Sora terminó de pelearse con el pelo, dejándolo finalmente como ella había querido. Le había costado un buen rato de pelearse con él, pero finalmente lo había conseguido a base de horquillas y paciencia. Observó en resultado completo en el espejo de pie, todavía no estando demasiado segura de que ese vestido fuera el más apropiado.

Chasqueando la lengua finalmente, cogió su bolso para poder sacar el teléfono de él y escribirle a Yamato y a sus padres, avisando de que salía ya y que iba a dejarlo allí. Ese día no tenía ganas de estar pendiente de nada y, si más tarde necesitaba llamar para algo, siempre tendría cualquier otro a mano.

No esperó a obtener respuesta, yéndose directa en dirección contraria a la que había ido el resto de la tarde, buscando ahora a Andrew. Golpeó con los nudillos en la puerta, esperando a que alguien abriera.

- ¿Te han dejado solo? – dijo sorprendida al encontrárselo a él directamente.

- Sí, me las he arreglado para echarlos a todos… Creo que mi hermana se ha ido a rondar a mis padres por fin… - se apartó, dejándola entrar, quedándose apoyado en la puerta, observándola-. ¿Tramas algo o cómo va la cosa?

- ¿Eh? ¿Por qué? – se giró hacia él una vez dentro de la habitación.

- No lo sé, menudo modelito que has escogido para hoy… - intentó alzar las cejas un par de veces buscando que sus palabras pudieran sonar insinuantes, sin llegar a conseguirlo al entrarle la risa antes, esquivando así a la pelirroja antes de que le tentara darle una colleja.

- Lo siento, llegas tarde – levantó la mano donde llevaba el anillo de casada-. Lo tuyo aún tiene algo de remedio, pero creo que yo ya tengo complicado el echarme atrás… Y, ha sido cosa de la futura señora Evans, a mí no me digas nada.

- Sí, lo sé. Me dijo que casi tuvo que amenazarte.

- ¿Casi? Yo no lo diría así – se rio ligeramente-. ¿Qué tal estás?

- Pues… No te voy a negar que ha acabado poniéndome algo nervioso… Pero también me han dicho que el premio se lo lleva Haru, así que supongo que no tengo derecho a quejarme.

- Pobrecita… Está histérica. Cuando estábamos en Kioto llegó a asustarme, de verdad te lo digo. Acabé preguntándole si de verdad estaba bien con todo esto… ¿qué? ¡No me mires así! Te lo digo en serio, era para preguntárselo…

- No te miro de ninguna manera – acabó por reirse-. Esa misma pregunta se la hice yo hace un par de semanas, porque estaba empezando a preocuparme. Tranquila…

Sora acabó por sonreír, asintiendo, acercándose hacia un reloj de la habitación viendo que era ya casi la hora. Se giró hacia su amigo, observándolo ahora más detenidamente antes de volver a hablar.

- No sé qué te puedo decir – caminó hacia él-. Disfruta mucho de esto, que tus años te llevó tan siquiera hablarle directamente… - terminó por meterse con él antes de recortar del todo la distancia entre ambos para darle un abrazo.

Tardó algo en separarse de su amigo, acabando por hacerlo para dedicarle una sonrisa.

- ¿Tienes a Yamato esperándote abajo?

- Eso espero… Lo dejé preparando a Aiko, así que deberían de haber llegado ya.

- Pues… yo creo que puedo bajar contigo. Ya es casi la hora, así te acompaño… Prefiero bajar contigo a dejar que vuelva a por mí la loca de mi hermana.

Echándose a reír por el comentario asintió, esperando a que volviera a echarse un vistazo al espejo antes de salir de la habitación.

- Oye, ¿hoy no te habrás olvidado las gafas en ningún sitio, no? – cogiéndose a su brazo, desaparecieron ambos tras la puerta de la habitación en dirección hacia el lugar en el que tendría lugar el enlace.

Toshiko había cogido a su nieta en brazos, quedándose al lado de su marido. En el momento en el que se habían cruzado a Yamato en la entrada habían ido directos hacia él para secuestrarle a la pequeña.

- Pero… ¿Cómo estás tan guapa? - había dicho la mujer nada más cogerla-. Se va a enfadar la novia contigo por quitarle el protagonismo.

- ¿Sora? – mirando hacia su yerno, el profesor había estado buscando con la mirada a su hija.

- Pues… debería de estar por aparecer. Me escribió hace rato diciendo que dejaba el teléfono en la habitación que iba a ver si Andrew seguía vivo… Así que estarán al aparecer.

- Que tarde lo que quiera, que pienso tener secuestrada a esta cosita preciosa conmigo todo lo que queda de noche… - dijo Toshiko antes de levantar la vista hacia ellos-. ¿Vais a quedaros aquí?

- Sí, no sé cómo no se nos pudo ocurrir primero. La niña va a querer irse a dormir pronto, estará más cómoda así.

