Yamato siguió con la mirada a ambas mujeres hasta que su suegra salió, esperando dónde se había quedado a que Sora volviera hasta dónde había estado antes. No lo hizo, desviándose para ir hacia la cocina, pudiendo continuar con lo que había estado haciendo y observándola desde la distancia.

- ¿Te apetece algo para cenar? – preguntó finalmente la pelirroja.

- Comida… - se apoyó en la mesa-. Me da igual, tengo hambre así que cualquier cosa me sirve. Es más, podemos pedir algo.

- ¿Pedir algo?

- Tienes cara de cansada como para ponerte a hacer nada… Y a mí no es que me apetezca cocinar ahora mismo.

- Como quieras – contestó.

No iba a negar que no tenía la mejor de sus caras, pero era cansancio de otro tipo, no del físico el que sentía encima. A pesar de todo, no protestó y dejó que él escogiera lo que más le apeteciera para poder cenar mientras que aprovechaba la excusa para poder subir a ponerse el pijama.

Era completamente estúpido, pero estaba nerviosa. No había vuelto a hablar casi nada con él desde por la mañana y ahora le costaba hasta aguantarle la mirada. Nadie podría decir que se hubieran peleado y que estuvieran a malas. Pero saber el punto de vista de él de todo aquello la había dejado en aquella situación. No había sido consciente del alcance de su metedura de pata y no sabía cómo arreglarlo.

Por eso mismo, por el momento, simplemente intentaba comportarse de la forma más tranquila posible. No podía hacer nada más, ya le había dicho todo lo que le tenía que decir, simplemente no quería pasarse de pesada volviendo a pedirle perdón por la estupidez que había soltado y por cómo se había puesto sin motivo alguno.

Gruñó por lo bajo mientras que sacaba sus cosas, entreteniéndose la escuchar el sonido de su teléfono y viendo que era un mensaje de Andrew respondiendo a las amenazas que le había lanzado. Iba listo si pensaba que se iba a poder escapar del interrogatorio al que tenía pensado someterlo. Llevaba una temporada tramando algo, lo sabía, pero ahora no se iba a librar de contárselo.

El rubio había continuado siguiéndola con la mirada cuando había salido corriendo hacia la habitación. Por suerte, intuía lo que estaba pasando y prefirió no decir nada. Tampoco estaba demasiado seguro de la situación, seguía pensando exactamente todas y cada una de las palabras que le había dicho aquella mañana. No era algo de lo que nadie se tuviera que retractar, habían sido capaces de hablar el tema sin mayores problemas y como los dos adultos que eran.

De ahí a que le saliera comportarse como todos los días con ella, había un trecho. Y por eso no le dijo nada a pesar de saber que estaba huyendo. Sin más, se giró en busca de su teléfono para poder buscar algo para cenar que pudiera apetecerle, no tardando en hacer la elección y pidiendo también para Sora y los digimon a sabiendas de lo que les gustaba. Cuando terminó, lo dejó encima de la mesa y fue hacia el sofá.

- ¿Tengo permiso para robarte a la niña o me vas a morder si lo hago? – le dijo a Gabumon mientras que tomaba asiento y terminaba por aflojarse los botones de la camisa del uniforme, guardándose de paso la corbata en el bolsillo del pantalón.

Sin llegar a contestar, esperó a que el rubio cogiera a Aiko para poder tenerla con él por primera vez desde por la mañana, acomodándola entre sus brazos mientras que él se apoyaba del todo en el respaldo.

- ¿Qué te ha hecho la histérica de Haru hoy? – le preguntó a la pequeña-. ¿O te ha protegido tu abuela de ella? Seguro que sí, si alguien puede tranquilizarla es Toshiko…

Bajó con el pijama puesto, observando la escena desde las escaleras, sonriendo ligeramente al ver que la niña había cambiado de cuello, escuchando la conversación que se traían entre ella y su padre basada en palabras de uno y ruiditos de la otra.

- Oye – reclamó así la atención de él-. Me he ofrecido a encargarme yo del vestido de Haru el sábado… ¿te importa?

- ¿Por qué tendría que importarme o dejarme de importar a mí? – arqueó una ceja, girando finalmente la cabeza hacia ella para observarla confuso.

- Porque… Ha sido cosa de mi madre. La verdad es que no sé cómo no se me ha ocurrido primero. Con Aiko y todo… ¿qué te parece si nos quedamos ese día en el hotel? – ante el gesto de sorpresa de Yamato, continuó hablando-. Si la niña quiere dormir podemos subir primero y así evitarle el viaje de vuelta a casa… Así luego a la mañana siguiente puedo recogerlo yo, aunque se van esa misma noche supongo que se cambiará antes…

Sonaba demasiado lógico como para que no se les hubiera ocurrido primero, pero, sin duda, habían estado los dos con la cabeza llena completamente de otras cosas como para poder parar a pensar en aquello. Asintió.

- Nos puede venir bien, incluso para ti por si te cansas antes – dijo a modo de contestación-. Me parece buena idea pero… ¿Cómo que esos dos se van esa misma noche? ¿Tan rápido quieren huir de la gente o qué?

