Sora salió de la ducha tranquilamente después de haber estado entretenida parte de la mañana en darle de comer a la niña y dejar todo listo por casa. Se había levantado primero para poder dejarlo todo preparado y ni siquiera había despertado a Yamato cuando lo había hecho. Con la semana que había tenido se merecía poder descansar algo más.
Se había llevado con ella al baño ropa cómoda para poder usarla durante todo el día hasta que llegara la hora de prepararse. Había quedado con Haru en que iría lo antes posible para llevarle el vestido y poder ayudarla a terminar de prepararse, de manera que al final había decidido vestirse ella también allí. Ni siquiera el pelo. Iba a intentar recogérselo para dejar la mayor parte del protagonismo al vestido pero no estaba demasiado segura de que se fuera a dejar. Lo intentaría a última hora para evitar que se le fuera deshaciendo a lo largo del día.
- ¿Te he despertado? – sorprendida, cuando salió del baño, se encontró a Yamato sentado en la cama.
- ¿Qué hora es? – revolviéndose el pelo, desorientado se quedó observándola curioso.
- Temprano, aprovecha para dormir otro poco…
- ¿Y si es tan temprano qué narices haces despierta? Ven aquí…
Las palabras de él provocaron que sonriera ligeramente antes de negar con la cabeza. Se alejó de la puerta, yendo a posar el pijama en su sitio, volviendo hacia el baño de nuevo.
- Tengo que ir a ayudar a Haru, ¿recuerdas?
- Ayudar a Haru… - bostezó, quedándose pensativo unos segundos antes de caer en la cuenta finalmente-. Es verdad… ¿Qué hora es? – repitió.
- Las diez…
- ¿Las diez? – extrañado de haberse quedado durmiendo hasta tan tarde para él, acabó por ponerse en pie-. ¿Desde qué hora llevas tú en pie exactamente?
- Vete a desayunar… Voy a secarme el pelo aprovechando que estás vivo ya… - riéndose por lo bajo, cerró la puerta del baño.
Yamato se quedó con Aiko en brazos cuando Sora se fue. Sabía que no hacía falta tanto tiempo para esas cosas, pero entendía que estaba intentando ayudar a su amiga lo más que pudiera antes de que le terminara de dar un infarto.
- ¿Y tú qué? – bajó la vista a la pequeña-. Es tu primer evento social y para encima vas con un vestido diseñado en exclusiva para ti por la propia novia… Vaya nivel, ¿no? Tú madre no me hace tanto casi ni a mí, creo que ya ha decidido que soy mayorcito para saber vestirme yo solito…
Hablando solo por casa, la niña acabó por reírse de las caras que iba poniendo su padre. Había comido antes de que Sora se fuera y ahora simplemente tenían que hacer algo de tiempo para empezar a prepararse.
- Vamos a tener que mandarle muchas fotos a tu abuelo para que vea lo guapa que vas hoy… - se giró, buscando por la mesa de la cocina la bolsa en la que había dicho Sora que estaba todo preparado.
Eso hizo que recordara que esa noche no la iban a pasar en casa tampoco… Frunció el ceño. Él sí que no había preparado sus cosas para estar fuera de casa hasta el día siguiente. Miró hacia la niña y luego hacia los digimon.
- Os la dejo… yo voy a recoger lo que pueda ver que me hace falta para hoy por la noche.
Sora estiró encima de la cama de la habitación el vestido de Haru, comprobando que estuviera todo perfectamente. Sonrió ligeramente orgullosa al ver el resultado final. Las prendas a las que le dedicaba más cariño eran aquellas que más disfrutaba viendo tiempo después y ese vestido, sin duda alguna, era una de ellas.
- Ahora a ver si no tengo que ir a abanicar al novio… - riéndose por lo bajo se giró hacia Hailey.
- Pues… bastante capaz, ya sabes cómo es mi hermano. No creo que se vea venir semejante vestido… Es más, ¿por qué no nos presentó antes de que yo me casara?