- Y podéis dejarla con los digimon y continuar vosotros un poco más de fiesta que no creo que os vaya a venir precisamente mal… - murmuró la mujer antes de dejar la vista fija en la entrada principal-. Ahí tenemos al novio… Ah, mira si viene con Sora…

Yamato se giró buscando a la pelirroja con la mirada, no tardando demasiado en verla despidiéndose de aquel que la acompañaba y caminar hacia ellos. Tardó en poder verla de frente a causa de la gente, maldiciendo por lo bajo por estar acompañado por sus suegros en aquel momento.

Posiblemente ni siquiera fue capaz de disimular la reacción en su cara al verla, solo esperando que estuvieran pendientes de la niña más que de lo que pasaba a su alrededor. No le había dejado ver lo que se iba a poner, pero no contaba con que fuera para tanto. Se fijó en que la falda dejaba a la vista una de sus piernas al caminar, en cómo dejaba a la vista el vestido en general que ya se había recuperado por completo de todos los problemas que había tenido con el embarazo. Notándose la boca seca, intentó disimular ligeramente, tragando saliva y buscando dejar la vista fija en el rostro de ella.

- ¿Qué tal se ha portado? – preguntó la pelirroja llegando por fin hacia ellos.

- De maravilla – contestó finalmente-. ¿Haru?

- No tan de maravilla – se acercó hacia sus padres para saldarlos y así poder coger ella a la pequeña que había empezado a reclamar la atención de su madre-. Hola chiquitina…

Sonriendo ligeramente al ver a su hija con su nieta, Haruhiko le hizo un gesto a su mujer para ir a sentarse, tardando unos segundos en unirse a ella antes de posar su mano sobre el hombro del rubio, intentando no reirse demasiado en el intento.

- Ten cuidado, no vaya a caérsete la baba encima… - murmuró esperando que Sora no pudiera escucharlo, alejándose tras Toshiko para tomar asiento.

Girando la cabeza hacia él, Yamato notó como el calor se apoderaba de su cara. Había sido demasiado evidente su reacción pero tampoco había podido hacer nada por evitarla. Absolutamente nada. Mirando de reojo hacia la pelirroja, se acercó a ella y a Aiko, posando una mano en la cintura de ella.

- ¿Vamos a sentarnos? – le preguntó.

- Sí… Está preciosa la niña – comentó asintiendo.

- Le he mandado una foto a mi padre antes para que entretenga un rato en el hospital – explicó-. Parece que nos hemos puesto de acuerdo…

- Bueno, Haru lo ha hecho queriendo. Con lo que no contaba ella es con que fueras a escoger precisamente tú este color hoy… Yo como ya contaba con ello prefería dejar el vestido para hoy – sonrió levantando la vista hacia él.

Conocía a Yamato y sabía lo que solía ponerse con más frecuencia. Y no podía negar que lo agradecía muy seriamente porque no era la primera vez que le había dicho lo mucho que le gustaba cómo le quedaban esos colores. Ella misma notó cómo los colores se subían a su rostro al recordar precisamente la última vez que habían discutido sobre lo bien que le quedaba ese determinado color de azul. Aún tenía guardada esa camisa desde que se la había robado en Grecia. Sonrió ligeramente ante esa idea y acabó por sentarse, dejándole la niña a él para poder colocarse bien la falda antes.

Toshiko estaba entretenida vigilando los movimientos de la pareja. No había querido preguntarle a Sora qué pasaba el día que había estado en casa con ellos. Prefería no meterse en la vida privada de su hija en esos aspectos a no ser que ella se lo quisiera contar. Sin embargo, tenía ojos y a pesar de todo, seguía notando cierto comportamiento extraño entre ellos dos.

- ¿Qué? – le preguntó finalmente su marido dándose cuenta.

- Nada – negó con la cabeza.

- Ya, claro… - se quedó mirando hacia ella-. ¿Qué pasa, Toshiko?

- Nada… De verdad. ¿Qué le has dicho antes al pobre Yamato, eh?

- ¿Yo? Nada, que disimulase un poco las caras que se le quedaban al ver a la niña…

- ¿A Aiko?

- No, a nuestra niña – los señaló con la cabeza-. Que se le quedó una buena cara de tonto cuando la vio acercarse a nosotros…

- Pues ya se te podría pegar algo de él, que no me has dicho nada todavía del kimono que estreno hoy…

- ¿Cómo que no?

- No… Ya vendrás luego a hacerme la pelota para algo, verás qué bien te va a ir…

Fue a abrir la boca, buscando contestarle sin poder llegar a hacerlo porque en ese momento acababa de hacer acto de presencia la novia teniendo que guardarse silencio y ponerse en pie.

Sora se había quedado con la sonrisa en la cara viendo la escena. Podía ver desde allí lo sumamente nerviosa que estaba Haru incluso en aquel momento. Parecía que a medida que pasaba el tiempo se iba poniendo cada vez pro. En el fondo le daba pena, pero sabían que eran nervios de los buenos y la cara con la que estaba mirando Andrew hacia ella le servía como compensación.

Se alegraba mucho por ellos y que hubieran sido capaces de llegar hasta ese punto por fin. Mucho decir de Yamato y ella pero ellos dos llevaban también bastante tiempo dando vueltas para nada… Sin lugar a dudas ellos dos podrían haber pasado por aquello mucho tiempo antes si no hubiera sido por las paranoias de uno y de otro.