- Tengo en pendientes interrogar al de la idea… Supongo que mañana podré hacerlo. Entonces, ¿reservamos?

- Reservamos. Además, ¿no ibas a ir tú primero para poder ayudar a Haru? Así ya puedes dejar las cosas y todo…

-Exacto… - quedándose con las manos sin saber muy bien dónde dejarlas, avanzó unos pasos hacia donde ellos estaban, observando desde allí a la niña- Puedes llevarla tú más tarde, ¿no?

- No lo sé - bajó la mirada hacia Aiko de nuevo-. ¿Te vas a fiar de que tu padre sea capaz de llevarte presentable a tu primera reunión de sociedad?

Los ojos de la niña no estaban fijos en él, sino que estaban siguiendo a su madre a medida que se movía como si quisiera tenerla cerca a ella también. Al igual que había hecho cuando había llegado Gabumon, no tardó en empezar a hacer ruidos y reclamar así la atención de ella.

- Sora… Creo que es su forma de decirte que dejes de dar vueltas y que vengas.

- Ya le he dado de cenar antes… - se acercó de nuevo hacia ellos.

- Ya, pero no creo que sea eso lo que quiere…

Acabó por sonreír, negando con la cabeza antes de ir hasta dónde estaban, sentándose para poder coger a la pequeña con ella, sin poder llegar a hacerlo al parecer querer empezar a llorar cuando fue a cogerla de los brazos de Yamato.

- Ya me lo parecía a mí… - dijo Sora, olvidándose de sus propios pensamientos-. Si lleva todo el día pasando de mí…

- Que la secuestre Haru no cuenta como que pase de ti – divertido, pudo ver como volvía a parecer reclamar a su madre a pesar de no haberse querido ir con ella-. Yo creo que lo que quiere es que le hagamos caso los dos…

Pensando exactamente lo mismo que él, se quedó mirando hacia Aiko, alagando así su mano hacia ella para poder dejar que se la cogiera, sin moverse así de los brazos de él. Eso le sacó una sonrisa.

- Supongo que se ha dado cuenta de que es imposible coincidir algo de tiempo en casa y poder pasarlo con ella estos días – dijo finalmente la pelirroja.

Desde que ella se había ido a Kioto apenas habían tenido tiempo para estar los tres juntos. Entre Hiroaki en el hospital y el caos que tenía ella encima con el tema de la boda de Haru y Andrew apenas habían podido sacar tiempo para estar como en aquel momento. Ni siquiera estaba segura de haberse atrevido a acercarse de no haberlo pedido la niña, queriendo dejarla su espacio a Yamato todavía.

- Seguro que sí. Tiene que haberlo notado – contestó él finalmente, sacándola de sus pensamientos-. Vamos a tener que compensárselo cuando el mundo vuelva a la normalidad. ¿Ración de más de mimos para la señorita? – pinchándola en la barriguita con la mano que le quedaba libre sonrió a la vez que la pequeña.

- Cuando su abuelo se ponga bien, si es que conseguimos que nos la devuelva… Seguro que podemos conseguir un poco de tiempo – entretenida con las caras de la niña, Sora asintió.

- Yo no diría tanto, mi padre está bastante bien acompañado por otra compañía que le gusta más que yo. Creo que estaría encantado de darme un buen rato libre si sabe que lo que pasa es que su nieta exige a sus padres… ¿A que sí, Aiko?

Teniendo que reírse por lo que acababa de decir sobra su padre, la pelirroja acabó por relajarse del todo, buscando algo más la cercanía de Yamato y la niña, acercándose algo más, notando como, a pesar de todo, al darse cuenta de su gesto lo hacía él era girarse para dejarla poder apoyarse en su hombro teniendo así mejor acceso a la pequeña. Acomodándose automáticamente sin pensar tan siquiera en lo que hacía, aprovechó para tocar con su dedo la nariz de Aiko alejándolo rápidamente para volver a hacerlo, sonriendo al ver cómo parecía querer coger su mano cada vez que se alejaba de nuevo.

- Hoy se ha pasado el rato que estuvimos tomando algo en una terraza viendo molinillos de viento de papel. Creo que le han gustado – explicó continuando con lo que estaba haciendo.

- ¿De los que giran?

- Sí, la otra niña estaba demasiado entretenida mirando para ellos – contestó divertida-. Se han pasado toda la tarde así.

- No va a llegar de una pieza al sábado… - riéndose al imaginarse la escena, fue a volver a hacerle cosquillas a Aiko.

No llegó a hacerlo, ya que casi a la vez que había empezado a reírse su padre la niña empezó a hacerlo también. Era la primera vez que escuchaban a Aiko hacer aquello, quedándose ambos completamente congelados, observándola. Una cosa era que les hubiera sonreído y otra que se estuviera riendo de esa forma tan abierta. Saliendo de su ensimismamiento, el rubio empezó a hacerle de nuevo cosquillas tal y como había hecho antes, viéndola continuar con su risa, moviendo los bracitos en el aire.