- Porque no lo conocía de aquella… - empezó a reírse.
- Cierto… ¡Haru! Venga, que tienes que ir poniéndote el vestido para que la pobre Sora pueda terminar de vestirse y arreglarse de una vez, deja de temblar por los rincones.
Algo más pálida de lo que era normal en ella, acabó apareciendo al lado de ellas, quedándose mirando también hacia el vestido. No había abierto demasiado la boca en todo lo que iba de día, no estaba para ello, necesitaba calmarse cuanto antes o acabaría preocupando a la gente de otra vez.
- Venga, que tu futura cuñada tiene razón. Tengo que ir a prepararme yo o no me va a dar tiempo…
- Si no sé por qué estás tan nerviosa. Solo te casas con mi hermano… Si más domesticado que él no creo que lo hayas podido encontrar.
- Déjala, no seas mala – girándose hacia ella, le hizo un gesto-. ¿Vamos?
- Vamos, vamos… - habló finalmente-. Como siga así voy a acabar haciendo pensar a la gente que no me quiero casar… Y no precisamente.
- Eso ya me gusta más... Hailey, ¿nos dejas? Así terminamos entre nosotras dos y ya te aviso cuando esté lista. Puedes ir a ver si tu hermano sigue vivo también, que tengo mis dudas…
Asintiendo a las palabras de la pelirroja, desapareció de la habitación, dejándolas solas para que su futura cuñada pudiera vestirse más cómodamente. Se quitó la bata que llevaba encima cuando Sora dejó colocado el vestido para que pudiera meterse en él.
- Fíjate… Yo no pienso ir a reanimarlo luego tampoco por la noche cuando no haya vestido mediante, que lo sepas…
- ¡Sora! – poniéndose roja hasta la punta de las orejas miró hacia otro lado escuchando las risas de la pelirroja.
- Lo siento, pero estoy en mi derecho y lo sabes… ¿Quién se ensañaba conmigo cuando era yo la futura novia? Pues eso… No me vas a dar ni un poquito de pena. Y más te vale que con esa semana histérica no se te haya quedado flojo de alguna parte porque te pincho con un alfiler… - usó la misma amenaza que había utilizado el día anterior con Andrew, riéndose todavía por lo bajo.
- Menos mal que estás aquí para ayudarme, ¿eh? Que si llegas a estar para ponerme más nerviosa…-
- Ay Haru… - acercándose hacia ella terminó por abrazarla-. Ya verás cómo va a salir todo a la perfección. Vas a tener este día en tu cabeza lo que te queda de vida… Así que déjate de histerismos y empieza a disfrutarlo.
Yamato terminó de vestirse, dejándose la camisa todavía sin abrochar del todo en los botones superiores y la corbata sin poner. Iba con calma ya que sabía que tenía tiempo pero prefería hacer las cosas tranquilamente. La chaqueta azul oscura, a juego con el pantalón, colgada en la silla. Había subido a Aiko y sus cosas a la habitación cuando había terminado de darse la ducha. La niña parecía entretenida viendo ir y venir a su padre, pudiendo así vigilarla por el reflejo mientras que intentaba poner algo de orden en su pelo con las manos. Cuando quedó contento con el resulta se giró hacia ella.
- Creo que ya te toca a ti… - Sora le había dicho que la había dejado bañada a la niña, de manera que simplemente tenía que vestirla-. A ver si lo he traído todo conmigo…
Había dejado el vestido encima de la cama también junto con el resto de las cosas que iba a necesitar. No era como si el bebé fuera a ser consciente de lo que se ponía o de lo que no, pero estaba seguro de que gran parte de las fotos que hiciera él ese día serían hacia la pequeña. Sonrió ligeramente antes de sentarse al lado de ella, entretenido en quitarle el pijama.
