Sora cerró la puerta tras ella, sonriendo de una forma que provocó que el ocupante de la sala de reuniones pusiera cara de interrogación. Andrew había llegado hacia un rato y le había dicho que la esperara allí mientras que terminaba de hacer una llamada. Aquella mañana había dejado a Aiko con su Yamato para que pudiera aprovechar el tiempo con ella antes de irse a ver a su padre, teniendo él el día libre, de manera que estaba bastante más libre y podía dedicarse a trabajar más en serio.

Aquel día estaba de mejor humor, aunque tampoco era demasiado complicado después de los días que había pasado. El comportamiento de la niña la noche anterior había ayudado a que la situación se relajase entre ellos y que hubieran podido tener la cena tranquila al menos.

- No me gusta cuando me miras así – dijo él mientras que se cruzaba de brazos.

- Claro que no… Pero eso te pasa por ocultarme cosas y pensar que no me voy a acabar enterando – caminó hacia él, terminando por quedarse a unos pasos.

- ¿De qué hablas?

- ¿Tú? ¿Pasando unos días con tu familia? ¿Con tu hermana, no? – hizo una pausa-. ¿Qué andas tramando?

- ¿Qué tendría eso de raro? Me caso en…

- Confiesa… - cruzó los brazos-. Resulta que ayer me ofrecí a hacerme cargo yo del vestido y me enteré de que os vais a ir la propia noche de la ceremonia… Y que no le has dicho ni media palabra a Haru sobre el destino…

La cara de él fue cambiando por momentos entendiendo de qué iba todo aquello terminando por empezar a reírse. No se iba a molestar ni siquiera en disimular, era bastante evidente que sí que había algo detrás.

- ¿Qué pasa? Pensaba que tener un bebé recién nacido te quitaba bastante tiempo como para estar pendiente de lo que hago yo…

- Empieza a hablar… - estiró el brazo para darle unos toquecitos con el dedo en el hombro.

- ¿Qué vas a hacer si no lo hago?

- Tengo muchas alfileres en todas partes en este estudio… Venga, ¿qué pasa? ¿Tan grave es que no me lo quieres contar?

Acabó por ceder, encogiéndose de hombros antes de retroceder unos pasos para poder tomar asiento, esperando que ella hiciera lo mismo. Levantó la vista hacia la pelirroja cuando se sentó en la mesa, pudiendo así observarlo mejor.

- Pasa… Que quiero empezar bien desde cero en todos los sentidos – explicó-. Creo que ya tengo estabilidad suficiente como para poder pensarme las cosas más en serio en general… Y que seguir viviendo alquilado es una tontería…

- Seguir viviendo alquilado… - repitió, acabando por fruncir el ceño tras quedarse pensativa.

- Sí, yo creo que no voy a tener que andar tanto tiempo yendo y viniendo y está bien buscarse un sitio estable en el que poder vivir, ¿no?

Cayendo en la cuenta de lo que le estaba queriendo decir dejó que la sorpresa se reflejara en sus rasgos. Tenía toda la lógica del mundo, incluso ella y Yamato habían hablado del tema en alguna ocasión, solo que las cosas son ellos eran diferentes ya que con la niña no habían tenido tiempo y, además, el apartamento sí que era de ella.

- Si sé que vas a poner esa cara de susto preparo el móvil para sacarte una foto primero…

- ¿No le has dicho ni media palabra a Haru?

- No… Y espero que no se lo tome a mal, pero es algo que tenía en mente desde hace bastante tiempo…

- No lo creo… Como mucho le acaba dando algo con la noticia, pero no tiene pinta de que… - no terminó la frase, negando con la cabeza finalmente-. ¿¡Y no me habías dicho nada!? ¿Te parece bonito?

- Eh, es cosa también de mi familia que parece que quieren asegurarse de que siente bien cabeza de una vez por todas…

- Así que quieres pasar la noche allí… ¿Las maletas las vas a dejar allí?