No se esperó volver a la realidad de la forma en la que lo hizo, sintiendo de repente cómo, a pesar de tener a la niña cogida, Yamato se las arreglaba para buscar su mano. La cogió totalmente por sorpresa, estando las cosas entre ellos todavía tensas por culpa de lo que ella había provocado días antes. Se tomó unos segundos antes de reaccionar, acabando por facilitarle las cosas y acercarse a él, dejando su cabeza apoyada sobre su hombro.

Yamato sonrió automáticamente al darse cuenta del gesto de ella. Había estado dándole vueltas a la conclusión a la que había llegado mientras que estaba en casa. Y si de verdad todo aquello se debía a los miedos que había estado arrastrando ella desde el principio de aquello combinado con las hormonas casi que sentía pena por ella, por cómo se lo había tomado él… Pero no era el momento de hablar de todo aquello. Ya tendrían tiempo cuando terminara la boda.

Retiró su mano con cuidado para que no malinterpretara el gesto pudiendo así coger mejor a Aiko entre sus brazos. Como respuesta, bajó ligeramente la cabeza para dejarla apoyada sobre la de ella teniendo cuidado para no despeinarla. Levantó la vista hacia la pareja, sonriendo al recordar cuando habían sido ellos los que estaban en esa situación. Eran recuerdos que habían ido volviendo a su cabeza con el paso del tiempo. En aquel momento todo le había parecido demasiado borroso e incluso irreal. No estaba seguro de si estaba pendiente de lo que hacía o pasaba. Ni siquiera estaba seguro de los votos que había acabado diciendo… Había sido la suma de todos los factores lo que lo había acabado superando. Por suerte, era una de las cosas buenas de tener una cuñada que se había pasado toda su vida pegada a una cámara. Y por la cara que les estaba viendo desde allí a ellos dos algo le decía que debían de estar exactamente en la misma situación.

Ampliando algo más su sonrisa, inclinó la cabeza algo más pudiendo así dejar un beso sobre el cabello de la pelirroja, centrando su atención en la ceremonia de nuevo.


AnnaBolena04: Andrew parece que sigue vivo por el momento, vamos a ver lo que le dura. Que al pobre se la han liado a traición y claro, no debía de estar él contando con nada en concreto. Seguramente supiera que se iba a morir él solo pero no hasta qué punto y por qué. Seguro que van a llover luego collejas por intento de asesinato por fallo neuronal a la responsable de todo.

Y... Parece que a dos que nosotros nos sabemos se les ha subido al azúcar de repente hasta niveles insospechados. Eso o que estar en una boda les trae recuerdos demasiado bonitos y claro. se nos han puesto cuquis. Además, las neuronas del rubio parece que se han quedado las pobres saturadas porque él tampoco esperaba encontrarse con semejante imagen así de repente y por las buenas. Que hasta los suegros se meten con él... Jajajaja Pobrecito rubio, sí, sí.

¡Besitos de tortuguita!

Guest Vecina: Pues... estoy empezando a salir todavía más tarde de las clases porque como está la sele tan cerca la gente anda ampliando horarios. Total, que acabo de llegar a casa y aquí estoy, actualizando en un ratito que tengo antes de ponerme a hacer cosas. Si es que tengo yo más gana que ellos de que llegue la fecha y todo, así me tocaré las narices a dos manos un ratito, que no me va a venir mal, no...

¿Qué decías? ¿Que tenías ganas de qué? Ahí tenemos las neuronas del astronauta fundiéndose de un solo golpe y para encima con los suegros al lado. Que se le debe de haber quedado una cara acorde al vestido al encontrarse a su pelirroja así vestida y, además, teniendo más o menos algo más claro que lo que puede haberle pasado a ella fuera locura derivada de las hormonas esas. A fin de cuentas, tiene para rato con ellas con la lactancia... Solo ha sido la manifestación más grave y evidente que ha tenido hasta el momento. Ahora a ver si no ha dejado tonto a Yamato...

La nena tiene que ser una ricura, ahí a juego con su padre. Esos van a tener fotos para empapelar la casa y ya no se diga los abuelos. Que seguro que hasta Haru les roba a la cosita para tener ella también fotos con Aiko y poder morirse un rato con lo mona que le ha quedado con el vestidito jajajaja La hermana de Andrew es encantadora jajaja si es que lo de él es un drama inmotivado, que su hermana es un cielo.

Aaaains, ánimo vecina, que te queda nada y luego celebramos que te lo has quitado de encima de una vez... ¡Bicos grande!

IreneGl: Pues ahí lo tienes... Con las neuronas muriendo todas a la vez porque ya ha podido ver a la pelirroja vestida en condiciones. Que hasta los suegros se han ido a meter con él un poquito de lo evidente que es el pobre hombre jajaja Parece que por el momento han decidido ponerse mimosos a pesar de no haber hablado las cosas de forma más directa...

A ver si son capaces o de repente, no se, aparecen todos los digimon oscuros que han existido a tocarles las narices jajajaja ¡Un beso!