No pudo evitar aprovecharse del momento y empezar a hacerle cosquillas en la barriguita, viendo cómo se reía por ello y movía los bracitos. Sonrió automáticamente, entreteniéndose así un rato antes de empezar a vestirla bien.
- A ver si lo dejamos todo bien, porque sino luego se va a enfadar con nosotros tu madre… Y no la quieres conocer enfadada – empezó primero a cambiarla antes de nada, parloteando distraído-. Y cuando se alía contigo… Ahí ya no te quiero ni contar. Cuando os poníais las dos en mi contra cuando estaba embarazada mejor ni hablamos Aiko… Vas a tener que hacerme más la pelota para poder arreglar esos meses, que lo sepas…
Entretenido con sus propios pensamientos fue colocando bien todo, terminando por coger a la pequeña en brazos para poder ponerle bien la ropa, sacándole así los bracitos por las mangas correctamente y abrochándoselo por detrás. Fue entonces cuando se dio cuenta de que el color del vestido era exactamente el mismo que el de la camisa que llevaba el puesto.
- Pero bueno… copiándome la ropa… Así no tengo nada qué hacer, está claro a quién de los dos le queda mejor – la sujetó con cuidado frente a él, escuchando un ruidito por parte de ella a modo de respuesta-. Sí, ya no voy a poder entretenerme en usar este color cuando quiero rondar a tu madre…
Volvió a reírse él solo dedicándose entonces a terminar de dejar a la niña completamente lista para poder terminar él de arreglarse. Se acercó al espejo, cogiendo la corbata y así empezando a terminar de abrocharse todos los botones.
Cuando se quiso dar cuenta, se estaba riendo solo al recordar algunos de los numeritos que habían tenido con las hormonas durante los meses del embarazo. Algunos eran las situaciones más absurdas que había experimentado en su vida y, ahora, le servían para reírse. Lo mejor de todo aquello era que como Sora era una de las personas más coherentes que conocía.
Terminó de hacerse bien el nudo antes de volver a girarse hacia la niña decidiendo que era buen momento para sacarse una foto con ella y mandársela a su padre para que la viera. Mientras que lo hacía, recordó la conversación que había tenido con él en el hospital sobre Natsuko y lo que le había costado adaptarse a la vida como madre, especialmente por culpa de las ideas que se le metían en la cabeza por culpa de las hormonas.
Habiendo sacado la foto, posó a Aiko de nuevo sobre la cama y fue a comprobar que estuviera todo metido en la bolsa correctamente, quedándose congelado a mitad de camino.
Las ideas que se le metían en la cabeza por culpa de las hormonas…
Ese pensamiento se estrelló contra él de forma directa que pareció que se había golpeado con algo físicamente. ¿Se había dado cuenta su padre de que algo pasaba y oliéndose de dónde podía venir el problema había dejado caer aquello? Hormonas… ¿podría ser que lo que había motivado todo aquello hubieran sido las hormonas? El día que había hablado con Sora por la mañana se había dado cuenta de que parecía ver las cosas de otra forma, no como cuando le había dicho que si se había cansado de ella… ¿Podría ser?
- Menuda cara de tonto que se te acaba de quedar – dijo Gabumon apareciendo a su lado-. ¿Estás bien?
No contestó, no estando tampoco demasiado seguro de haber prestado suficiente atención para saber lo que le había preguntado. Parecía que le había caído encima un balde de agua fría… Todavía tenía que llegar a asimilar aquello. ¿Podría ser? ¿Por qué no se había dado cuenta antes? Estaba advertido de que podía pasar algo así, se lo habían ido advirtiendo… Pero claro, Sora y su manía de no decir las cosas hasta que no aguantaba más habían jugado en su contra. Sabía que tenía sus recelos con echarse la culpa por lo que estaban pasando, eso lo tenía controlado, pero no se había podido imaginar que pudiera llegar hasta tal extremo…
- Eso, ahora no me hables, ¿has terminado de vestir a la niña? Tenemos que irnos… ¿Yamato?