- Sí, pero ya me inventaré cualquier excusa. Como va a estar más preocupada del vestido y todo lo demás seguro que no se entera de lo que ando haciendo… Y ya que te has enterado, pues ya sabes lo que te toca. Ayudarme a que no sospeche nada de nada…

Se quedó mirando hacia él antes de empezar a reírse. No se le había llegado a pasar por la cabeza, pero ahora todo tenía sentido. Asintió. Realmente no creía que Haru fuera a tomarse a mal la sorpresa, y sino seguro que se iban a arreglar fácilmente.

- La verdad es que está todo patas arriba… Pero prefiero que sea ella la que escoja la decoración y todo eso – empezó a parlotear finalmente-. Creo que eso sí que puede gustarle…

- ¿Y la zona?

- No está demasiado lejos del estudio. Cuando volvamos del viaje te prometo que serás la primera en verlo.

- La primera en verlo… A saber a quiénes más de lo habrás enseñado ya…

- Oye, era parte del regalo de boda, tenían algo de derecho a meter las narices en todo, especialmente la loca de Hailey…

- Pobrecita… Ya bastante tiene con tener un hermano que reniega de ella tanto como tú. Pero bueno, te tomo la palabra. Cuando volváis, ya sabes lo que te espera… - sonrió, quedándose ligeramente pensativa-. ¿Estás nervioso?

La observó, empezando a reclinarse hacia atrás en la silla, dejándola totalmente girada hacia Sora, tomándose algo de tiempo antes de contestar.

- No… La verdad es que no. El sábado puede que esté al borde del infarto, pero ahora mismo… No. Simplemente estoy haciendo lo que considero correcto y que llevo queriendo hacer mucho tiempo… Así que no son nervios, lo que tengo son ganas de que llegue ya la hora.

- Tienes razón… Ya está ella nerviosa por el resto de la ciudad – asintió, sonriendo al escucharlo.

- Lo sé, es más, ¿cuánto te ha robado exactamente a la niña estos días? Porque lo poco que la he visto estaba revolviendo con telas y cosas de tamaño demasiado pequeño para ser para ella…

- Creo que la ha visto más que yo…

Se echó a reír por la contestación que acababa de darle Sora, solo dejando de reírse cuando la vio ponerse en pie de repente antes de darle un abrazo.

- Me alegro muchísimo por ti, de verdad – le dijo.


Yamato entró en la habitación de su padre, encontrándoselo solo. Sabía que a esa hora Natsuko iba a irse a casa un rato para poder cambiarse y había aprovechado para hacerle compañía mientras tanto.

- ¿Qué tal estas? – le dijo a modo de saludo.

- Tengo hambre y esas enfermeras no me quieren dar nada más que esa comida horrorosa…

- Papá… llevas viviendo gran parte de tu vida de comida congelada, seguro que no es tan malo… Tienes suerte de que tienes una nuera que ya que no puede venir a - verte al menos te consiente desde la distancia…

Se acercó hacia él, dejándole encima de la mesa que tenía al lado la bolsita que traía con él, observando así a su padre.

- Tienes mejor cara… ¿Qué te ha dicho el médico?

- Que posiblemente hasta la semana que viene no me van a dejar salir de aquí… Pero que sí, que parece que estoy mejor – sin mirar hacia su hijo demasiado se centró en la bolsa que acababa de posar.

- ¿Hasta la semana que viene? No voy a poder venir verte el sábado… Y el domingo… Espero que sí, pero no estoy muy seguro.

- ¿Por qué? – abriendo finalmente el papel, empezó a revolver buscando la comida.

- Porque tenemos la boda de la socia de Sora… Es de noche. Por la mañana si tengo tiempo…

- Por la mañana si tienes tiempo te vas a quedar en la cama durmiendo – levantó la vista hacia él-. ¿Queda claro?

Sonrió a las palabras de su padre, acabando por sentarse en la propia cama a su lado, dejándole entretenerse con la comida mientras que empezaba a buscar su teléfono en los bolsillos. La noche anterior no había llegado a enviarle el video, queriendo enseñárselo en persona.

- Aiko también se ha acordado de su abuelo… - le tendió el teléfono.

Al escuchar el nombre de la niña no tardó en dejar de lado la bolsita, cogiendo lo que él le tendía y dándole al botón de reproducción. Apenas pasaron unos segundos hasta que la risa de la niña llenó el silencio en la habitación.