- Si le mandas esto a tu padre se le pasan todos los males de golpe – susurró la pelirroja, habiéndose olvidado por completo ya de cualquier cosa que no fuera la pequeña de ambos.

- Es verdad – buscó su teléfono, con cuidado de que la pelirroja tampoco tuviera que moverse, pudiendo así grabar a la niña mientras que seguía riéndose.

No sabía qué era exactamente lo que le había hecho gracia, pero que había conseguido que se sintiera completamente a gusto con todo lo que lo rodeaba automáticamente, nadie podría negarlo.

- Yo creo que lo que le pasa es que ya ha aprendido a reírse de mí en condiciones – levantándola con ambas manos tras haber dejado de nuevo el teléfono, se la acercó a la cara-. ¿No te da vergüenza? Soy todo un astronauta, deberías de tenerme algo más de respeto…

- No repitas eso delante de Mai – contestó divertida ella antes de acercarse algo más mirando así a la pequeña. Acaba de descubrir que tenía nuevo sonido favorito en aquel mundo.

Sonrió a las palabras de ella, centrándose en aquel momento y dejando de lado todos los problemas que hubieran tenido los días anteriores. Solo volvió a la realidad cuando escuchó el sonido del timbre, casi que con resignación.

- ¿Has pedido la cena al final? – le preguntó Sora, confusa, viéndolo asentir a modo de respuesta y haciendo por levantarse-. Espera, ya voy yo… Tú quédate con Aiko.

- No, no, cógela tú – le acercó al bebé-. No te preocupes.

Sora acabó por darse cuenta de que lo decía porque ya estaba en pijama. A ella le daba exactamente igual, estaba segura de que no iba a traumatizar a nadie, pero acabó por ceder. Mientras que Yamato se encargaba de recoger la cena, se acercó de nuevo a Aiko.

- Muchas gracias chiquitina…


AnnaBolena04: a Haru le ha entrado la histeria más injustificada de la historia. Ella era la que parecía no estar interesada en estos temas y mírala ahora, a punto de que le dé un algo mientras que Andrew, seguramente, esté de lo más tranquilo a sus cosas, porque, a fin de cuentas, ya llevan conviviendo una buena temporada y no deberían de notar gran diferencia. Parece que al final sí que le hacía más ilusión de la aparente a Haru, sí.

Y... aquí llega Aiko ha salva el día - o la semana - según se vea y conseguir que sus padres se relajen del todo decidiendo que es buen momento para dedicarles una buena risotada. Sin duda esa nenita es el remedio para todos los males de estos dos, se pongan como se pongan. Ahora a ver quien limpia el reguero de babas que han dejado los señores Ishida. Que va a ser complicado.

¡Un besito de tortuguita!

IreneFl: bueno, mis monstruitos intentan freírme las neuronas, pero yo por el momento voy sobreviviendo aunque mañana me toque trabajar, claro. Aaains... Vamos a pensar en esto materialmente porque sino un día la que se fuga a Marte seré yo.

Yo creo que se les ha olvidado el problema de una forma algo más sencilla. No le hacía falta ver ningún vestido en nadie, sino que unas buenas risas de Aiko han servido para relajar notablemente los ánimos. Es lo que piensan en la historia, enfadados no están, simplemente la cosa está demasiado tensa. Venga, que esto es todo un avance, que igual hasta llega todo el mundo de una pieza a la boda.

¡Un beso!

Guest Vecina: la página no nos quiere, ya lo sabes.

Se debe de haber montado una buena película de miedo en su cabecita rubia mientras que no era capaz de pegar ojo en el hospital. Como poco se habrá estado dando cabezazos sobre las conclusiones a las que podría haber llegado Sora mientras que le daban paranoias raritas. Que si era capaz de acusarlo de una cosa pues a saber qué más habría pasado por esa cabeza. Al menos lo ha dicho y ha dejado las cosas claras. Ahora ya ha venido la nena a hacer que se le pasen los males a sus padres como viene siendo costumbre ya.

Yo sé de un caso cercano que va a estar igual o peor, porque ha dicho que sí, pero sigue defendiendo que a ella no le hace mucha gracia. No son nervios por los mismos motivos, pero ya me veo abanicándola los días antes y metiéndole tila en vena para que no nos vuelva locos a todos jajaja Porque esto lo escribí antes de que nos diera la noticia, que sino se me podría acusar de basarme en ella jajajaja

Aaaaisn vecina, qué asco me da mayo. Una cree que se le pasaría el drama al terminar de estudiar, pero no... Porque una se pasa al bando contrario y acaba con una agenda que da pánico y terror. Al menos me han dado una buena noticia y el año que viene me amplían el contrato a más tiempo... Me lo tomo como buena porque es más estabilidad y comodidad aunque acabe volviéndome loca en cualquier momento, claro jajajaja Y mañana trabajo... Si es que me voy a convertir en pera.

Bicos grandes vecina y ánimo con el estudio.