- Yo creo que le ha dado error el cerebro… - Biyomon se unió a la conversación-. ¿Quieres que le pique a ver si espabila?
- Podría ser buena idea…
- ¡Eh! – protestó finalmente el rubio-. Que estoy delante… Sí, sí, Aiko ya está. Podemos irnos…
AnnaBolena04: claro, las pobrecitas gafas de Andrew se merecen un lugar en el que vivir en paz, sobretodo si no se las llevan al viaje de novios y pueden sobrevivir unos días sin que nadie atente contra ellas. Si le ha salido bien la jugada y nadie ha sospechado de todas sus intenciones. Aunque igual eso es porque Haru está demasiado ocupada intentando no sufrir varios infartos a la vez.
Parece que algo acaba de hacer click en la cabeza de cierto rubio y que le ha fundido el par de neuronas funcionales que le quedaban al pobre. Si es que estaban en activo después de ver a la pequeñina estrenando vestidito, claro, que eso también puede poner en jaque la capacidad mental de su padre. Biyomon está claro que se quedará feliz el día que pueda darle un picotazo jajajaja
¡Besitos de tortuguita que mañana es lunes y lloro mucho!
IreneGl: lo sé jajajaja en la review en la que me dijiste lo de Hiroaki y Natsuko pensé precisamente en el FB que estaba cerquita precisamente de ellos dos. Si es que yo tanto como esperar que volvieran a lo largo de la serie no me lo llegué a plantear - ahora es cuando viene la señorita de arriba a explicarte que yo es que estaba un poquito atolondrada y no me enteraba de la fiesta con algunas cosas jajajaja -, pero sí que quería ver que algunas veces sí que parecía que esos dos se traían algo. Las ganas supongo... jajajaja
Y hemos llegado a la boda... Veremos a ver qué tal se comportan los invitados, si la novia llega de una pieza o si acaban todos en cardiología en urgencias... ¡Un beso!
Guest Vecina: pues sí... Yo no me acuerdo de haber dado tanto por el saco/haberme vuelto tan loca por mayo en segundo de bach. De verdad que no, y estaba ahí y me limitaba a estudiar como todos los días. Hiperventilaba un poco si me ponías delante un examen de física y necesitaba que alguien me abanicase más que Haru la semana de su boda... Pero no sé. No debería de quejarme porque al final es trabajo, peeeeeeeeeeeeero AINS.
Exacto, tú lo has dicho. Primero habrá que ver si Haru sigue viva jajajajaja Que eso empieza a ser complicado. Ya la ves a punto de morirse ella sola como cinco o seis veces seguidas las veces que salga jajajaja Andrew igual se estrena directamente por la viudedad. Seguro que es un viudo muy cuqui...
Cualquiera de los abuelos cuando vaya a ser a su nieta en esas condiciones se va a babar entero encima. Sea quien sea. La reputación a Toshiko le va a durar absolutamente nada si es que aún tiene algo xD Se va a ir a hacerle compañía a la de Yamato, ahí, las dos reputaciones acabadas y enterradas. Y sí lo sé. La verdad es que yo cuando me dediqué a informarme sobre esos temas para ser algo consecuente acabé por amenazar con hacer que por motivos laborales acabaran pasando los primeros añitos de Aiko fuera del país. Me ponía de muy mala leche tanta estupidez... Pero es que es absolutamente para todo lo relacionado con los niños. Y aquí... pues depende de dónde mires, porque ya te digo yo de unos cuantos a los que les he pegado yo un corte por las tonterías que tengo que escuchar sobre estos temas xD
Venga vecina, que estás a nada de poder relajarte algo y quemar, pero bien quemada, la basura esa de romano. Sino te esperas a San Juan y la lías bien, que por allí se celebra muy a lo gordo. Tú lo celebras quemando los apuntes y te quedas muy a gusto seguro. ¡Un bico enorme! Y yo a ver si sobrevivo a esta semana que no lo termino de ver yo demasiado factible.