Los ojos del rubio se quedaron fijos en su padre, atento a sus reacciones. Era la primera que ves que veían todos aquello, y, al igual que había pensado Sora la noche anterior, él había decidido que era su nuevo sonido favorito en aquel mundo.

- Se ha dado cuenta de que llevamos días corriendo de un lado para el otro y anoche quería mimos de los dos y a la vez… Creo que fue el premio que nos dio por consentirla con tanta facilidad…

- ¿Sabes qué es lo peor? Que hasta en esto se te parece – le dijo volviendo a darle al principio para poder verlo de nuevo.

- ¿Hm?

- Sí… - esperó a terminarlo para mirar hacia su hijo-. No me mires así, hay cosas que no se olvidan pasen los años que pasen. ¿Tú crees que se me iba a olvidar la primera risa del cascarrabias de mi primer hijo? – hizo una pausa, devolviéndole el teléfono-. Mándamelo, que quiero tenerlo…

Asintió a lo que le decía, sonriendo sin poder evitarlo por lo que había dicho, entretenido con la pantalla. Pudo ver por el rabillo del ojo como volvía a buscar comida, ampliando la sonrisa. Ver a su padre de buen humor y con apetito ayudaba mucho a que su humor mejorase.

- Además, es que menos mal que se te ocurrió empezar a reírte pronto porque con lo mal que lo pasó tu madre…

- ¿Mamá? ¿Por qué?

- Bueno, no creo que te hable de nada nuevo… Pero las hormonas no son las amigas de nadie… De tu madre no lo fueron después de tenerte. Madre mía… Se debió de pasar los tres primeros meses llorando como poco…

Arqueó una ceja, observando de forma más seria a su padre. Sí que había tenido sus episodios con las hormonas volviendo loca a Sora cuando estaba embarazada, pero hasta dónde el sabía no habían tenido más problemas con ese tema desde hacía meses.

- No me mires así… Se le metía en la cabeza que no estaba haciendo bien de madre y no había forma de quitárselo de la cabeza… Le dijera lo que le dijera… Si es que hasta me pensé en irnos una temporada a París con el petardo de tu abuelo para que estuviera más tranquila allí.

Yamato se quedó mirando hacia su padre, empezando a reírse ligeramente por las caras que estaba poniendo.

- Para pensarte tú eso muy desesperado tenías que estar…

- Te lo digo en serio. Con Takeru hubo más suerte, pero contigo… Hasta que se te ocurrió empezar a reírte no había forma de que levantara cabeza. No sabes la suerte que estás teniendo…


1988


Natsuko se había quedado sentada en la cama, mirando a su lado al pequeño bebé que descansaba a su lado. No estaba de demasiado buen humor… Todo por culpa de los comentarios de la gente… ¿Tan mal estaba que hubiera pensado el volver a trabajar tan pronto? Se había sacrificado muchos años de su vida a estudiar para poder tener su carrera y ejercer de lo que le gustaba. Simplemente estaba pensándose el empezar a escribir otra vez desde casa.

- Ey – la voz de su marido hizo que levantara la cabeza-. Pensé que no estabas en casa.

- Salí hace un rato – lo observó-. Fui a hacer unos recados…

El tono de la voz de ella llamó su atención mientras que inclinaba para poder dejar un beso en la frente de ella antes de coger al bebé para luego sentarse al lado de ella. Guardó silencio, dedicándole su atención a él, viendo como parecía empezar a despertarse.

- ¿Te han vuelto a decir alguna estupidez? – dijo por fin, esperando unos segundos, terminando por ver que no había respuesta por parte de ella-. No tienes que hacerles caso…

No respondió tampoco, simplemente quedándose en silencio con la mirada fija en la nada unos segundos más, no tardando mucho más en girarse hacia ellos, posando una mano sobre el niño, distrayéndose así.

- Vamos a tener que ponernos nosotros serios con esa panda de viejas amargadas, Yamato – giró la vista hacia ella-. ¿Cómo crees que te va a dar ponerse serio y enfadado?

- Como se le dé tan bien como a ti no creo que salga demasiado efectivo en esa materia – finalmente levantó la vista hacia Hiroaki.

