿Cómo vais a hacer con el vestido de novia? ¿Os vais al día siguiente?
- Nos vamos la misma noche de la fiesta…
- ¿Qué? – Sora giró la cabeza sorprendida hacia ella-. Eso no me lo habías dicho…
- Eso es cortesía de ese amigo tuyo… - se encogió de hombros-. No vamos directos al destino, se le ha antojado desaparecer de la vista de todos antes y no quiere decirme a dónde vamos ese día…
Sora sonrió sin poder evitarlo recordando que ella misma había hecho aquello mismo, solo que había sido capaz de guardar el secreto hasta el propio destino. Había jugado a su favor que la escasez de horas de sueño había conseguido que ambos cayeran en coma nada más sentarse en el avión.
- Así que no sé qué haremos con el vestido…
- ¿Por qué no te encargas tú, hija? – posó la vista en la pelirroja.
- ¿Yo?
- Sí… Yamato y tú vais con la niña. Y tú te cansas todavía más de la cuenta. ¿Por qué no quedáis esa noche en el hotel donde es la boda y así podéis recoger la mañana siguiente el vestido?
Arqueó la ceja ante la sugerencia de su madre.
- Así si la niña tiene sueño no tenéis que esperar a llegar a casa o si pasa algo… ¿no?
- ¿Tú crees? – observó primero a Toshiko y luego giró la cabeza hacia Haru-. ¿Qué te parece? A mí no me importa hacerme cargo. Así cuando vuelvas al estudio puede estar esperándote en cualquier esquina…
- No serás capaz…
- Ya te he dicho que tengo pensado dónde ponerlo bien a la vista – sonrió divertida.
- ¿De verdad que no te importa?
- Haru… Tengo que hablarlo con Yamato, pero por nosotros de verdad que no hay problema. No se me había ocurrido, pero con Aiko es lo más cómodo. Despreocúpate del vestido.
- Muchísimas gracias – sorprendida, todavía se quedó mirando hacia ambas-. De verdad…
- Déjate de tonterías y mira a ver qué quieres, que Sora antes estaba mirando la carta con cara de no haber comido y es capaz de no haberlo hecho…
Evitando cruzar la mirada con su madre, Sora volvió a mirar hacia la carta acercándose algo más hacia Haru. No iba a admitir que aquel día sí que se le había atragantado la comida después de la conversación que había tenido por la mañana con Yamato.
Toshiko había acompañado a Sora a casa para poder aprovechar más la compañía con la niña, quedándose sentada con ella sobre sus piernas mientras que la mirada, entretenida al ver cómo parecía querer jugar con ella a coger su mano.
- ¿Vas a decirme qué te pasa exactamente?
Sora frenó en seco, girando la vista hacia su madre sin esperar esa pregunta de repente. La reacción de su hija consiguió que la mujer se riera, era demasiado evidente. Se le notaba a leguas que estaba pasando algo y no precisamente de forma reciente.
- ¿Qué pasa, cariño? Llevas semanas… Por no atreverme a decir meses no siendo tú. ¿Es por el postparto? ¿Te está costando acostumbrarte a la niña?
- ¿Qué? No, claro que no…
- ¿Segura? Nadie te va a reclamar nada si es así, Sora… Si te está costando hacerte a todo es lo más normal del mundo. Es todo diferente y no tienes que sentirte mal si…
- Mamá, no tengo ningún problema con la niña. No he podido tener más suerte con ella… Es tal cuál la ves de continuo… No puedo decir ni media queja de nada – negó con la cabeza, acercándose hacia ella unos pasos-. Y me encuentro perfectamente de la intervención… Al igual que me da exactamente lo que cualquier vieja amargada pueda tener que decir sobre todo eso…
Toshiko estuvo a punto de abrir la boca de nuevo, deteniéndose al escuchar la puerta de casa abrirse, viendo aparecer primero, dado su punto de vista, un cuernito de color dorado que rápidamente se acercaba hacia ella y la pequeña.
- ¿Ya se me ha acabado mi tiempo de permiso con ella? – divertida ante el comportamiento del digimon, no tardó en levantar la vista hacia su yerno-. ¿Qué tal está tu padre?
- Insoportable… Así que mucho mejor – contestó todavía desde la puerta antes de acercarse a saludar-. No sabía que fuéramos a tener visita.
Siguió con la mirada a su compañero, viendo cómo se iba directo hacia Aiko, sin detenerse a saludar a nadie más, aprovechando su posición para poder observarla. Era la primera vez desde que le habían dicho que Sora estaba embarazada que se había despegado de ella y de la niña.
Y parecía no ser el único en darse cuenta, porque el bebé fijó sus ojos en él, observándolo unos segundos antes de empezar a hacer ruiditos y a sonreírle, revolviéndose sobre su abuela para llamar más la atención del digimon.
- Vendida por un peluche que habla… Lo que me faltaba – bromeó Toshiko-. Tú, haz el favor de sentarte aquí… Y yo que pensaba que eso se lo hacía solo a su padre…
Viendo como Gabumon obedecía rápidamente posó al bebé encima de él, como otras tantas veces había visto hacer a sus padres, notando como la niña se tranquilizaba automáticamente, quedándose encima de él. Sonrió al notar cómo se acomodaba rápidamente, contenta, continuando con sus gestos y ruiditos.
Levantó la vista de la niña unos segundos, lo justo para ver cómo Yamato terminaba de acercarse hasta dónde estaban y cómo se quedaba no demasiado lejos de Sora, sin llegar a hacerlo del todo. No fue ese el gesto que llamó su atención, sino el ver cómo su hija se giraba y rehuía la mirada de él sin llegar a decirle nada.