- No quiero que les vuelvas a hacer caso con esas estupideces. Sabes de sobra que no tienen razón y, además es nuestra vida, Natsuko. Debería de importarte como mucho lo que nosotros pensamos… Y quitarte de una ve de la cabeza que no lo estás haciendo bien. Hacemos lo que podemos.

- Ya lo sé – contestó-… Ya lo sé – movió su mano, llamando así la atención del bebé viendo como quería cogérsela, no dejándolo hacerlo, jugando así con él-. Ya lo sé. Lo que debería de importarme es lo que piense este señorito de aquí.

- Por ejemplo, sí – bajó la mirada hacia el niño, observándolo-. Sería la única opinión que debería de importarnos por el momento… Aunque… Lo digo bastante en serio. Si necesitas que pasemos una temporada fuera podría arreglarlo en el trabajo.

- ¿Fuera? – confusa, frunció el ceño.

- Fuera, con tu familia. Ya sabes que allí ven las cosas de forma diferente…

- ¿Qué? ¿Te estás ofreciendo a quedarte al alcance de mi padre? – automáticamente se echó a reír de forma abierta-. Eso sí que es nuevo, cariño…

Podría ser capaz de imaginarse la escena y ese era motivo suficiente para reírse finalmente. Con lo que no contaba la mujer era que otra risa se uniera a la suya, bajando la vista hacia el pequeño, quien parecía haberse contagiado de su madre y ahora estaba riéndose sonoramente.

- Mira – fue capaz de articular al final ella-. Hasta Yamato se está riendo de ti por semejante sugerencia… - la cara de Natsuko había cambiado por completo, dejando una sonrisa de oreja a oreja en ella que poco tenía que ver con la que había tenido antes.


AnnaBolena04: Aiko hace lo que le viene en gana con sus padres incluso sin querer. Ella estaba tranquilamente riéndose de ellos y se mueren entre babeos porque la cosita es preciosa. Ha servido para tranquilizar los ánimos de esos dos y que al menos puedan cenar en paz y relajadamente que falta les hacía después de unos días más que tensos.

Y ahora de la forma más causal, parece que Hiroaki le deja caer alguna pista al nene tonto ese que tiene sobre lo que puede estar pasando en realidad con su pelirroja... Acompañando las cosas con un FB de cuando el que era un bebé con el ceño fruncido era Yamato. Seguro que andaba por las esquinas escupiendo el chupete porque se enfadaba el solo con el universo incluso siendo tan chiquitín.

Voy a seguir haciendo el zombie en la cama, que no me va a venir mal, no... Lloro muy fuerte. ¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: pues he dado clase por la mañana y... ¡sorpresa! Mañana tengo que dar otro par de horitas y para encima tengo comida familiar, así que nada. Se avecina un domingo entretenido. Sigo pocha y la medicación me tiene algo revuelta. Pero vamos, que todo bien... Jajajajajaja AINS. Mayo... No me gusta nada este mes, de verdad que no. Lo de las horas sale de que este año se me ha apuntado un bloque muy grande de gente específicamente para las mías y para encima se han traído a gente con ellos. El año que viene serán de 2º de Bach y creo que no necesito darte más detalles del infierno que se viene, ¿no? xD

La niña ha sacado las neuronas de la madre jajajaja Ya veremos si al final nos sale de ciencias como el padre, pero, por el momento parece que se le da bien intuir si a los demás les pasa algo. El problema es ver quién de los dos se puso a fregar el suelo que menudo reguero de babas que se debieron de pegar ellos dos... Y el abuelo, poco más y se nos escapa del hospital para poder ver a la chiquitina riéndose. Y hablando de nenes riéndose, ¿qué? ¿Qué tal el FB? ❤

Creo que las intenciones de Andrew han quedado la descubierto... No tiene pinta de que tampoco vayan a dormir demasiado se queden dónde se queden. Habrá que ver que a la pobrecilla no le termine de dar algo con la sorpresa que se le viene encima. Lo que le faltaba para terminar de saturar y colapsar del todo después de tanto show jajaja Como poco empiezan la vida de casados intentando reanimar a la novia.

¡Un bico grande vecina!