Sorprendida por ello, volvió a llevar la vista hacia la niña, viendo como ya se había calmado del todo y que volvió a mirar hacia su alrededor curiosa, como si le faltara alguien más entre los presentes.
- ¿A quién buscas? – fingiendo no haber notado nada raro, le habló a la pequeña.
- Pues como poco buscará a su otro abuelo, que ya le debe parecer raro llevar tantos días sin tenerlo rondando por aquí – dijo Yamato acercándose hacia donde estaban, provocando, al hablar que la niña empezara a buscarlo con la mirada de nuevo-. Yo creo que cuando lo dejen salir del hospital se va a venir aquí en vez de irse directo hacia su casa…
Caminó hasta poder agacharse al lado de dónde habían quedado Aiko y Gabumon, aprovechando así para saludar a la niña. Toshiko se levantó en ese momento yendo hacia dónde estaba su hija, de forma más bien disimulada observándola, comprobando que sí que se estaba comportando de forma extraña. Prefirió no decir nada, simplemente giró y fue a coger sus cosas antes de volver hasta dónde ella estaba.
- ¿Ya te vas? – preguntó al darse cuenta.
- Sí, tu padre tiene que estar al llegar, así que voy a ver si voy preparando la cena… Además, tengo que cazarlo todavía por banda para comprobar qué tiene pensado llevar a la boda…
- Pobre papá – sonrió antes de asentir a las palabras de ella-. Dile que como se le ocurra no aparecer acorde contigo va a tener demasiadas personas del mundo de la moda para poder darle una colleja.
- Ya lo sabe, tranquila – giró la cabeza hacia Yamato-. Saluda a tu padre de mi parte – le dijo reclamando así su atención.
- Tranquila, se lo diré – asintió antes de ponerse en pie de nuevo y acercarse él también-. Hoy no ha tenido fiebre en todo el día, ni siquiera unas décimas.
- Eso es bueno. A lo mejor al final era simplemente un principio de neumonía y se lo han cogido a tiempo.
- Eso espero – dijo-. Y por la cuenta que le trae a él también, porque después de lo que nos costó conseguir que fuera al médico como se le hubiera complicado al cosa somos nos cuántos para decirle unas cuantas cosas…
- Puedes castigarlo dejándonos a la niña a Haruhiko y a mí las veces que le toque a él. Seguro que escarmienta con eso – aunque Yamato parecía hablar de forma más tranquila con ella, la atención de Toshiko volvía a desviarse hacia su hija, la cual no había abierto más la boca desde entonces-. Bueno, lo dicho. Me voy que quiero ir haciendo la cena y vosotros dos estaréis cansados y cierta señorita tiene que irse a la cama ya.
- Eso díselo al que se acaba de apoderar de su custodia…
- Te acompaño a la puerta, mamá – hablando por fin, Sora se acercó hacia su madre, echando a andar hacia la salida con ella.
Toshiko asintió. No iba a preguntar qué era lo que pasaba, eran los dos adultos y tenían su propia vida, lo único que tenía claro era que sin duda estarían más cómodos sin ella por allí. Además, no había mentido. Haruhiko debía de estar a punto de llegar.
- Te veo mañana, cariño – le dijo a modo de despedida antes de darle un beso en la mejilla.
AnnaBolena04: pues nada, aquí todavía arrastrándome por los rincones. A pesar de todo sigo manteniendo que fue mucho peor el año pasado, así que no sé ni siquiera cómo me acabó dando por viciarme por aquí. Porque sin duda si este año apenas me da la vida, el año pasado con tanto pre-universitario como tenía si me apuras no me daba tiempo ni para dormir.
Parece que Toshiko también se ha dado cuenta de que algo raro pasa con esos dos y por eso se ha escapado rápidamente. Debe de estar demasiado acostumbrada a verlos siendo el par de pegajosos que son normalmente y ver las cosas un poco más tensas seguro que ha levantado alguna que otra alarma en su cabecita. Por el momento parece que la situación se queda estancada... A ver si llegan todos de una pieza a la boda, que yo empiezo a poner en duda que Haru sea capaz.
¡Un besito de tortuguita!
Guest Vecina: pues mira, iba a trabajar hoy por la mañana porque había movido yo esas clases para no morirme demasiado del superasco ayer, y como me levanté sin voz y más pocha que un caminante blanco, pues mira... Me volví a la cama y hasta ahora, porque he aprovecha para descansar y la medicación para el catarro otra cosa no hará, pero darme sueño... Eso se le da de maravilla.
¿Seguro? Porque él ya ha salido dándole vueltas al asunto cuando se había quedado solo en el hospital. Así que, lo mejor que han podido hacer ha sido poner las cosas sobre la mesa para que se sepa lo que hay. Así se le queda bien claro a ella la que la liado con su paranoia, pero, a la vez, parece que él se queda más tranquilo habiéndolo dicho en voz alta. Es un paso muy gordo para estos dos, que son de guardarse las cosas y son los típicos que podrían caer en buscarse problemas peores por no decirlo.
Si la cosa va de que no es que Yamato esté enfadado con ella, estaba dolido, así que yo creo que eso también suaviza la cosa. Si llegan a tener esa conversación el día de la bronca pues entonces igual sí que estaban más tensos, porque a saber por dónde acababan saliendo.
Mejor estoy, pero hoy me he pasado el día en la cama. Mañana que entro primero y salgo más tarde pues ya veremos cómo llego a casa. Porque el listo del médico dice que "intente no hablar demasido" JAJAJAJAJAJA Va a ir él a dar clase por mí, venga. AINS... Espero que hayas descansado tú también hoy vecina, que ya no te queda nada y dentro de poquitos estaremos de celebración por aquí, ya lo verás.
¡Bicos grandes!
